
C. R. Hensman. Agenda for the Poor: Claiming their Inheritance.
A Third World People’s Reading
of Luke. Colombo,
The Centre for Society and Religion
(281 Deans Road, Colombo 10, Sri Lanka), 1990
Jorge Pixley
Este libro se nos presenta como una lectura del evangelio de Lucas desde la perspectiva popular y del Tercer Mundo. ¡Proyecto desafiante! El autor es un cristiano srilankés, veterano de luchas por la paz y la justicia en un país sacudido por una tenaz guerra civil, y donde la población cristiana es ínfima. ¡Bonita recomendación para la tarea propuesta!
El libro muestra las marcas de su origen asiático pero, como bien señala Hensman, asiáticos fueron también Lucas y Jesús, el protagonista de su libro. Escrito para un público asiático, no presume conocimiento ni aceptación de las doctrinas clásicas del cristianismo, lo cual da una frescura a su lectura del evangelio. ¿Es una respuesta a los problemas de la humanidad el relato de Lucas acerca de Jesús y sus seguidores, de sucesos que acontecieron en un rincón de Asia sudoccidental hace diecinueve siglos?
Y los problemas de la humanidad se plantean desde una perspectiva tercermundista, que en este caso significa antimperialista. Jesús, quien fue ejecutado por un imperio con la colaboración de la clase dominante local, responde evidentemente al problema. Hensman cree que el Jesús de Lucas también tuvo conciencia de las opresiones ecológicas y sexistas de su época. Sin embargo cree que la contradicción principal del mundo de Lucas y Jesús, como de nuestro mundo de hoy, es la que se da entre “los que cuentan” y “los que no cuentan”, que entonces como hoy son la vasta mayoría. Esto es un reconocimiento del problema de clases, no obstante rebasa un puro análisis de clase para abordar con realismo el problema de la opresión en el Tercer Mundo.
La respuesta de Jesús fue crear un poder diferente, un poder que no aspira a suplantar a los imperialistas y sus aliados locales entre la gente que cuenta, sino a crear una nueva manera de relacionarse los hombres y las mujeres sin dominarse unos a otros. Los comentarios de Hensman sobre la crucifixión son valiosos por cuanto revelan el juego político, y descubren asimismo la interpretación “religiosa” que gusta de pintar a un Jesús limpio y apacible después de torturas que han de haber dejado su rostro y su cuerpo desfigurados, cosa no presente en las pinturas piadosas que adornan nuestros templos cristianos.
El autor conoce el idioma griego y lo usa constantemente a buen efecto. Su observación de la relación entre ponos (aflicción, trabajo) y poneros (malvado) como muestra de cómo el lenguaje revela ya la perspectiva de la clase dominante (53), y su observación de que los habitantes de la nueva sociedad se designan ergatai (111) señalando que se tendrá que producir, son solamente muestras del aporte de su dominio del idioma griego. (En 9, 13: “Si vosotros que sois poneroi”, oprimidos por el trabajo, da una sugerencia que merece considerarse [39]).
Un problema evidente para una lectura que busca preguntar si Jesús en Lucas responde a las angustias del Tercer Mundo, sin tener que suponer lo cristiano, es el obstáculo de los milagros, y en especial la resurrección. La lectura de Hensman es una combinación inteligente de un recurso al conocimiento popular asiático de la medicina natural con una lectura conocedora de la biología y la física no newtoniana del siglo XX, y con más de una pisca del racionalismo que ya casi no se usa en la ciencia bíblica, pero que aún tiene posibilidades ante eventos difíciles de creer.
Como el lector podrá apreciar, hay mucho de interés en esta lectura asiática de Lucas, no obstante lo más importante es sin duda su firme determinación de preguntarse por la opción de Nueva Sociedad que representa el Reino de Dios que Jesús propone. Hensman quiere entenderlo como una opción real y terrenal que responde a los problemas de un mundo dividido en clases y dominado por imperios. Tiene toda la razón. Si así no fuera, los biblistas estamos perdiendo nuestro tiempo leyendo textos arcaicos. Unicamente estaríamos ocultando nuestro fracaso con la mistificación religiosa que recubre, adorna y oculta la realidad de opresión. Recomiendo esta lectura asiática porque no se escabulle de los problemas reales de la humanidad, y porque insiste en creer que el evangelio tiene una respuesta que funciona todavía para gente que no es religiosamente cristiana.
Jorge Pixley
Apartado 2555
Managua
Nicaragua
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