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«Y EL MAR YA DEJÓ DE EXISTIR»Adolfo Ham Desde la experiencia caribeña el artículo presenta un estudio sobre el mar en la Biblia. Su punto de llegada es la afirmación del Apocalipsis 21.1: «Y el mar ya dejó de existir». Los textos bíblicos comentados son: Salmo 33; 74; 104; Isaías 51, 9-16; Ezequiel 27; Apocalipsis 18. ¿Qué cosa es el Caribe?: un hermoso collar de islas flotando en ese grande y pintoresco mar Caribe. Ese mismo mar, cuyo nombre con el cual lo designaban los pueblos autóctonos desconocemos, fue el mar que nos «trajo» a Cristóbal Colón en el 1492, y después de él a los otros conquistadores representando los otros imperios europeos: Portugal, Francia, Inglaterra, Holanda, Dinamarca... Este es el comienzo de la «historia» del Caribe, convertido al decir del trinitario Eric Williams en una «valla de gallos», donde las potencias europeas imperialistas venían a dirimir sus querellas. Este mar caribeño ha sido tema fecundo para muchos de nuestros escritores y artistas. Mar de conquistadores y aventureros. Mar de piratas y corsarios. Mar de barcos negreros, barcos de traficantes y contrabandistas. Mar de huracanes y de brisas suaves. Mar con un sol que calcina, pero que purifica. Mar de corales y caracoles. Mar de peces y gaviotas. Mar de risas y de harpones. Mar de bases militares, en Vieques, en Guantánamo. Mar de recientes invasiones militares. Mar del turismo (que siempre tiene dos caras). Mar del comercio y de las comunicaciones amistosas. Mar de fantasía. Este mar Caribe es símbolo de nuestra resistencia y de nuestra espiritualidad: ha sido escenario de todas nuestras luchas y nuestros sueños, y el signo fuerte y dramático de nuestra espiritualidad, de la constante búsqueda de nuestra identidad en medio de nuestra insularidad y de la necesaria integración regional. Como soy cubano, nunca «arrepentido» de serlo, quisiera citar unos versos del poeta cubano negro Nicolás Guillén: Por el mar de las Antillas Hemos tenido la buena fortuna que al menos le hayan llamado «Caribe», reconociendo así a uno de los pueblos nativos más característicos y extendidos por las islas. El nombre de nuestras islas «Antillas» es otro signo de nuestra espiritualidad. La «antilia» era una isla misteriosa y legendaria que aparecía en los mapas misteriosos medievales, quizás aludiendo a la fabulosa «Atlantis». Nuestra esperanza de convertimos en tierras de utopías, en paraísos, en «islas de tesoros»... Todo esto me motivó estudiar el mar en la Biblia. Ciertamente que las imágenes sobre el mar de la Biblia, y sobre todo del Antiguo Testamento se condicionan por las vivencias del pueblo de Israel, que no era un pueblo de navegantes. Sino que para ellos la tierra siempre significó más que el mar. En las diversas culturas y religiones el mar siempre ha sido un símbolo de la dinámica de la vida. Puesto que todo sale del mar y allí retorna. Lugar de nacimientos y transformaciones. En las culturas mediterráneas el mar siempre se describe negativamente. El océano es el lugar de los muertos y de las tinieblas. En el Antiguo Testamento, como en la epopeya babilónica «Enuma Elish», el mar simboliza el principio caótico que obstruye el proceso creador. Del mar siempre surgen los monstruos como el «leviatán», «rahab», «tannin», «tiamat», «tyption», «yam», el «dragón» (todos estos, caracteres mitológicos transformados de las mitologías circundantes de los pueblos babilónicos, egipcios, canaaneos, etc.). La creación se presenta también como un combate de Yaweh contra las fuerzas del caos: Sal. 74. 13-15, 89. 10-11, 87.4, Job 7.12, 3.8, 26.12, 38. 8-11, 40.25s, Isa. 27.1, 30.7, 40.12, 51.9, etc. Los monstruos de Daniel y del Apocalipsis siempre surgen del mar. El mar es el símbolo de la creación de Dios y así en el relato de la creación en el capítulo 1ro. del Génesis (atribuido al redactor sacerdotal), en el verso 2 se dice que «el Espíritu de Dios se mueve sobre la superficie de las aguas», el «abismo de aguas» que es el «tehom» remedo del Tiamat babilónico del Enuma Elish, pero enseguida este mar de tinieblas y tempestades en el y 10 va a ser sustituido por el mar, que relacionado con los siguientes versos se presenta como parte del «mundo bueno» para goce de toda la creación. Las fuerzas del mal y del caos, gracias al fiat creador de Dios se convierten en fuente de bendición para todos los seres vivos III. Quisiera luego discutir algunos salmos. 1. Comenzamos con el 33. Se trata de un himno de alabanza por el poder creador de Dios en la creación, pero también en el ámbito de la historia. El salmista habla del poder cosmogónico de la palabra de Yahvé. Apenas suena la «dabar» de Dios, se realiza lo que dice y se cumple lo que ordena (Isa. 48. 