
FRAY PEDRO DE CORDOBA
Y LA LECTURA DE LA BIBLIA DESDE LA DOCTRINA O DESDE LOS OPRIMIDOS
Jaime Reynés Matas
El autor estudia la Doctrina cristiana, escrita por Fray Pedro de Córdoba. Fue el primer catecismo compuesto en La Española antes de 1520. Advierte la continua tentación de anunciar el Evangelio divorciado de la praxis liberadora. Descubre una Historia de Salvación para los oprimidos en las cartas de los padres dominicos y franciscanos.
The author studies the doctrina Cristiana (Christian doctrine), written by F. Pedro de Cpordoba. It was the first catechism composed in La Española (the spanish name for the island of Dominican Republic and haiti) before 1520. He notices the continuous temptation to anounce the Gospel divorced from the liberation practice. he also finds a History of Salvation for the oppressed in the dominican and franciscans letters.
1. ¡Que hable el libro!
Cuatro relatos distintos tengo a mano del impresionante encuentro de Pizarro con Atau-Huallpa 1, y todos subrayan el malentendido original sobre el Libro de Dios.
El dominico fray Vicente Valverde, rodeado de gente armada, y acompañado de su intérprete Felipillo, se aproximó a la litera del Inca, que “parecía un castillo de oro muy relumbrante”.
Con una cruz en la mano y con la Biblia en la otra... le dijo por el faraute: “Yo soy sacerdote de Dios, y enseño a los christianos las cosas de Dios, y asimesmo vengo a enseñar a vosotros. Lo que yo enseño es lo que Dios nos habló, que está en este libro” 2.
Luego le expuso el famoso Requerimiento que, dos décadas después de su versión original, Carlos V había remitido a Francisco Pizarro. Extraña evangelización que partía de la Trinidad, la creación del mundo y la unidad del género humano, el pecado original, la redención de Jesucristo, para pasar en seguida a la autoridad de los papas y de los reyes cristianos...
Siguió a continuación un dramático forcejeo:
Y después que Atahualpa todo esto entendió dijo que aquellas tierras... a la sazón eran suyas y las poseía y que no sabía él cómo san Pedro las podía dar a nadie; y que si las había dado, que él no consentía en ello ni se le daba nada; y a lo que decía de Jesucristo, que él no sabía nada de aquello ni que nadie criase nada sino el sol...; que de lo de Castilla él no sabía nada ni lo había visto; y preguntó al obispo que cómo sabría él ser verdad todo lo que había dicho o por dónde se lo daría a entender. El obispo dijo que en aquel libro estaba escrito, que era escritura de Dios. Y Atahualpa le pidió el Breviario o Biblia que tenía en la mano; y como se lo dio, lo abrió, volviendo las hojas a un cabo y a otro, y dijo que aquel libro no le decía a él nada ni le hablaba palabra, y le arrojó en el campo 3.
Xerez, secretario de Pizarro, remarca el interés del Inca por leer la Biblia sin intermediarios:
...dijo que le diese el libro para verle y él se lo dio cerrado; y no acertando Atabaliba a abrirle, el religioso extendió el brazo para lo abrir, y Atabaliba con gran desdén le dio un golpe en el brazo, no queriendo que lo abriese, y porfiando él mesmo a abrirlo, lo abrió... El religioso dijo al Gobernador... que había echado en tierra la sagrada Escriptura 4.
El Príncipe de los Cronistas, De Cieza, comenta socarronamente: “para que lo entendiera, habíanselo de decir de otra manera”. No con hueca teoría; con praxis liberadora:
...hasta que le volviesen y restituyesen todo el oro, plata, piedras, ropa, indios e indias con todo lo demás que le habían robado 5.
“Con esta respuesta, cobrado el breviario, alzadas las faldas del manto”, puestas las vergüenzas al descubierto, se cerró esta dramática jornada de evangelización no-liberadora, de no-diálogo intercultural..., y abrieron fuego los conquistadores.
En un estudio precedente he resumido la exégesis tensa de estos 500 años, entre diferentes lecturas de la Palabra de Dios, la conquistadora y la profética 6. La Biblia, ¿habla o calla después de 500 años que llegó al Continente? “¿Qué Profeta, qué Sacerdote, será el que rectamente interprete las palabras de estas Escrituras?” 7.
Qué impresionante la contra-liturgia de unos indígenas andinos que, tímidamente, se acercan al Papa (visita al Perú, 1985) para repetir el gesto de protesta de Atau-Huallpa ante una Biblia áfona:
Nosotros, los indios de los Andes y de América, hemos decidido aprovechar la visita de Juan Pablo II para devolverle su Biblia, porque, en cinco siglos, ésta no nos ha dado amor ni paz ni justicia. Por favor, tome de nuevo su Biblia y devuélvasela a nuestros opresores, pues ellos tienen más necesidad que nosotros de sus preceptos morales 8.
En este momento en que se publica el Catecismo universal y la Asamblea de Santo Domingo promueve la inculturación del Evangelio, reflexionemos: ¿qué Biblia se proclamó en la primera evangelización? Como pregunta Pedro Casaldáliga al misionero anónimo:
¿Pudo la Pascua hacernos gente esclava? / ¿Qué nueva libertad nos liberaba /en las violentas aguas del Bautismo? / ¿Qué paz traían tus atadas manos? / ¿Hacía de verdad hijos y hermanos / el Padre Nuestro de tu catecismo? 9.
