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Editorial
Lo nuevo de Dios siempre desconcierta.
En esa edición de Signos de vida vamos hablar de la novedad de Dios que se enseña a ese mundo de muchas maneras. Su revelación cambia paradigmas. Pero de ordinario, lo nuevo trae también su pan debajo del brazo.
Las revelaciones de Dios y los cambios que eso provoca siempre responden a una necesidad del tiempo. La teologia que se hace es siempre un momento segundo. Es un hablar acerca de la acción de Dios en la realidad.
Vivimos en tiempo de cuestiones viejas y nuevas en nuestra realidad latinoamericana y en el mundo. Un tiempo en que podemos repetir las palabras de la teóloga alemana Dorotea Sölle en su libro Reflexiones sobre Dios , Editorial Herder, Barcelona 1996:
“La impotencia de Dios en el mundo es bien patente; la sustitución científica de la creación por una segunda creación, mejorada, es tan sólo un ejemplo que muestra lo desvalido que es el Varón anciano allá en el cielo. No podemos ya entender que Dios es todopoderoso y nosotros seres impotentes, para quienes la Biblia emplea algunas veces la imagen de gusanos. Este teología no corresponde ya a la tecnología de la ficción del átomo y de la ingeniería genética, y es intolerable moralmente. En la comprensión que tengamos del poder se decide la cuestión acerca de Dios. ¿Podremos representar el poder como unilateralmente masculino, como mandato, superioridad física, ordenamiento jerárquico, como violencia de lo que está más alto sobre lo que está más bajo? ¿Experimentaremos a Dios como autoridad coercitiva, o hay otras formas de vivenciar a Dios? ”.
Como pueden ver, esta edición de Signos de Vida no pretende ser original al hablar de la revelación de Dios en Jesucristo. Solamente recordamos el Nuevo Testamento, que nos dice que debemos dar el logos de nuestra esperanza (1Pe 3:15). Las palabras no son finales. Son puntos de vista – vistas desde un punto de la historia, de la cultura, de la geografía, de la fe. Constante es solamente el incansable movimiento de Dios hacia nuestra debilidad.
Que todos y todas tengan un bendecido tiempo de Navidad y de entrada en 2007.
Buena lectura e reflexión
Paz y Bien
Nilton Giese
Director del Departamento de Comunicaciones del CLAI
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