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PROCLAMAR LIBERTACAO
Publicado sob a coordenação do Fundo de Publicações Teológicas/ Instituto Ecumênico de Pós-Graduação em Teologia da Escola Superior de Teologia da Igreja Evangélica de Confissão Luterana no Brasil.
SALMO 32.1-7,10-11;
1 CORÍNTIOS 1.18,22-25
LUCAS 15.1-3,11-32
Hilario Tech
1
Observaciones al texto
La Parábola del Hijo Pródigo es seguramente uno de los relatos
neotestamentarios más conocidos em el ámbito de nuestras iglesias.
Esto tiene la ventaja de que los oyentes cuentan con una determinada
base de conocimientos previos, pero también con la desventaja de los
preconceptos que muchas veces pueden condicionar el intento de una
nueva relectura o interpretación.
Al abordar este texto es muy importante leer todo el capítulo 15
de Lucas, para constatar que la Parábola del Hijo Pródigo se encolumna
en una serie de tres relatos que comparten motivos comunes, a saber:
– lo perdido;
– el encuentro;
– la alegría.
La anterior secuencia de motivos que aparece em la parábola del
pastor que encuentra su oveja (Lc 15.1-7), la parábola de la mujer que
encuentra su moneda (Lc 15.8-10) y la del Hijo Pródigo, o como la titulan
algunas versiones “La parábola del padre que perdona a su hijo”, nos
abre los ojos a posibles pistas para un posterior desarrollo temático del
texto. Los críticos nominan a esta serie de relatos como las “Tres parábolas
de la misericordia”. Las dos primeras cortas parábolas hacen de“preludio” y preparación para la que hoy nos ocupa, de allí la
importancia de la lectura de todo el capítulo 15 de Lucas.
En cuanto al marco situacional, lo encontramos en el
encabezamiento del texto, al comienzo del capítulo (v. 1-3). Allí aparecen
los destinatarios: los que se aceraban a Jesús para escucharlo, publicanos
y otra gente de mala fama; y aquellos que le criticaban a Jesús, sus
adversarios de siempre, los fariseos y maestros de la ley.
Si bien existe un hilo conductor claro y coherente en el desarrollo
del relato, hay críticos que sostienen que se trata de una conjunción de
dos partes: la primera auténtica de Jesús (v. 11-24); y la segunda se
trataría de un agregado lucano (v. 25-32). Cada una de las partes tiene a uno de los hermanos como protagonista central, la primera al hermano
menor, y la segunda al mayor.
2
Camino al sermón
Propongo trabajar el texto en forma previa al domingo en el que
se va a predicar sobre el mismo, en algún grupo de reflexión de la
congregación (comisión directiva, grupo de jóvenes, damas, catequistas,
confirmandos etc.). La consigna de trabajo para el grupo, o los grupos,
será caracterizar a los diferentes personajes que intervienen en el relato:
padre, hijo menor, hijo mayor, los criados y trabajadores.
Cada uno de ellos hará el esfuerzo por meterse em la situación
del personaje y escribir un relato a modo de testimonio de lo sucedido
desde su posición, intereses y expectativas. Estos testimonios se podrán
incluir em la celebración dominical antes del sermón y previa
introducción. De esta manera se logra una celebración más participativa
y vivencial.
Para la tarea, cada grupo recibirá las siguientes pistas, que
conviene tener en cuenta para la confección del testimonio de cada
personaje:
Padre – Destaca su condición de patrón, jefe de familia y autoridad.
Mucha expectativa puesta en sus hijos varones. Se debe notar en el
testimonio el orgullo por la trayectoria de su granja (empresa), que
viene trabajando con esmero durante muchos años. Destaca su
condición de padre que a través de la educación y autoridad inculcó a
sus hijos los valores del trabajo, la obediencia, el respeto. Hacer notar
que a pesar de lo difícil que era aceptar la decisón del hijo menor de
irse, el padre no lo retiene ni busca convencerlo, simplemente respeta
su decisión y le deja marchar. Hacer ver las muchas preguntas que se
podría estar haciendo el padre: motivos, equivocaciones? No obstante
no pierde las esperanzas de que algún día el hijo regrese, siempre mira
el camino para ver cuando llega... Entre tanto se consuela con la
fidelidad de su hijo mayor.
Hijo menor – Se destaca en su caracterización un temperamento
inquieto y curioso, muchas veces rebelde. Se nota su cansancio por el
trabajo y la rutina combinado con ansias de mucha libertad (lejos de la
mirada controladora de su padre, en otro país, en el extranjero), y
manifiesta muchas ganas de disfrutar de la vida y sus placeres. Hacer
notar que el desenfreno hizo que pronto su dinero se termine, y allí en
la marginación, la miseria y la vergüenza, se encontra en un callejón
sin salida y comienza a recordar la casa de su padre donde cada
trabajador tiene comida en abundancia, esto le anima a volver. Resaltar
su confesión de culpa, su desobediencia que se muestra en el texto en
la intención expresa de renunciar hasta a sus derechos de ser llamado
hijo. Mucho es el asombro que siente ante la actitud inesperada del
padre, quien corre a su encuentro y ordena hacer una gran fiesta.
Hijo mayor – Destacar su trayectoria fiel, la de un hijo austero,
obediente y respetuoso a su padre. Estuvo siempre a la par de su padre
trabajando junto con los otros empleados y velando siempre por el
progreso de la empresa. Se manifiesta su asombro e incomprensión
por la actitud de su hermano menor al abandonar la casa y todos los
compromisos, puede notarse un sentimiento de sobrexigencia al
quedarse solo con su padre. Ante la acogedora reacción del padre al
hijo menor, se enoja, se siente frustrado y acusa a su padre de romper
el valor de la ley y pervertir la igualdad de la justicia. Su testimonio
termina con un final abierto.
Criados – Se caracterizan como sumisos a las órdenes del patrón
y testimonian una trayectoria de obediencia al mismo. Trabajaban a
cambio de la comida, que según el texto, siempre sobraba. Su testimonio
puede notar asombro ante las reacciones del padre.
Em base a las anteriores pistas los grupos confeccionarán, en forma
creativa, testimonios de cada uno de los personajes, que será compartidos
antes del sermón.
3
Reflexión
Una vez más somos confrontados con la esencia misma del
mensaje cristiano: la lucha por un reino integrador; donde la aceptación,
el perdón, la integración y la alegría son los principios básicos de toda
acción. Principios y valores que son difíciles de aceptar a los ojos de los
judíos que buscan señales milagrosas, o los griegos que buscan sabiduría
(1 Co 1.22). Principios que tampoco son los propios para el sistema
actual en el que estamos inmersos, un sistema individualista,
mercantilista, competitivo, neoliberal.
Jesús le habla y se mezcla con los fariseos, publicanos y gente de
mala fama para enseñarles a compartir el camino que lleva a la
salvación. Un camino que no es propiedad de una piedad farisaica, o
de alguna sabiduría particular, sino de todos aquellos/as que confían
en el mensaje de Cristo, sinónimo del “poder de Dios para los que vamos
a la salvación” (1 Co 1.18); tal como lo expresó Lutero que la justicia
de Cristo sirvió para nuestros pecados, su cumplimiento para nuestro
incumplimiento y su vida por nuestra muerte.
En el Parábola del Hijo Pródigo, o mejor llamada del Padre que
perdona, Jesús nos presenta a un Dios (en la figura del padre), que
sale al encuentro de sus hijos, los espera, los recibe, los abraza y les
regala el amor y albergue. Un padre que no especula com los motivos
del regreso ni reprocha; por el contrario, se alegra, festeja y perdona.
Dios ofrece la gracia del perdón y la posibilidad de una existencia nueva.