¿Cómo se explica que la Buena Noticia se perciba como un Mal Augurio? ¿No podemos evitar que una fe codificada en Doctrina Cristiana prescinda de la fe encarnada en Práctica Liberadora?
Para encontrar alguna respuesta estudiaremos el caso de fray Pedro de Córdoba, quien “fue el alma de la primera comunidad (dominica, en Santo Domingo, 1510) y el promotor de la evangelización del Nuevo Mundo” 10.
2. La doctrina cristiana de Pedro de Córdoba,
primer catecismo de América
Fue esta obra uno de los primeros libros escritos en el Nuevo Mundo y también uno de los primeros que tuvieron la fortuna de ser impresos en los comienzos americanos del arte tipográfico. Tan altos privilegios, así como el de ser obra del insigne Fray Pedro de Córdoba, le dan a la Doctrina rango principalísimo en la bibliografía americana (E. Rodríguez Demorizi) 11.
Hoy se abre campo la hipótesis de que la Doctrina se habría estructurado hacia 1510, en La Española, como un guión de pláticas y sermones del P. Córdoba. Fray Domingo de Betanzos, su amigo de la primera comunidad, lo llevó a México como “valiosa reliquia”, y allá lo ofreció a su penitente, el obispo Juan de Zumárraga, quien estaba preocupado por la instrucción y catequesis de los indígenas. Un grupo de dominicos lo amplió, según los lineamientos esenciales de Córdoba, para publicarlo en México en 1544.
Ahora y “sólo ahora” —cuando se da por primera vez la posibilidad “de crear un catolicismo latinoamericano que integre las características de las diversas culturas del Continente”— 12 es muy natural que busquemos orientación en este primer catecismo americano.
¿Y qué hallamos? Algunos estudiosos aplauden su contenido y pedagogía, que se habría adelantado en casi 500 años a los Documentos de Puebla 13. Otros, como J. M. Pérez, no ocultan su desagrado:
Parece imposible que la tragedia que sufrían los indios, que movió a los dominicos a decir cosas tan duras contra los que las cometían, no haya tenido eco ni referencia en la instrucción dirigida a los indios 14.
L. Boff es todavía mucho más crítico:
Todos los misioneros, aun los más “proféticos” —como pueden ser Fray Pedro de Córdoba... o Fray Bartolomé de Las Casas...— parten del supuesto de que el cristianismo es la única religión verdadera y que las religiones de los indios son falsas y obra de Satanás... No se hace una lectura teológica de las diversas culturas y religiones de los indios... Finalmente, se emplea la estrategia del miedo... Teológicamente hablando, ¿podemos denominar esto “evangelización”? 15.
3. Resumen de la Doctrina cristiana
Para que el lector juzgue por sí mismo vamos a presentar un resumen de la Doctrina cristiana y a confrontarla con algunas reacciones, imaginarias en este contexto pero reales en otros parecidos, de los indígenas.
1. “Va por modo de historia para que más fácilmente puedan comprender, entender y retener en la memoria”. Pero tiene poco que ver con lo que hoy entendemos por Historia de la Salvación:
Apenas hay rastro de la inspiración bíblica, del cristianismo como historia de la visitación de Dios a la humanidad en gracia y en perdón (L. Boff).
2. Aquellos evangelizadores usaron desde el principio la pedagogía del corazón, en sintonía con el prólogo de 1 Jn y DV 2:
Muy amados hermanos: sabed y tened por muy cierto que os amamos de mucho corazón, y por este amor que os tenemos tomamos muy grandes trabajos viniendo de muy lejanas tierras y pasando grandes mares, poniéndonos a muchos peligros de muerte por veniros a ver, y por deciros los grandes y maravillosos secretos que Dios nos ha revelado... 16.
(Voz en off de los indígenas:
—Pero, “hay amores que matan”.
—Los “muy cristianos” llegaron aquí con el verdadero Dios; pero ése fue el principio de la miseria nuestra... Fue el principio de la obra de los españoles y de los “padres”... 17.
—Y si es verdad lo que nos dicen los padres, ¿por qué los cristianos que les acompañan prefieren el oro a Dios?).
3. El “gran secreto” que anuncia la Doctrina no es precisamente el designio salvífico. En Ef 1 es bendición y, por consiguiente, Evangelio. La Doctrina parte más bien de la metafísica “ontoteológica”: Dios ha preparado dos lugares, descritos con el sensualismo colorista de la imaginería europea: arriba, el cielo-gloria-paraíso; abajo, en el centro de la tierra, el infierno...
(Voz en off de los indígenas:
¡Ay, pesada es la servidumbre que llega dentro del cristianismo! ¡Ya está viniendo!... Ceñudo es el aspecto de la cara de su dios. Todo lo que enseña, todo lo que habla, es: ¡Vais a morir!) 18.
(Voz en off de un franciscano airado:
¿Qué evangelio era ese que se basaba en predicar la condenación de todos los seres queridos del pasado, en satanizar todo cuanto les era más sagrado —las tradiciones religiosas— y en sembrar el terror hablando de la muerte, del juicio y del infierno?) 19.
