Con frecuencia escuchamos la cita de proverbios 31:10 en la tradicional celebración del día de las madres. Pareciera que continuamos buscando a las mujeres virtuosas y no sabemos dónde seguir buscando. Qué tal si retomamos esta reflexión y examinamos los verdaderos receptores de esta pregunta.

Observando ligeramente los detalles que se muestran en el texto notamos que parece estar hablando de una mujer extraordinaria, una mujer que tiene muchas cualidades, habilidades y capacidades. Se describe a una mujer que goza de algunos privilegios sociales, y que a muchas mujeres les resulta difícil identificarse con a ella y a los hombres encontrar una como ella. Podemos pensar no en una persona que encarne todos estos atributos, nadie se parecería ni quisiera parecerse talvez, tratemos, sin embargo de encontrar una pista para ver la riqueza escondida en el texto. Quizá ella representa a muchas mujeres que de diversas maneras dan el rostro al futuro, refleja el potencial que existe en cada una y todas las mujeres. Con esta posibilidad de interpretación nos resulta entonces más familiar acercarnos tanto a la mujer como a los otros sujetos a quienes interpela el texto.

Primeramente veamos a la mujer: es una mujer artesana, empresaria, viajera, agricultora, tejedora, administradora; una mujer trabajadora, previsora, sabia, fuerte, misericordiosa, valiente.
Además en ella se muestran aquellas cualidades que desde los roles de género -han sido asignadas a los hombres, porque se cree que por naturaleza solamente los hombres pueden ejercerlas, por ejemplo destacamos algunas cuestiones: -es como nave de mercader, trae su pan de lejos.(vv.14) Ella asume un rol de proveedora del bienestar de su familia.

Considera la heredad y la compra; planta viñas del fruto de sus manos (vv16): Es hábil para hacer arreglos de compra y venta.

Ciñe de fuerzas sus lomos y esfuerzas sus manos (vv17): fuerza en sus hombros, fortaleza en las manos.
Ve que van bien sus negocios (vv18): además de capacidad para los negocios y la administración de sus empresas refleja autonomía, poder de decisión.

No tiene miedo de la nieve (vv21)… Valiente ante lo imprevisible. No tener miedo ha sido una de las excusas que se ha utilizado para ejercer violencia contra las mujeres. Un escritor señalaba “en la cultura del miedo, los hombres tienen miedo de las mujeres que no tienen miedo”. Como si para las mujeres esta cualidad está prohibida.

Considera los caminos de su casa (vv27), cabeza del hogar. Actualmente cuando muchas personas han migrado dejando sus hogares, su país, su familia para buscar mejores alternativas de vida, los indicadores económicos señalan cada vez más mujeres como jefas de familia, abuelas- familias.

Otro aspecto a destacar en esta mujer es el derecho que conquista de poder pensar seriamente en su auto cuido, en su autoestima, piensa en si misma sin sentirse culpable, algo que no se le ha permitido culturalmente a las mujeres, a quienes se les ha enseñado a pensar en el bien de los demás en detrimento de su propio bienestar. Ella se hace tapices, de lino y fino y púrpura es su vestido (vv2).

Veamos también la contribución de otros sujetos para que esta mujer y madre pueda desarrollar sus capacidades plenamente:

-El corazón de su marido está en ella confiado (vv.11) El texto parece darnos la clave, un esposo que sabe confiar en su esposa, un esposo que conoce que como ser humano toda mujer tiene derecho a libertad, autonomía, palabra, a ejercer su ciudadanía. Si este derecho se cercena, desencadenamos una serie de situaciones que violentan la integridad física, emocional, social, económica, patrimonial y otras más que limitan el empoderamiento de mujeres virtuosas, emprendedoras, valientes y felices.

Las virtudes de una persona solo se puede reconocer si hay confianza. Las virtudes de una mujer solo la pueden reconocer aquellos hombres que saben confiar en la persona que tiene de compañera, sin caer en los lazos del autoritarismo, el control, el egoísmo, hasta los dramáticos hechos de feminicidio que tenemos hoy día.

Se levantan los hijos y la llaman bienaventuradas: Los hijos y las hijas también tienen un rol importante para propiciar la plenitud de vida de las mujeres.

Solo pueden ver las virtudes de una mujer madre aquellos hijos capaces de agradecer las pequeñas y grandes cosas que suceden a su alrededor. Cuando se puede reconocer que las labores cotidianas que realizan las madres no son inherentes a la maternidad, sino que deberían ser labores compartidas entre todos los miembros de la casa y que los, las hijas deben desarrollar relaciones sanas con sus padres entonces es posible que el conjunto aporte al crecimiento integral de sus miembros.

La maternidad debe ser vista no como un destino inevitable sino como una decisión, un deseo, una opción, y por lo tanto quienes toman esa opción merecen ser estimadas, respetadas y justamente valoradas. Es urgente promover la ciudadanía de las mujeres, como es su derecho a decidir en un espacio público, incursionar en el espacio productivo, mirarse a sí misma, su cuerpo; desarrollarse en todos las ramas del conocimiento, del arte, sabiendo que las mujeres son primeramente y ante todo mujeres sujetas de derecho. Porque la sexualidad y la maternidad son dos deseos, dos potencialidades que no necesariamente se encuentran y cuando lo hacen deben ser en un espacio de reconocimiento: Se levantan los hijos y la llaman bienaventuradas y su marido también la alaba (vv28).

Si vivimos en una sociedad que no logra ver los aportes de las mujeres, a la economía y al desarrollo del país; sus aportes a la paz de la casa y de la comunidad, si no logra escuchar las palabras sabias que emiten las mujeres en la escuela, el hospital, en las universidades, en las obras de arte, en tierras extrañas y en la propia, la pregunta ¿QUIEN LA HALLARA? seguirá pendiente.

Necesitamos construir cada día una sociedad de novios, padres, esposos, hijos, tíos, abuelos, suegros, hermanos, compañeros de trabajo, pastores, maestros que puedan reconocer realmente el trabajo, amor y creatividad de las mujeres. Porque la pregunta no es ¿dónde están las mujeres virtuosas?, sino ¿quién la hallará?.