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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

Reseñas

Gutiérrez, Gustavo: Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente . Salamanca, Sígueme, 1986, 187 páginas.

El autor se adentra en el libro de Job a partir de la cuestión del lenguaje sobre Dios. ¿Cómo hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente? Y más aún: ¿Cómo hablar del Dios que es amor y que s justo a aquellos que no son considerados personas, que sufren hambre y miseria? El libro de Job permite ahondar en aquellos aspectos que más preocupan a la teología de la liberación que surge en medio del dolor en América Latina, pro también en otros contextos donde se descubre la relevancia del mensaje cristiano leído desde los que padecen.

Gutiérrez desarrolla en sendos capítulos el lenguaje proféticos y el lenguaje de la contemplación. Dos lenguajes que se entrecruzan y enriquecen mutuamente y sin los cuales el personaje Job no hubiera llegado a comprender el mensaje de Dios ni la realidad que le toca vivir. El primero conduce a Job a descubrir que su dolor no es solitario sino compartido con todos los que sufren, especialmente los pobres. Es lo masivo y cruel de la opresión social lo que impacta y sensibiliza más; pero también el autor vincula a Job con los sufrimientos personales, con la soledad. El lenguaje de la contemplación robustece la fe y conduce al descubrimiento de la gratuidad del amor de Dios. Y es esa gratuidad -la libertad que Dios tiene de amar- que se revela no como arbitrariedad sino como actividad de Dios de quien vienen todas las cosas, aún aquellas que no comprendemos.

Entonces el lenguaje profético evita que la mera contemplación se vaya lejos de la realidad del sufrimiento humano. Mientras la mística ensancha el horizonte quizá estrecho de una fe que deposita toda su esperanza en una retribución exigida a Dios desde nuestra condición de creatura.

Pero ambos -y ejerciéndolos unidos- permiten un hablar sobre Dios que dé cuenta de la experiencia del sufrimiento injusto. Finalmente "¿Qué ha comprendido Job? ¿Qué la justicia no rige en el mundo creado por Dios?" (160) La tentación es descreer de la voluntad liberadora del creador. Gutiérrez responde: "No. Lo que ha percibido, y lo ha llevado a la contemplación, es que la justicia sola no tiene la última palabra en el hablar sobre Dios. Estamos total y definitivamente ante el Dios de la fe sólo cuando reconocemos la gratuidad de su amor".

Job recorrió un itinerario. Desde su dolor personal al dolor del prójimo; desde la obediencia a la rebeldía; desde la ingenuidad de la ética retributiva a la conciencia de la injusticia. Este libro expone y extrae consecuencias desde y para nuestra realidad a la vez que induce a descubrir nuevos aspectos de la lectura bíblica.

( Pablo Andiñach )

 

Wayne A. Meeks: The First urban Christians. The Social World of the Apostle Paul . (New Haven and London: Yale University Press, 1983).

Se podría decir que éste es uno de los pocos libros recientes que incursiona en un nuevo campo de análisis bíblico: la exégesis sociológica. Vamos a reseña algunos de los aspectos más importantes del libro con la intención de darlo a conocer.

En este libro, el autor se propone construir una historia social del movimiento cristiano primitivo. Analiza, a través de seis capítulos, los alrededores urbanos de la comunidad paulina , su nivel social, el modelo ekklesia, la autoridad en la comunidad, el ritual y la relación entre las creencias y el patrón de vida.

1. En cuanto al mundo de Pablo, Meeks enfatiza su carácter meramente urbano. Para el autor, una década después de la crucifixión de Jesús el contexto del movimiento cristiano pasó a ser dominantemente el de la ciudad greco-romana. Debido al sistema del imperio romano que favorecía las ciudades y su aristocracia, las relaciones entre la ciudad y el campo se vuelven hostiles. los pequeños propietarios se ven obligados a emigrar a la ciudad. Así , pues, la sociedad urbana se torna más compleja que en la edad helenista, por la entrada de Roma en el este y su interés en las ciudades. Mientras que los pueblos rurales conservaban su diversidad (lengua, maneras, etc.), las ciudades en cambio se orientaban comúnmente hacia la cultura greco-romana. Mucho se debe a los viajes constantes de mercaderes, soldados y artesanos.

