
La Red de Liturgia es una iniciativa latinoamericana que nace en 1991 de la mano del pastor brasileño Ernesto Barros Cardoso, como una manera de crear lazos firmes entre las personas que deseaban compartir sus experiencias en este terreno de la vida eclesial.
ESTUDIO EXEGÉTICO–HOMILÉTICO – Mayo de 2008
Instituto Universitario ISEDET
Autorización Provisoria Decreto PEN Nº 1340/2001
Es un servicio elaborado y distribuido por el Instituto Universitario ISEDET
Buenos Aires, Argentina
Este material puede citarse mencionando su origen
Responsable: Álvaro Michelin SalomónDomingo 11, Pentecostés
Sal 104:24-35; 1Co 12:3-7 (1Co 12:3-13, EEH 3); Hch 2:1-11 (EEH 26); Jn 20:19-23 (EEH 96)Salmo 104:24-35
El Salmo 104 está dedicado a la Creación. Se puede encontrar una sintonía con el relato de Gn.1:1—2:4ª, inclusive paralelismos. El comentarista Paul Beauchamp anota a propósito lo siguiente:
“Este orden paralelo, sin embargo, no debe hacernos creer que también el salmo narra la creación. Una cosa es narrar y otra describir. Aquí no se narra, sino que se describe la creación. El autor de Gn.1 se detiene en cada obra para precisar el día. Recoge ya el gran palpitar que cuenta el tiempo; narra y fecha. Nada parecido hay en nuestro poema, que se dedica a describir lo que ahora existe […]”
“…Nos situamos ante el acto creador tal como hoy se nos hace visible. No es el ayer en que las aguas de abajo descendieron al lugar que Dios les tenía preparado, sino que siguen fluyendo hoy mismo: veámoslas desbordar por las laderas de las montañas.”
“El agua que fluye y su movilidad que anima todo el poema es también el mejor símbolo de lo que éste quiere decir. Si bien es verdad que la creación se desarrolla en el pasado […], el salmo nos recuerda, en presente, que Dios crea. Crea nuestro presente, que es móvil. Si la atención se ve llamada aquí a concentrarse en el presente móvil, en lugar del pasado inmóvil, de ahí se seguirá que lo más presente y lo más móvil se manifestará como el objeto por excelencia del acto creador de Dios. ¿Y qué puede haber más presente y más móvil que un viviente? Por eso aparece Dios aquí sobre todo como creador de cuanto vive.”Otro comentarista, Helmer Ringgren, señala que,
“Según el concepto de los israelitas, la tierra era un disco plano, que flotaba en el océano (tehom), sostenido por montañas firmemente arraigadas en la profundidad del mar. Por lo tanto, dice el salmista, “Afirmó también el mundo, no se moverá” (Sal.93:1; 96:10). Sabiendo esto, el israelita se sentía seguro en este mundo. La tierra está bien fundada y no se moverá, puesto que descansa en la mano de Dios y todas las fuerzas del caos y la muerte y el desorden están refrenadas por su poder […]. En consecuencia, la doctrina de la creación […] es más bien la proclamación de una realidad presente […]. La creación, por lo tanto, es también un acto redentor, cuyos resultados están presentes aún y constituyen una fuente permanente de gozo y gratitud, especialmente cuando se los conmemora en el culto.”
Por su parte, L. Alonso Schökel y C. Carnita apuntan que
“En la primera página de la Biblia, Dios es un creador trascendente, que queda fuera de su obra; da órdenes eficaces, contempla, impone nombres, crea especies, les imprime un impulso generador; y se retira a descansar. En el Salmo 194, Dios queda dentro del universo celeste, como soberano en su corte, y se sigue ocupando de sus criaturas […]. ¿Inmanente a la creación? No; su soberanía universal es su trascendencia […]. Dios está sentido cercano y presente.”En el v.26 tenemos la referencia a Leviatán, una criatura del mar difícil de identificar con precisión (algunos piensan en delfines, otros en cocodrilos). En Job 3:8 es mencionado y en Job 41 hay una larga referencia a la dificultad para pescarlo debido a su bravura y fortaleza. Para el ser humano, entonces, es prácticamente imposible sujetarlo, pero Dios (Sal.104:26) sí hasta puede jugar con este monstruo, pues no se trata de un ser indomable para el Señor sino de una criatura más.
Los vv.27-28 se repiten en el Sal.145:15-16.
