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México:

a) Oportunidades de mitigación y ahorro de energía

Según las proyecciones del gobierno mexicano, su población crecerá en casi 29 millones de habitantes para 2040, cuando sumará 131 millones de personas. Si a partir de entonces la población estabiliza su crecimiento y se mantienen los actuales niveles de PIB per capita , el consumo doméstico de energía se incrementaría casi 2 exajoules 35 al año.

Por lo que toca a la producción y distribución de gas natural, su dinámica influirá decisivamente en el volumen de emisiones del sector energético durante, al menos, la próxima década. Las reservas domésticas son inciertas y el desarrollo de este sector plantea obstáculos constitucionales y políticos equivalentes a los del sector de generación eléctrica.

Se espera que la producción de gas natural crezca a una tasa superior al 6% anual, para llegar a 7,6 exajoules en 2010, y que la demanda doméstica crezca a una velocidad mayor que la oferta, por lo que se incrementarán las importaciones. Existen planes específicos para fomentar el desarrollo de las energías renovables, como la eólica.

Un estudio de la Segunda Comunicación Nacional de México ante la UNFCCC, proyecta un incremento de 149% en las emisiones de CO 2 en el país derivados de la quema de combustibles fósiles, durante el periodo comprendido entre 1990 y 2010. En contraste, habrá una disminución de una tercera parte de éstas a partir del cambio de uso de suelo, también, entre 1990 y 2010. Según este estudio, las emisiones totales de bióxido de carbono crecerían 69%. Si la inversión estuviera disponible, las estrategias de mitigación identificadas en dicho estudio podrían reducir las emisiones en un 45% por debajo de la proyección de la línea base para 2010, alcanzando un nivel cercano al de 1990.

De acuerdo a esta Segunda Comunicación Nacional de México, el potencial de mitigación del país es de 107 millones de toneladas de carbón en 2010, lo cual provendría en una tercera parte de la disminución en quema de combustibles fósiles y de dos tercios por la captura de carbono en selvas y bosques. En ambos sectores, la inversión insuficiente es el cuello de botella. Una evaluación de los costos de estrategias viables para la mitigación dentro de los sectores de energía y forestal, fue emprendida recientemente también como parte de las acciones de la Segunda Comunicación Nacional de México, tales como la sustitución de focos incandescentes por lámparas compactas fluorescentes y el mejoramiento de los sistemas de bombeo, las cuales son consideradas como opciones de ganar-ganar , y que proporcionan ventajas incluso en ausencia de mitigación de las emisiones. Un estudio reciente, comparativo del potencial de mitigación y opciones en la agricultura, demuestra que si bien no es la menos costosa, su potencial es mucho mayor que el de las otras opciones de ganar-ganar del sector energético. Por otra parte, fallas del mercado, así como barreras institucionales y socioculturales limitan la viabilidad de las opciones en el sector forestal.

En la década de los noventa, México adoptó políticas y medidas que han ayudado a estabilizar el crecimiento de las emisiones energéticas de GEI del país a 10 millones de toneladas de carbón por año. Estos esfuerzos incluyen la mayor utilización de gas natural sobre otros combustibles con mayor intensidad de carbón, al promover el uso eficiente de energía y abatir buena parte de la deforestación. Éstos son los principales factores que contribuyen a la mitigación del cambio climático. Como señalábamos la demanda de gas natural ha rebasado su oferta y el crecimiento de ésta es difícil. La mayor parte de los pozos productores de gas natural se encuentran situados al sur del país, lejos de los centros de demanda, porque, entre otras cosas, las restricciones presupuestales han retardado la construcción de nuevos gasoductos.

Los esfuerzos más significativos por el lado de la demanda de energía incluyen dos importantes instituciones para la eficiencia energética: la Comisión Nacional para el Ahorro de la Energía (CONAE) y el Fideicomiso para el Ahorro de Energía (FIDE), creados en 1989 y 1990, respectivamente. Estos dos organismos promotores del ahorro de energía en el país y pioneros en el uso de energía renovable, desarrollaron normas para el uso de energía y apoyaron la investigación y desarrollo del uso racional de ésta.

El FIDE, una organización no lucrativa, ayuda a instrumentar programas de ahorro de energía en empresas. El FIDE había logrado sustituir, para 1999, aproximadamente 3,3 millones de lámparas fluorescentes, a lo que ya nos referimos, con ahorros anuales de 500 Gigawatt-horas, lo cual evitó la construcción de una planta de generación de 100 MW.

