CARTA DE UNA MAMÁ A SUS HIJOS

Por Isabel Allende
 
 Siempre que quieren hablar de madres
 en la televisión muestran mujeres con niños en los brazos,
 sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio,
 espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas  frases de pósters.
 ¡¡Mentiras!!! 
 
 Las mamás no somos abnegadas
 amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo  pueden.
 Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve,
 pedimos la epidural en el parto y maldecimos en 17 idiomas
 cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la
 mañana para ir a buscarlos a una fiesta. 
 
 Cuando les decimos que no se peleen
 con ese compañerito que les dice 'enano' o
 'cuatro ojos', y les damos toda clase de  explicaciones conciliatorias,
 en realidad querríamos tener el cuello del pequeño verdugo entre nuestras manos. 

 Y también pensamos que la vieja de geografía
 es un mal bicho cuando les bajan las calificaciones,
 porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua que, al final,
 a quién cuernos le importa. Pero no lo podemos decir.

 No es que nos encante pasarnos horas en la cocina
 tratando de que el pescado no tenga gusto a
 pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes,
 en lugar de tirar un pollo a la plancha....
 Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe.
 
 No es que nos preocupe realmente que
 se pongan o no un suéter...
 Es que tenemos miedo de que se enfermen.
 
 No es que los queramos más cuando se bañan....
 Es que no queremos que nadie les diga roñosos.
 No lo hacemos por ustedes. Lo hacemos por nosotras.

 Porque ser mamá no tiene que ver
 con embarazos, pañales y sonrisas de aspirinitas.
 Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma.
 Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran.
 NADA, nunca, jamás.
 
 Ustedes nos hacen felices....
 cuando les encantan nuestros guisos,
 cuando nos consideran sabias por contestar
 todas las preguntas de los concursos de la tele.
 
 Cuando vienen llorando a gritos
 porque se rasparon la rodilla
 y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas.
 
 Cuando recién levantadas nos dicen,
 qué linda que estás, mamá.
 Ustedes nos hacen mejores.
 
 Nos dan ganas y fuerzas.
 Nos comeríamos un monstruo crudo
 antes de que les toque un dedito del pie.

 Nos lavamos la cara y salimos del baño
 con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles
 saber que la vida es buena, aunque nos vaya como la
 fregada...
 
 Cantamos las canciones y vemos Barney
 y repasamos 500 veces la tabla del 2
 y arreglamos el carburador para llevar a los niños a
 fútbol, a inglés, a dibujo, a la psicóloga, a
 básquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, a
 la maestra particular, al dentista, al médico, a
 comprar un pantalón...
 
 Y armamos 24 bolsitas con
 anillitos, pulseritas y sorpresitas y tratamos
 de que la torta parezca un Pikachu y nos buscamos otro
 trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos
 al psiquiatra y al pediatra y a los videos,
 y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos
 figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos,
 provincias, las capitales de los países de Europa y nos
 ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos
 salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la
 princesa de todos los cuentos....
 
 ...Sólo y exclusivamente para verlos felices.
 
 VERLOS FELICES ES LO QUE NOS HACE FELICES.
 
 Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch
 para que fuera un lugar mejor para ustedes.

 GRACIAS POR HACERME SU MAMÁ. GRACIAS POR HACERME TAN IMPORTANTE.

 Gracias por los abrazos, los besos,
 las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las
 cartitas, los dibujos en la heladera, el antibiótico.
 
 ...Por tantas noches sin dormir, los boletines,
 las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota,
 por mi maquillaje arruinado por ser usado para jugar a la mamá,
 por las fotos de la primaria...
 Son mis mejores medallas. Gracias porque los amo.
 
 Y ese, es el amor que me hace grande. LO DEMÁS ES MARKETING.