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Problemática
Hace más de veinticinco años, el VIH, el virus causante del SIDA, fue visto como una enfermedad de varones homosexuales y usuarios de drogas, aunque casi desde el principio de la epidemia había mujeres infectadas. Hoy estos estereotipos muestran sus falencias a la hora de describir la realidad. A pesar de eso, todavía encontramos fuera y dentro de las iglesias personas que perpetúan el estereotipo del VIH/ SIDA como una enfermedad que solamente afecta a la población "gay." La invisibilización de las mujeres, niños y niñas infectados y afectados por esta epidemia refleja una dinámica de poder y violencia.
Aunque un alto porcentaje de los casos todavía provienen de transmisión homosexual, desde la década de 1990 la transmisión heterosexual fue predominante en el contagio del virus. Todavía hay que superar muchos mitos y prejuicios que incluyen esta mentalidad obsoleta. Los siguientes datos desmienten los viejos estereotipos:
Desde el principio de la epidemia hubo mujeres infectadas: ahora constituyen más de la mitad de los nuevos casos de infección
Hoy aumenta excesivamente el VIH/SIDA en mujeres: estudios del ONUSIDA resaltan la creciente "feminización de la epidemia" en el mundo, especialmente en el África subsahariana, donde más del 60 por ciento de las personas adultas infectadas y el 75 por ciento de las personas jóvenes que viven con el virus son mujeres.
Las mujeres son doblemente más vulnerables a la infección que los varones, más aún cuando agregamos factores socio-culturales, político-económicos y religiosos;
Un grupo de nuevas infectadas que crece enormemente es la mujer casada, monógama, fiel. Esta es la paradoja del "bajo riesgo con alta vulnerabilidad".
Las mujeres y las niñas también soportan la peor parte del impacto de la epidemia: son quienes tienen más probabilidades de atender a las personas enfermas de la familia, perder su trabajo, quedarse sin ingresos y abandonar la escuela como consecuencia de la enfermedad, así como de afrontar el estigma y la discriminación. Con estos factores aumentan el riesgo de contagio y la feminización de la pobreza.
Las campañas han sido ineficaces para incluir la perspectiva de género. El uso del preservativo es una prerrogativa masculina - muchas mujeres carecen del "capital social/ sexual" de negociar su protección y exigir al varón que use el preservativo, aún dentro de la pareja (por supuesto, los casos de violencia sexual, quedan totalmente exentos y expuestos a esta vulnerabilidad.) Además, el preservativo femenino es difícil de encontrar, mucho más caro, (¡hasta 500 veces más caro!) por ende, más difícil de emplear como método de protección.
La evidencia es clara: la cara más común del SIDA hoy por hoy tiene cada vez más rostro de mujer, joven y generalmente, pobre .
La mayoría de campañas contra VIH/ SIDA invisibiliza la problemática de las mujeres. La famosa "solución" que proviene del norte del continente "ABC" - abstinencia, "be faithful" (ser fiel) y el uso de condones- es un fracaso para las mujeres. La mujer puede abstenerse, y la violación y violencia sexual irrumpen; la mujer fiel a menudo tiene una pareja que no comparte su postura por la aceptada doble moral (el VIH crece más entre mujeres casadas y fieles que entre mujeres solteras sexualmente activas), lo que demuestra que el tema de la negociación sobre comportamientos sexuales sigue siendo predominadamente una prerrogativa masculina.
La respuesta también es clara : debido al impacto devastador de la epidemia en las mujeres y niñas, el progreso en estas áreas depende de que haya un enfoque fuerte de género, basado en la defensa de sus derechos y desarrollo para contrarrestar la feminización de la enfermedad.
En partes de América Latina, el SIDA es la principal causa de muerte en la población femenina entre los 15 y 44 años. La razón principal de la explosión de la epidemia dentro de la población femenina es el estado devaluado de las mujeres en la sociedad y la cultura. Luchar contra el SIDA significa luchar para elevar el status, los derechos y desarrollo de las mujeres.
En el estado de San Pablo, las amas de casa ocupan el primer lugar en muertes por SIDA . Según la secretaría de Salud del Estado, en cinco años se dobló el número de casos fatales de mujeres por el virus.
Como iglesias, nos urge la necesidad de trabajar con las mujeres y niñas, para poder enfrentar la epidemia y responder adecuadamente. Por las razones arriba mencionadas, en el ámbito de ONU/ SIDA se formó una coalición global de mujeres y VIH/ SIDA alrededor de seis ejes o énfasis:
- Las mujeres no son víctimas y su vulnerabilidad no proviene de inherentes debilidades físicas ni psíquicas. Tenemos que construir sobre la base de la resistencia y fuerza de las mujeres.
- Niñas y mujeres jóvenes están en alto riesgo , y necesitan un tratamiento especial mediante la educación, prevención, información, capacitación y recursos para poder evitar la infección y vivir plenamente.
