
El marco referencial
Este Plan Operacional (POA) se limita al año 2010. Eso fue lo acordado en la reunión de las iglesias y organismos cooperantes con el CLAI en abril del 2009 en Quito.
Este POA 2010 fue construido con la participación de las 20 Mesas Nacionales del CLAI que reflexionaron sobre los desafíos ecuménicos en sus países y presentaron tres propuestas de acción nacional para el año 2010. Con el asesoramiento de CREAS - Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio - trabajamos el Marco Lógico en la perspectiva de desenvolver procesos de mediano y largo plazo más que relacionar actividades y eventos puntuales. En este sentido, este Plan es una introducción en líneas temáticas al Plan Trienal 2011-2013 que presentaremos en inicios del próximo año.
El Plan Operacional 2010 presenta la siguiente estructura:
- Análisis del contexto regional
- La nueva metodología de trabajo del CLAI dentro de este contexto.
- Desafíos continentales
- Plan Operativo por programa y regiones, incluyendo objetivos generales y específicos, resultados esperados, actividades, cronograma, responsable y presupuesto.
- Presupuesto General
- Aprobación final.
Contexto regional: algunos aspectos relevantes.
El CLAI surge hace 30 años (1978) por la necesidad de responder eclesiológicamente a un contexto marcado por la miseria y la opresión de clases, razas y culturas enteras en América Latina y el Caribe. Este contexto continúa muy presente en nuestra región y se presenta aún más grave hoy que antes. Aunque tengamos gobiernos alternativos en 12 de los 16 países del continente, los problemas de pobreza y desempleo no han disminuido. Son problemas que demandan soluciones estructurales. Los nuevos gobiernos son más sensibles y abiertos a la cooperación de las iglesias y organismos ecuménicos. Con el CLAI existen actualmente experiencias de cooperación gubernamental en el Río de la Plata, en la Región Andina y en Brasil.
La cuestión de la miseria de los pueblos, es para las iglesias del CLAI un problema rigurosamente teológico, en la medida en que esa miseria es producto de un «pecado social» y la contradicción con el «plan del Creador y la honra que le es debida». Por eso, la opción evangélica por los excluidos y excluidas, es para el movimiento ecuménico una «cuestión de principio», no una cuestión meramente estratégica. La memoria de Jesús en el movimiento ecuménico y en la comunidad de fe ha de andar siempre junto con la memoria de los excluidos y excluidas, como recomiendan los Apóstoles a Pablo (cf Gá 2, 10). El olvido del excluido y excluida es un peligro para la Iglesia y también para el ecumenismo.
En América Latina, ese compromiso con el pobre construyó una Teología identificada con la opción preferencial por los pobres. En fines de los años 80 apareció un factor que obligó a la Teología de la Liberación a retomar la cuestión de la opresión/liberación de los pobres. Era la crisis del socialismo. Esta crisis impuso una seria revisión de la praxis y la reflexión teológica en el Continente. Hoy vivimos la crisis del capitalismo en su modelo neoliberal. En este nuevo momento histórico resurge otra vez la inquietud: En la coyuntura actual, ¿Cómo interpretar la nueva realidad política en América Latina? Estamos viviendo transformaciones políticas importantes en nuestro continente. Pero, ¿Hay que conformarse con elegir gobiernos más o menos de izquierda y continuar, sumisos o derrotados, dentro de un sistema capitalista de derecha? El golpe de estado en Honduras en julio 2009 enseña acciones concertadas entre las minorías oligárquicas y la geopolítica de los EE.UU, especialmente el complejo militar-industrial de este país.
No falta quien afirme que ya pasó la hora de las derechas y las izquierdas. A esta afirmación muchos responden: «El que no haya derecha ni izquierda, no significa que no haya arriba y abajo»; «los que tienen y los que no tienen».
A nivel de movimiento social en América Latina, muchos siguen escépticos a estos cambios de gobiernos, porque dicen que sin una visión política clara cualquiera de estos gobiernos alternativos corre el riesgo de resbalar, tanto para el democratismo caótico como para el autoritarismo populista. Además, la sabiduría popular recomienda no acercarse demasiado al santo, para que no te trague y tampoco alejarse demasiado para que no te alumbre. En lenguaje teológico, eso significa, mantener la diferenciación entre Iglesia y Estado. La mejor manera de colaborar con los cambios en América Latina no es atribuirles un carácter mesiánico, sino mantenernos en una perspectiva profética de la denuncia y del anuncio y dedicarnos a nuestro trabajo teológico y pastoral de formación de un liderazgo con principios evangélicos para el fortalecimiento de la sociedad civil animando el trabajo en redes con foros sociales, acogida de migrantes y desarrollo de una pastoral de migrantes en las iglesias, por la equidad de género y contra la violencia doméstica e intrafamiliar, defensa de los derechos indígenas frente a la exploración de los recursos naturales, combate al racismo y discriminación de las poblaciones afrodescendientes, desarrollo de un pensamiento crítico en la juventud frente a los medios de comunicación que en nuestros países han sido cooptados por las oligarquías contrarias a los gobiernos alternativos, etc. Trabajar en redes significa estar abierto al interdisciplinar, reconociendo la necesidad de análisis multifactorial de la realidad con el objetivo de construir propuesta de acción interdisciplinar. Las iglesias tienen la capacidad de acceso directo a las personas que les falta a los organismos de la sociedad civil y gubernamental. En todos nuestros países, las encuestas revelan que las iglesias son portadoras de la confianza de las personas, más que cualquier otra institución.
