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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Presentación del Diccionario Panhispánico de Dudas Susana Cordero de Espinosa La redacción, no la edición del Diccionario panhispánico de dudas quedó oficialmente terminada en noviembre del año 2004, cuando ante los Príncipes de Asturias Don Felipe de Borbón y doña Letizia, nos reunimos los académicos de la lengua española para manifestar oficialmente nuestra concordancia sobre su contenido. Ocurrió en el antiguo y alguna vez recóndito pueblecito llamado San Millán de la Cogolla , donde existen dos monasterios: el Monasterio de Suso, el de arriba , cuyas ruinas muestran aún su fuerza primitiva, y el Monasterio de Yuso o, Monasterio de abajo . El de Suso se construyó primero, hacia el siglo VI, en los bosques altos, desde una cueva entre las rocas donde la leyenda cuenta que vivió en ayuno y penitencia, San Millán. Dos siglos más tarde se despojó a este monasterio de sus reliquias más queridas para llevarlas a otro nuevo, el de Yuso, construido para albergarlas. Historias entrecruzadas de santos y de rivalidades, de ambiciones divinas y terrenas... San Millán – Millán , diminutivo de Emiliano - es el nombre del santo alrededor de cuya vida se nombran valle y pueblo; se ora aún, y se historía, en la acumulación de piedras venerables, de cuadros, códices, pergaminos, tallas; viejos libros de preciosa caligrafía, en la que brilla el esplendor y la paciencia del arte de desconocidos copistas, monjes silenciosos que guardaron para nosotros las maravillas del pasado... El monasterio de Yuso es ámbito emblemático para el idioma español: entre códices preservados del tiempo en su biblioteca, se encontraron los que contienen las llamadas Glosas emilianenses , es decir, Glosas del monasterio de San Millán, manuscritas en latín en el siglo X de nuestra era, hacia el año 917. En la página 72 se hallan, escritos al margen, comentarios en una lengua que no era el latín sino el español incipiente, pero ya, por primera vez, escrito. No se ha descubierto hasta hoy documento alguno que conserve como este, palabras romances tan tempranamente manuscritas. Manuscribir, escribir eternamente a mano sosteniendo a menudo el pergamino sobre una tabla colocada en las propias rodillas; o sobre un pupitre inclinado, con una pluma de oca o caña cortada y afilada, o un raspador, animó a un monje anónimo, al cabo de dieciocho años de trabajo sobre el mismo manuscrito, a registrar, luego de poner punto final en él: “El escribir encorva la espalda, debilita el vientre, da dolor de riñones y quebranta todo el cuerpo. ¡Oh lector, pasa las hojas lentamente, no acerques los dedos a las letras, no seas como el granizo para la tierra fecunda!". Antiguo llamado a fomentar y conservar el respeto por la palabra. Aunque quinientos años después, hacia 1440, ocurre la invención de la imprenta gracias a la cual se ha conservado la visión del pasado y se han publicado millones de libros, todavía debemos preguntarnos ¿nos entendemos? ¿Aprendemos, en verdad, uno del otro? ¿Valoramos el idioma español, lo estudiamos, lo practicamos con amor, sabiendo que todo lo que hacemos, lo que somos y esperamos se expresan en él? Hace ya seis años, el año 2000, 21 académicos representantes de las Academias americanas y de la Filipina nos reunimos en Madrid, convocados por la Real Española , a fin de planificar el trabajo del Diccionario panhispánico . En dicha reunión fueron elegidos siete académicos para constituir una comisión interacadémica, a fin de colaborar de modo directo en la redacción del Diccionario, en representación de las diversas áreas de uso del español en el mundo. Personalmente, me correspondió el honor de representar a los países del área andina: Ecuador, Perú y Bolivia. El DPD fue redactado desde entonces por gramáticos españoles no académicos, presididos por doña Elena Hernández, con la colaboración directa de la citada comisión. Cinco años de trabajo incesante, reuniones sucesivas en Madrid, Buenos Aires y México, Santiago de Chile y nuevamente en Madrid y en la Rioja , para cotejar nuestras dudas sobre las dudas, para disentir y concordar. El DPD ha sido editado en el año 2005, en el que se conmemoraron cuatrocientos años de la primera edición de Don Quijote de la Mancha... Gracias a este trabajo conjunto, el DPD se convirtió en el primer diccionario en cuya elaboración participaron, desde la a inicial, las Academias hermanas representadas en los siete miembros de la Comisión , de tal forma que hoy tenemos en nuestras manos el primer diccionario total y absolutamente pan-hispánico -con la enorme relatividad que todo absoluto conlleva-. Este diccionario existe porque escribientes y hablantes no siempre estamos seguros de ciertos detalles de la