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Recomendaciones y Acciones Concretas:
Hay varios caminos que conllevan a cambios importantes. El siguiente listado no pretende ser exhaustivo, pero es urgente que las iglesias tomen un rol protagónico a favor de ciertas transformaciones:
Trabajar el tema de prevención, con un énfasis especial sobre las mujeres, niñas y adolescentes. Muchas de las campañas de prevención ignoran la temática de las mujeres; hay que insistir en un enfoque de género, y la sexualidad como don de Dios, la autoestima y participación desde su particularidad de las niñas y mujeres es fundamental en este proceso educativo.
Promover las nuevas opciones de cuidado y prevención para mujeres que incluyan condones femeninos y microbicidas; fomentar una campaña específica para empoderar y concientizar a las mujeres y niñas, utilizando herramientas adecuadas, a los fines de colocar el poder de prevención y toma de decisiones en las manos de las mismas.
Garantizar el tema del acceso de las mujeres a la salud, cuidado y tratamiento propios, y promover políticas en pos de este objetivo, junto con quehaceres y cuidado doméstico compartidos. En un mundo machista dónde los patrones de comportamiento sexual se aplican en forma desigual entre varones y mujeres, las mujeres son socializadas para ser cuidadoras y no para cuidarse a si mismas.
Promover procesos políticos para el desarrollo de tecnologías de prevención que enfatice la situación de las mujeres: estas tecnologías no tienen el presupuesto adecuado debido al enfoque y prejuicios androcéntricos en la investigación y el desarrollo científico. De los 40 potenciales microbicidas que están en preparación en este momento, ninguno tiene el patrocinio de una importante compañía farmacéutica.
Enfatizar la superación de la violencia contra las mujeres en los ámbitos domésticos, socio-culturales y religiosos . Las iglesias deben liderar e insistir en un proceso que incluya a los varones en una declaración de tolerancia CERO frente a la violencia en contra de las mujeres y en todas sus formas (directa, interpersonal, estructural, simbólica, etc.); discernir la diferencia entre conflicto y violencia y enseñar destrezas para el tratamiento de cada cual, tanto en el ámbito público como el privado.
Destacar la educación e importancia de la permanencia escolar de las niñas y su proyecto de vida como vocación NO ligado al rol de esposa/ madre . La deserción escolar de las niñas, a menudo por embarazo precoz, aumenta la feminización de la pobreza y su vulnerabilidad de por vida. Es imprescindible apoyar esfuerzos hacia una educación universal para niñas y adolescentes, y la formación de un proyecto de vida propia, trabajando temáticas de la vocación tanto para niñas como niños.
Promover una conciencia, defensa y desarrollo de los derechos plenos de las mujeres . Las Iglesias necesitan adoptar una postura y educar en pro de los derechos específicos de las mujeres, tal como lo instrumentan: La Convención de Eliminar toda forma de Discriminación y violencia contra las mujeres (CEDAW) y su Protocolo Facultativo, el Belem do Pará, la Plataforma de Beijing, etc.
Desde las iglesias tenemos que tener en cuenta e incorporar urgentemente el eje de género y la defensa de derechos de las mujeres, para ser eficaces en nuestros esfuerzos para educar y promover una conciencia coherente con el evangelio y los tiempos actuales. A menos que los esfuerzos contra la epidemia del VIH/ SIDA contemplen medidas para acabar con la desigualdad de las mujeres, estas medidas están condenadas al fracaso.
Rev. Judith VanOsdol, Pastora IELU, ELCA
Coordinadora Continental, Pastoral de las Mujeres y Justicia de Género, CLAI
Bibliografia
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