Por su parte, CONAE ha promovido con éxito 18 estándares de rendimiento energético para varias aplicaciones y equipos, que redujeron el consumo de energía en el año 2000 en 7,5 Terawatt-horas, el equivalente de una planta de 1.000 MW de capacidad. Programas adicionales de ahorro a partir de un bombeo más eficiente en el regadío e irrigación han incluido ahorros cercanos a la quinta parte del total de ahorros. En su conjunto, los proyectos de eficiencia y de uso de energía limpia redujeron emisiones en 1999 en 2,1% y redujeron el pico de generación en poco más del 5%, ahorrando así $1,2 mil millones de pesos. Un programa de ahorro de energía dentro de PEMEX se ha traducido en la reducción de sus emisiones en cerca de 11 millones de toneladas de carbón al año.

La disponibilidad de combustibles fósiles a bajo precio ha restringido la expansión de la energía renovable, la cual desempeñó previamente un papel importante a través de la construcción de las presas hidroeléctricas. Sin embargo, México tiene un potencial muy importante en energía renovable, del cual el gobierno ha estado explorando una serie de proyectos desde mediados de los años setenta. Estos proyectos han aumentado de manera significativa la capacidad industrial en áreas tales como la fabricación de tecnologías solares .

b) Instrumentos de promoción de energías renovables

El uso de las energías renovables tiene una larga historia en México.

 

En el servicio público, las energías renovables constituyen el 25% del total de capacidad de generación. De ellas, la hidráulica es la más desarrollada, con 9.608 MW de capacidad instalada al 2003. La escasez de agua, sin embargo, limita su operación. El crecimiento de la oferta energética de México se derivará de la instalación de plantas de ciclo combinado impulsadas por gas natural, debido a sus menores costos de operación.

Las oportunidades de aprovechamiento de los recursos han permitido que la generación eléctrica, utilizando energías renovables (principalmente hidroelectricidad y geotermia), hayan representado al 2002 sólo el 25,4 % de la capacidad total de Sistema Eléctrico Nacional (SEN), mientras que en generación significaron el 15,1%. Se estima que la aportación de renovables ha disminuido a 21,1% del total de la capacidad de generación.

México es un país líder en energía geotérmica con 855 MW de capacidad instalada, con cerca del 2% del servicio público de energía.

 

México está desarrollando programas de incentivos al financiamiento de proyectos y a la generación de electricidad con energías renovables. Los primeros están siendo impulsados por la banca de desarrollo de México, los segundos se atenderán a través de una alianza del gobierno de México con el Banco Mundial y el GEF. Su operación conjunta con el nuevo marco regulatorio para las energías renovables abrirá la puerta a una nueva era para el desarrollo de estas energías. A través de la banca de desarrollo (Banco Nacional de Obras Pública, Nacional Financiera, S.A.) se está apoyando un entorno adecuado para el desarrollo de las energías renovables a través de instrumentos de promoción y de apoyo. Actúa tanto en la esfera pública como en la privada: financia proyectos de infraestructura y servicios públicos de gobiernos locales, apoya su fortalecimiento financiero e institucional, y promueve la inversión y financiamiento privado.

La banca de desarrollo se ha ido especializando en estructurar el financiamiento, atender el riesgo del proyecto (regulatorio y político), y en facilitar el proceso de inversión y financiamiento. Para ello busca que los créditos colocados se ajusten a los plazos de recuperación, que se optimice la mezcla de recursos financieros, además de contribuir a cubrir riesgos que el mercado no está dispuesto a tomar, incluyendo los de riesgo político y aseguramiento del pago.

Por otro lado, se han desarrollado una serie de instrumentos de fomento para las energías renovables, con la cooperación de organismos internacionales de apoyo. La alianza estratégica gobierno de México - Banco Mundial - GEF apunta en esa dirección. A través del Fondo Verde se busca superar las barreras que han existido para el desarrollo en gran escala de las energías renovables en el país. Dicha iniciativa se apoyará en una donación de hasta USD 70 millones que busca compensar las diferencias en el costo de la generación de electricidad mediante fuentes convencionales y el de las fuentes renovables.

Este subsidio se coloca de manera complementaria durante un número limitado de años. En su primera etapa, el fondo debe permitir el desarrollo de alrededor de 100 MW de generación con un fondo de USD 17 millones. En una segunda etapa, otros USD 45 millones permitirán el desarrollo de entre 250 y 400 MW adicionales.

Se espera que el desarrollo conjunto de proyectos, una mejora en la coordinación de la administración conjunta de las energías renovables (ejemplo: la eólica y la hidráulica) y estudios adicionales, corroboren su aportación en capacidad a la red nacional eléctrica. Ello permitiría ir sustituyendo progresivamente el pago del incentivo para la generación del Fondo Verde por un pago por capacidad de generación por parte de la CFE, haciendo el esquema auto sostenible en el largo plazo.




 
 
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