4. Dios todo lo ha creado de la nada. En una visión geo-céntrica, los cielos, redondos y huecos, son movidos por ángeles, y los astros son criaturas de Dios no adorables. El Adán hecho de lodo, en una alquimia de los cuatro elementos primordiales con el alma inmortal; hombre perfecto y sabio, señor de lo creado. Eva, formada de la costilla, se explica con la preocupación moralista del matrimonio monógamo para toda la vida y el estilo rabínico que realza la igualdad de naturaleza y la dignidad femenina:
E formó Dios a Eva de la costilla de Adán y no de la carne, porque la carne es flaca y blanda, y está de fuera, mas la costilla es recia y dura, y está dentro del hombre cerca del corazón, para mostrar que el marido ha de tener más amor a su mujer que a otra ninguna, y la mujer a su marido más que a otro. Y ha de ser esto amor fuerte y recio... Y no se han de menospreciar, mas hanse de amar y tratar con mucho amor, como buenos compañeros y hermanos. Y por esto no formó Dios a la mujer de la cabeza de Adán, porque sepa que no ha de ser mayor que su marido, ni tampoco la sacó del pie, para que sepa su marido que la mujer no es menor que él; mas sacóla de medio del costado para que conozcan ambos que son iguales, han de tener mucha paz entre sí 20.
El pecado original es “la causa porque todos morimos, enfermamos y padecemos tantos trabajos en esta vida” 21.
5. En la práctica no es el Dios de la alianza cósmica con Noé, que reconocen todos los que adoran al señor de cielo y tierra. Ni el Dios desconocido que Pablo predicaba en Atenas con profundo respeto (cf Hch. 17) 22. Es tan poderoso, que sin su consentimiento “no pudiera ningún cristiano acá pasar”. Sin embargo, “para que Dios os quiera mucho” es necesario aprender la doctrina importada de Europa y bautizarse...
(Voz en off de los taínos:
—Y luego nos vendrán con el Requerimiento, exigiendo que reconozcamos
...a la Iglesia por Señora e Superiora del Universo, e al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre; e al Rey e a la Reyna en su lugar, como a señores e superiores e Reyes 23).
6. La Doctrina desarrolla ingeniosas explicaciones catequéticas sobre el misterio trinitario, no obstante, no encuentra al Dios Trino que llegó antes que el misionero en una gente que no tenía “tuyo ni mío”, ni al Verbo balbuceando su palabra en el Antiguo Testamento de estos pueblos 24.
Es un Dios dador de vida que no pide sacrificios humanos, pero que hunde en el infierno, junto a los malos cristianos, a los no-cristianos, aunque estuvieran de buena fe. El Evangelio se convierte así en Mala Noticia y la evangelización en una guerra a la idolatría. Los mandamientos “son el camino del cielo”, sólo que con una moral casuística ignorante de la cultura de los catequizados, que no denuncia la sangre derramada por los españoles. Predica las obras de misericordia corporales y espirituales (condena la desnudez y el canibalismo; manda a la hoguera a todos los que no se sometan al Papa), pero no se compadece y sufre expresamente por la expoliación y miseria de los indios.
(Voz en off de los catequizados:
Señores nuestros, muy estimados señores, habéis padecido trabajos para llegar a esta tierra, aquí ante nosotros os contemplamos, nosotros, gente ignorante... Vosotros dijisteis que no eran verdaderos nuestros dioses. Nueva (falsa) palabra es ésta la que habláis. Por ella estamos perturbados, por ella estamos molestos, porque nuestros progenitores... no solían hablar así... ¿Y ahora nosotros destruiremos la antigua regla de vida?... Dejadnos, pues, ya morir, dejadnos ya perecer, puesto que nuestros dioses han muerto... 25.
Nosotros, los indígenas, resistimos, antes y ahora, gracias a esa fe indígena. ¿Por qué la Iglesia no quiere reconocer que Dios estaba presente en Quetzalcóatl, en el rey Condoy y en la lucha de los indígenas? 26).
4. Las cartas de Córdoba,
una historia de salvación para los oprimidos
La lectura crítica del primer Catecismo americano nos deja un mal sabor de boca. ¿El Evangelio se predicaba como Buena o Mala Noticia? ¿Se anunciaba el Reino de Dios o el Reino de España?
Nos negamos a admitir que aquella primera comunidad dominica, profética y liberadora, sufriera tanto por una doctrina importada de Europa. Su legado más precioso fue, ciertamente, su modo de leer el Libro desde una vida entregada al servicio de los oprimidos y hasta, a veces, leído desde la perspectiva de los mismos “opresos indígenas” 27. En esta parte del artículo repasaremos los principales capítulos de esta Historia de Salvación que aparece en las Cartas de fray Pedro de Córdoba 28, de un modo más revelador que en la misma Doctrina.
4.1. Génesis, Dios a favor de la vida
El primer libro que Dios ha escrito es el libro de la vida, antes que el libro de la Biblia. Y esto fue lo que Colón descubrió en América hace 500 años: una exuberancia de vida que parecía el paraíso:
Los trataban los indios como ángeles, dándoles cuanto les demandaban e cuanto ellos tenían. De hecho los indios pensaban que eran ángeles venidos del cielo, e que las velas de las naos eran las alas con que habían bajado 29.
Luego, las Cartas pintan el cuadro del paraíso perdido: “Está asolada e abrasada toda la tierra” 30. La situación es tan grave que fray Pedro se atreve a rozar la “herejía”: atendiendo al valor primordial que es la vida, “por ahora intentemos esto: que no desaparezcan” los indíge-nas 31. Devuélvanlos a sus yucayeques
...porque aunque no ganasen nada en las almas, a lo menos ganarían en la vida e multiplicación temporal, que es menos mal que perderlo todo... Menos mal es que se estén los indios en sus tierras como se están, que no que el nombre de Cristo se blasfeme como se blasfema entre los infieles 32.
