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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Hable con el Doctor LAS RAZONES Algunos niños se protegen de los adultos o de las otras personas comportándose en forma agresiva. Lo que está en mente del niño es que al patear, pellizcar o morder cada vez que el adulto se le acerca; él o ella terminará finalmente alejándose. El comportamiento hiperactivo puede también servir para el mismo propósito, el mantener al adulto distante del niño que por diversas razones se siente incómodo frente a otras personas. Pero, ¿por qué que querrá el niño mantener al adulto u otras personas alejadas? Se preguntará usted con justa razón. Después de todo, en nuestro medio percibimos a la criatura como “un angelito” sano, que solo busca amor y protección por parte de los adultos. En cierto modo esto es lo esperado en niños que han crecido con una familia estable y donde han sido sujeto del amor y cercanía de sus padres. Por el contrario, los niños que crecen con padres que los violentan y abusan físicamente o que son testigos de violencia, crecen desarrollando un sentimiento de temor y desapego frente a sus padres u otras personas. En otros casos la pérdida del padre o madre “ideal” provoca que el niño al percibir que sus padres no son lo que esperaba que fueran se frustran y lo expresan con comportamientos agresivos. Esto puede suceder por ejemplo cuando un niño ha observado que sus padres se agreden físicamente o el observar que sus padres son burlados por los vecinos cada vez que llegan borrachos a casa. Otra veces el ver que los padres tienen innumerables limitaciones económicas también provoca comportamientos agresivos debido a la frustración sentida al vivir en este contexto familiar y social. Esta frustración puede ser expresada hacia otros o consigo mismo. Existe un dicho que dice así: “El perro muerde a quien le teme”. Algunos estudios psicológicos muestran que algunos niños agresivo o hiperactivos utilizan estos mecanismos porque reconocen que las otras personas o adultos sienten temor frente a este tipo de comportamientos. Si la criatura es consciente que el maestro de la clase, los padrastros, o la persona adulto que lo cuida teme al comportamiento agresivo o hiperactivo, entonces ocurrirá en estos porque de esta manera a través del temor generado puede controlar a los otros. Por ejemplo, el maestro de la clase al ignorar al niño agresivo para no ponerse en posición vulnerable de ser atacado por este, provocará que la criatura utilice este comportamiento para estar en control y mantener al maestro distante. EL QUÉ HACER El niño que expresa un comportamiento agresivo en forma constante e intensa, causando daño físico a sus hermanos, amigos, maestros o padres, necesitan ser controlados físicamente para prevenir su agresión física. El uso del “tiempo quieto y solitario” es comúnmente utilizado, indicándole al niño que debe ir a un cuarto y sentarse por un tiempo definido, esto con el propósito de calmar su agresividad y provocar cierto momento de auto-evaluación. Algunos psicólogos argumentan que la técnica del “tiempo quieto y solitario” cuando es usado constantemente puede provocar sentimientos de ansiedad en el niño por estar solo mucho tiempo. La ansiedad no es un sentimiento beneficioso para una criatura y también los niños necesitan la atención y presencia de otras personas adultas o de sus padres. En este sentido, se recomienda usar el “tiempo quieto” en un lugar indefinido, pero donde estén otras personas para así evitar el provocar el sentimiento de ansiedad en el niño castigado. En el caso en que el niño asuma un comportamiento muy agresivo, golpeando a otros o destruyendo los juguetes de sus hermanos, amigo, etc., se hace necesario que el padre o la persona adulta a cargo sujete físicamente a la criatura. Se requiere que al niño se le hable suavemente pero con voz firme, indicándole que no es apropiado expresar su enojo en la forma agresiva en que lo está haciendo.
En casos extremos, se puede sujetar al niño y decirle que exprese su enojo golpeando las palmas de la mano del adulto. En este caso el adulto debe de colocarse frente al niño y ofreces sus palmas de sus manos para que el niño las golpee con sus propias palmas. Esto debe de hacerse mirándole a la cara de tal manera que el niño reciba el menaje que la persona adulta está ofreciendo recibir su enojo o frustración a través de estos golpes en las palmas de su mano, para evitar que el niño se haga daño a sí mismo o a los demás. En este caso el adulto no está motivando un comportamiento agresivo en el niño, por el contrario está ofreciendo su persona como agente de recepción y contención de la frustración y enojo del niño. Dr. Carlos Pinto
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |