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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Como Junta Directiva y Secretariado del CLAI nos reunimos en Tegucigalpa del 5 al 11 de marzo pasado. Fue una linda experiencia. Miramos con optimismo nuestra próxima V Asamblea a celebrarse en Buenos Aires. Los planes son desafiantes: 42 Foros Teológicos en 20 países y 5 Consultas Regionales en el 2006; el avanzar con las iglesias en la reflexión bíblica y teológica; el buscar entre todos/as una nueva realidad ecuménica; el ser con humildad espacio de encuentro entre las iglesias y el interés por alrededor de 30 nuevas membresías. El espíritu de oración, de trabajo y de gratitud a Dios de todo el equipo y de la Junta Directiva nos llenan de gozo y responsabilidad. En Honduras recibimos la hospitalidad y el calor humano de un pueblo generoso. Fue una experiencia única sentir el palpitar del pueblo y de las iglesias hondureñas. Ese sentido de pueblo inspiró nuestra reunión. No obstante, sentimos y sufrimos el terrible flagelo de su pobreza. De una pobreza que degrada y reduce los espacios de esperanza por superarla. Al igual que otros países de nuestra región, se nace para emigrar o depender de las migraciones. En Honduras un nuevo Gobierno accede al poder. El pueblo no vive la esperanza del cambio, apenas la curiosidad de lo que podrá acontecer. Hay tenues señales de querer hacer cosas de manera diferente. Pedimos a Dios para que ese nuevo Gobierno, que vive entre una dependencia de dominación exterior y el control de unas pocas familias que les falta la solidaridad humana, pueda convertir lemas de "campaña electoral" en hechos de justicia y paz. Que anime al pueblo a pasar de la curiosidad a la esperanza en la construcción de un nuevo país. Reflexionamos con la autoridad competente, la nueva propuesta gubernamental de una Oficina de Asuntos Religiosos y Culto. No negamos que siempre sentimos la sospecha de esas nuevas dependencias que se van creando en la región, que con excepciones, se vuelven intentos por controlar lo religioso desde lo político. Que también, por culpa de nosotros mismos, se vuelven en espacios para intentar recibir prebendas y beneficios sin visión de la realidad integral del país. Por la calidad humana y cristiana de la autoridad nombrada en esa Oficina, es un desafío proyectar una visión diferente de unidad de las iglesias en la búsqueda de nuevas propuestas que enfrenten los problemas de la sociedad. Un espacio profético y no de réditos políticos ni religiosos. En ese camino, como CLAI, acompañamos a las iglesias hondureñas. Confiamos en las iglesias cristianas de Honduras ante los desafíos actuales. Nos alegra ver una iglesia evangélica/protestante que ha crecido. Es impresionante ver su presencia en los sectores marginados y de pobreza. Nos alegra que junto a ese crecimiento se pregunten sobre el significado del mismo. ¿Cómo el crecimiento se traduce en responsabilidad social y en cambios de vida en la sociedad? Ese es un camino que se construye con dificultad, pero abre horizontes de esperanza. La iglesia católica ha mostrado un liderazgo con mucho sentido de responsabilidad. Es bueno conocer que quiere trabajar junto a otras iglesias por un nuevo momento social y político. Se dan condiciones para, respetando diversidades, buscar caminos de unidad: "Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien" (Nehemías 2:18). JUNTA DIRECTIVA, CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS (CLAI) . Tegucigalpa, 11 de marzo 2006
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |