
La Red de Liturgia es una iniciativa latinoamericana que nace en 1991 de la mano del pastor brasileño Ernesto Barros Cardoso, como una manera de crear lazos firmes entre las personas que deseaban compartir sus experiencias en este terreno de la vida eclesial.
ESTUDIO EXEGÉTICO–HOMILÉTICO – Mayo de 2008
Instituto Universitario ISEDET
Autorización Provisoria Decreto PEN Nº 1340/2001
Es un servicio elaborado y distribuido por el Instituto Universitario ISEDET
Buenos Aires, Argentina
Este material puede citarse mencionando su origen
Responsable: Álvaro Michelin SalomónDomingo 18, Domingo de Trinidad
Sal 8 (EEH 26 Y 79); Gén 1:1-2:4; 2Co 13:11‑13; Mt 26:16-20
Génesis 1:1—2:4
Este relato sacerdotal de la Creación está organizado sobre la base de la semana hebrea, en la cual se trabaja del 1º al 6º día y se descansa en el 7º. Se proyecta a la Creación primordial la sucesión de trabajos y descanso que proclamaba y proclama el judaísmo. Así como el fiel hebreo debe trabajar durante la semana y descansar el 6ª para alabar a Dios, el propio Creador, en la concepción sacerdotal, respetó esa norma ya al comienzo de los tiempos. Por lo tanto, lo que el israelita cumplidor de la Ley realiza viene a ser el reflejo de que Dios mismo cumplió la Ley desde siempre (¡!)… lo cual, por deducción, hace que la Ley tenga un carácter inviolable para el Pueblo de Dios. Para la mentalidad científica moderna hay, evidentemente, conflictos con una descripción de la naturaleza tal como se la desarrolla en Gn.1, si bien también puede haber coincidencias. Según el comentarista G. von Rad,
“…se nos ofrece mucho de la ciencia de la época sobre el origen del mundo, tal como había sido elaborada por entonces; ciencia que como tal, se ha visto amplísimamente superada por la nuestra. Pero no es ella quien toma aquí la palabra sustantivamente, sino que más bien ayuda a formar enunciados detallados sobre la creación realizada por Dios. La fe y la imagen científica del mundo se entrelazan en este texto tan sin tensiones, que precisamente los materiales científicos son los que hacen posible que se hable de Dios.”
Con respecto a la relación de este relato de la Creación con los mitos antiguos de otras culturas, expresa Von Rad:
“Resulta asombroso ver cuán netamente se separó el pequeño pueblo de Israel de un entorno de mitos cosmogónicos y teogónicos que parecía preponderante. No se trata aquí de un misterio generador del mundo primigenio, del que se dedujese una divinidad, ni de un combate ‘creador’ entre fuerzas míticamente personificadas, cuya resultante fuese el cosmos, sino de aquel que no es combatiente ni engendrador, de aquel a quien sólo conviene el atributo de Creador.”v.1 - Dios creó (bará): esa es la primera acción en la Biblia, el primer verbo, la voluntad creadora de Dios. El designio del Creador se manifiesta en las primeras palabras de las Escrituras. Sin la Creación, Dios no tendría alteridad ni prójimos con quienes dialogar. El verbo en hebreo expresa claramente que es Dios quien tiene el poder y la voluntad de dar vida y forma a este mundo, “los cielos y la tierra”.
v.2 – El relato no se plantea cuestiones filosóficas como la creación “exnihilo” (desde la nada); no es su preocupación. En todo caso dice que “la tierra estaba desordenada y vacía” (tohu vabohu) y “el Espíritu de Dios se movía [o “temblaba”, “se mecía”] sobre la faz del abismo”. Sorprende esta alusión tan temprana al Espíritu de Dios ya al comienzo de la Creación.