Por otra parte, las presiones internacionales para mercantilizar los territorios de las comunidades originarias y en general de la tierra agrícolamente aprovechable, están llevando a una crisis alimentaria. La tierra y las producciones están dirigidas a un afán de lucro y resolver problemas de una minoría (biocombustibles) y no la mayoría (alimentos). Igualmente, es notable que el campesinado de la mayoría de los países se encuentre desprotegido por los Estados y con pocas posibilidades de enfrentar productiva y comercialmente a las empresas agroindustriales, por lo cual se ve obligado a vender sus tierras y a migrar.
En el área económica surge la siguiente pregunta: ¿Cómo interpretar la nueva realidad política en América Latina? Estamos viviendo trasformaciones políticas importantes en nuestro continente. Pero, es notable que habiendo fracasado el Área de Libre Comercio de América (ALCA), EE.UU. intenta imponerlo ahora mediante “tratados de libre comercio”, que se firman y promueven con algunos gobiernos de la Región.
Los tratados de libre comercio se inscriben dentro de la tendencia a profundizar el proceso de globalización neoliberal. No son simples acuerdos de libre comercio, sino que incluyen aspectos que tienen que ver con el control económico y político del país.
El "crash" en el mercado financiero a mediados del segundo semestre de 2008 invirtió el tipo de cambio con la devaluación de las monedas locales frente al euro y el dólar. La crisis afecta ahora a los sectores productivos y hemos visto muchos despidos en la industria y el comercio que experimenta la actual recesión.
La región latinoamericana, es una región rica en recursos naturales pero sólo para el beneficio de una minoría, ya que la mayoría de la población vive inmersa en la pobreza. Los efectos de la crisis económica de las grandes potencias han causado la caída de ventas al exterior, inversión extranjera y la pérdida de miles de empleos. Además, se han reducido las remesas y el consumo interno. Con eso, muchos proyectos sociales y de cambio estructural de los gobiernos alternativos se vieron frustrados y aplazados por falta de recursos. Como siempre, en las crisis son los pobres (personas y pueblos) los que son más vulnerables.
En el campo religioso se mantiene la tendencia de crecimiento de las "iglesias del mercado", aunque de manera menos visible que en años anteriores. Esas iglesias del mercado, que promueven la teología de la prosperidad y la guerra espiritual, buscan instalar la cultura religiosa del "consumo de lo sagrado", sin lazos de pertenencia y compromiso con la vida cristiana. Por otro lado, como es propio en los momentos de crisis crece el fundamentalismo y el conservadurismo radical en muchas iglesias.
En el mundo protestante (tradicional y pentecostal) latinoamericano, existen dos problemas centrales en la vida de las iglesias: el tema del crecimiento de la membrecía y las dificultades económicas para llevar adelante la misión. Son muy pocas las Iglesias que crecen, y mayoritariamente hay una preocupación por la estagnación. Una de las descubiertas positivas de este momento es que las iglesias deben dar un testimonio común desde la misión de Dios frente a las dificultades nacionales y regionales. Eso ha despertado en las iglesias no ecuménicas una apertura al ecumenismo y a la búsqueda de participación en el CLAI.
Un cambio de metodología en el CLAI – Las Mesas Nacionales.
Desde 2008 estamos trabajando el tema de la constitución de las Mesas Nacionales en los 20 países de actuación del CLAI, como un intento de priorizar en el CLAI los reclamos de las iglesias y organismos ecuménicos. Esto incluye la pregunta acerca del sentido del ecumenismo. Creemos que debemos trabajar esa pregunta, dándonos primero un baño de realidad, poniendo nuestros ojos sobre los problemas e inquietudes de la gente. Analizando las realidades nacionales y, regionales tendremos condiciones de trabajar la pregunta sobre el sentido del ecumenismo.
La novedad de las Mesas Nacionales es una propuesta de organización de base en el CLAI. Con ello, se quiere dar voz a las iglesias y a los procesos nacionales en esta nueva administración del CLAI desde marzo 2009. Esto está en la base de este POA 2010.
