La integridad de la misión: Corrientes misionales impulsadas en  las iglesias costarricenses


Johnny Saborío C.


El concepto integridad de la Misión presupone la aceptación de que, de cara a ella, se abre  una amplia polisemia, no solo de significados, sino también de aplicaciones en los diversos contextos en donde ésta es vivida y entendida. Por otro lado, presupone también la claridad sobre el concepto de integralidad de la misión. Integralidad implica la congruencia entre las diferentes facetas de la misión (diakonía, kerigma, koinonía, leiturgia, martiría y didajé); mientras que integridad apunta más a la pureza y trasparencia, no solo del mensaje, sino también de los mensajeros y mensajeras. En este sentido, el llamado no es solo a la práctica de la honestidad mínima requerida para el adecuado manejo de la exégesis y hermenéutica de las Sagradas Escrituras, sino también a una vida de santidad en aquellos y aquellas que se entienden como heraldos o servidores del proyecto del Reino de Dios.


Ya que no es posible encerrar la misión en los cánones particulares de ésta o aquella confesión cristiana, en virtud de sus diferencias conceptuales, sí es posible afirmar  que los rasgos de la misión pueden y deben estar presentes, tanto en las agrupaciones cristianas más espiritualistas, que se nutren de una teología verticalista y, en algunos momentos, hasta etérea; como en aquellas que ponen todo su énfasis en el trabajo social como efecto concreto de la humanización del mensaje de Jesús.


Lo que es insoslayable y que debe caracterizar la integridad de la misión es la presencia real de los signos del Reino de Dios, que deben estar presentes, tanto en el ser, como en el quehacer del pueblo de Dios, cualquiera que sea su faceta de expresión.


En el caso particular de Costa Rica, las iglesias no católicas que llegaron a nuestro territorio estaban precedidas de una mentalidad religiosamente proselitista. En sus inicios “la misión” consistía en desmembrar el poder e influencia del catolicismo romano que ya había clavado sus estacas colonizadoras en la sociedad de su tiempo. En ese sentido, el protestantismo tenía un nuevo proyecto colonizador, pero esta vez de la mano del protestantismo proveniente de Europa y los Estados Unidos de Norteamérica; y afectado ya con el liberalismo como sistema filosófico, económico y político  que ya pululaba en todos los proyectos religiosos provenientes del norte.


Veamos dos ejemplos de iglesias que se asentaron en Costa Rica. El primero es el de la Iglesia Episcopal el Buen Pastor fundada en 1864 con 248 personas extranjeras y que se convirtió en la primera iglesia protestante del país. Su mensaje se caracterizó por ser netamente espiritual y conservador.
El segundo ejemplo se refiere a la primera Iglesia Bautista en Limón fundada en 1888, compuesta de familias inmigrantes provenientes básicamente de Las Antillas y Jamaica. En un porcentaje importante, estos nuevos inmigrantes eran creyentes protestantes y cultos, por cuanto en la mayoría de los casos ya habían tenido influencia del protestantismo europeo, por causa de la influencia de la Gran Bretaña en las colonias caribeñas. Esta era, en sus inicios, una comunidad de trasplante que atendía las necesidades de sus correligionarios. Su mensaje era también espiritualista y conservador.


Más tarde, ya en el valle central y el resto del país, se desarrollaron otras agrupaciones como: La Misión Latinoamericana, La Iglesia Centroamericana, La Iglesia Metodista, La Iglesia Bautista y más tarde el Movimiento Pentecostal en sus diversas expresiones. 


