QOHELET
Irene Stephanus
Resumen
Basándose en dos artículos de A. Wright la autora propone una nueva
estructura numérica del Qohelet. A partir de la propuesta de Wright de dividir
el texto en hebel (=37vv) se establecen como patrones numéricos el 7 y el 8
como unidades menores de cada hebel. En esta nueva subdivisión se logran
determinar dos centros textuales (4,1-16 y 8,17-9,15). Esta nueva estructura y
fundamentalmente los centros permiten hacer una relectura del Qohelet como un
texto de resistencia donde se prioriza el compartir y se denuncia la opresión.
Abstract
Based in two A. Wright’s
articles, the autor proposes a new numerical structure of Qohelet’s book.
According her proposition in dividing the text in hebel (=37vv), she
establishes the “seven”, and the “eight” as little units of each hebel. This
new subdivision determines two central texts (4, 1- 16 and 8, 17-9, 15).
According this new structure pointing the centres permits doing a new reading
of the Qohelet’s book as a text of resistance by which the share is in the
first place and oppression is denounced.
Pocos libros
han sido tan injustamente calificados de reaccionarios y machistas como el
Qohelet. Frecuentemente tildado de escéptico o fatalista, muchos exegetas han
cuestionado su unidad. Y no es casual que estas interpretaciones vayan de la
mano: interpretar un libro en forma fragmentaria tiene por resultado una visión
parcial del texto. La crítica literaria que surgió a fines del siglo XIX
pretendió explicar la falta de homogeneidad del Qohelet estableciendo que había
sido escrito por varios redactores. Muchos autores afirmaron taxativamente que
era imposible encontrar una coherencia textual. Es más, que postular una
organización textual era forzar el texto. De ahí que muchos sugirieron que el
Qohelet era una colección de sentencias, proverbios o aforismos.
Basándome en
los aspectos exegéticos de mi tesis de licenciatura[1]
formularé aquí mi propuesta de una organización textual coherente que me
permitirá mostrar que el Qohelet es un texto de resistencia que denuncia la
opresión y que, muy a pesar del oscuro pasaje de 7,24-8,1, de ningún modo puede
ser calificado de misógino.
Dos artículos
de Addison Wright[2] han sido
mi punto de partida. En el primer articulo Wright propone una estructura del
Qohelet basada en las fórmulas finales, en el segundo, analiza los patrones
numéricos del libro. En este artículo Wright parte del hecho de que el texto
esta compuesto por 222vv que en 6,9 quedan divididos en dos partes iguales. A partir
de esto Wright se plantea la posibilidad de que el libro siga un patrón
numérico y busca en el texto una llave para este patrón y la encuentra en la
palabra hebel, cuyo valor numérico es
37. En 1,2 hebel aparece tres veces en su forma singular y 3 x 37 = 111, es
decir, la mitad del texto. En sus diversas formas la palabra hebel aparece 38
veces en el texto, pero teniendo en cuenta las dudas textuales que ofrecen los
vv 5,6 y 9,9, (probablemente haya que excluir el segundo hebel de 9,9) las
apariciones de la palabra se reducen a 37 que curiosamente concuerda con el
valor numérico de la palabra. Wright interpreta esto como un indicio más de la
preocupación del Qohelet por este concepto para construir, en base a él, un
patrón que recorra todo el libro.
El siguiente
problema que se plantea Wright es el de la adición del epílogo (12,9-14). Si
restamos estos seis versículos tenemos que la primera parte esta compuesta por
111vv y la segunda por 105, cuya suma es 216. En una concordancia absolutamente
asombrosa el valor numérico de dibrê que aparece como la primera palabra del
texto (1.1) es de 216. Además de esto, dibrê solo va a volver a aparecer tres
veces en el epilogo del editor y siempre refiriéndose a la totalidad del libro
es decir a los 216vv. Por otra parte, si tenemos en cuenta que en 12,9 y en
12,12 aparece la palabra we yoler y
que el valor numérico de la waw es de
6. esto puede ser interpretado como un anuncio de la adición de los seis
últimos versículos del libro por parte del editor. Por otra parte, la raíz ylr, de la cual deriva we yoter significa “resto”, lo cual
también podría estar indicando la adición del editor.