¿Cuál ha sido la causa de tanta desolación? El pecado original llamado codicia.
A las Indias pasaron muchos “no temerosos de Dios, mas mucho ganosos e rabiosos por dinero”, “mucho ganosos de henchir su insaciable apetito de oro” 33. Esto trajo gran mortandad porque “si han de coger oro, necesario es que perezcan” 34.
La codicia es la verdadera idolatría que tergiversa el sentido más profundo del evangelio de la redención:
Y ansí se platicaba mucho entre ellos que las cruces que les enseñaban a hacer en la frente y en los pechos, no significaban otra cosa sino los cordeles que les habían de echar a las gargantas para llevarlos a matar sacando el oro, que era el dios de los cristianos, que ansí lo decían los indios, que aquel era su dios, y por eso le querían tanto 35.
G. Gutiérrez ha demostrado la importancia de la confrontación entre dos perspectivas teológicas: los que leen la historia desde los conquistadores con la Providencia a su favor, atreviéndose incluso a poner el oro como mediador de la gracia, y los que la leen desde el revés de los despojados 36. En esta pelea hubo incluso dominicos disidentes, como Tomás Ortiz y Domingo de Betanzos. Sin embargo, la comunidad dominica se mantuvo firme en desenmascarar lo que se jugaba en este rebajamiento de los indígenas a seres no-racionales: Evitar
...la metamorfosis del hombre en cosa, pasando por una primera metamorfosis del hombre en bestia... que culminará en la transformación del hombre en mercancía (B. Pastor).
4.2. Exodo, salir del poder de los cristianos
También la referencia al éxodo bíblico sufrió el conflicto de las interpretaciones en la conquista de América. En la lectura espiritualista, Satanás es el Faraón que oprime la tierra, los indígenas son a la vez opresores y oprimidos, la idolatría y los vicios son “otras más carnales plagas que las de Egipto”, y los españoles (sobre todo “el cortesísimo Cortés”) son el nuevo Moisés 37. Oviedo llega a escribir que con el despoblamiento de La Española, vino un bien: “ya se desterró Satanás de esta isla” 38.
En la lectura liberadora dominica no hay ninguna ambigüedad: “Ni el faraón ni el pueblo egipcio maltrató tan cruelmente a los hijos de Israel, ni los perseguidores de los mártires a los hijos de la Iglesia” 39 como los cristianos a estos inocentes. “Nos parece que deben de ser sacados del poder de los cristianos e puestos en libertad” 40.
Se podrían presentar muchos textos de las Cartas, especialmente la dirigida por dominicos y franciscanos a Micer Guillermo de Croy, Señor de Xevres. Me conformo con una sola cita de la carta de fray Pedro al mismo Rey:
Los cristianos
...en lo temporal, han tenido mucho cuidado y diligencia de hacerles sacar oro e labrar otras haciendas, trabajando todo el día en peso, y sufriendo el ardor del sol, que en estas tierras es muy grande, las aguas, vientos y tempestades, estando descalzos y desnudos, en cueros, sudando so la furia de los trabajos, no teniendo a la noche en qué dormir sino en el suelo, no comiendo ni bebiendo para poder sustentar la vida, aun sin trabajo, matándolos de hambre y de sed, y en sus enfermedades, teniéndolos mucho en menos que bestias suelen ser tenidas, porque aun aquellas suelen ser curadas, mas ellos, no. Las mugeres, a las quales todas las naciones, por la flaqueza suya, suelen perdonar de trabajos, han trabajado e trabajan en esta tierra tanto e más que los hombres; y así desnudas, y sin comer, e sin camas, como los hombres, y aun algunas preñadas, e otras paridas; ¡que Pharaon y los egiptios aun no cometieron tanta crueldad contra el pueblo de Israel! Por los quales males y duros trabajos, los mismos indios escogian y han escogido de se matar, escogiendo antes la muerte, que tan extraños trabajos, que vez han venido de matarse cientos juntos por no estar debajo de tan dura servidumbre... Las mugeres fatigadas de los trabajos han huido el concebir y el parir... han destruido y desterrado destas pobres gentes la natural generación, los quales, ni engendran, ni multiplican, ni pueden engendrar, ni multiplicar, ni ay dellos posteridad, que es cosa de gran valor 41.
Parece una genuina re-lectura de Exodo 2, con los trabajos penosos, la dura esclavitud, el látigo de los capataces, el genocida control de la natalidad...
4.3. Profetismo, quicquid inde veniat
Al principio del descubrimiento de estas islas hubo en ellas innumerables gentes y pueblos, bastante dóciles a la fe, mansos, humildes y obedientes. Ahora, en tan breve tiempo, muchas de ellas se ha quedado totalmente sin gente, otras muchas casi del todo...
Aún los habitantes de estas islas que no han sido trasladados a otras y los que a ellas han venido de otras partes van siendo destruidos y aniquilados por la violencia, tanto que se les puede aplicar el pasaje de Isaías: se les han destruido los caminos y ya no existe el que pasaba por sus sendas 42.
En esta carta latina de dominicos y franciscanos a los regentes de España, encontramos la única cita explícita de los profetas. No obstante, toda la correspondencia sabe al más puro estilo profético. Y lo podemos demostrar leyendo detenidamente la que envía fray Pedro de Córdoba al Padre Antonio Montesino 43.
