V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007
www.clai.org.ec

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

EDITORIAL

Despedida

Me complace sobremanera que uno de los platos fuertes de esta entrega sea el artículo de mi amigo y compatriota Adolfo Abascal sobre la posibilidad de un mundo diferente a la luz del Apocalipsis. Siete años atrás, cuando relanzamos Signos de Vida, la idea de un mundo diferente era apenas una consigna que comenzaba a encender la imaginación de quienes nunca aceptamos la lógica perversa del mundo actual, ni nos sometimos a los dictados del sentido común. Hoy es la bandera de millones que día a día protagonizan actos de resistencia contra el imperio y, en agónico y desigual combate contra fuerzas muy superiores, se esfuerzan por crear la Nueva Jerusalén.

Al concluir con este número mi responsabilidad en la dirección de la revista, no pude resistirme a la tentación de echar mano a los ejemplares que celosamente conservamos en la oficina para volver a vivir, paso a paso, la aventura de una empresa editorial que consistentemente ha buscado tender puentes entre la fe cristiana y la cultura de nuestra época. De los tanteos balbuceantes y frágiles de los primeros números, avanzamos con paso firme hacia empeños superiores en forma y contenido y, con el paso de los años, ganamos un espacio en la atención y en el corazón de unos pocos miles de lectores y lectoras dentro y fuera del continente.

Signos ha sido, como también nos propusimos, expresión del renacer de un pensamiento crítico al que la caída del Muro de Berlín puso a la defensiva o en franca bancarrota. Más de doscientos cincuenta autores y autoras de casi cuarenta países han engalanado sus páginas con reflexiones retadoras sobre los más acuciantes problemas de nuestro tiempo. Muchos de ellos, desde una perspectiva cristiana, nos ayudaron a discernir las manipulaciones y falsificaciones de la fe tan presentes en este siglo que se inició en 1989, mientras abrían pistas para una exégesis más genuinamente evangélica del acontecer histórico. No solo el pensamiento crítico ha reverdecido: también la conciencia de los pueblos que, en estas tierras sudamericanas, han echado a andar con marcha de gigante. Escribo esta nota en una fecha señalada, 1 de marzo, cuando un hombre de izquierda asume la presidencia de la patria de Artigas y se inaugura una etapa promisoria para el pueblo uruguayo.

Al margen de insuficiencias y errores, no por inconscientes menos lamentables, podemos sentirnos satisfechos de la labor realizada, sin que ello nos lleve a la torpe vanagloria. Toda la gloria del mundo, dijo Martí, cabe en un grano de maíz. Por eso antes que hablar de logros, quiero dar cabida en estas líneas de despedida, a la gratitud. Quiero agradecer profundamente a quienes nos han acompañado con su lectura atenta y sus voces críticas todos estos años y, muy especialmente, a quienes colaboraron directamente para hacer posible que cada número llegara puntualmente a sus manos: al incansable diseñador, cuya imaginación nunca flaqueó, ni siquiera cuando las imágenes escaseaban y los temas eran sumamente abstractos; y a los ilustres amigos y amigas del comité editorial, ejemplos de esos hombres y mujeres que -como también escribió el más universal de los cubanos- llevan en sus hombros la dignidad de muchos: intelectuales comprometidos con las mejores causas, de cuya sabiduría me nutrí y en cuya compañía tanto disfruté.

Hermanos y hermanas, amigos y amigas. Ojalá que Signos de Vida les haya ayudado a entender y afirmar que otro mundo es posible... y a luchar para que esa posibilidad se convierta en concreción histórica. Quienes seguimos a Jesucristo, aquel revoltoso que propuso una nueva ética y fue crucificado por el imperio de su tiempo, podemos decir hoy sin demagogia que albergamos la esperanza de un futuro diferente, apoyados en las certezas que brotan de las Escrituras e inspirados por el Espíritu de Aquel que "hace nuevas todas las cosas".

Manuel Quintero


Comentarios

Envíenos tus comentarios acerca de ese artículo - nilton@clai.org.ec


El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.