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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Entrevista a Martín Lutero Aunque siempre tiene una agenda llena, el doctor Martín Lutero nos ha concedido una rápida entrevista. Martín Lutero es reconocido internacionalmente como teólogo, predicador y reformador, y antes de empezar a responder las preguntas ha subrayado dos cosas. Primero, dijo que sigue inconforme con el hecho de que iglesias y personas se autodenominen “luteranas”: “Pido omitir mi nombre y que no se llamen “luteranos”, sino más bien “cristianos”. ¿Quién es Lutero?: la doctrina no es mía; tampoco fui crucificado. Sería una pretensión absurda que una miserable y pestilente bolsa de gusanos, como yo, pretendiera que los hijos de Cristo se llamaran por su nombre. Por eso, les pido, quiten las banderas partidarias y llamémonos todos cristianos, pues es a Cristo que pertenece la doctrina” - dijo Lutero con ira. La segunda observación que nos hizo fue que no valorizásemos demasiado sus palabras, ya que él no tiene un recetario listo para nuestros problemas. “Quisiera que a todos mis libros se los sepultara y olvidara para siempre. Hay que dar cupo a otros mejores”. Lutero dijo que vivió en una época propia, y que lo que habló tiene en cuenta esa época. Por eso, nosotros deberíamos observar atentamente el tiempo que nos toca vivir, el cual es totalmente diferente del suyo, y tratar de buscar hoy la mejor manera de predicar y vivir la palabra de Dios. “Aprovechen la palabra de Dios y su gracia mientras están allí, pues son como las lluvias de verano, que no regresan al lugar por donde pasaron”, concluyó. Con estas dos aclaraciones podemos avanzar en la entrevista: ¿Dr. Lutero, ¿Cómo entiende y explica usted la Reforma ? Bueno, para mí la Reforma tiene que ver principalmente con la frase “justicia de Dios”. Yo traté de estudiar esa “justicia de Dios” con mucha profundidad, según aparece en la carta a los Romanos. Yo realmente odiaba esa frase, porque todos mis profesores me habían enseñado que era la justicia con la cual Dios juzga y castiga a los injustos y pecadores. Yo no amaba a ese Dios que es justo y que castiga. Aun cuando era monje y trataba de vivir de manera ejemplar, yo seguía sintiéndome pecador. Yo vivía torturado por mi conciencia. ¿Qué tiene que ver la carta a los Romanos con esa historia? A eso voy. Siempre, vez tras vez, mis ojos se quedaban fijos en el texto del capitulo 1 que dice: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por la fe y para la fe, como está escrito: ¡Mas el justo por la fe vivirá!”. ¿Qué cosa nos quiere decir el apóstol Pablo? Sin poder entender, me quedaba confuso y enojado. En esa situación, Dios tuvo misericordia de mí. Al fin entendí que la justicia de la cual habla el apóstol Pablo es aquella justicia que vivimos por la dádiva de Dios, por la fe. La justicia de Dios es revelada por medio del Evangelio. El Evangelio es la justicia que Dios crea en nosotros por medio de la fe. Es exactamente como está escrito: “El justo vivirá por fe”. Dr. Lutero, ¿cuáles fueron las consecuencias de eso para usted? Fue como si yo hubiera nacido otra vez. Fue como pasar por las puertas del paraíso. La Escritura , leída desde esa perspectiva, cambió totalmente. La frase “justicia de Dios”, que antes odiaba, pasó a ser mi favorita, la más amada de las Escrituras. Lo demás, ustedes lo conocen bien, conocen bien la historia: indulgencias, peleas con Roma y con el emperador, el comienzo de la Reforma en las congregaciones y escuelas, la traducción de la Biblia , la liturgia, los himnos, el catecismo. Todo lo demás fue consecuencia de ese descubrimiento y del compromiso asumido a favor de Dios por quien vivenció su justicia. La gente percibe que el estudio de las Escrituras le ayudó mucho. ¿Qué le sugiere usted a quienes leen la Biblia ? Es fundamental buscar las partes que presentan a Cristo y enseñan todo lo necesario y bueno acerca de Él. El Evangelio y la primera carta de San Juan, las cartas del apóstol Pablo -de forma especial Romanos, Gálatas y Efesios- y la primera carta de San Pedro son la esencia y la columna central de todos los demás libros de la Biblia. Cada persona cristina debería leerlos varias veces. Allí se enfatiza, de manera magistral, cómo la fe en Cristo supera el pecado, la muerte y el infierno, y nos regala vida nueva, justicia y salvación. En esos libros de la Biblia está la Buena Nueva , o sea el Evangelio. Hasta aquí, usted habló casi exclusivamente acerca de lo que Dios hace. Y a nosotros, a los cristianos y las cristianas, ¿qué nos compete hacer? Las auténticas personas cristianas son las que llevan la vida y el nombre de Cristo dentro de su vida. La persona