1.
Desque vi todo esto, parecióme que era obligado avisar a este pueblo y, por consiguiente, (a) los demás, y prediqué un domingo inmediate ante(s) de la hecha desta...
Hay relación entre los criterios de la realidad y el llamado profético. Córdoba, después de comprobadas averiguaciones de las fuentes, estaba muy dolido por las escandalosas ventas de indios esclavos. Entonces, la misión profética nace de un gran remordimiento de concien-cia 44 y de la convicción de que el profeta es el centinela que no puede callar (cf Ez 3).
2.
Y diziendo los males que pasaban cerca del baptismo destos infieles, dixe: “asy que después de bien remojados y no bien baptizados véndenlos por ay”.
Dramático desenmascaramiento del pecado capital de la manipulación de la fe al servicio de la conquista.
3.
Hánme dicho después que algunos seglares fueron a los padres quexándose de aquello, que no se avía de haser lo que yo quería, pues que ellos eran governadores, et nescio que alia.
Los dos frailes tienen larga experiencia de lo que significa predicar a una “casa rebelde”, la decepción de unos jerónimos cómplices, el sufrimiento de algunos dominicos disidentes. Las estrecheces sufridas en carne propia porque han cortado la limosna que llegaba de España para levantar la iglesia y “agora ni tenemos... ni aun para comer ni para otra cosa que necessaria sea”.
4.
Tengo sospecha que las cosas han de yr por tal manera, que yo sea neçessitado a dezir lo que devo, quidquid inde evéniat.
Sy ha de ir en poder de los factores del Rey, como agora va, están como milanos sobre pedaços de carne; dólos a la gracia de Dios, que todo es un pedaço de codicia quanto acá ay, y asy será un pedaço de ynfierno; y si agora que están todas estas cosas llegadas al cabo, por ser puestas em manos de Religiosos, no se remedian mucho, trabajo veo, aunque a Dios todo es posible.
El ojo avizor de Córdoba le hace pronosticar un futuro difícil. La opresión aumentará. Pero el profeta no pierde la esperanza (con el bíblico “no hay imposible para Dios”) y acrecienta su compromiso (pase lo que pase) 45.
Sigue viva la polémica sobre el profetismo de Las Casas y la leyenda negra 46. Yo, un poco ingenuamente, saco la impresión de que los tiros no dan en la diana; más bien producen un efecto contrario al pretendido por los anti-lascasistas. Fue la primera comunidad dominica quien acuñó el término de la “destrucción” y dio credenciales a Las Casas 47. Sin embargo, ¿quién se atreve a acusar de paranoicos a testigos tan autorizados? En segundo lugar, porque la polémica evidencia lo que se soslaya: profetas fueron los dominicos, que exageraron los abusos, explotaron la vía del sentimiento, denunciaron a todos los conquistadores, sin sacar ninguno; condenaron la encomienda in totum; negaron la absolución; fueron más teóricos que prácticos. Los franciscanos fueron etnólogos, historiadores, más pastores que profetas. Todos cumplieron su misión, no obstante los que siguen siendo incómodos y remuerden nuestra injusticia y nuestras componendas actuales, y se pretende silenciarlos... no son los doctores, sino los profetas. Qué duda cabe.
4.4. Los sapienciales al servicio de la liberación
Los sapienciales cuentan con sólo dos citas en la "Carta a los Regentes Cisneros y Adriano":
Indaguemos y preguntémonos con el profeta Job: estos hombres cuando mueran, desnudos y consumidos, ¿dónde irán a parar? Para que el dolor por la pérdida de los cuerpos reciba algún consuelo, siempre y cuando sus espíritus sean recibidos en un lugar aceptable. Pero, ¡ay!, sus espíritus desaparecieron ciertamente en Endor, es decir, sin la fuente de regeneración espiritual, al no recibir ésta (la bautismal) como convenía, porque no fueron instruidos ni sabían lo que se les administraba. Y del mismo modo que no fueron instruidos en lo concerniente al culto cristiano tampoco se les permitió realizar algunas cosas que ya hacían. Sus cuerpos son maltratados con tanta dureza como el estiércol que se pisa en la tierra 48.
Una cita de Job y otra del Salmo 83 (GV 82), siempre en referencia a la opresión de los indios. La salvación espiritual resulta naturalmente material, porque es la salvación de las personas. Sus cuerpos fueron tratados como estiércol porque se relegó sus almas al limbo de las sombras irracionales. Astutamente pasan revista al drama de la catástrofe demográfica, al drama del emperador cristiano que ve su salvación comprometida, al drama de la redención ineficaz por la supuesta condenación de los infieles y de los malos cristianos.
Fue una verdadera guerra de tesis, memorándums y disputas. Donde otros pusieron su saber al servicio de los poderosos, los dominicos pusieron la filosofía y la teología tomistas al servicio de la evangelización y defensa de los indígenas 49. Recordemos, además, que fue un texto de los sapienciales (Eclo. 34) el que provocó la conversión de Las Casas de encomendero-abusador a encomendado-defensor 50.