El v.30 es una definición teológica sobre la re-creación de la naturaleza viva: “envías tu Espíritu, son creados y renuevas la faz de la tierra”. El verbo bará es utilizado para significar “crear”, al igual que en el Génesis (Gn.1:1). El Espíritu (de Dios) interviene para dar vida, así como se hacía presente en la creación primordial (Gn.1:2). La tierra es renovada (¿re-creada?) por el Espíritu que Dios envía (shalaj).
El extraño v.35 que alude a los pecadores e impíos parece fuera de contexto. Si lo tomamos como integrado al todo del salmo podemos asumir que, particularmente con los vv.31-34, hay un contraste notorio que enseguida llama la atención. Los pecadores que no reconocen las bondades de la naturaleza ni se gozan en el Creador no corresponden al designio de Dios. Hay vida completa cuando podemos alabar al Creador y discernir con gratitud todo lo que Dios nos puso a disposición en esta gran casa común para el género humano y para todo ser vivo..
La lectura del Salmo 104 en el domingo de Pentecostés tiene sentido teológico cristiano en cuanto a la afirmación trinitaria de Dios como Creador, Cristo como Salvador del mundo y el Espíritu Santo, enviado por Cristo resucitado, como capacitador de los cristianos/as en la misión que deben cumplir en el mundo.
Puntualizaciones sobre los demás textos del Leccionario
I Cor. 12:3-7 – “Hay diversidad de dones… de ministerios… de actividades… pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos.”
Hch.2:1-11 – La fiesta de Pentecostés narrada por Lucas en Hechos: “todos fueron llenos del Espíritu Santo”. La reunión multitudinaria del pueblo judío en Jerusalén en ocasión de esta importante fiesta aporta el marco para el “lanzamiento” de la iglesia cristiana con el poder del Resucitado. Algunos temas: internacionalidad de la iglesia, comprensión en medio de los diferentes idiomas, manifestaciones particulares del Espíritu (“lenguas”), predicación de “las maravillas de Dios”.
Jn 20:19-23 - Aparece Jesús resucitado en la sala cerrada donde estaban reunidos sus discípulos, con miedo, y a ellos les anuncia la paz. Con su paz los envía al mundo, no desguarnecidos de fuerza sino con el poder de su Espíritu. Con el Espíritu de Cristo, sus discípulos tendrán la autoridad para discernir cuándo pueden perdonar los pecados y cuándo pueden señalarlos para juicio.Hacia la predicación
- Un salmo como éste se presta para tomar la temática de la ecología: el cuidado de la Creación, la naturaleza como el arte creador de Dios y el ser humano como criatura integrada en la casa común para todo ser vivo y la naturaleza que los contiene.
- En la celebración de Pentecostés, por otro lado, el Salmo 104 da un trasfondo de internacionalidad y “ecumenicidad”, gracias a la contemplación de la Creación como el gran espacio para toda criatura, incluidos nosotros/as, los humanos. Existía una tradición hebrea que proclamaba que en el tiempo primigenio sólo había una lengua común para toda la humanidad y el mundo animal. En consecuencia, hacia el fin del tiempo presente, se volvería a contar con una lengua común para toda la Creación. Leído el relato de Hch.2 bajo ese trasfondo, Lucas nos invita a considerar entonces que aquello que ocurrió en la Fiesta de Pentecostés fue la gran maravilla de la comunicación en medio de la diversidad geográfica, idiomática y cultural, maravilla que fue posible por el Espíritu Santo. Pentecostés llega a ser, así, el comienzo de aquella esperanza y proclamación de unidad del género humano bajo una “lengua” común.
- Volviendo a la concepción ecológica, y vinculando el Sal. 104 con I Cor. 12, se podría unir la diversidad de la Creación de Dios en la naturaleza con la diversidad de ministerios, dones y actividades en la iglesia y en la sociedad. Un mismo Espíritu debe reinar aquí y allá, si bien cada uno está llamado a efectuar aquello para lo cual está mejor capacitado. La iglesia debería ser un espacio formador y educativo en la distribución de ministerios y actividades para cada miembro y simpatizante.
Para profundizar
L. ALONSO SCHÖKEL – C. CARNITI: SALMOS II, Traducción, Introducciones y Comentario, Estella, Ed. Verbo Divino, 1996, pp.1295-1314.
P. BEAUCHAMP – los Salmos noche y día, Madrid, Cristiandad, 1980, pp.170-177.
MAILLOT – LELIÈVRE, Les Psaumes, Traduction nouvelle et commentaire (Ps. 101 à 150), Ginebra, Labor et Fides, 1969.
H. RINGGREN, La fe de los salmistas, Buenos Aires, La Aurora, 1970.