13, Gen. 1.3, etc.) Dios con su Palabra crea y conserva el universo, el cual debe responder en alabanza, en respuesta a su sabiduría, su benevolencia y majestad. La alusión posiblemente es al Génesis, donde por el poder creador de Dios el mar como abismo de caos y maldad se torna en bendición (v.7). Pasemos a examinar ahora el salmo 74. que es un lamento de la comunidad por la falta de liberación. Es el grito que se extiende por todos nuestros pueblos hambreados y explotados en la América Latina. Se pide a Dios que intervengan decisivamente en favor de su pueblo. «Ya no vemos más milagros ni oímos más profetas», «¿hasta cuándo más nos afrentará el explotador? Si Dios en la creación venció a los monstruos, los dragones y el leviatán, ¿por qué ahora no acude a librar a su pueblo? El salmista ve en la insolencia de los explotadores una afrenta al propio Dios. Sensibilizado por el sufrimiento de su propio pueblo ve a los pobres como indefensas «tórtolas entregadas a las fieras» ¡Qué imagen más rica! La apelación final en los versos 22 y 23. Aquí aparece también el salmo además de la palabra creadora, la palabra del pacto con su pueblo. El salmo 77 a diferencia del contenido comunitario del anterior salmo, es una queja personal que concluye con un canto de alabanzas (14-20). Al final aparecerá un elemento que también se encuentra con mucha fuerza en el «Déutero-Isaías» (como veremos más adelante): la vinculación entre el evento primigenio creador de Dios y la liberación del Éxodo: el cruce feliz del Mar Rojo es visto como una victoria sobre las aguas abismales que producen el caos y la muerte, para concluir señalando a Yahvé como el «Buen Pastor» que conduce a su pueblo a la liberación. Así el clamor individual se convierte al final del salmo en compromiso con el pueblo que desea su liberación. 4. El salmo 104 es una de las joyas de todo el salterio. La revelación bíblica alcanza aquí cimas inefables. Es el Yahvé creador, pero también el Providente, el «mysterium tremendum» y el «mysterium fascinosum» para usar los bien conocidos términos de R. Otto. La poesía y la teología se unen maravillosamente aquí para prorrumpir en este himno de alabanza. Notabilísimos son los versos 27 al 30: todos los seres vivientes existen por el espíritu de Dios (ruah), el cual «renueva la faz de la tierra». Las aguas caóticas ahora son corrientes apacibles para dar de beber a toda la creación y servir para el riego de las plantas. ¡El monstruo leviatán se convierte en apacible animal juguetón! El verso 24 es una hermosa confesión llena de confianza y alegría: «¡Cuán innúmeras son tus Obras Yahvé, las hiciste todas con sabiduría, la tierra está llena de tus beneficios!». 5. El siguiente pasaje que quisiéramos considerar es Isaías 51,9-16. Como es sabido, los capítulos 40 al 55 son denominados como «Déutero-Isaías», que aunque pertenece a la escuela de Isaías el profeta del 5. VIII, parece haber compuesto su oráculo en el exilio unos 150 años más tarde. Característica de este profeta es su énfasis en un nuevo éxodo y una nueva ocupación de la tierra como inicio de una nueva era de liberación del pueblo que abarcará finalmente a todo el cosmos. Es importante el concepto de una nueva creación que esta vez si cumplirá los designios de Dios.’ En la presente crisis de su historia el pueblo de Dios se encuentra de nuevo mojado al caos tenebroso. Dios es conminado a repetir los grandes hechos liberadores en el pasado cuando Abraham, Moisés y David. Es como si se jugara de nuevo en la creación la lucha contra el caos monstruoso. Dios por supuesto, triunfa sobre los monstruos del mar. Yahvé otra vez abrirá un camino para salvar al pueblo, «el que secó el mar y el gran abismo, transformando en camino las profundidades del mar para que pasaran los liberados de Yahvé «(versos 10). La fe en el poderoso Dios creador deberá sostener la fe del pueblo en su poder de liberar. 6. Nuestro siguiente pasaje es Ezequiel 27. Ezequiel se considera generalmente que vivió a finales del 5. VI a. C., sacerdote originario de Jerusalén, deportado de su patria trabajó entre los exiliados. Es el profeta que más enfatizó el mensaje de la santidad de Dios, y precisamente porque es un Dios santo, no puede abandonar a su pueblo. La expresión tantas veces repetida: «ellos sabrán que soy el Señor», basada en la acción liberadora del Éxodo es ahora una seguridad para el pueblo de su redención. Nuestro pasaje es parte del gran oráculo contra Tiro, la gran potencia naval de su tiempo que ocupa los capítulos 26 al 28. La descripción es vívida. La flota de los fenicios dominaba el Mediterráneo, Fenicia era la «reina de los mares». En un magistral cuadro, Ezequiel pinta a Tiro naturalmente como un barco lujoso hundido por un huracán procedente del este. Aquí hay acentos que recuerdan la otra tremenda descripción —que veremos más adelante— de la caída de Babilonia en el Apocalipsis capítulo 18. Aparece