4.5. El Evangelio de Jesucristo crucificado
En el documento denunciatorio dirigido al señor de Xevres, hay un párrafo de auto-presentación de los frailes que merece consideración:
A nuestras personas queremos que V. M. I. S. dé el crédito que ve ques razon, teniendo por cierto de nosotros que venimos a estas partes, no por más de hallar a Jesuchristo este crucificado, con deseo de participar alguna cosa de su pasión; y así es que si diciendo e afirmando lo que diremos, no fuese verdad, en grave pecado mortal incurriríamos, que seria levantar testimonio a nuestros cristianos, de los cuales todo el sustentamiento corporal recibimos; y esto haríamos sin esperar ganancia alguna que pensar se pueda por ello: lo cual por ninguna via se debe creer de nosotros que recibiríamos; sino aquello que sabemos ser verdad, lo de vista por vista, y lo de oida por oida, dando las personas de quien lo oimos 51.
La vida religiosa para ellos, su consagración religiosa por medio de la profesión, no tenía un sentido de renuncia, sino de entrega total y sin límites a la predicación... En la empresa misionera entre los indios buscaban a Dios... Fue en el contacto con la dura realidad en que vivían los indios, con quienes se solidarizaron como Cristo se solidarizó con la humanidad, donde encontraron a Dios; más en su ausencia que en su presencia (J. M. Pérez).
Por su oficio pastoral participaron de los sentimientos del Buen Pastor, quien los envió a estas gentes mansas y pacíficas 52. Sin embargo, los españoles —“estos cristianos nuestros, o mejor no corderos de Cristo sino crueles enemigos”— 53 entraron “asi como lobos rabiosos eentre los corderos mansos” 54, haciendo todo lo contrario de lo que se les predicaba.
Los frailes “no buscan su propio provecho sino el de Cristo, la verdad y la justicia y la caridad”. Quieren ser sinceros con la realidad de injusticia, no se paran en pensarla como un ejercicio de escolástica; la viven en caridad como defensa de los oprimidos y denuncia de los opresores. Por esto recogen testimonios de primera mano 55. Escriben cartas y memorándums para corregir informes desinformadores a las más altas instancias. Emprenden viajes interminables. Son crucificados. Pertenecen “al número de aquellos de quienes se dijo: Si me persiguen a mí, os perseguirán también a vosotros” 56. Les duele tanto que las almas redimidas por Cristo —y que “nos había encomendado para librarlas del poder del diablo”— 57 se pierdan irreparablemente, que apelan al Juicio de Dios 58.
El Padre Las Casas dará más tarde otro paso en la explicitación de su itinerario espiritual: la clave es que buscaban a Cristo crucificado, y lo encontraron en las Indias “azotándolo y afligiéndolo y abofeteándolo y crucificándolo, no una sino millares de veces” 59.
5. Resumen final
1. ¡Que hable el Libro! Siguen pidiendo el Inca y el Chilam y los “opresos” de siempre. Porque más larga que la esclavitud de Egipto, más penoso que el cautiverio de Babilonia, es la opresión de América Latina y el Caribe. ¿Quién romperá sus sellos? La primera responsabilidad de la Iglesia en esta hora apocalíptica es devolver la Palabra a los silenciados, la presencia de Dios al pueblo que camina, el Evangelio a los pobres.
2. Importantes son la Doctrina cristiana y el Catecismo universal que expongan lo que debemos creer (el Credo), lo que debemos esperar (la oración), lo que debemos practicar (los mandamientos, la justicia y la misericordia) y lo que debemos celebrar (los sacramentos). Pero que sean sumamente respetuosos y encarnados en nuestras plurales, dominadas y balbucientes culturas. Porque únicamente así América Latina y el Caribe tendrán su Antiguo Testamento, pedagogo hacia Cristo, y la evangelización no será colonialismo de nuevo cuño, sino obra de liberación.
3. No nos sorprendamos del divorcio existente entre fe y vida, si es verdad que la primera evangelización se hizo contra-natura, en un contexto de dominación y abuso. La mejor medicina para esta esquizofrenia de 500 años será leer la Biblia que ahora sí habla a los pobres. No caigamos de nuevo en la tentación de anunciar el Evangelio desde la doctrina, por ortodoxa que sea, separada de la praxis de liberación de los oprimidos. De esta manera la ley se convertirá en Evangelio y se escribirá la Historia de la Salvación verdaderamente latinoamericana y caribeña.
Conclusión
En un momento en que se publica el Catecismo universal y la IV Asamblea del CELAM en Santo Domingo anima a encarnar el Evangelio en nuestra cultura, la primera comunidad dominica de Santo Domingo puede ser un modelo de evangelización conectada con la realidad, profética y liberadora. La Doctrina cristiana de Fray Pedro de Córdoba (el primer catecismo de América, publicado en México en 1544) parece que debería servir de inspiración. No obstante, su lectura provoca malestar en el lector moderno: ¿por qué no alude a la situación que sufrían los “opresos indios”?; ¿fue censurado?; ¿se predicaba el Reino de Dios o el Reino de España? La evangelización, ¿sonaba como Buen o Mal Augurio?
Puede ser el peligro de todos los catecismos elaborados con la mejor intención de fomentar la ortodoxia y cuidar la unidad católica. Sin embargo, hay otro “lugar teológico” que no puede desconectarse de la Doctrina, y donde encontramos mejor reflejado el método exegético de los dominicos: las Cartas de Fray Pedro de Córdoba (6 se conservan, algunas firmadas también por los franciscanos). En ellas aparece una Historia de la Salvación a favor de los oprimidos e incluso, a veces, desde la perspectiva de los oprimidos. Esta investigación nos enseña la importancia de leer la Biblia a partir de los pobres, de unir la doctrina cristiana y la praxis liberadora, de respetar la pedagogía bíblica: por el Antiguo Testamento de América (que son sus milenarias culturas) llegaremos al Nuevo Reino de Cristo.