Un existencia nueva no solo para los que se van y más tarde
vuelven (como el hijo menor), sino también para aquellos que siempre
fueron fieles, que siempre estuvieron, trabajaron y cumplieron. Aquellos
que como el hijo mayor, cuestionan y celan el recibimiento de quien
regresa a casa. No pocas veces se suceden situaciones similares también
en nuestras congregaciones, somos protagonistas de historias del hijo
pródigo, pero al revés, desde el lugar de quien se queda en casa. Pensemos
tan solo en las veces que criticamos el regreso de miembros
distanciados que acuden a la iglesia tras largas ausencias a solicitar
algún servicio. Muchos son los debates y análisis en el seno de nuestras
comisiones directivas que apuntan a actitudes muy similares a las del
hijo mayor. Si miramos a nuestro alrededor vamos a descubrir que no
son pocos los hijos pródigos que deambulan por las calles de nuestra
sociedad y no encuentran el camino a casa, y nosotros tampouco se lo
mostramos, o sencillamente cuando lo hallan se encuentran con puertas
cerradas. Pensemos a manera de ejemplo en los marginados de nuestra
sociedad, los sin techo, los alcohólicos, las personas con capacidades
diferentes etc.
En las actitudes del hermano mayor Jesús refleja, cual si fuera un
espejo, el pensamiento de los mismos oyentes y destinatarios de la
parábola: los fariseos y escribas, que querían la exclusividad del Mesías
porque se consideraban mejores y era éste sentimiento de superioridad
lo que les llevaba a marginar y discriminar.
En la actitud del hijo menor que en medio de la miseria recuerda
lo bien que estaba en la casa de su padre y decide volver y confesar su
arrependimiento, encontramos uma lección de vida válida también para
nuestro tiempo, cual es la de asumir la propia responsabilidad de la
situación que se padece, y no buscar argumentos y culpables ajenos
(estrategias muy comunes y difundidas hoy en día). Este hijo experimenta
la felicidad del perdón, porque su padre le perdona y lo recibe,
haciendose eco así en sua vida la verdad del Salmo 32.1: “Felíz el hombre
a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo”,
hasta antes de hacerlo “su cuerpo iba decayendo por su gemir de todo
el día” (Sl 32.3).
El regreso del hijo es motivo de fiesta y alegría para todos, y los
preparativos se suceden en forma inmediata (v. 22), no hay tiempo
para especular, ni explicar ni fijar algún tipo de condiciones. El hijo que
estaba perdido es reintegrado con todos sus derechos a la familia: lo
visten, lo calzan y le ponen un anillo en su dedo.
Llama la atención el final abierto con que termina la parábola, no
es conclusiva, sino que termina con una invitación, también dirigida a
cada uno de nosotros, a que participemos de la gran fiesta al saber que
la salvación es motivo de alegría, tal como lo pregonamos año tras año,
en el anuncio de los ángeles a los pastores en el campo en ocasión del
nacimiento de Jesús: “No tengan miedo, porque les traigo una buena
noticia, que será motivo de gran alegría para todos” (Lc 2.10), pero una
alegría compartida, también con aquellos que son y piensan distinto a
nosotros.
Bibliografia
BORNKAMM, Günther. Jesús de Nazaret. Salamanca: Sígueme, 1982.
JOHANNSEN, Friedrich. Gleichnisse Jesu im Religionsunterricht. Gütersloh: G ütersloher
Verlagshaus Gerd Mohn, 1986.
KRUEGER, René. Auxílio homilético sobre Lucas 15.1-3,11-32. In: Proclamar Libertação
XVII. São Leopoldo: Sinodal, 1991.
PIKAZA, Xabier. Los orígenes de Jesús. Ensayos de Cristología Bíblica. Salamanca: Sígueme,
1976.
WIEFEL, Wolfgang. Das Evangelium nach Lukas. In: Theologischer Handkommentar zum
Neuen Testament. Berlim: Evangelische Verlagsanstalt, 1988.
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