Wright
continúa señalando que si uno descuenta el primer capitulo (1,1-18) y el poema
final (11,7-12,8) quedan 186vv que vendrían a ser el cuerpo del libro. Si
volvemos a tomar como la mitad del libro 6,9 tenemos que en la primera parte
quedan 93vv y en la segunda 93vv (primera parte: 2,1-6,9; segunda parte:
6,10-11,6).
En 1,2
aparece cinco veces la palabra hebel,
en singular y en plural, cuya sumatoria de valores numéricos es de 185 (37 x 5
= 185). Esto sería la base para el número 186, la diferencia de un versículo
sería en principio irrelevante, ya que el autor lo sacrifica en función de
obtener dos partes iguales. Si se hace el cálculo en hebel tendríamos que el cuerpo del libro tiene 5 hebel y cada una de sus partes 2 y 1/2 hebel. Como 37 ÷ 2 = 18,5, 1/2 hebel
sería 19vv. El cálculo de cada medio hebel
como 19 sería el cambio de 185 por 186.
La estructura
planteada por Qohelet sería la siguiente: para el total del libro 216vv = dibrê; para el cuerpo del libro 186vv =
5 hebel (93 + 93 = 2 1/2 + 2 1/2 hebel).
Los 111vv de
la primera parte (1,1-6,9) estarían compuestos por 3 hebel del siguiente modo: [2 1/2 hebel = 93vv (cuerpo del libro)] + [1/2 hebel = 18vv (1,1-18)].
En principio,
sin la adición de los últimos 6vv la estructura sería asimétrica, ya que la
primera parte consta de 111vv y la segunda de 105. El editor habría reconocido
el patrón numérico y habría optado por la simetría del libro: 111 + 111 = 222vv
= 6 hebel.
Vale la pena
destacar que Wright, esgrimiendo dos tipos de argumentos diversos en sus dos
artículos, obtiene la misma estructura.
Reparte con
siete y con ocho.
El segundo
artículo de Wright demuestra que el libro tiene sobreimpreso por los menos tres
juegos numéricos del Qohelet y tal vez un cuarto del editor. ¿Es posible
suponer que el texto albergue más juegos numéricos? La evidente pasión del
Qohelet por la belleza formal deja abierta esta posibilidad.
Por un lado
supuse que el cuerpo del libro podría llegar a reflejar algún tipo de
estructura vinculada a los cinco hebel,
por otro lado no encontraba una explicación ante la pregunta de por qué la
poesía de 3,1-8 -que es claramente una unidad independiente de lo que le
precede y de lo que le sigue- tiene exactamente una extensión de ocho
versículos cuando por su estructura y su tema podría tener cualquier otra
extensión: más breve o más larga.
Tomando como
punto de partida estos dos planteos descubrí que el texto era susceptible de
ser dividido en unidades de siete y ocho versículos y que cada una de estas
unidades era una unidad de sentido. La cual no significaba -como veremos más
adelante- que cada una de estas secciones no tenga relación con las que le
siguen, por el contrario, hacen más evidente el enlazamiento temático del
libro.
La llave del
problema que me había planteado la descubrí en el curioso consejo que imparte Q
en 11,2: “Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes que mal puede
venir sobre la tierra”. Se trata de un. proverbio numérico que responde
claramente al esquema n+1. En nuestro caso particular se trataría de 7 + 1 (7 y
8). Esta combinación de siete y ocho solamente aparece en la Biblia dos veces:
aquí y en Mi 5,4 (en un contexto positivo de promesa mesiánica). El valor
simbólico del siete en relación a la semana sería una posible explicación de su
uso en el Qohelet.
A
continuación ofrezco mi propuesta de estructura numérica que debe ser entendida
como un nuevo aporte basado en los lineamientos fundamentales planteados por
Wright en sus artículos sobre la estructura numérica del Qohelet.
