
EDITORIAL
Pablo Richard y Milton Schwantes
Este Nº 12 de la Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, se sitúa en continuidad con el número anterior, el Nº 11. Ambos se proponen leer los testimonios bíblicos a la luz de las experiencias de los 500 años de conquista y resistencia, de opresión y de esperanza.
Ahí están reunidas propuestas hermenéuticas y estudios exegéticos, experiencias pastorales y elementos de teología bíblica. Por cierto, hay diversidad. Y es bueno que así sea. No obstante, ustedes lectores y lectoras percibirán que en todos está presente un mirar crítico sobre el pasado y un compromiso práctico en dirección al futuro, en un aprendizaje junto a las luchas indígenas, como ya decíamos en la presentación del número anterior:
En un manifiesto indígena dirigido a los obispos con ocasión del V Centenario se dice:
En los pueblos indígenas se cumple al pie de la letra lo que San Pablo decía a la comunidad cristiana de Corinto: somos muy aguantadores; soportamos persecuciones, necesidades, angustias, azotes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir, días sin comer... En nosotros está la verdad y la fuerza de Dios. Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendemos. Unas veces nos honran y otras nos insultan; recibimos tantas críticas como alabanzas; pasamos por mentirosos, aunque decimos la verdad; afirman que nos desconocen, aunque todo el mundo nos conoce; nos creen muertos, aunque estamos vivos: nos llueven los castigos, pero no nos pueden aniquilar. Nos toman por afligidos, pero estamos contentos; nos tratan como a pobres, pero somos causa de enriquecimiento de muchos; pareciera que ya no tenemos nada, pero seguimos poseyendo todo (II Cor. 6,4-10). 1
¡Después de 500 años de conquista y colonización, los pueblos indígenas de América Latina aún están vivos! Han sido fundamentalmente las religiones indígenas las que han permitido a los pueblos indios resistir y sobrevivir, muchas veces a pesar y en contra de la “evangelización cristiana” La Biblia, a menudo, fue utilizada como instrumento de conquista espiritual. Las religiones indígenas fueron consideradas como demoníacas o idolátricas, o simplemente fueron despreciadas o ignoradas. Todavía hoy, muchas iglesias y sectas fundamentalistas siguen “convirtiendo” a los indígenas, destruyendo su cultura y su religión, en nombre de la Biblia. Los indígenas, además de ser víctimas de la colonización, han tenido que sufrir una hermenéutica bíblica colonial equivocada. Con todo esto también la misma Biblia ha sufrido un proceso interno y externo de manipulación y corrupción. Después de 500 años es un imperativo urgente leer la Biblia de una manera diferente y con una hermenéutica liberadora. Más aún: es imperativo crear espacios bíblicos y mediaciones hermenéuticas que hagan posible una apropiación directa de la Biblia por parte de los mismos indígenas, y que sean ellos quienes la interpreten a partir de su propia cultura y religión. Durante 500 años hemos leído la Biblia al pueblo indio; ha llegado el momento que sea el mismo pueblo indio el que lea directamente la Biblia, para sí mismos y para todos nosotros. Este proceso de lectura de la Biblia desde los indígenas ya se inició desde el momento mismo de la conquista, pero ahora debe hacerse público, enérgico, con autoridad y legitimidad.
Los indígenas de Abya Yala (nombre indio de América), están leyendo la Biblia a partir de la experiencia de Dios en su propia cultura y religión. También, a partir de la Biblia, están haciendo un discernimiento de sus propias tradiciones religiosas. En muchos lugares de nuestro continente escuchamos el testimonio de indígenas que dicen entender mejor la Biblia cuando la leen a partir de sus propias tradiciones religiosas; y viceversa: dicen entender mejor su propia religión y cultura, cuando hacen una lectura e interpretación liberadora de la Biblia. Se establece así un diálogo fecundo entre la revelación de Dios en las religiones indias y la revelación de Dios en las tradiciones bíblicas. En este diálogo son los mismos indígenas los que evangelizan a los indígenas, y también nos evangelizan a todos nosotros que no somos indios. Urge crear, en teoría y en ejemplos concretos, una hermenéutica bíblica india, hecha por los mismos teólogos indios o desde su perspectiva. Este número de RIBLA que ahora presentamos, quiere ser un aporte y colaboración en este sentido.
Todavía escriben en ese número de RIBLA exegetas no-indios. Esperamos que en un futuro no lejano irrumpan en nuestros trabajos y publicaciones teólogos y exegetas indígenas, creando directamente una hermenéutica bíblica india.
Quisiéramos terminar citando otro párrafo del documento que citábamos al comienzo de este editorial. Dice así:
Los pueblos indígenas somos profundamente religiosos, mucho más que los mestizos y los modernos; porque entendemos la globalidad de la existencia en relación armónica con la naturaleza y en radical vinculación con la divinidad. Por eso en nosotros han encontrado mayor resonancia los planteamientos evangélicos transmitidos por los misioneros y que nosotros hemos inculturizado, en medio de no pocas contrariedades con los miembros no-indígenas y las iglesias. En el futuro próximo quizá seamos los indígenas el único espacio donde las iglesias seguirán teniendo resonancia, pues, al paso que van las cosas, las sociedades postmodernas, por su ateísmo teórico y práctico, seguramente en poco tiempo, habrán echado de su seno a la religión y a Dios mismo.
Con esto no queremos idealizar o mitificar a los pueblos indígenas; ya que también en nosotros existen muchas lacras humanas, unas producto de nuestros de nuestros yerros personales y colectivos; otras, interiorización de los pecados de la sociedad. También nosotros necesitamos de conversión para acercarnos más plenamente al ideal de vida sembrado por Dios en nuestras culturas y planteado explícitamente por el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso estamos atentos a las interpelaciones que vienen desde dentro de nuestras culturas y al llamado de plenificación que nos llega del Evangelio. 2
1Aportes de los indígenas a las iglesias con ocasión del V Centenario, Nº 3. Documento recopilado y sistematizado por el P. Eleazar López, sacerdote zapoteca de Tehuantepec, México.
2Idem., números 6 y 8.
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