Fue así como la característica particular de la misión, no tenía la intencionalidad de ser integral sino más bien espiritualista y decididamente proselitista. No obstante, es honesto decir que en su expresividad se desarrollaron ingentes esfuerzos de tipo social. En el caso particular de la Misión Latinoamericana que se fundó en 1922, la creación de la Clínica Bíblica fue el resultado de la pasión evangélica y su  deseo estar al lado de los más necesitados. Hoy este esfuerzo del evangelio social se ha convertido, como todos sabemos, en la expresión más fehaciente del capitalismo que sana por dinero a los privilegiados y que pocas boronas caen de la mesa para los necesitados. Estos esfuerzos fueron acompañados por otros, tanto en el campo asistencial (Hogar El Buen Samaritano, Asociación Roblealto), como educativo (Seminario Bíblico Latinoamericano). En resumen, la característica particular de las primeras expresiones misionales protestantes eran: básicamente apolítica, asistencial, proselitista y anti-ecuménica. Cada  denominación eclesial estaba en su feudo, haciendo el trabajo a su manera, y no en pocos casos, dudando de la pureza doctrinal de las otras.      Hoy un porcentaje considerable de estas iglesias están representadas por la Federación Alianza Evangélica Costarricense (FAEC). Entre estas iglesias la misión es entendida con diferentes rostros. Algunos la conceptúan como la obtención del poder espiritual sobre la base del poder económico. Otras, quizá más moderadas, continúan brindando un menú que está más cerca del gusto a los asiduos visitantes. que del verdadero desafío de predicar “todo el consejo de Dios” (Hechos 20.27). Y sin duda las hay también, que con transparencia han optado por predicar y practicar el Evangelio del Reino. 


Las iglesias pertenecientes al CLAI, en su mayoría no se sienten representadas en la corriente conservadora de la FAEC. No obstante, tampoco podemos afirmar que hemos cohesionado un sentir y pensar teológico armonioso que nos impulse al desafío concreto de la misión. En el mejor de los casos, paulatinamente hemos procurado acostumbrarnos a estar juntos y juntas y a necesitarnos mutuamente, como el acto primero para fertilizar el ambiente para la consolidación de proyectos importantes. 


En la expresión misional de las diferentes facciones de las iglesias representadas en CLAI, la representatividad es muy rica en su diversidad.  Algunas iglesias provienen de tradiciones comunes al protestantismo histórico, otras, son herencia del evangelicalismo proveniente básicamente de los Estados Unidos de Norteamérica, y otras que nacieron del Movimiento Pentecostal.


Esfuerzos realizados entre iglesias miembros del CLAI
  En los últimos 2 años, después de los problemas generados por la conflictividad interna del CLAI, ya de todos/as los aquí presentes conocida, la Mesa nacional ha tomado la estafeta y, con los escasos recursos existentes, ha tratado de estructurar un trabajo con las diferentes agrupaciones representadas por las iglesias. Es así como se ha trabajado con la juventud, tanto en el plano nacional como mesoamericano, primero en la conformación de un verdadero grupo juvenil ecuménico, en donde las preocupaciones se nutren de la problemática del más acá, sin dejar de lado la esperanza en el más allá. Actividades relacionadas con la salud sexual y reproductiva de los jóvenes y señoritas de las iglesias miembros, han dado, en primera instancia, excelentes resultados, sin embargo reconocemos que aún hay mucho camino por recorrer. Otras actividades programadas por el sector femenil, con temas de fundamental interés para el liderazgo eclesial de las mujeres, lograron romper todos los record anteriores de asistencia y motivación. Además, la mesa nacional ha tenido representatividad en otros esfuerzos similares de la región mesoamericana.


En el campo del liderazgo pastoral, se han realizado importantes reuniones de pastores, pastoras  y líderes pastorales sobre diversos tópicos como: La coyuntura económica y política del país, fe y ecología, problemática de los inmigrantes, iglesia y sociedad, entre otros.Aparte de lo mencionado, hemos visto un florecer en la celebración, pues las reuniones de la mesa nacional no solo apuntan a la planificación de actividades, también están direccionadas a la búsqueda de nuevas experiencias en nuestra espiritualidad. Los cultos unidos para celebrar los aniversarios de La Reforma han sido de especial bendición para todas y todos los asistentes. La conformación de la liturgia en estas celebraciones, es participativa, no solo en aspectos de género, sino en la inclusión y respeto por las diversas tradiciones. Es de esta manera, que la mesa nacional del CLAI está apuntando, no solo a la integralidad de la Misión, sino a su integridad, buscando con ahínco ser buenos fermentos del reinado de Dios en nuestro terruño.


Johnny Saborío C. es  Magister  en Ciencias Teológicas de la Universidad Bíblica Latinoamericana y Ministro Ejecutivo de la Federación de Asociaciones Bautistas de Costa Rica.