Jaime Reynés Matas
Parroquia de Fátima
El Egido, Santiago
República Dominicana
1 P. de Cieza de León, Descubrimiento y conquista del Perú. Historia 16, Madrid, 1986, pp. 155-159; F. López de Gómara, Historia general de las Indias. B. A. E., Madrid, 1946; A. de Zárate, Historia del descubrimiento y conquista de la Provincia del Perú, cito del extracto de E. Tijeras, Crónica de la Frontera. Antología de los primitivos historiadores de Indias. Ed. Júcar, Madrid, 1974; F. de Xerez, Verdadera relación de la conquista del Perú. Historia 16, Madrid, 1985, pp. 110-112.
2 Xerez, op. cit., p. 111.
3 De Zárate, op. cit.
4 Xerez, op. cit., pp. 111-112.
5 De Cieza, op. cit., p. 156.
6 Cf. J. Reynés, “La Biblia de los conquistadores y de los vencidos”, en: RIBLA No. 12 (1992), pp. 27-47; cfr también L. N. Rivera Pagán, “Hermenéutica bíblica y palabra profética” en: Evangelización y violencia: la conquista de América. CEMI, San Juan (Puerto Rico), 1990, pp. 389-400.
7 Chilam Balam de Chumayel. Historia 16, Madrid, 1986, pp. 163-164.
8 Citado por L. Boff, La nueva evangelización. Perspectiva de los oprimidos. Sal Terrae, Santander, 1991, p. 17.
9 P. Casaldáliga, Todavía estas palabras. Verbo Divino, Estella, 1990, p. 20.
10 “No se puede hablar de la evangelización de América Latina sin citar a los dominicos de la isla Española. Fray Antonio Montesinos y fray Bartolomé de Las Casas son suficientemente conocidos, pero no lo es tanto fray Pedro de Córdoba”, J. M. Pérez, Estos ¿no son hombres? Fundación García-Arévalo, Santo Domingo, 1984, p. 9.
11 Bibliografía: Fray Pedro de Córdoba, Doctrina cristiana y cartas. Biblioteca de Clásicos Dominicanos. Fundación Corripio, Santo Domingo, 1988; L. Boff, op. cit.; R. Boria, Fray Pedro de Córdoba, O. P. (1481-1521). UNSTA, Tucumán, 1982; “La ‘Doctrina cristiana para la instrucción de los indios’ de Fray Pedro de Córdoba”, en CIDAL (Santo Domingo) 4-5 (1982), pp. 34-38; B. Charria, Primera comunidad dominica en América, defensora del indígena. CELAM, Bogotá, 1987, pp. 170-179; J. A. Flores, La isla Española cuna de la evangelización de América. Primicias en La Vega Real. La Vega, 1986, pp. 123-127; M. A. Medina, Una comunidad al servicio del indio. La obra de fray Pedro de Córdoba. Instituto Pontificio Teológico, Madrid, 1983; J. M. Pérez, op. cit.; la misma obra con un apéndice de las cartas de Córdoba, Evangelio y libertad. Primeros dominicos en América. Centro Bartolomé de Las Casas, Cusco (Perú), 1990; Varios, “La Doctrina cristiana de fray Pedro de Córdoba”, en: Boletín V Centenario del nacimiento de fray Bartolomé de Las Casas (México), marzo 1974.
12 L. Boff, op. cit., p. 41.
13 Por ejemplo, M. A. Medina y J. A. Flores.
14 “La única explicación que yo veo... es que la edición, hecha en México 20 años después de la muerte de Pedro de Córdoba, no reproduce el texto completo del original” (op. cit., pp. 91-92).
15 Op. cit., pp. 37-40.
16 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 25
17 Chilam Balam de Chumayel, op. cit., p. 68.
18 Ibid., p. 144.
19 L. Boff, op. cit., p. 40.
20 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 133.
21 Ibid., p. 55.
22 Monseñor Francisco Arnáiz hace un recuento de los principales elementos de la religión taína que se hubieran podido aprovechar para inculturizar el mensaje cristiano: los trigonolitos y las tres piedras rituales, punto de arranque para el misterio trinitario; Yúcahu Baguá Maórocoti, plástica presentación de Dios Padre, Providente y Creador; la cohoba con sus elementos de purificación y éxtasis, plataforma válida para el misterio de la redención; los cemíes, base sólida para los distintos modos de la revelación; Atabey, la diosa madre, les allanaba el camino para la mariología; el casabe partido y compartido, para el misterio eucarístico; los areítos, para la celebración litúrgica... Nada se hizo por falta de preparación adecuada de los Adelantados, hasta que más tarde llegaron los franciscanos, dominicanos, mercedarios y jesuitas... Cf. su libro Más luces que sombras. Santo Domingo, 1989, pp. 100-102.
23 Cf. Fernández de Oviedo, Historia general y natural de las Indias, parte 2, 1.29, c. 7, t. 3; L. N. Rivera Pagán, Evangelización y violencia, op. cit., pp. 52-69.