vv.3-5 – El primer acto creador de Dios es la luz. Viene la luz por una orden de Dios (“dijo Dios”). Dios crea mediante su Palabra, no hay emanaciones desde la esencia invisible de Dios hacia la materialidad de la naturaleza. La creación de los astros luminosos vendrá después de la creación de la luz primordial. La luz primera viene a marcar la diferencia esencial con las tinieblas pre-existentes. A partir de allí, entonces, se desarrollarán todos los demás actos creadores. Después de crear la luz Dios evalúa que era buena (tob). Al haber noche y día se pueden contabilizar los tiempos, inclusive los de la propia Creación de Dios (1er. día, 2º día, etc.). Al nombrar lo creado, Dios toma posesión sobre ello y muestra su soberanía: la Creación le pertenece pues viene por su voluntad o designio.
vv.6-8 – Dios crea el firmamento para separar las aguas primordiales de arriba con las de abajo, llamando cielos a lo de arriba. Después de crear la distinción temporal (noche – día), Dios crea la distinción espacial (arriba – abajo).
vv.9-10 – Dios descubre después lo seco, tierra, separándolo de los mares. Esta creación complementa directamente la anterior (la separación de las aguas), dando el marco necesario para el desarrollo de la vegetación en la naturaleza seca, que será la creación inmediatamente posterior.
vv.11-13 – Entonces llega el turno de la hierba, las semillas y los árboles frutales, completando la creación del 3er. día. Dios crea las plantas, la vegetación, permitiendo así el escenario para el desarrollo posterior de los animales y la humanidad, lo cual marca una fundamental proyección hacia el futuro. Y evalúa nuevamente el Creador que la Creación era buena, es decir, que correspondía a su designio.
vv.14-19 - Seguidamente son creados el sol, la luna y las estrellas (sin nombrar explícitamente ni al sol ni a la luna), no en calidad de semidioses que puedan regir el destino de otras criaturas (como la astrología) sino como fuentes luminosas que permitan discernir entre “las estaciones, los días y los años”. Los astros cobran un carácter totalmente subordinado a la voluntad del Creador, a diferencia de algunas mitologías antiguas que les adjudicaban poderes influyentes en la actividad humana. Es entonces el 4º día.
vv.20-23 - Recién ahora son creados los seres vivientes, los animales del mar y del cielo (las plantas no recibieron tal denominación). Dios crea (verbo bará nuevamente, como al principio) en un acto que marcará su culminación en el 6º día. Estamos en el 5º día. La vida comienza a manifestarse en la Creación, vida que será capaz de reproducirse a sí misma. El acto creador de Dios se prolongará en la infinidad de acciones creadoras que se sucederán en la multiplicación de los peces y las aves. En los extremos de abajo y arriba aparecen los seres vivos que, después, verán surgir otras especies, ya entonces sobre la tierra firme.
vv.24-25 – Dios da la orden para que la tierra produzca seres vivos (hasta entonces sólo estaba la vegetación). La tierra adquiere un papel significativo en este acto creador, más que el rol de escenarios adjudicados al cielo y a los mares. Pero es Dios, de todos modos, quien crea. Nuevamente evalúa el Creador lo bueno de su acción.
vv.26-28 – El plural “hagamos” no es fácil de interpretar: ¿hay un trasfondo de la angelología, por la cual Dios estaría hablando a su corte de ángeles al momento de crear la humanidad? ¿O se trata de un plural mayestático, una expresión de respeto o reverencia según la cual una persona habla en 1ª persona plural cuando, en realidad, habla sólo por sí misma? ¿O el plural quiere incluir al Espíritu de Dios que se movía sobre el abismo (v.2), diferenciándolo de Dios mismo?
