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Sistematización: Iglesia, Género y Sociedad
El tema de género dentro de las sociedades y culturas del occidente ha tenido una nutrida y amplia bibliografía y difusión durante las últimas décadas. Dos milenios antes, teníamos el ejemplo revolucionario de un tal Jesús que discutía teología públicamente con mujeres, y elegía mujeres discípulas, apóstoles y seguidoras. Hace más de doscientos años existen documentos y propuestas en el ámbito público que promueven una conciencia de la reivindicación de derechos y desarrollo de las mujeres.
Sin embargo vemos que las ideologías representadas dentro de las iglesias resisten al cambio, a menudo reflejan fielmente los patrones de una sociedad patriarcal y a veces hasta contribuyen a la marginalización, prejuicio y falta de defensa en el desarrollo y derechos de la ciudadanía plena de las mujeres.
Desde la sociedad civil , las iglesias reciben la acusación de ser uno de los factores más responsables por la falta de progreso de las mujeres, y que impiden el progreso en los ámbitos específicos de los derechos reproductivos y el desarrollo pleno de la autoestima, la autonomía y la sexualidad.
¿Por qué será que hasta hoy en las iglesias, se escucha y se predica una ideología patriarcal que sostiene que la existencia de las mujeres gira en torno de los "otros "? Cuando su "proyecto de vida" gira en torno de la casa, el cuidado de los hijos e hijas, el marido, la cocina, etc. el desprecio e invisibilización del propio deseo e identidad frente a los deseos de las demás personas de la casa se convierte en un paradigma de victimización, y aún peor, sacralización de los roles de esposa y madre, por parte de las iglesias.
Muchas iglesias siguen los patrones patriarcales de manera que los roles de las mujeres dentro de la misma son una extensión de los del hogar, "dándoles" protagonismo en el cuidado y educación de la niñez, preparación, recaudación de fondos sin ejercicio de poder ni toma de decisión sobre los mismos. A su vez, se niega a las mujeres una ciudadanía plena en los procesos políticos y económicos, o el desarrollo en el liderazgo, ministerio y proclamación en las comunidades de fe, por lo que se hace cómplice de la sacralización de la violencia cultural e institucional hacia las mujeres y su marginalización dentro de las iglesias y por ende, de la sociedad.
Género, Sexualidad e Iglesia
Parte de la dificultad del tratamiento del VIH/ SIDA es la misma ambigüedad, dualidad y culpabilidad con la cual las iglesias, históricamente, han tratado el tema de la sexualidad , en particular relacionado con las mujeres.
En el artículo eflexionando sobre el sexo: Notas para una teoría radical de la sexualidad" la socióloga Gayle Rubin demuestra cómo la sexualidad es vista como punitiva en las culturas occidentales. Son varios los pensadores de distintas disciplinas que sostienen que las sociedades occidentales tienen una perspectiva punitiva y negativa sobre la sexualidad, entre ellos, el filósofo Michel Foucault.
Desde el principio de la epidemia del SIDA , las proclamas de muchas iglesias han establecido el nexo entre la enfermedad, la culpabilidad y el juicio divino. Proponemos que parte de la invisibilización de las mujeres en la problemática del SIDA tiene que ver con este fenómeno. Bíblicamente, sabemos que Jesús rechaza el nexo entre la enfermedad y la culpa, como si la enfermedad fuera el resultado del castigo divino; sin embargo, como los supuestos "amigos" de Job, seguimos buscando la culpabilidad en esta enfermedad, y las mujeres que conviven con VIH/SIDA dan testimonios desgarradores sobre sus condenas por parte de la gente de iglesia.
La histórica dualidad del pensamiento de la iglesia , el intento de separar lo físico de lo espiritual, se ve claramente en relaciones de género hasta hoy día. Agregado a eso la doble moral, la falta de aceptación de la sexualidad femenina como tal, la culpabilidad con que se rodea los conceptos de contagio, el estigma que conlleva casi todo sentido de "comportamiento de riesgo," los mitos de la maternidad y el contagio de los/las bebés -todo confecciona un cóctel venenoso a la hora de desenredar el sentido de culpa, carga y vergüenza que rodea el tema de las Mujeres y VIH/ SIDA.
En el balance, se abre el debate de la calidad de las relaciones humanas -entre los matrimonios, parejas, familias, e iglesias. Porque cuando hay un desequilibrio de poder y toma de decisiones entre hombres y mujeres, no podemos llegar a ser ni amantes ni amigos, porque ni la amistad ni el amor verdadero es posible en relaciones desequilibradas de poder. El desequilibrio de poder fomenta la violencia, no la intimidad. La infidelidad en el matrimonio y el alto porcentaje de divorcios desnudan los problemas de pareja, poder, violencia y equilibrio en la familia y sociedad. ¿Tenemos el coraje y valentía para hablar de estos temas tabúes en nuestras comunidades de fe?
Violencia de Género
La violencia contra las mujeres no sólo constituye un problema mayor de salud pública y de derechos humanos en todo el mundo; sino que aumenta muy significativamente la vulnerabilidad de las mujeres frente al VIH/ SIDA.
Entre una quinta parte y la mitad de las niñas y mujeres del mundo entero sufren algún tipo de violencia sexual. La violencia en contra de las mujeres y niñas no es un asunto privado, sino que tiene componentes culturales, institucionales y hasta religiosos.
La alta incidencia de las relaciones sexuales no consensuadas, la violación y uso de violencia sexual, la incapacidad de las mujeres para negociar unas relaciones sexuales más seguras y, en muchos casos, el miedo al abandono o expulsión de sus hogares y comunidades, presentan un panorama sumamente alarmante, en particular para las mujeres que carecen de medios económicos. El nexo entre la feminización de la pobreza (violencia estructural) y la feminización de la epidemia es innegable.
La carencia de poder personal atañe a lo sexual/corporal. Entre el 20% y el 48% de las muchachas adolescentes de 10 a 25 años de edad comunican que su primera relación sexual fue forzada. Los muchachos también declaran haber sido obligados a tener relaciones sexuales, aunque en muchos países esto suele ser menos habitual que las relaciones forzadas de las muchachas. Ejemplos desde el Caribe, en una población de 15,695 personas entrevistadas, el 48% de las niñas fueron forzadas en su primera relación sexual comparado con el 30% de los niños, y en el Perú el 40% de niñas comparados con el 11% de niños.
Urge tener un abordaje comprensivo y holístico que enfatice la autoestima, el poder en la toma de decisiones respecto a las relaciones sexuales y de parejas, la educación sexual adecuada, y el cuidado de salud y derechos reproductivos como postura para poder superar estos ámbitos de violencia. ¿Se puede afirmar la sexualidad como don de Dios? ¿Cómo se vive este don en las relaciones humanas?
En cuanto a la violencia simbólica, estructural, e interpersonal, hay muchos temas pendientes en las iglesias con respecto a la justicia de género: temas lingüísticos, metáforas e imagen de Dios, entre otros. Su impacto en la comunidad y las relaciones humanas es palpable, y el silencio sobre los mismos es cómplice.
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