1,1-18
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a 2,1-3 (3)
b 2,4-11 (8)
c 2,12-19 (8)
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1A 2,20-26 (7)
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2A 3,1-8 (8)
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3A 3,9-15 (7)
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4A 3,16-22 (7)
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5A 4,1-8
(8)
5A’ 4,9-16 (8)
4A’ 4,17-5,6 (7)
3A’ 5,7-13
(7)
2A’ 5,14-6,2 (8)
1A’ 6,3-9
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a’ 6,10-12 (3)
b’
7,1-8 (8)
c’
7,9-16 (8)
1B
7,17-23 (7)
2B
7,24-8,1 (7)
3B
8,2-9 (8)
4B
8,10-16 (7)
5B 8,17-9,7
(8)
5B’ 9,8-15 (8)
4B’ 9,16-10,4 (7)
3B’ 10,5-12 (8)
2B’ 10,13-19 (7)
1B’ 10,20-11,6 (7)
11,7-12,8
De este modo
se explican recíprocamente el versículo 11,2 y la estructura. Es decir, lo que
considero que es una clave de lectura para la globalidad del texto (11,2) halla
su explicación en el texto mismo. Si se quiere, es un modo muy hermoso de
expresar la parte por el todo y viceversa: expresar el todo por la parte.
En primer
lugar se puede establecer que probablemente al Qohelet le interesaba obtener
una estructura simétrica. En segundo lugar que las secuencias de sietes y de
ochos se encuentran determinadas por algunas secciones que impiden realizar los
cortes de otro modo. Así en el grupo “A” el poema sobre el tiempo (3, 1-8)
determina no solo la extensión de su sección “prima” correspondiente, sino que
también impide que la sección que le antecede tenga ocho versículos. Del mismo
modo, en el grupo “B” 8,2-9 determina la sección que le antecede y esta
perícopa no admite otro tipo de corte por una cuestión de coherencia textual.
Asimismo, se puede afirmar que el Qohelet tuvo un interés particular en agrupar
al final y al comienzo de los subgrupos A y A’ y B y B’ respectivamente
perícopas compuestas por ocho versículos. De esta manera quedan determinados
dos centros con un total de 16 versículos cada uno (5A, 5A’; 5B, 5B’). Si
tomamos este total (16) y sumamos los factores que componen ellos obtenemos
nuevamente el numero siete (1 + 6 = 7). Estos son los argumentos básicos que
determinan la estructura.
La estructura
simétrica del cuerpo del texto produce dos centros que muestran la intención
del Qohelet por resaltar determinadas ideas y determinados conceptos. En primer
lugar salta a la vista que los dos únicos pasajes en todo el libro que habían
del compartir quedan incluidos en estos centros. Aun sin analizar más de cerca
la forma como han quedado organizadas estas ideas, el solo hecho de encontrarse
en los centros del texto es bastante notable. Ambos centros incluyen también
los dos únicos relatos que podrían ser una alusión directa a sucesos históricos
de la época de redacción del texto, aunque lamentablemente no disponemos de
elementos como para demostrar esto. Pero de todos modos se trata de los únicos
relatos con estas características, por lo menos en la medida en que están
escritos en tercera persona del singular y en los que se narra algo como un
acontecimiento histórico, ya sean estos ficticios o reales. Pero veamos más de
cerca estos centros.
1
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4,1...
vi el llanto de los oprimidos sin tener quien los consuele; la violencia de sus
verdugos, sin tener quien los vengue.
opresión 4,2 [por esta razón] Felicité a los
muertos... más que a los vivos que aún viven.
4,3
Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido, que no ha visto la
iniquidad que se comete bajo el sol.
4,4...
todo afán y todo éxito en una obra excitan la envidia del uno contra el otro...
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2
4,5
El necio se cruza de manos, y devora su carne.
egoísmo 4,6 M´ss vale llenar un puñado con reposo
que dos puñados con fatiga...
4,7
Volví a considerar otra vanidad bajo el sol;
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centro-eje 4,8...un hombre solo, sin sucesor... sin límite a su fatiga....
¿para quién me fatigo...? ...(amal).
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de
oposición 4,9
Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia... (amal).
4,10
Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!...
compartir 4,11 Si dos se acuestan, tienen calor;
pero él solo ¿cómo se calentará?
4,12 Si atacan a
uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hijos no es fácil de romper.
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3
4,13
Más vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar.
(relato) 4,14 Pues de prisión salió quien llegó a
reinar, aunque pobre en sus dominios naciera.
opresión 4,15 Veo a todos los vivientes que
caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo...
4,16
Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se
contentara de él...
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1
Ausencia 8,17 ...el ser humano no puede descubrir
(limso) todas las obras de Dios, ...el hombre... Nada descubre (yimsa), y el
mismo sabio, aunque diga
de
justicia saberlo, no es capaz de
descubrirlo (limso).
9,1
...los justos y los sabios... están en manos de Dios...