El CLAI, es una creación histórica contemporánea de los últimos 30 años. Sólo tiene una serie de instituciones y en el mejor de los casos alguna experiencia y alguna referencia circunstanciada de otras organizaciones. Esto significa, que la propuesta de la Mesa Nacional tiene que ser realmente abierta, inclusiva y participativa, pero con una visión clara desde los objetivos superiores del CLAI. Cómo vaya a cuajar esa propuesta más participativa en cada país es cuestión de ensayo y error.
El ensayo y error incluyen propuestas y gerencia, animación y evaluación. Para la aplicación de esta propuesta creemos que son fundamentales las orientaciones de la evaluación institucional y programática que realizamos en el CLAI durante el 2009. Esa evaluación nos ofrece una lectura acerca de la eficiencia y del impacto que las actividades y la propuesta del CLAI ha dejado en las iglesias y organismos miembros. Y al mismo tiempo nos ofrece también instrumentos de cómo planificar, monitorear y evaluar el trabajo futuro.
Algunas temáticas/desafío de carácter estratégico que transversalizan todo el quehacer del CLAI en 2010, a partir de los desafíos propuestos por las Mesas Nacionales:
- Situación de las mujeres en términos de la creciente estadística de violencia, exclusión, discriminación, e inequidad de género.
- Recursos Naturales en los tema de tierra y agua, los impactos sociales económicos y ecológicos causados por el Cambio Climático y la grave contaminación ambiental causada por la explotación de minerías a cielo abierto.
- Poblaciones indígenas desde la violación de sus derechos fundamentales sobre tierra y territorio, reproducción de su cultura y sus permanentes luchas contra la discriminación y el racismo, respeto y reconocimiento a su espiritualidad, y su situación de pobreza extrema.
- Poblaciones Afro descendientes sobre la situación del racismo y discriminación, oportunidades de acceso a la educación y al empleo, y Respeto y reconocimiento a su espiritualidad y pobreza extrema
- La juventud y la manipulación desde los medios de comunicación, como sector social cooptado por el consumismo, el neohedonismo, la violencia generalizada y sus claros desencantos de la política, sus liderazgos y de todo el escenario político.
- La migración generada por razones de sobrevivencia la cual pone a los y las migrantes vulnerados/as frente a la violación de sus derechos humanos, violencia física, trata y tráfico de personas, y desintegración familiar.
DESAFÍO |
TEMAS ESPECÍFICOS |
Medio Ambiente |
|
Pueblos Indígenas |
|
Afrodescendientes |
|
Jóvenes |
|
Migrantes
|
|
Comunicación: |
|
Objetivos superiores de CLAI
Objetivos del CLAI, según el artículo 3 de la Constitución:
- Promover la unidad del pueblo de Dios en América Latina como expresión y como signo de contribución de la unidad del pueblo latinoamericano
- Manifestar la unidad que ya tenemos en Cristo reconociendo la riqueza que representa la diversidad de tradiciones, confesiones y expresiones de fe, reflexión, enseñanza, proclamación y servicio, teniendo en consideración la realidad e identidad latinoamericanas.
- Ayudar a sus miembros a descubrir su propia identidad y compromiso como cristianos en la realidad latinoamericana en la búsqueda de un orden de justicia y fraternidad.
- Estimular y apoyar a sus miembros en la tarea evangelizadora, como signo de su fidelidad al mandato de Cristo y su presencia en los pueblos de América Latina.
- Promover la reflexión y diálogo teológico y pastoral en torno de la misión y testimonios cristianos en el continente y en el resto del mundo.
Plan Operativo 2010
Intenciones.
- Renovación del movimiento ecuménico: Priorizar la participación de nuevas generaciones y de las voces de las mesas nacionales. Trabajar en la formación y oportunizar la participación de teólogos/as jóvenes en una proporcionalidad no menor al 40% de los participantes.
- Formación para la multiplicación y la transformación: Desarrollar una cultura de seguimiento y preparación de materiales didácticos que pueden ser utilizados en los grupos locales de las iglesias y organismos ecuménicos. No basta informar sino a la par proporcionar instrumentos para multiplicación y transformación.
- Articulación con otros actores ecuménicos, otros sectores de la sociedad civil, y entre programas: El trabajo del CLAI no objetiva solamente un testimonio eclesial de mejor calidad y amplitud, sino un mejor contexto socio-político-económico en que las iglesias están insertas. Por eso, la incidencia y el carácter interdisciplinario de la cooperación con organismos ecuménicos de la sociedad civil y gubernamental son importantes y deben ser buscados.
- Alianzas estratégicas. Varias familias confesionales e iglesias del Norte tienen sus programas que buscan generar incidencia en América Latina. La búsqueda de alianzas en temas como Deuda Externa, nuevo orden financiero, justicia climática, extracción de recursos naturales serán prioridad para 2010.
- Incidencia pública – política. Con el apoyo de la representación del CMI en la asamblea de las Naciones Unidas trabajaremos la cuestión de la incidencia pública y política.