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UNIDAD Y EVANGELIZACION
Documento de Trabajo

III Encuentro de Familias Confesionales
Matanzas, 13-15 de julio 2005.
Revdo. Israel Batista
Secretario General del CLAI


III.- Desafíos a la tarea evangelística.

 Alentamos que en este evento no solamente nos quedemos en el campo de la reflexión, sin negar su necesidad; sino que avancemos en lo que llamaría el compartir como Pueblo de Dios las experiencias evangelísticas y el acompañamiento pastoral en el testimonio. A modo de ejemplo, sucintamente, comparto ideas para animar el diálogo que nos ayuden a relacionar más íntimamente la unidad y la evangelización.

Comunidades que oren, reflexionen y actúen juntas.- Sin pretender crear estructuras, facilitar encuentros dinámicos y flexibles, que con sentido de comunidad, nos permitan encontrarnos para: orar, compartir y poner ante Dios nuestras experiencias como iglesias en la labor evangelística. Profundizar y reflexionar en el sentido y significado de la evangelización en nuestras sociedades. Discernir momentos en los cuales las iglesias podamos y debamos actuar juntas en el testimonio cristiano.

Campañas evangelísticas públicas. - En un análisis objetivo de las campañas evangelísticas en los espacios públicos encontramos aspectos claros/oscuros que necesitamos evaluar y que ya han sido estudiados.

En lo positivo, nos ayudaron a las iglesias evangélicas a salir del anonimato. El llenar plazas y estadios contribuyeron a hacer visible el crecimiento y la fuerza de nuestras iglesias, nos proyectaron en el escenario público. Pudimos trabajar juntas como iglesias con objetivos comunes. Contribuyeron a la unidad de las iglesias. Fueron espacios públicos de testimonio.

Los matices de esta experiencia son diversos: Los resultados en cuanto a convertidos no siempre llenaron las expectativas esperadas. En muchos casos mucho más del 90% de los participantes pertenecían a las propias iglesias. Los resultados no siempre justifican el esfuerzo y los recursos invertidos. Al no provenir estos esfuerzos de iniciativas locales, sino financiadas y ligadas a personalidades de afuera, no siempre se contribuyó a un mayor enraizamiento cultural de nuestra misión. A veces parecía que era más importante el personaje al frente de la campaña que el propio Señor. Se desarrolló más el individualismo evangelístico, que el testimonio comunitario de fe. Los protagonismos de algunos líderes no contribuyeron al espíritu de acercamiento entra las iglesias.

No obstante, seguimos creyendo que, dentro de sus límites, estas experiencias de campañas evangelísticas públicas continúan teniendo su lugar. Destacaría algunos énfasis que considero importantes para alcanzar nuevas perspectivas: Uno, estas campañas deben estar más vinculadas con temas de incidencia pública. O sea, vincular lo evangelístico con asuntos de interés público relacionados principalmente a temas éticos y de valores. Dos, que sean esfuerzos locales más colectivos y menos dependientes de personalidades del exterior. Tres, que se constituyan en momentos celebrativos de la vida, que infundan esperanza y visión de futuro. Una fiesta del Espíritu en la cual celebremos la esperanza.

Compañeros/as en la evangelización.- La labor evangelística directa es la responsabilidad y la pasión que anima a cada congregación local. En el camino de la unidad, el Señor nos invita a que nos acompañemos en nuestras labores evangelísticas. Los discípulos fueron enviados de "dos en dos ", en comunidad, como compañeros en el camino. Somos desafiados a que como iglesias nos acompañemos mutuamente en el testimonio de nuestra fe.

Hay iglesias y congregaciones que con mucho dinamismo y resultados impulsan la labor evangelística. Otras iglesias abordan esta misión desde perspectivas distintas. A veces parece que los resultados nos hacen clasificarnos como iglesias con éxito y con menos resultados. En un mundo competitivo ese espíritu parecería parte del sentido común, pero nuestra fe cristiana nos hace vivir el buen sentido. No debemos caer en los brazos de la competencia entre iglesias. Invitaría a que: nos respetamos en nuestras diversidades, nos acompañemos con humildad en el compartir nuestras experiencias y nos dispongamos a aprender las unas de las otras.

En ese sentido invitamos a los intercambios entre congregaciones, a fortalecer el trabajo evangelístico de las iglesias que más lo necesiten, que pongamos nuestros recursos humanos, espirituales y materiales al servicio de otras congregaciones hermanas, que aprendamos las unas de las otras. Es una invitación a que nos apoyemos mutuamente como iglesias en la evangelización. Este espíritu de unidad y acompañamiento, marcará la diferencia entre una evangelización individualista y a veces inspirada en los patrones del mercado y, un crecer como Cuerpo de Cristo, quien bien concertado y unido, da testimonio de unidad en medio de las fragmentaciones de nuestras sociedades.

Diaconía y evangelización.- La unidad y complementariedad entre diaconía y evangelización es la expresión concreta de la misión integral. A veces el servicio lo hacemos con un objetivo puramente proselitista y no como una expresión del amor de Dios en nosotros. En otras ocasiones, el servicio lo hacemos tan secularmente que nos falta la inspiración de fe y el testimonio de nuestro actuar.

Este es un tema amplio, muy enriquecido por experiencias muy valiosas en muchas iglesias, que merece una consideración aparte. Solamente quiero apuntar a la vinculación entre diaconía y evangelización como el desafío a una presencia pública unida con sentido de impacto social. Cada iglesia desarrolla su propia diaconía. La invitación es que podamos identificar acciones sociales que podamos realizar conjuntamente. Experiencias de diaconía como parte de la evangelización, que como iglesias evangélicas podamos discernir servicios a la sociedad, que como parte integral de la evangelización, nos proyecten con significado en el espacio público.

Las iglesias evangélicas, protestantes y de tradición anglicana están en un estadio de crecimiento y madurez, no exentas de dificultades y tensiones. Una de las marcas hacia el futuro es continuar vinculando la unidad y la evangelización. En un mundo que nos une y nos fragmenta, el individualismo corroe el tejido social de nuestras comunidades y familias. Nuestras sociedades se desarrollan como "selvas de individualidades", en las que unos pocos triunfan y mayorías fracasan. Hablar de la relación entre unidad y evangelización es afirmar la imagen de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. No son congregaciones individuales las que crecen, como señal de éxitos aparentes. No dejamos congregaciones atrás, sino que nos acompañamos mutuamente en nuestra misión. La unidad y la evangelización se abrazan, el testimonio de fe y el acompañamiento pastoral se encuentran. El desafío es dar testimonio de unidad en nuestra evangelización. Ese es el fundamento de nuestra unidad: que seamos uno para que el mundo crea que Jesucristo es el Señor.
 


1. La unidad y la evangelización se encontraron

2. El camino del reencuentro

3. Desafíos a la tarea evangelística


 
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