una descripción de todos los países con los cuales Tiro comerciaba. La terrible sentencia es: «morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares» (28.8). La caída de Tiro precisamente se debió a la corrupción que le trajeron las riquezas infinitas producto de su tráfico insaciable. Aquí, como en el Apocalipsis, se mencionan todas las mercaderías con lujos de detalles: ¡aún la trata de esclavos! (v. 13). ¡Al final hasta los propios mercachifles que se enriquecieron con ella se alegrarán de su ruina! Nosotros en Latinoamérica podemos recordar las derrotas de las «Armadas Invencibles», y la decadencia de imperios como el Británico, u otros más recientes que le han reemplazado que aguardan también por su soberbia y arrogancia el mismo juicio implacable de la historia. 7. Ahora nos vamos al Nuevo Testamento. La concepción demónica del mar aparece también en el NT. Jesucristo es poderoso para calmar las aguas tempestuosas del mar y aún más puede caminar apaciblemente sobre él (Mateo 14.22-23 y paralelos). En la perícopa del «endemoniado gadareno» (Marcos 5.1-20, y pasajes paralelos), la legión de demonios es traspasada a los cerdos, y de ahí arrojados al mar para ahogarlos. De vuelta al dominio de donde procedían. De mucho interés descriptivo es la narración del naufragio de Pablo en Hechos capítulo 27. En el libro del Apocalipsis se retoman muchos temas mitológicos del Antiguo Testamento con relación al mar. Este se ve como el dominio del diablo y los demonios (Apoc. 12.12), el sitio de donde emerge al anticristo, la bestia (11.7, 13.1) y como la encarnación de la nueva Babilonia, Roma (18.21). El mar es finalmente aniquilado en el juicio (8.8 s, 20.13, 21.1) cuando se destruye el poder de Satanás y de la muerte. 8. Vamos ahora a analizar el capítulo 18 del Apocalipsis: la caída de Babilonia, con muchos ecos de la caída de Tiro que vimos anteriormente en Ezequiel. El capítulo contiene los lamentos de los reyes (9-10), de los mercaderes (15-17) y de los marinos (17b-19). En este capítulo encontramos la única descripción en todo el Nuevo Testamento del comercio romano. Para Juan el mayor peligro de Roma no reside tanto en la adoración al emperador y las persecuciones contra aquellos que se negaban a acatarla, sino en el poder de embuste y de corrupción del imperio. El tráfico romano no era un comercio inocente, era el resultado de su poderío militar. Juan condena radicalmente toda la empresa económica del imperio por su lujo ostentoso, por su soberbia idolatría, por su arrogancia, su insolencia. ¡Aquí podríamos usar la frase que aparece en los filmes: «cualquier semejanza es pura coincidencia»! Dios, —ya nos los han dicho los profetas del Antiguo Testamento— no puede tolerar tal arrogancia como lo expresa el bien conocido «Magnificat» de María: «Dios actuó con todo su poder y deshizo los planes de los arrogantes» (Lucas 1.51,0 como se «vira la tortilla» en la narración sobre el Rico y Lázaro (Lucas 16. 19-31, compárese con Santiago 4.9). Es muy significativo que la enumeración de mercaderías se remata con la mención a los «esclavos» y «las almas de los seres humanos» (verso 13). El pecado mayores considerar a los seres humanos mismos como mercaderías. ¿Puede haber una condena más fuerte a la teoría del «mercado total»? El imperio perseguidor está harto de sangre inocente. La justicia de Dios no puede admitir esta impunidad. Por ello la aniquilación del sistema imperialista. Nuestro texto final es Apocalipsis 2 1.1. «el mar dejará de existir». En el mundo nuevo reconciliado y desalienado, no puede haber ninguna fuerza hostil hacia Dios. Por ello la literatura apocalíptica presenta también diversos paralelos con este dicho de la revelación joánica. Y así el mar en su conflictividad desaparece, para ser transformado en «el nuevo cielo y la nueva tierra». La liberación del pueblo implica también la liberación ecológica: la recuperación del mar con sus elementos de vida.
Conclusión 1. Para nosotros en la América Latina, y particularmente en el Caribe, la posesión del mar es tan básica como la de la tierra. Luchamos tanto por la liberación del mar, como por la liberación de la tierra. 2. Confiamos en el poder re-creador y providente de Dios para cuidar a su pueblo, transformando el mar: — basurero de desechos nucleares e industriales — teatro de operaciones navales de conquista o de patrullaje — ámbito de contrabando y tráfico de drogas
— espacio de huracanes de ras de mar en otro mar que: — que fomente el comercio para el desarrollo y la paz. — viajes turísticos que respeten la ecología y la integridad cultural de las islas, desarrollando el conocimiento mutuo entre todos los pueblos del Caribe y promoviendo la diversión y los deportes acuáticos sanos — la pesca rica y saludable.
Adolfo Ham
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