La movilidad social es problemática, mientras que en la aristocracia se da muy poco, en el pueblo se da comúnmente el paso de esclavo a libre y viceversa.

2. Después de un análisis del nivel social de las comunidades paulinas (utilizando la evidencia prosopográfica, los grupo sociales anónimos deducidos de las cartas, los conflictos en la Cena del Señor en Corintios; en las comidas de carnes ofrecidas a los ídolos, y en la posición de las mujeres), el autor llega a la siguiente conclusión. En las comunidades la trata es mixta y el status social es ambigüo. No hay sectores sociales altos (aristócratas, terratenientes, senadores), pero tampoco hay evidencia de gente muy pobre. Estos, así como los campesinos, esclavos agrícolas, jornaleros asalariados, están ausentes debido a la constitución urbana de los grupos paulinos. Puede haber pero no se sabe nada de ellos. Los niveles más representados son los artesanos y pequeños traficantes. Los miembros más activos y prominentes son inconsistentemente, de status alto, cuya adquisición ha sido por su calidad de "móvil".

3. Según el autor, para persistir como organización social estable y flexible, los cristianos paulinos tuvieron que crear una propia cultura. Para analizarla, Meeks compara la ekklesia paulina con cuatro modelos que presentan semejanzas y diferencias: las casas (célula básica de los cristianos), las asociaciones voluntarias o clubes, la sinagoga y la escuela. La preocupación de Pablo es mantener la cohesión interna del grupo. Un análisis del lenguaje de pertenencia (los santos, los electos, hermanos, hijos de Dios, cuerpo de Cristo, etc.) y de separación (los de fuera, los de dentro) ayuda a descubrir esta preocupación. Lo mismo sucede con la cuestión de la pureza y sus límites (matrimonios mixtos, carne a ídolos). Por último, Meeks indica que el grupo local de cristianos tenía conciencia de que pertenecía a un movimiento mayor. El mismo nombre ekklesia lo indica. Se consideraban un pueblo de Dios universal (cp. la frase "a todos los santos" o la ofrenda destinada a los pobres).

4. Para el análisis de la autoridad en las comunidades el autor analiza la dimensión organizacional del grupo. Brega con los problemas de Jerusalén y Antioquía; sus cartas y visitas para establecer cierto orden o pedir obediencia; lo mismo hace con Tesalónica, Corinto y Galacia. Quienes ejercen el control son los líderes de fuera y colaboradores, y los líderes locales (profetas, maestros, jefes de las casas, etc). Para el control social, según Meeks, Pablo apela a varias instancias como la revelación que le dio Dios, la escritura, la tradición, el Espíritu, su experiencia personal, la experiencia de los convertidos y las costumbres sociales de la época.

5. En cuanto a lo ritual, Meeks analiza el bautismo y la Cena del Señor, sus intencionalidades e implicaciones sociológicas. El bautismo es el rito de iniciación se da un antes y después en la vida de las personas, deducida gracias al análisis de una progresión verbal y conceptual que se observa en las cartas. Esta progresión, más la búsqueda de una ekklesia cuyo modelo es de equidad, unidad, amor, humildad, entra en tensión con las estructuras del modelo de la macrosociedad de aquel entonces con la Santa Cena se intenta alcanzar la unidad de todos, en donde no hay ni ricos ni pobres. Su clímax es que no hay más distinción entre judíos ni griegos, es decir, gentiles.

6. En su último capítulo el autor hace una relación entre creencias o credos y formas sociales. Así, por ejemplo, un Dios correspondería a la necesidad de tener una sola asamblea de Dios (no más separación entre judíos y gentiles). El Dios activo y personal corresponde a la intimidad, al interior de la casa o de la ekklesia. El mundo apocalíptica de Pablo (fin de esta era, etc) está relacionado con el cambio de lugar social de la persona al convertirse. El mensaje del Mesías hijo de Dios y crucificado refiere a las contradicciones sociales al interior de la comunidad (ejemplo la cena en Corintios).

A mi manera de ver, el libro es valioso por el nuevo acercamiento bíblico. Ofrece pautas para análisis similares en otros textos de la Biblia, además de la información sobre la historia social del primer siglo. Sin embargo, creo que el último capítulo que intenta hacer las conexiones teológicas y sociológicas, no refleja la riqueza contenida en los capítulos anteriores.

(Elsa Tamez)

 

 
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