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Sin temor a equivocarnos, hay que decir que entre identidades y espiritualidad se da una interacción estrecha y desafiante. Hoy en América Latina y el Caribe no es posible entender el caminar de las comunidades cristianas si no pasa por un discernimiento de lo que el Espíritu está haciendo en pro de la transformación social, a través de la afirmación de las identidades negadas o marginadas por el pensamiento único y excluyente del modelo de globalización neoliberal. Mientras que este segrega, excluye y uniformiza, el Espíritu afirma una sociedad abierta, pluralista e inclusiva.
De igual manera, entendemos que toda pastoral tiene un acercamiento a la realidad del entorno en que se desarrollan las acciones pastorales. La teología pastoral entiende por acciones pastorales aquellas acciones llevadas a cabo por toda la Iglesia como continuación del mensaje de Jesucristo con miras a la instauración del Reino de Dios. Teniendo en cuenta esta aclaración podemos señalar que el primer paso, en torno a la estrategia a seguir en el contexto hispano, será la sensibilización; el segundo paso será la concienciación, y el tercer paso será la organización de la toda la Iglesia para lograr los objetivos propuestos para una pastoral de la espiritualidad en el entorno de las identidades.
1) Sensibilización:
Es descubrir la realidad como ella es, preguntarnos, como cristianos y caribeños, qué somos y dónde estamos, pasar un balance de nuestro acercamiento a la espiritualidad: cómo cumplimos o estamos cumpliendo nuestra misión.
Toda pastoral que intente un trabajo que promueva la espiritualidad debe partir de la premisa que ésta conlleva un sentido de apertura y diálogo. Apertura a diferentes maneras de experimentar y manifestar la presencia de Dios. Esta apertura nos permitiría esbozar lo siguiente en términos de la sensibilización:
La espiritualidad en el contexto caribeño debería comenzar con el principio ético del amor. El punto de partida y la fundamentación de toda ética es el amor. El amor es el perfil de actuación del Jesús histórico en la perspectiva del Nuevo Testamento.
Asimismo, debemos educar de manera integral; responder con dignidad cristiana a los planteamientos que nos hace el colectivo hispano para crear en ellos un sentido de dignidad que eleve su autoestima como personas; respetar la espiritualidad proveniente del cristianismo en la perspectiva católica, la cual tiene un fuerte componente cultural; y percibir la presencia de Dios en las personas y respetar sus dones y talentos.
2) Concienciación:
Es investigar las causas de nuestra situación concreta, conocer el por qué de nuestra situación actual, e interpretar los signos de la realidad actual de nuestra iglesia.
En cuanto a la concienciación es imperativo reconocer nuestra situación actual como iglesia en el área del Caribe. Los signos de la realidad de nuestro entorno apuntan hacia una seria crisis. La iglesia hoy es una caja de resonancia de la sociedad actual. Todo aquello que atañe a las relaciones humanas, desde la perspectiva social y cultural, está de alguna forma reflejado al interior de nuestras relaciones como comunidad de fe. El individualismo de la sociedad actual está haciendo perder de vista la relación comunitaria de cercanía, de ocuparnos los unos por los otros, de participar fraternalmente en el gozo y la tristeza, en todo el quehacer humano en general. Jon Sobrino, en una de sus conferencias, mencionaba que como Iglesia vivimos hoy una crisis de fraternidad, de gozo y agradecimiento, de ministerio y falta de credibilidad. Tomando en consideración este planteamiento podríamos aplicarlo a nuestra realidad de iglesia. Hacer esto, poner en nuestro entorno esta problemática, requiere un serio y profundo análisis de nuestra situación. Entendemos que muchas personas no están dispuestas a realizar esta lectura de la realidad, pero resultará fundamental partir de aquí para poder generar una nueva imagen de iglesia que tanto necesitamos.
3) Organización:
Esto conlleva sugerir una praxis más armónica con el Evangelio. Poner en práctica las disciplinas de la espiritualidad partiendo de una pastoral que haga énfasis en la oración, el estudio de las Escrituras, devoción personal, servicio y solidaridad; arriesgarnos a proponer unos principios para la acción aquí y ahora, para corregir la situación.
Confrontación y llamado a tomar conciencia de las deficiencias y desviaciones es una labor profética que nos corresponde realizar como líderes de la Iglesia. Proponer alternativas, provocar la búsqueda y los puntos de referencias de las mismas. Incitar a rastrear nuevos caminos en la espiritualidad para un entorno social postmoderno. En términos generales, la espiritualidad en el entorno de las identidades estaría apuntando a las siguientes áreas de la misión de la Iglesia:
-Solidaridad y compromiso con los pobres: Mujeres, niños, ancianos
-Educación para la dignidad y la libertad
-Aceptación
-Dignidad humana
-Encarnación del mensaje y no sólo verbalización
-Justicia y paz, dado que siempre la espiritualidad nos sitúa al lado de los oprimidos
-Preocupación particular por las mujeres y los niños
-Afirmarnos en que el Reino de Dios asume las luchas por los derechos humanos y la dignidad humana. Esto implica una postura especial en la lucha contra el racismo, la desigualdad social, los salarios injustos, el mal trato de los ilegales, entre otros aspectos
No debemos espiritualizar todo lo hasta aquí mencionado, sino vivir en la espiritualidad que implica apertura a la vida del Espíritu, Espíritu que está en el mundo y en la iglesia creando nuevas posibilidades de existencia con miras a la implantación del Reino de Dios.