V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007
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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

EDITORIAL

¿Dónde están los frutos de tu fe?

En el evangelio de Lucas encontramos la parábola de la higuera estéril. La higuera es uno de los árboles frutales más antiguos del mundo. En el libro de Génesis leemos que cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido, descubrieron que estaban desnudos. Para cubrir su desnudez, usaron hojas de higuera.

La higuera es muy común en muchas partes del mundo. Los campesinos dicen que el árbol llega hasta 4 metros de altura y soporta cualquier clima. En la medicina natural, el látex blanco que sale de las hojas y de las ramas de la higuera es utilizado para eliminar verrugas. Hay que poner un poquito de la “leche” de la higuera sobre la verruga y en una semana ella desaparece. De la misma forma el fruto de la higuera es bastante curioso. Muchas personas dicen que no es fruto. Que la higuera no tiene frutos, sino botones de flor que no se han abierto. Los botones (o los frutos) son óptimos para quienes sufren de la bronquitis.

En el Evangelio de Lucas Jesús habla de un hombre que busca frutos en su higuera, pero no los encuentra. Ya son tres años en los cuales busca esos frutos, y nada. Por eso, no le queda otra decisión que cortar ese árbol. Sin embargo, el campesino intercede por la higuera. Pide al dueño que tenga un poco más de paciencia. Que le dé otro año más. En ese año el campesino tratará a esa higuera de forma especial. Cavará a su alrededor y le echará abono. Cuidará que todas las cosas sean favorables para que la higuera produzca buenos frutos.

En ese pasaje bíblico, por medio de un ejemplo de la naturaleza, Jesús pregunta por los frutos de la fe. Las buenas obras son los frutos y las señales de la fe. La reforma protestante nos ha enseñado que las buenas obras no salvan a nadie, sino que las buenas obras son señales visibles de la fe. Las buenas obras son frutos (o botones) de la fe. No son cosas con las cuales podemos regatear la salvación. Quien tiene fe en Jesucristo, ya tiene la salvación y por eso produce buenas obras.

Así como Jesús visitó la higuera, también nos visita y nos pregunta: “Cuéntame, ¿dónde están los frutos de tu fe?”.

De esta forma queremos entregarle este número de Signos de Vida en este mes de octubre, que nos hace recordar higueras, reformas, testimonio de vida y de fe. Pedimos que nuestro Padre Maternal les alumbre con su Espíritu, que les traiga por medio de esta lectura los colores de la alegría, de la justicia, de la solidaridad. Que su amor, que es lámpara divina, nos ayude a ver donde podemos producir los frutos de nuestra fe.

Les deseo Paz y Bien, con buena lectura y reflexión.

P. Nilton Giese
Con mucha gratitud

 

 
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