- Muchas mujeres infectadas con VIH no tienen "comportamiento riesgoso" y por lo tanto hay que tener en cuenta la educación de todas las mujeres, adolescentes y niñas, incluso las mujeres casadas y monógamas.
- El cambio es posible . Los factores que hacen a las mujeres más vulnerables al VIH son favorables hacia el cambio, si se presta atención, educación, compromiso y recursos necesarios.
- Las actitudes positivas de las mujeres son vitales para el cambio . Mujeres que viven con VIH/ SIDA tienen gran importancia al momento de contribuir y fortalecer respuestas a la epidemia en todos los niveles y en todos los sectores.
- Hay un rol también para los hombres y niños . Varones y niños deben servir como fuerza de cambio para mejorar la situación de las mujeres y niñas, pero necesitan concientizarse también en el tema de justicia y género.
La Dra. Musimbi Kanyoro, Secretaria General de la Asociación Cristiana Femenina Mundial, exhortó en el Día Internacional de las Mujeres que " e l llamado para dar poder de decisión a las mujeres no es nuevo, pero el SIDA lo hace más urgente."
Con respecto a la mayor vulnerabilidad de las mujeres dentro de la cultura y sociedad, frente al tema VIH/ SIDA, los factores son múltiples:
Factores biológicos- mujeres y niñas son fisiológicamente más susceptibles a la infección; la transmisión de enfermedades de los varones a las mujeres es más del doble que la transmisión de la mujer hacia el varón.
Factores culturales -desde el ámbito jurídico, las mismas leyes y prácticas culturales en América Latina niegan a las mujeres la educación y el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, lo cual coloca a las mujeres como ciudadanas subordinadas.
Factores sociales -muchas mujeres creen que ser fieles en su relación de pareja les otorga inmunidad, y en demasiados casos esto es incierto. Estudios realizados en África demuestran que mujeres jóvenes casadas y fieles, tienen mayor incidencia de infección que mujeres jóvenes, solteras y sexualmente activas, debido a la conducta sexual promiscua de sus maridos.
Factores políticos - debido a una histórica "ciudadanía de baja intensidad" y el desequilibrio entre derechos y deberes, las mujeres carecen del poder de la toma de decisiones tanto en el ámbito público, (el desconocimiento de sus derechos y cómo exigirlos) como en el privado, exacerbado por la cultura machista que insiste que "el hombre es la cabeza del hogar". Esto incluiría la imposibilidad en muchos casos de que la mujer tenga el "capital socio-sexual" de decidir sobre su cuerpo, negociar el uso del preservativo, entre muchas otras prácticas del cuidado y control en lo que atañe a su cuerpo y salud.
Factores económicos -la feminización de la pobreza, el trabajo sin remuneración de las mujeres, la dependencia económica, los bajos sueldos y la falta de oportunidades laborales, aumentan la incidencia de vulnerabilidad y violencia estructural, lo cual promueve el sexo transaccional para su supervivencia, contribuyendo en gran manera a la propagación de la epidemia.
Factores religiosos - desde Eva, un recorrido bíblico demuestra la propensión hacia la "culpabilización" de las mujeres. Varios factores convergen: el pensamiento dualista, la culpabilidad, inequidad, falencias y carencias teológicas y bíblicas que presentan bloqueos formidables para tratar la temática de mujeres y VIH en nuestras comunidades de fe y desarrollar una postura en pro.
Al analizar los factores arriba mencionados, es evidente que un enfoque desde la perspectiva de salud solamente, NO es suficiente en el tratamiento de la temática de VIH/ SIDA en su relación con género. Un enfoque basado en derechos, que incluya los derechos de las mujeres, debería ser la base de la respuesta al VIH/SIDA.
La respuesta inicial al VIH/ SIDA en numerosos países fue ver y enfocar la problemática como un asunto de salud, ignorando las dimensiones sociales, económicas y de derechos humanos que tienen impactos tanto en la prevención como en los cuidados .
Las mujeres precisan "dinero, leyes y lugares en la mesa de discusión" según Mary Robinson, miembro del consejo de dirección de La Coalición Mundial sobre Mujeres y Sida y ex-presidenta de Irlanda.
Desde el informe de la conferencia mundial de VIH/SIDA que finalizó en junio de 2006, expresa la " profunda preocupación mundial por la feminización de la pandemia , que hace que las mujeres ahora representen la mitad de las personas viviendo con VIH, incluido un 60% en África, reconoce que las inequidades de género y todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas incrementan su vulnerabilidad al VIH/ SIDA".
Es imprescindible reconocer que una respuesta amplia debe estar " por encima de cualquier barrera legal, regulación, tratado u otras barreras que bloquean el acceso a la prevención, tratamiento, cuidados y apoyo; que se necesitan recursos adecuados; promover la protección de todos los derechos humanos fundamentales y la libertad para todos; promover la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres; promover la protección de los derechos de las niñas para reducir sus vulnerabilidades al VIH/ SIDA", entre otras consideraciones .
Sistematización: Iglesia, Género y Sociedad
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