UNIDAD Y EVANGELIZACION
Documento de Trabajo
III Encuentro de Familias Confesionales
Matanzas, 13-15 de julio 2005.
Revdo. Israel Batista
Secretario General del CLAI
I.- La unidad y la evangelización se encontraron.
Las iglesias latinoamericanas están siendo desafiadas a vivir la "unidad del Espíritu". Es la unidad que nos reúne como familias de fe en medio de nuestras diversidades. Es la unidad que nos anima a compartir las experiencias, a vivir en comunidad la vida de oración. Es la unidad que no está determinada por instituciones, ni compromisos estructurales, ni decisiones formales.
Esta "unidad del Espíritu" nos hace ser una iglesia mística y misiológica. Mística, en el sentido que en medio de tantos sufrimientos podemos ver las bendiciones de Dios que se vuelven en esperanza hacia el futuro. Misiológica, en el sentido que nos enciende con la llama de querer convencer a este mundo de esa mística de la esperanza en la unidad en Cristo Jesús.
Misión significa iglesia e iglesia significa ser fieles a la comisión de proclamar el Evangelio. La iglesia no es un fin en si misma, sino un don de Dios al mundo para que crea que Jesucristo es el Señor.
El acercarnos a la oración de interseción, "que sean uno para que el mundo crea" (Juan 17:21), es una invitación a la confesión, un llamado a reorientar nuestros caminos: afirmar la riqueza de nuestras diversidades y arrepentirnos por nuestras divisiones. Sin temor confesemos la tensión innecesaria que cultivamos entre unidad y evangelización. Llegamos a establecer una opción falsa: o somos iglesias ecuménicas/unidad o somos iglesias evangelísticas. Dos elementos inseparables de nuestra misión los hicimos irreconciliables.
Hoy nos resultan inverosímiles las tensiones que alimentamos entre nosotros. Recuerdo esas tensiones, muchas superadas, a fin de no perder la memoria y continuar aún aprendiendo de nuestros errores del pasado.
(1) Una lectura sesgada de la Biblia.- La historia de la salvación bíblica hay que entenderla integralmente. Dime como lees la Biblia y te diré la ideología eclesiástica a la cual perteneces. Unos, leían casi exclusivamente los pasajes bíblicos que destacaban la justicia de Dios; otros, los que nos hablaban de la salvación. Leer la Biblia sesgadamente es caer en los brazos de los sectarismos religiosos.
(2) La dicotomía entre palabra y acción.- El decir de Dios nunca se separa de Su hacer en el mensaje bíblico: "Y dijo Dios., y fue hecho". La proclamación es uno de los valores que hemos heredado de la tradición reformada. Hasta hoy la proclamación de la Palabra es central en nuestra adoración. Hoy, la palabra hablada se vuelve un acto demagógico entre lo que digo y lo que hago, la tentación de la iglesia ha sido el separar su proclamación de su actuación. Cuando decimos que somos uno en Cristo, actuemos inspirados por el don de esa unidad. Unidad y evangelización son las dos caras de una misma realidad en un mundo fragmentado.
(3) Visión parcial del papel profético.- Para algunos lo profético llegó a ser exclusivamente el juicio, el buscar la justicia. Para otros, era la salvación, el ganar a otros para Cristo. Olvidamos que la profecía es al mismo tiempo juicio y salvación. Toda proclamación salvífica es un acto de justicia; toda búsqueda de justicia es una obra de salvación.
(4) Modelos ecuménicos y vocación ecuménica.- Hemos "satanizado" el término ecuménico. Hemos confundido el rechazo a ciertos modelos ecuménicos, que podemos y debemos cuestionar, con la comprensión de lo ecuménico en el Evangelio.
Ecuménico viene del vocablo griego "oikoumene" el cual significa "todo el mundo habitado" Se emplea este término en relación con la tarea misionera del Pueblo de Dios de llevar el Evangelio a "toda la tierra". Igualmente, el "oikoumene" tiene que ver con la creación como la "Casa de Dios". Una creación cuyo fundamento es la unidad de Dios en Cristo, que nos llama a vivir como familias, sin exclusiones, en su Casa. Lo ecuménico es profundamente misionero. Si algún modelo ecuménico, en algún momento, pierde esa vocación misionera y evangelística es como "la sal que pierde su sabor", olvida el sentido y significado de su tarea.
La "Gran Comisión", ir y predicar el Evangelio (Mateo 28: 19-20), se hace acompañar de una dimensión triple en la evangelización:
Misión integral (Lucas 4:16-21).- Es la sanidad integral del ser humano y de nuestras sociedades. La espiritualidad y el mensaje evangelístico se hacen acompañar de la responsabilidad social y la presencia pública.
Sentido de comunidad (Hechos 2:43-47).- La labor evangelística se hace y se alimenta en comunidad.
Enviados de dos en dos (Marcos &.7-13). La evangelización a la cual Dios nos llama tiene su visión y su plan.
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