Imagen y semejanza: los términos hebreos sélem (imagen) y demut (semejanza) son complementarios. Sélem se aplica a la forma física, el cuerpo y la estatua, teniendo un sentido visual, relacionado también con la idea de sombra. Demut, por su parte, es la semejanza con su arquetipo original, con el cual debe sintonizar profundamente. Así, entonces, el hecho de que la humanidad sea formada como sélem y en demut de Dios le da una preeminencia sobre toda la Creación. Hay una vinculación tan estrecha entre Dios y su última criatura que el clímax de la Creación llega con el ser humano. Además, la procreación humana también llevará este sello a través de las generaciones, donde los hijos tendrán la semejanza y la imagen de sus progenitores (Gn.5:1b,3). La capacidad procreadora del ser humano refleja la capacidad creadora de Dios. Pero a diferencia de los animales, éstos no procrean a imagen y semejanza de Dios, solamente lo hace la humanidad. El ser humano tiene la potestad dada por Dios de gobernar en la Creación
Varón y mujer: el presente relato sacerdotal plantea que el ser humano es sexuado desde el comienzo. Ambos reciben la bendición de Dios y la exhortación a la procreación y el gobierno del mundo. El relato no discrimina entre las funciones del varón y la mujer en su estar en el mundo.
vv.29-31 – Llama la atención que tanto a la humanidad como a los animales se les ofrece solamente la vegetación como alimento: no hay alusión a la matanza de animales por otros animales ni de animales como alimento para los seres humanos.
La evaluación final de Dios sobre su Creación es excelente. Así termina el 6º día, última jornada de los ocho actos creadores de Dios (luz – firmamento – separación de las aguas – vegetación – astros – peces y aves – animales terrestres – ser humano).
2:1-4ª – El 7º día es de descanso (shabbat) para Dios… por lo tanto lo debe ser también para su pueblo elegido. Ese día es día santo, especial, apartado para una función diferente del resto de la semana. El hebreo que lee esta narración de la Creación asume, por añadidura, que le es imprescindible respetar el shabbat.Puntualizaciones sobre los otros textos del Leccionario
Salmo 8 – Se refiere a la Creación en general y al ser humano en particular como centro de la misma y su mayordomo.
II Cor. 13:11-13 – Saludo, exhortación ética a la comunidad de Corinto y doxología trinitaria.
Mateo 26:16-20 – Los preparativos para la Cena de Pascua de Jesús con sus discípulos.Hacia la predicación
- Este relato se presta para una reflexión ecológica. Me parece que, los efectos de una predicación dominical, no habría que tomar la línea de una confrontación directa entre la teología y la ciencia, donde deberíamos preguntarnos, en todo caso, ¿qué tipo de teología tenemos?, ¿cuál orientación científica tomaremos de referencia?, ¿qué relación hay entre las ciencias aplicadas y la economía internacional? (ello constituiría una amplísima temática de debates interdisciplinarios)... sino más bien la consideración de ciertas puntualizaciones que anotamos en la exégesis, como las referidas a la creación de la humanidad. Véase la responsabilidad ecológica que tenemos los humanos en la Creación. El gobierno de la misma es para proteger lo que Dios creó, no para sentirnos como dioses con la facultad indiscriminada de usar y abusar de esta casa común.
- Una línea reflexiva también puede ser la siguiente: los actos creadores de Dios fueron buenos, ¿los son también las obras, los trabajos, las acciones humanas? ¿Puede cada persona tener una actividad creadora que le permita expresar algo de sí misma y sentir satisfacción legítima por ello? ¿Hay trabajo para todos/as? Quien trabaja para ganarse el sustento, ¿tiene la posibilidad de descansar y retomar energías? ¿Cómo se da la relación entre la persona y la máquina? ¿Y entre patrones (o empresas) y empleados?
Para profundizar
J. S. CROATTO, El hombre en el mundo – Creación y designio – Estudio de Génesis 1:1—2:3, Buenos Aires, La Aurora, 1974.
G. von RAD, El libro del Génesis, Salamanca, Ed. Sígueme, 1977.Según von Rad, op. cit., pp.58-59, no hay que magnificar esta referencia ni darle una proyección cosmológica que no tiene. Con todo llama la atención su inclusión aquí. Dice S. Croatto, El hombre en el mundo I – Creación y designio, p. 58, que “entre los presocráticos griegos se admite el aire como uno de los primeros principios del mundo” (aire, soplo, espíritu).
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