9,2
...que haya un destino común para todos, para el justo y para el malvado...
2
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9,3 Eso es lo peor
de todo... que haya un destino común para todos... y así el corazón de los
humanos está lleno de maldad (ra - ra).
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9,4 Pues mientras
uno sigue unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale más perro vivo
que león muerto.
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9,5 Porque los vivos
saben que han de morir, pero los muertos no saben nada... (mot).
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9,6 [los muertos]...
no tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol. (heleq).
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9,7 Anda, come con
alegría tu pan y bebe... que Dios está ya contento con tus obras.
9,8
En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza.
9,9 Vive la vida con
la mujer que amas... ya que tal es tu parte en la vida... (heleq).
9,10 Cualquier cosa
que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas porque no existirá
obra ni... en el seol a donde te encaminas. (seol).
9,11 …no siempre es
de los ligeros el correr... pues a todos les llega algún mal momento.
9,12 ...el hombre
ignora su momento: como peces apresados en la red... así son tratados los
humanos por el infortunio (ra - ra).
3
9,13 También
he visto...
(relato) 9,14 Una ciudad chiquita... Llega un
gran rey y le pone un cerco...
ausencia
de 9,15 Encontrábase (umasa) allí un
hombre pobre y sabio. El pudo haber librado la ciudad gracias a su sabiduría,
¡pero nadie paró
justicia mientes en aquel pobre!
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Un análisis
pormenorizado de los centros -tal como lo hecho en mi tesis de licenciatura-
excede las posibilidades de este trabajo. Asimismo, no es posible detallar aquí
la organización global del libro. Sin embargo, quisiera remitir a/a lector/a a
las introducciones a, b, c y a’, b’ y c’ del libro, donde se vio confirmada la
estructura al descubrir el paralelismo entre las introducciones. Véase la
simetría en la disposición de las preguntas en los segmentos de tres versículos
(a-a’) Y los segundos segmentos de ocho versículos (c-c’) y las relaciones
temáticas entre los dos grupos centrales de ocho versículos (b-b’). Como se
puede ver en los análisis estructurales de los centros, las dos casos responden
a una organización muy similar en la medida en que el texto aparece dividido en
tres partes. No es que respondan a la, para nosotros típica forma de
introducción-desarrollo-desenlace, sino que por el contrario, se hace muy
evidente el modo de pensamiento semítico, ya que -como lo hemos marcado en los
esquemas- hay una correlación de sentido entre los versículos iniciales y los
relatos, lo que genera la impresión de un pensamiento circular. Por más que las
estructuras de ambos centros no sean exactamente paralelas es evidente que
responden a una misma intención. Si en el primer caso tenemos un “centro-eje de
oposición” y en el segundo una clara estructura concéntrica con un centro
formado por los versículos 9,7 y 9,8 esto no significa que el autor no haya
perseguido la misma intención en los dos casos, ya que es visible que tanto en
4,1-16 como en 8,17-9,15 el centro de la perícopa nos transmite en el primer
caso que el mejor de afrontar la vida es el compartir, en oposición a la
avaricia y al egoísmo, y en el segundo caso que el mejor modo de afrontar la
vida en vista al destino común del hombre, la muerte, es el compartir la vida
con la mujer que se ama y gozar de la vida. Es decir, en ambos casos la idea
que se desea resaltar es el compartir. En el primer caso la motivación para
proponer esta “solución” es una situación -probablemente histórica- de
injusticia y opresión. En el segundo caso la motivación que aparece en primera
plana es la incapacidad del hombre para descubrir “las obras de Dios”. Sin
embargo, en este sentido es fundamental el cierre de 9,2 porque allí el Qohelet
hace evidente su verdadera preocupación: que el destino de los hombres sea el
mismo para todos. Qohelet no ve la posibilidad de que se haga justicia. Nótese
además que se establece una vinculación entre 8,17-9,2 y 9,13-15, el verba ms’ aparece tres veces en 8,17 y una vez
en 9,15, es decir, al principio y al final de la perícopa. De ahí que hemos
calificado a estos primeros versículos como” Ausencia de justicia”. En otros
términos: lo que queremos destacar aquí es que la preocupación de fondo del
Qohelet es la misma en los dos casos, ya que al descartar en 8,17-9,2 la
posibilidad de que haya un estado de justicia trascendente y que de hecho da
por sentado que no hay una justicia terrena se evidencia que la preocupación
principal del Qohelet es que en su contexto hay una situación concreta de injusticia
y opresión.
