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Objeto: Una canasta de pasadía
Escritura: "Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos
recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron" (Mateo 14:20 -
NVI).
¿A cuántos de ustedes les gusta ir de pasadía? ¡A mí me gusta también!
Bueno, hoy traje la canasta que uso cuando voy de pasadía. Vamos a usar
nuestra imaginación y a pensar en las cosas que pondríamos dentro si
fuéramos a un pasadía. Veamos: habría emparedados (sandwiches), papitas,
galletas, y algún refresco o jugo. ¿Pueden pensar en algo más que nos gusta
comer y que se me haya olvidado? (Dele tiempo a los niños para que le digan
lo que desean comer en el pasadía.)
Creo que tenemos bastante comida en nuestra canasta para gozar de un buen
pasadía, ¿no creen? Si tuviéramos todas las cosas que hemos mencionado,¿creen que habría suficiente comida para nuestro grupo de niños? ¿Qué
pasaría si toda la iglesia viniera al pasadía? Si todas las personas del
pueblo vinieran a nuestro pasadía, ¿habría comida para todos? ¡De ninguna
manera! No podríamos alimentar a todo el pueblo con sólo esta canasta de
alimentos.
En una ocasión Jesús y sus discípulos deseaban tener un ratito de
relajación. Se montaron en un bote y se fueron a un lugar tranquilo a
descansar. Cuando llegaron habían personas que estaban esperando a Jesús
para que les enseñara y sanara a los enfermos. Jesús habría deseado
descansar, pero cuando vio la gente se olvidó de cuán cansado estaba, porque
les amaba mucho. Sanó enfermos y les enseñó acerca del reino del reino
celestial.
Al poco tiempo se hizo la hora de comer. Los discípulos fueron a Jesús y le
pidieron que despidiera a las personas para que pudieran comer. "No tienen
que irse," dijo Jesús, "dénles de comer ustedes."
"Todo lo que tenemos es cinco panes y dos pescados" dijeron los discípulos.
Jesús les pidió a los discípulos que le trajeran los panes y pescados y que
les dijeran a las personas que se sentaran en la grama. Jesús tomó los panes
y pescados, miró al cielo y dio gracias. Entonces le entregó los alimentos a
los discípulos para que los repartieran. Todo el mundo comió hasta que estar
satisfecho. Entonces los discípulos recojieron lo que había sobrado, ¡y
llenaron doce canastas! La Biblia nos dice que allí habían cinco mil hombres
que fueron alimentados además de las mujeres y niños.
¿Puedes imaginarte alimentando a toda la gente de un pueblo con los
alimentos que quepan en una canastita de ir de pasadía? Con Jesús, ¡todo es
posible!
Querido Jesús, ayúdanos a recordar que cuando te damos aún lo poquito que
tenemos, eso es suficiente. Amén.
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