cristiana no vive para sí misma, sino en Cristo y para su prójimo. En caso contrario, no se trata de vida cristiana que es vivir en Cristo por la fe para el prójimo por amor. Por la fe la persona es llevada hacia lo alto, hacia Dios. Por el amor, baja y busca a su prójimo, tratando de vivir en Dios y en su amor. Una persona cristiana es absolutamente libre de todas las cosas y no está sujeta a nadie. Al mismo tiempo, debe servir a todo y a todos, por esto, una persona cristiana sujeta a todos en el amor. Usted ha insistido en la doctrina de la “salvación por medio de la gracia y de la fe”. También ha afirmado que no hay nada que nosotros podamos hacer para merecer la salvación. ¿Cree usted que como cristianos y cristianas también tenemos alguna responsabilidad social? Cristo nos enseña que debemos hacer buenas obras y nos dice cuáles son las buenas obras. Todas las otras obras, con excepción de la fe, debemos hacerlas por y para el prójimo. Dios no exige de nosotros que hagamos buenas obras para Él, sino únicamente nos pide la fe en Cristo. Con la fe, Dios ya tiene lo necesario de nosotros. Con la fe honramos a Aquel que es bueno, misericordioso, sabio, verdadero, etc. Luego de esto, hemos de tratar de hacer por el prójimo lo que Dios hizo por nosotros. Tratar de hacer que todas nuestras obras en nuestra vida tengan como reto el bien del prójimo. Nuestro prójimo es aquel que necesita de nosotros en cuerpo y alma. En América Latina vivimos un tiempo de mucha confusión política. ¿Es correcto que los cristianos y cristianas asuman funciones políticas o que participen activamente en actividades de esta índole? Debemos saber que un gobernante sabio es, desde el principio del mundo, un ave rara . Más raro aún es encontrar un gobernante honesto. Sin embargo, la política es un espacio de servicio a la colectividad y por esto no compete a los cristianos y cristianas interesarse por la política para satisfacción de intereses privados. Siempre que se trate de impedir el desarrollo de la maldad y proteger la honestidad, los cristianos y cristianas, con toda seguridad, pueden y hasta tienen el deber de asumir funciones públicas. ¿Por qué usted ha insistido tanto en la necesidad de crear y mantener escuelas? En verdad, creo que es un gran pecado nuestro haber llegado al punto de tener que estimular a la gente para que eduquen a sus hijos y traten de buscar lo mejor para ellos. En mi opinión, ningún otro pecado exterior es más grande ante Dios, y ningún otro merece mayor castigo que el pecado que cometemos en contra de la niñez y de la juventud, cuando no las educamos correctamente. ¿Cree usted que la sociedad tendrá algún provecho, si nos preocupamos de la educación? Pienso que el progreso de una ciudad no depende solamente de la acumulación de muchos tesoros, de la construcción de murallas de protección, de casas bonitas, de cañones o de la fabricación de muchas armaduras. Incluso, donde existen cosas como estas siempre aparecen algunos tontos enloquecidos, y el perjuicio es aún peor y más grande para la ciudad. Mucho mejor desarrollo, y mayor, tiene una ciudad cuando sus hombres y mujeres estén bien instruidos y son ciudadanos justos, honestos y educados. Así podrán colmar, preservar y usar mejor las riquezas y todo tipo de bienes. ¿Tiene usted alguna opinión acerca de la justicia y de la injusticia en las relaciones económicas de la sociedad? La más grande desgracia es, por supuesto, el préstamo con interés. Habría que poner muchos límites a los grandes banqueros en lo relativo a este punto. ¿Cómo es posible que una persona logre acumular grandes fortunas en su vida, de forma honesta? Yo no conozco esa receta. Tampoco comprendo cómo es posible tener cien dólares y ganar otros veinte al año, sin que en esa ganancia esté presente el trabajo. Usted es conocido como alguien que ha valorado el trabajo como una verdadera vocación. ¿Podría explicarnos mejor este tema? Muy bien. Un zapatero, un herrero, un labrador, cada uno tiene su trabajo y las tareas específicas de su actividad. En esas actividades, ellos son sacerdotes y obispos ordenados por Dios, y cada cual debe ser útil a los otros y hacer bien su trabajo. Todas las ocupaciones se vuelcan en provecho de la colectividad, y Dios desea que sean útiles para desarrollar el cuerpo y el alma, de la misma forma en que los miembros del cuerpo se sirven unos a otros.SV El pastor Ms. Osmar L. Witt pertenece a la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil (IECLB) y el pastor Dr. Ricardo W. Rieth es miembro de la Iglesia Evangélica Luterana de Brasil (IELB). Los dos son profesores de la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo.
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