Una lectura
detallada de todo el libro permite descubrir numerosas críticas al sistema y
una denuncia de la opresión (por ejemplo: 5,7-8; 7,15; 8,9; 10,20; etc.). El
libro en sí es una continua critica a la riqueza y al enriquecimiento, de ahí
la sensación negativa que da el libro. Precisamente por esta razón abundan las
interpretaciones del Qohelet como un libro pesimista.
La
identificación de los centros necesariamente aporta una perspectiva distinta
del pensamiento del Qohelet, donde, a mi modo de ver, el Qohelet pone en
evidencia su propia opción de vida y su modo de resistencia al sistema
imperante.
Qohelet no
rescata nada positivo del momento histórico que le toca vivir. Y sin embargo
aquellos aspectos positivos que expresa (en los centros) son aspectos de lo
cotidiano: el compañerismo, alegrarse o compartir la vida con la pareja. El
hecho de que el autor del Eclesiastés formule claramente que lo positivo de la
vida se encuentra en lo cotidiano (el compartir, el disfrutar del alimento,
vivir la vida con la mujer que se ama) me parece doblemente valioso en un
contexto patriarcal. Pensemos cuantos hombres dirían hay en nuestras sociedades
“igualitarias” que su máxima aspiración es compartir con alguien su vida y
comer y beber con alegría. Antes bien, se mencionan como metas el triunfo
profesional y el ganar la mayor cantidad de dinero posible. En todo caso y en
un segundo término se menciona al paso la importancia de tener una pareja.
Históricamente
se consideró que el hogar era el espacio de su misión y de reclusión de la
mujer con un rol limitado a las tareas del hogar, sin mayor trascendencia
social. Vimos en los análisis de los centros como el Qohelet juega con la
oposición de valores. Me parece que en el caso de la mujer sucede lo mismo. Al
decir el Qohelet que lo más valioso es comer y beber y vivir la vida con la
mujer que se ama, está invirtiendo esa apreciación negativa de la mujer como un
ser cuyas funciones se restringen a servir al hombre y a hacerse cargo de la
educación de los niños: Lamentablemente no sabemos si el pasaje de 4,9-12 que
habla del compañerismo se refiere a la amistad (como opina la mayoría de los
exegetas) o si alude a la pareja. Pero considerando la perícopa 8,17-9,15 esta
segunda posibilidad sería factible. La apreciación negativa de la riqueza y del
enriquecimiento está en oposición a los centros. A lo largo de todo el libro
Qohelet critica el egoísmo, el individualismo y la riqueza desmedida. Si
partimos del hecho de que el Qohelet fue escrito durante el período de
dominación griega (en mi tesis me inclino por una datación en el período
Ptolomeo), podemos hablar de una época de florecimiento económico, pero desde
ya, con el consecuente costo social (p. ej. 4,1; 5,7-8; 5,9). Aquellos
israelitas que colaboraban con el sistema impuesto por los griegos, p. ej.
siendo recaudadores de impuestos (Véase Flavio Josefo, Antigüedades Judías, XII, cap. 4) obviamente se enriquecían
haciéndose cómplices del sistema opresor griego. El Qohelet se opone, como ya
lo expuse más arriba, al enriquecimiento y también se opone a la dominación
griega. El Qohelet es un texto de resistencia.
Al subrayar
el Qohelet el compañerismo, el comer y el beber y vivir la vida con la mujer
que se ama, ubicando estos contenidos en los centros del libro, implícitamente
está diciendo que estas instancias de la vida cotidiana son los verdaderos
enclaves de resistencia frente al sistema.
Irene Stephanus
Caracas 1080,8° C
1406 Buenos Aires
Argentina
[1] Eclesiastés
o Qohelet y una propuesta de hermenéutica para la ciudad a partir del rock
nacional. ISEDET. Buenos Aires, 1991. 200 pp.
[2]
Wriglh, Addison G. “The Riddle of the Sphinx: The Structure of the Book of
Qohelet”. CBQ 30: 3 (1968) 313-334; “The Riddle of the Sphinx Revisited:
Numerical Patterns in the Book of Qohelet”, CBQ 42 (1980) 38-51.