24 “Las culturas de nuestros pueblos son nuestro antiguo testamento” (C. Mesters, “Oír lo que el Espíritu dice a las Iglesias”, en: Concilium 233 (1991), p. 153. Tal vez Las Casas sorprendió algo de esta presencia cuando confiesa que preguntaba a los indios: “‘¿Quién es este cemí que nombráis?’, respondíanme: ‘El que hace llover y hace que haya sol, y nos da los hijos, y los otros bienes que deseamos’; añadía yo: ‘Ese cemí que hace eso, me lleve a mí el alma’...” (Apologética, capítulo CLX, VI).
25 Libros de los coloquios de los doce, traducción del náhuatl por M. León Portilla, La filosofía náhuatl. UNAM, México, D. F., 1974 (4a ed.), pp. 130-133.
26 Juanita Vásquez, indígena, respondiendo a la consulta que se hizo en México (1987) a los pueblos indígenas.
27 Lo ha demostrado G. Gutiérrrez, Dios o el oro en las Indias. Sígueme, Salamanca, 1989, pp. 17-20; cf. también F. Malley, “Las Casas y las teologías de la liberación”, en: Selecciones de Teología 100 (1986), pp. 254-264, y E. Vilanova en “La teología missionera als segles XVI-VII” (Historia de la teología cristiana. Herder, Barcelona, 1986, vol. II, pp. 492-520).
28 Se conservan seis cartas de Pedro de Córdoba y su comunidad, algunas refrendadas por los franciscanos: 1) Carta del Vice-Provincial y sacerdotes del convento de Santo Domingo, dirigida a los muy Reverendos Padres Jerónimos, a fechar entre abril y mayo de 1517; 2) Carta latina de dominicos y franciscanos de las Indias a los Regentes de España, Cardenal Cisneros y Adriano de Utrech, del 27 de mayo de 1517; 3) Carta al Rey Carlos I de España y V de Alemania del padre Fray Pedro de Córdoba, probablemente del 28 de mayo de 1517; 4) Carta que escribieron varios padres de la Orden de Santo Domingo y San Francisco, residentes en la isla Española, a Mr. de Xevres, probablemente de 1517; 5) Carta del padre Fray Pedro de Córdoba al padre Fray Antonio Montesinos, del 26 de septiembre de 1517; y 6) Carta de Fray Pedro de Córdoba a Bartolomé de Las Casas, probablemente de 1518. Cito de la Biblioteca de Clásicos Dominicanos que reproduce la edición del Padre Medina.
29 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., pp. 166-167.
30 Ibid., pp. 147, 168.
31 Ibid., p. 154.
32 Ibid., pp. 148-149.
33 Ibid., pp. 167, 175, 182.
34 Ibid., p. 148.
35 Ibid., p. 183.
36 Dios o el oro..., op. cit., pp. 2-22 y 101-124.
37 Cf, por ejemplo, fray Toribio de Benavente “Motolinia”, en sus Memoriales o libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella. UNAM, México, D. F., 1971. Uso la selección de R. Xirau, Idea y querella de la Nueva España. Alianza Editorial, Madrid, 1973, p. 63; Historia de los indios de la Nueva España. Historia 16, Madrid, 1985, t. I, cap. 1; J. Mendieta, Historia eclesiástica indiana. Ed. Porrúa, México, D. F., 1870, facsimil; México, D. F., 1971, p. 175.
38 Historia general y natural de las Indias, op. cit., I, 1.5, c. 3, t. 1, p. 141.
39 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 152.
40 Ibid., p. 147.
41 Ibid., pp. 158-159.
42 Ibid., p. 152.
43 Ibid., p. 187-191.
44 “A mí la conciencia me acusa y remuerde... yo he quitado de sobre mis hombros una grande obligación”, op. cit., p. 162.
45 Está tan convencido de ello que se lo vuelve a escribir a Bartolomé de Las Casas: “Cierto, las cosas veo ir por tales caminos, que yo tengo de ser forzado a decir lo que siento, quicquid inde veniat”, op. cit., p. 193.
46 Cf. Chenu, Evangelio en el tiempo. Estela, Barcelona, 1966, pp. 570-571; C. Soria, “Fray Bartolomé de Las Casas, ¿historiador, humanista o profeta?”, en: Christus 472 (1975), pp. 56-60; L. Pereña, A. Cuadrón y otros, Descubrimiento y conquista. ¿Genocidio? Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca, 1990.
47 Ante los regentes y el mismo Rey de España, cf. Doctrina cristiana y cartas, op. cit., pp. 155 y 160-161. Cf Pérez, op. cit., 22.
48 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 153.
49 R. Boria, op. cit., p. 77, resume las tesis tomistas puestas al servicio de la evangelización; cf también B. Charria, op. cit., pp. 45-52 y 75-78.
50 Cf. J. P. Wissenbach, Los libros sapienciales: mujer, plata, poder. Centro Gumilla, Caracas.
51 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 166.
52 Ibid., pp. 152, 158, 159, 168...
53 Ibid., p. 152.
54 Ibid., p. 167.
55 Algunos de los estragos “que nuestros propios ojos vieron e nuestras orejas oyeron”, op. cit., p. 181. O el de Garcés: “esto que digo es de vista, que yo mismo me hallé en ello”, op. cit., pp. 171-172.
56 Doctrina cristiana y cartas, op. cit., p. 155.
57 Ibid., p. 153.
58 Ibid., p. 171.
59 Hist. Ind. II, 511b.
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