ortografía, la fonética, la construcción y la sintaxis, la morfología, en fin, de nuestro idioma, y queremos escribirlo y hablarlo con precisión, mejorar nuestro dominio de la lengua para sentirnos seguros en este ámbito que no es solo el de la expresión, sino más profundamente, aquel en que se manifiesta nuestro ser. El DPD se pensó y se escribió en momentos en que en el mundo, de manera imparable, los países se unen en grandes conglomerados económicos, las fronteras se dilatan -aunque tal dilatación y apertura sea fuente de paradojas y contradicciones-. El español, al ser la lengua oficial de veintiún países distintos, hablada, además, por alrededor de 35 millones de personas en los Estados Unidos donde existe también la Academia Norteamericana de la Lengua , ha apostado históricamente por la unidad. La palabra nos une, más que cualquier dimensión geográfica, económica, política, porque es portadora de un espíritu y está presente allí donde lo material con sus variables circunstancias pasa y perece. La palabra lleva la intimidad del ser que somos y mantiene nuestra única perennidad posible. Al haber trabajado en el DPD durante cerca de seis años -tiempo récord, gracias a la vigencia de Internet y a la memoria inmediata de las computadoras-; al haber vivido arduas e iluminadoras discusiones alrededor de la corrección y la aceptabilidad de ciertos usos y maneras de decir y construir; al haber experimentado mi propia vanidad de hablante y la peligrosa veleidad de usos con los que no todos concordamos, y haber salido todos triunfantes con la luz de un español estándar que hemos de procurar cultivar preservando el encanto y el afecto de las formas locales de expresión, puedo afirmar que este trabajo es un ejemplo de lo que deberá seguir haciéndose en pro de la sabiduría y la conciencia de ser de nosotros, hispanohablantes, y reafirmar mi reconocimiento a la lucidez y admirable capacidad de trabajo de la comisión española, de don Víctor García de la Concha , presidente de la Real Academia y don Humberto López Morales, Secretario de la Asociación de Academias, así como de las de cada uno de los académicos amigos con quienes compartí saberes y esperanzas, durante estos años. Permítanme algunos datos sobre el lado práctico de nuestro libro: He leído en la edición virtual de diario El País quejas de lectores sobre titulares publicados en primera página. Uno de dichos titulares decía: 'Viaje a la América más conservadora', referido a las zonas con población más derechista de Estados Unidos. Y la lectora comentaba, "Trato de pasarlo por alto para no enfadarme, pero esta vez no he podido aguantar más. Es muy molesto ver cómo los Estados Unidos se van apoderando de todo, incluido el nombre del continente". Y consignaba el mismo diario en su respuesta: Sólo seis días después se publicó otro titular similar, en este caso a toda página: ' La América profunda arrincona a Darwin'. Desde Cuernavaca. Luis Javier Álvarez, en tono airado, recordó que todo el continente que se halla al otro lado del Atlántico se denomina América... Los redactores habrían sido debidamente advertidos por nuestro DPD: " Debe evitarse la identificación del nombre de este continente con los Estados Unidos de América, uso abusivo que se da sobre todo en España" ... Insistiendo en el ámbito práctico de nuestro libro, podría citar innumerables lapsus, errores y horrores de nuestra prensa cotidiana oral y escrita. Algún locutor orondo manifestaba: Ayer, el ex presidente Lucio Gutiérrez dijo, como siempre, en palabras deslenguadas ... Pero deslenguado se dice de quien al hablar se manifiesta sin vergüenza alguna, no de las palabras que emite, pues ellas no son las deslenguadas , sino quien tiene la lengua y la usa mal. ¿Quién puede tolerar en un ministro de economía expresiones como No vamos a estar dando pagando , o la repetida contradicción catástrofe humanitaria, cuando sabemos que humanitario es lo bueno, lo noble y que, en todo caso, la catástrofe es humana ; o la gravísima expresión que trajo la revista Cosas , en un artículo titulado “12 medidas antiestrés”? He aquí su recomendación número 8: Saber respirar. Inspire echando cabeza y hombros hacia atrás, lenta y reflexivamete. Expire vaciando los pulmones poco a poco, pero totalmente. Al expirar, baje los hombros... Vuelva a la posición relajada . Me pregunto si la posición del cadáver es una posición relajada. No lo sé. Debe reflejar, más bien, la íntima tensión de resistencia a la partida definitiva. Pero lo que interesa aquí es que el consejo de expirar poniendo mucha atención, bajando los hombros y vaciando poco a poco los pulmones es gravísimo para quien está a punto de morir: ¿cómo tener la fuerza necesaria para vaciar los pulmones en plena agonía? ¿Cómo pensar en bajar los hombros para desestresarnos? Expire , en lugar de espire es consejo que nos librará de todos los males, ya lo veremos cuando llegue el día, pero no es eso lo que el consejero quería escribir, sino ‘espire', con ese , es decir, exhale el aire contenido en sus pulmones. Una palabra mal escrita, encontrada en una de tantas revistas de las que no pocos nutrimos nuestra existencia, es capaz de llevarnos a la tumba... Algún periodista ha atribuido a una diputada, al comentar su malhadado comportamiento, el calificativo de, histriona cuando habría debido decir histrionisa ... Otro nombró colega análogo a la persona que ejercía en su momento un cargo equivalente al de otra, en ámbitos distintos, en lugar de llamarle homólogo . Y desde luego, no colega ... Vayamos al DPD. El diccionario que hoy presentamos incluye respuestas a dudas de este género y de muchos otros, con la única condición de que aprendamos a dudar. Con la garantía de que toda duda sobre el lenguaje es una duda sobre la realidad, nuestra adhesión a sus respuestas generará una nueva forma de obrar y de ser. Todo está en la palabra. Transmite el falaz poderío de nuestros políticos, la manipulación de la ignorancia del pueblo, las promesas mentirosas. Pero en la medida en que dominemos la lengua, podremos poner fin al maltrato diario; diremos no al abuso y aprenderemos a elegir a los mejores. Para terminar, traslado cito a usted algunos datos sobre la estructura del DPD: El criterio de ordenación de las entradas es el alfabético, reforzado con un sistema de remisiones . [...] En el diccionario se combinan Artículos sobre temas generales , como el uso de los signos de puntuación, las normas de acentuación, el uso de mayúsculas y minúsculas, la concordancia, el género, etc. y artículos referidos a palabras concretas que plantean algún tipo de duda, por ejemplo, con respecto a su acentuación, su forma gráfica, su plural, su combinatoria sintáctica, etc. Si dentro de estos artículos se incluyen, y así sucede, extranjerismos crudos, es decir, aquellos que conservan la escritura de la lengua original, el lema no va en letra redonda, sino en cursiva negrita. Ya don Pedro Barcia, académico de la Argentina señalaba con gracia: digamos que los extranjerismos van en bastardilla , no en cursiva , porque son palabras bastardas ... En la mayor parte de los artículos se ilustran los diferentes usos mediante ejemplos o citas. extraídos casi en su totalidad de los bancos de datos de la Real Academia Española. Alguna vez escribí: Solo el saber de la lengua permite la existencia de un pensamiento personal, requisito insustituible para la conquista de la íntima seguridad en nosotros mismos y en la posibilidad de expresión de nuestro ser, ámbitos en los cuales los ecuatorianos de todas las clases sociales y de todos los círculos profesionales y de trabajo tenemos tantas y tan tristes carencias. Somos conscientes de que estas no pueden seguir ahondándose, so pena de mayor desamparo social y político. El DPD contribuirá a que todos nos volvamos esos ‘excelentísimos lenguarazes', que eran, en la Colonia , quienes hablaban y escribían lenguas con perfección, convencidos de que el vigor de su personalidad solo se acrecentaba con el vigor del habla... En cuanto a los localismos de los distintos ámbitos hispánicos ausentes, por obvias razones del DPD, repito una convicción que manifestaba hace no mucho tiempo: El único valor absoluto del idioma es su comunicabilidad. La jerga, el argot, el silencio serán a menudo más vigorosamente comunicativos y cumplirán mejor sus fines que un largo discurso repleto de saber teórico. Pero la jerga, el empleo de términos o expresiones solo comprensibles en determinados ámbitos y aun una más extensa habla local o regional podrían alejarnos de la enorme riqueza de la universalidad del español. El habla coloquial, plena de matices afectivos, solo es vehículo de universalidad si no excluye de sí el universo. Aquel para cuya comunicación basta un millar de palabras y estas, mal pronunciadas y peor escritas, no tendrá, por desgracia, un destino realmente humano sobre la tierra”. El DPD está andando por los anchos caminos de América, definiéndonos, uniéndonos, humanizándonos... El reconocimiento de su valía consiste en fomentar, en la lectura y la escritura, dudas y preguntas. Pues no solo la curiosidad, como decían los griegos, es el principio del conocimiento; lo son la curiosidad y su complemento, la duda. Esta es el síntoma y la medida del conocer. Mientras solamente el que lo ignora todo está seguro de todo y no se permite dudar, la duda y la búsqueda de respuestas que la satisfagan en cuanto ello es posible, es el principio y el fin de la sabiduría. Al responder a esas dudas, este trabajo cobra sentido en nuestras manos, |
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |