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RESEÑAS“Gewalt und Gewaltlosigkeit im Alten Testament” Ernst Haag, Norbert Lohfink, Lothar Ruppert, Raimund Schwager. Nº 96 de Quaestiones Disputatae, Ed. Herder, Basilea, 1983. “No será necesario perder una palabra sobre la relevancia y la actualidad del tema tratado en este libro”. Así comienza el libro sobre “Violencia y No- Violencia en el Antiguo Testamento'; escrito por un grupo de Católicos alemanes, especialistas en el Antiguo Testamento. El libro nació después de un taller sobre este tema efectuado en agosto de 1981 en Brixen y contiene los planteamientos de los participantes y la evaluación crítica de un dogmático. Es cierto que el tema es de sumo interés, sobre todo en nuestro continente, América Latina. En primer lugar, porque millones sufren cada día en su propia carne la violencia institucionalizada del hambre, de la cesantía, de la injusticia, de la tortura, etc. Una cultura de muerte nos es impuesta por el imperialismo del primer mundo y sus satélites económicos, políticos y militares. En segundo lugar, por los numerosos movimientos guerrilleros que tiene nuestro continente, que aceptan una violencia limitada como forma de autodefensa de las masas, denominada por los opresores como terrorismo. Y en tercer lugar, por la estrategia oficial de la Iglesia Católica , ampliamente mayoritaria en América Latina, que trata de desarrollar una Teología de la Reconciliación donde el método de la no-violencia activa es fundamental. Leyendo el libro desde esta perspectiva, uno queda un tanto defraudado. El libro no parte, ni toca los problemas y preguntas actuales sobre “la violencia y la no-violencia, como los descritos en las líneas anteriores. En este sentido, el libro es un producto típico de la ciencia veterotestamentaria alemana, altamente teórico y técnico, y, en un cierto sentido, preso de sus propias normas y métodos, lo que impide llegar a afirmaciones teológicas trascendentes. Eso no quiere decir que desde mi punto de vista el libro no tenga valor para nosotros. Hay que tratar de entenderlo desde dentro de sus presupuestos y así valorarlo. Además, debo decir que el tema planteado en el libro es novedoso entre los veterotestamentarios y merece respaldo. Creo que hay dos aspectos preliminares que debemos tener en cuenta para entenderlo bien. En primer lugar, el método histórico-crítico y su alcance en la exégesis y la teología y en segundo lugar, la obra del filósofo francés René Girard, que ha generado una nueva discusión en la teología. Los métodos exegéticos formulados por la crítica bíblica moderna, aunque tienen indiscutiblemente una serie de beneficios importantes, se mueven en la historia del texto, es decir, van del texto hacia atrás (sitz in leben) y vuelven al texto. Este se identifica sólo con los estratos anteriores sin explorar el sentido del texto en el contexto del lector. De esta manera, Norbert Lohfink analiza las fuentes del Pentateuco y lo que dicen sobre la guerra, especialmente respecto a la “Toma ” de Canaan. Así, el Pentateuco es interpretado conforme a las teologías “yavista”, “elohísta”, “deuteronomista”, “sacerdotal” y otras. Todo es una empresa altamente hipotética, lo que Lohfink en parte reconoce (pág. 97, nota 97). Otro ejemplo es el artículo de Ernst Haag sobre “El mensaje del Siervo de Jehová, un camino para superar la violencia”. Haag dedica 39 de las 54 páginas de su artículo, o sea un 75%, a la crítica literaria, la crítica de las formas, la crítica de las tradiciones y la crítica de la redacción, para después decir algunas cosas teológicas sobre el camino de la “no-violencia” en los cánticos del Siervo de Jehová. Resulta poco para textos tan interesantes. Pero hay más. La parte más interesante del libro es la teoría de René Girard y su elaboración respecto al Antiguo Testamento. La visión de Girard concierne a algunas de las preguntas más fundamentales de las ciencias humanas como la esencia de la sociedad, el origen de la violencia y el nacimiento de lo religioso. Según Girard, el ser humano siempre está tentado de utilizar la violencia, porque todos desean las mismas cosas. Así nace la envidia y la lucha en todos los lugares donde la gente vive junta. Sin embargo, es imposible vivir permanentemente en esta situación. Por lo tanto, es necesario que la violencia se dirija hacia alguien o algo fuera del grupo: El Chivo Emisario. Al mismo tiempo este chivo emisario será un Santo, algo para adorar, porque cumple una función esencial en la sociedad. Así nace, según Girard, lo religioso, donde la tradición judío-cristiana tiene un lugar especial, es decir, en esta tradición la violencia está vencida por primera vez o mejor dicho, podría ser vencida. Girard subraya la tendencia desideologizante en el Nuevo Testamento respecto al mecanismo del chivo emisario y la violencia y la posibilidad que eso da para fundar y mantener una sociedad humana que no está basada en la violencia. En el Antiguo Testamento Girard encuentra la misma tendencia, pero mezclada con el mecanismo de la violencia como lo encontramos en las demás religiones. En este sentido, el Antiguo Testamento es para Girard ambivalente. Ahora bien, el objetivo principal del libro es investigar la teoría de Girard respecto a los textos del Antiguo Testamento. Así Lohfink examinó las fuentes del Pentateuco. Sus resultados muestran que la “Teo logía de Guerra” del “deuteronomista” es entendible en la propaganda contra Asiria durante el reinado de Josías. Pero después, en la teología “sacerdotal”, desaparece enteramente la guerra. Eso confir maría el carácter ambivalente del Antiguo Testamento. Más cuando al final del proceso de la formación del Pentateuco el concepto beligerante del “deuteronomista” gana al concepto pacífico del escrito “sacerdotal”. El artículo de Lothar Ruppert sobre “Lamentaciones en Israel y Babilonia, Interpretaciones Distintas de la Violencia” hace hincapié en el carácter revelador del texto bíblico, comparado con los textos sumérico-acádicos. En Babilonia, por ejemplo, las lamentaciones están centradas generalmente en enfermedades físicas, mientras que en Israel es la competencia en las relaciones humanas. Las causas en Babilonia son casi siempre demonios representados por hechiceros y brujas desconocidas. En Israel, en cambio, se buscan las causas en la relación social quebrada y/o en la ira del Dios de Israel. En este sentido, las lamentacionesen Israel se deshacen del contenido mágico y nos revelan causas directas y concretas, parecidas al esquema de Girard, aunque el autor no lo conecta explícitamente. Ernst Haag muestra en su artículo sobre “El Siervo de Jehová” que este Siervo no trata de reestablecer la justicia a través de la guerra y la violencia. En cambio, el Siervo se abstiene de cualquier forma de violencia y acepta sufrir en vez de otros. Este sufrimiento vicario abre la posibilidad de un nuevo bienestar sin violencia. Aparte de estos tres artículos, el libro ofrece un excelente resumen crítico sobre el tema de la “Violencia ” en la investigación veterotestamentaria hasta hoy día, de Norbert Lohfink. Además, tiene una bibliografía muy amplia y ordenada al respecto. El libro cierra con la evaluación crítica de Raymund Schwager, un dogmático austríaco, y uno de los teólogos más importantes en la elaboración teológica de la obra de René Girard. Comparto ampliamente su crítica respecto al método histórico-crítico y en consecuencia la falta de un juicio teológico en los artículos. El hace mención de un interesante diálogo durante el Taller en Brixen sobre estos puntos. Lamento mucho que esta discusión haya quedado fuera del libro. Resumiendo, creo que el libro es valioso, porque trata de abrir la discusión sobre la obra de René Girard entre los veterotestamentarios y muestra, a través del artículo de Schwager, una cierta crítica frente a los métodos de la crítica bíblica moderna. Sería muy importante que otros especialistas en Biblia siguieran este camino. Es verdad que el tema de ‘‘La Violencia y la No-Violencia” es muy relevante hoy día y que la tesis de René Girard nos puede ayudar en América Latina a entender mejor nuestra sociedad y para plantear, desde ahí, nuevas preguntas desafiantes a la Biblia. Tesis de René Girard nos puede ayudar en América Latina a entender mejor nuestra sociedad y para plantear, desde ahí, nuevas preguntas desafiantes a la Biblia. Harry Smit Croatto, Severino: “Crear y Amar en Libertad”. Estudio del Génesis 2:4- 3:24. Editorial La Aurora, Buenos Aires - Argentina. 1986. Cuando en los siglos 17 y 18, los padres de la alta ortodoxia reformada van hablando del “homo institutus” (Gén. 1 y 2), “destitutus” (Gén. 3 y 4), “restitutus” (en Israel) y “constitutus” (por la gracia de Cristo), no hacen sino reproducir e historizar el antiguo esquema ya pre-escolástico de la “teología naturalis” sobre el tiempo “ante et post hominem lapsum”. Ya antes de que este esquema llegara a formar parte indisoluble de las dogmáticas protestantes (hasta Barth que en su KD trata de romper con la lectura lineal-histórica de Gen. 1-11 y habla de “saga” y la creación como inauguración del pacto), el famoso catecismo de Heidelberg, en pos de los reformadores mismos, ya había echado los fundamentos de una doctrina cuya antropología subyacente era resultado de una lectura histórica de los primeros capítulos de la Biblia. A la pregunta 7 “¿Pero de dónde viene entonces la naturaleza corrompida (el ‘status corruptionis' de las dogmáticas medievales-dW) del hombre?, se responde: ‘de la caída y desobediencia de nuestros primeros ancestros Adán y Eva, en el paraíso donde nuestra naturaleza se corrompió tal que todos somos concebidos y nacemos en pecados”. En la tradición protestante, no menos que en la católica, esta doctrina va haciendo surcos y dejó huellas no fáciles de borrar. También en nuestro continente, pues la antropología clásica y predominante es la que acabamos de encontrar en el catecismo de Heidelberg. Por todo el material amontonado, también a nivel científico-exegético, sobre Gen. 2-3 (“paraíso y caída)” pareciera interminable la tarea de abordar nuevamente estos textos bíblicos. Son pocos los autores que se atreven a hacerlo en forma de un comentario. Uno de estos aventureros es J. Severino Croatto en su obra Crear y Amar en Libertad Estudio de Génesis 2.4-3:24 (El Hombre en el Mundo vol. II), Buenos Aires (La Aurora) 1986 (228 pp.). Es el segundo tomo de lo que será una serie de comentarios sobre el conjunto Gen. 1-11. A través de las obras previas (1), sabíamos lo que vendría, cuál sería el método y dónde estarían los énfasis. Con respecto al método, el autor mismo subraya (p. 13) que “quiere poner en práctica la convergencia de diversos métodos, no sólo de los múltiples métodos histórico-críticos (...), sino de éstos como conjunto con la semiótica y la hermenéutica”. Es necesario la convergencia de métodos exegéticos, incluyendo la hermenéutica, porque “como relato mítico-simbólico (Gén. 2-3 dW) es inagotable y uno llega a lamentarse de la pobreza hermenéutica de dos mil años de tradición cristiana allí alimentada. Todavía es posible enriquecer la exploración de la reserva-de-sentido de esta narración admirable, bella, coherente. Es un desafío (p. 14)”. Ya a primera vista resalta el hecho que no solamente hay mucho espacio para “la cuestión hermenéutica” en todas sus facetas, sino también que la obra es profundamente hermenéutica en cuanto a su estructura misma. Es la primera y fundamental diferencia entre ésta y otras semejantes. A partir de “las cuestiones introductorias” (no más de 11 pgs., en otras a veces más de la mitad) somos llevados a la crítica literaria siempre combinada con la semiótica de las “unidades de sentido” (p. 28). Son los capítulos 1-VII (pgs. 31-172). Ahí está el trabajo “sobre lo que el texto dice...” (p. 173). Sigue después (p. 1 73ss) una segunda parte titulada “de la crítica histórica a la hermenéutica” dividida en los siguientes momentos: 1. El referente histórico del yahvista (175 ss). 2. El referente histórico del autor del Génesis y del Pentateuco (l80ss). 3. Gén. 2-3 dentro del Antiguo Testamento (184ss). 4. Los LXX (186ss). 5. Filón (189ss). 6. Época Intertestamentaria (l9lss). 7. Targum (193ss). 8. Lecturas del Nuevo Testamento (197 ss). 9. Lecturas de la tradición cristiana (200ss) y, finalmente, 10. “Nuestra Relectura” (204ss). El capítulo IX puntualiza algunas cuestiones teológicas y entra en debate con la teología sistemática (2llss) y el último capítulo vuelve sobre Gen. 2-3 como parte de su contexto mayor, primero Gen. 1-11, después el Génesis y finalmente el Pentateuco, como texto mayor dentro del cual se ubica. Hacerle justicia a esta obra significaría prácticamente escribir otra. Me limitaré a lo más esencial desde la óptica de lo que es la re-lectura latinoamericana de la Biblia. Lo que de la parte exegética propiamente tal, además de un amplio conocimiento del modo de pensar y escribir de los pueblos vecinos de Israel, se destacan dos cosas. En primer lugar, también allí, en esta parte, el método. No son muchos, todavía, los que han hecho esfuerzos realmente logrados por hacer una lectura semiótica de los pasajes en juego. Lo que a menudo ocurre con las lecturas semióticas/estructurales, —que el lector se queda con la pura estructura o, en los mejores casos una hermenéutica psicologizante— parece profundizarse en el caso de los primeros capítulos del Génesis (ejemplos en la obra pg. 68, 92 —notas— y passim). En la obra que estamos comentando no es así, al contrario, es asombroso ver lo que una lectura semiótica bien hecha puede hacer con los textos. Como ejemplos menciono la lectura de Gen. 2: 18-25 (el esquema final en la p. 93) y la de Gen. 3:16 (p. 142s.). La relativa objetividad de tal lectura lleva a nuevos enfoques sobre tejido y, por ende, significado de las unidades de sentido. En segundo lugar, la gran sensibilidad y conocimiento de lo que son mito y símbolo, en su esencia (fenomenológicamente) y contexto oriental. Da pena constatar en muchas obras sobre los pasajes en cuestión, cuánto les cuesta a los exegetas aprender de la antropología, fenomenología y etnología a re-evaluar y apreciar los mitos (2). Incluso lo vemos en “el Génesis” de Westermann, por más espacio que en esta obra haya para el repaso y la comparación de los diversos mitos (3). Lo mismo vale para el símbolo. Lo que en la obra de Croatto enriquece enormemente la lectura de las perícopas es, a mi modo de ver, precisamente la convergencia de los métodos exegéticos (incluyendo la semiótica) más la “sabiduría” de diversas ciencias extrabíblicas hecha fructífera para la lectura de textos bíblicos. Es esta combinación la que verdaderamente lleva a una nueva iluminación de la estructura de los textos y que da nuevas pistas sobre su significado. Nombro cuatro temas que en la obra son “re-ubicados”. 1. El núcleo: huerto/ jardín/ paraíso/ quinta. No es nuevo el descubrimiento del jardín como quinta y del hecho que la trama se desarrolla en un ambiente campesino. En la presente obra, sin embargo, ese hecho que muchas veces se mencionó de paso, se torna sumamente relevante, pues, es un ambiente esencialmente israelita en el cual el “esposo” y su “esposa” crean y aman en libertad (Gén. 2) y (Gen. 3) toman del fruto del árbol (cf. pp.6Oss y passim) y no “pre-histórico 2. Significado y lugar de los árboles en la estructura total de Gén. 2:4-3:24. (pp.66ssy cp. VIII). 3. Función, lugar y papel de la serpiente en Gén. 3:lss. Resulta extraordinariamente enriquecedora la búsqueda por el significado del símbolo serpiente en la mitología y simbología orientales. La sutil y astuta “maestra de sabiduría” (p. 99) tiene mucho más que ver con conocimiento = poder (“totalizador”) del que nos imaginábamos. Asimismo el árbol del conocimiento del bien y del mal (cf. los excursos pp. 119-135). 4. La posición (también estructural) y el papel de la mujer (“esposa”) tanto en Gén. 2 final, como en Gén. 3 (comienzo y casi al final). No será posible anular las lecturas machistas hechas de los versos correspondientes, pero en la obra de Croatto, las condiciones están dadas para ello (cf. pp. 77s., 82ss, 94s. (excurso), 107, 112). Después de haber descubierto, con más nitidez que antes, “lo que dice el texto”, vamos, en la segunda parte a “lo que se refiere” (el conjunto de los referentes históricos y las distintas relecturas posteriores, cp. VIII). En esta parte, la concepción profundamente hermenéutica de lo que es “Biblia” (4), dirige las preguntas hechas a los textos desde la perspectiva de las relecturas. Los textos bíblicos son, en su redacción final, producto de comunidades y cadenas de reactualizaciones (nosotros no leemos un texto “yavista”, pg. 174) y hablan de prácticas existentes en Israel. “Lo que el texto narra no es un suceso del pasado convertido en figura, si no causa, de otros posteriores. Es todo al revés. El texto de Gén. 2-3 surge de preguntas formuladas en la vida (subr. mío) de Israel, y que contesta con tal lenguaje mítico (p. 174). “Cuando se escribió Gen. 2-3, su autor quiso interpretar una realidad, no tanto personal (...) cuanto de su comunidad histórica. Son determinadas prácticas de Israel las que son problematizadas en nuestro texto... El texto surge en Israel, de la vida de Israel, y su destinatario es Israel” (p. 173). La intención teológica del texto es “la de interpretar y buscar el sentido de determinadas prácticas socio-históricas de Israel” (p. 174). Aunque “en ningún momento el texto dice a qué, o a quién se refiere” (p. 174), sin embargo “aquellos símbolos... pueden ser una excelente interpretación de la experiencia de Israel bajo Salomón” (p. 177). “¿Podía el Salomón “sabio”, hábil comerciante y administrador inteligente de su reino, haberse sustraído a la “desmesura” de querer ser como dios, tan propia de los reyes?” (p. 178). La lectura “salomónica”, empero, no es la única posible, ni la que agote el relato de Gén. 2-3. El referente histórico del autor del Génesis y del Pentateuco debe haber sido, probablemente, la situación del segundo cautiverio o directamente después. Es la época de la promesa aún no cumplida (p. 180 nota 8, p 181), momento donde el “estar fuera” es experimentado nuevamente. Así somos llevados de los distintos referentes históricos de los distintos redactores a las (muchas) relecturas hechas del texto, dentro y fuera de la Biblia. Hasta llegar a “nuestra relectura” (p. 204ss), “la única que legitima para nosotros el texto bíblico como texto sagrado y normativo” (p. 175). Cito 3 pasajes de la última de las relecturas (pp. 204ss). “El relato de Gén. 2-3 no dice para quién es el fruto del trabajo. Esa indefinición permitía sin duda una lectura dominadora del texto. Con todo, cabía también, como cabe hoy, una lectura (liberadora) de un texto polisémico como éste. A decir verdad, es la única que tiene en cuenta la trama del texto: por lo que éste no dice (el trabajo no es para el culto ni para alimentar a Dios, que siempre es mediatizado por sus ‘representantes' humanos; ¡ni para servir a otro hombre, que no existe aún!) y por lo que dice: el hombre a secas, es decir todo hombre, está destinado al trabajo. No se marcan desigualdades. El objetivo es transformar la tierra, hacerla fecunda, y esto es un servicio antes de haberse convertido en servidumbre” (p. 206). “En la medida en que el trabajo alienante es posterior, y debido a, la transgresión, indica que no entra en el designio divino. Aun con la sentencia de Gén: 3:1 7-19, el ideal que proclama el texto bíblico es el del trabajo planificador y creativo que motiva la creación del ser humano. Desde nuestro horizonte de hombres o pueblos oprimidos fundamentalmente por las estructuras alienantes del trabajo, el querigma del Gén. 2-3 apunta a suscitar la ‘memoria' del trabajo creativo, justo, igual para todos. Si hay condiciones objetivas de dureza, nada hay en el texto que añada a ellas las estructuras de dominación. Una lectura ‘liberadora' del trabajo humano es por tanto parte de la reserva-de-sentido de Gén. 2- 3” (p. 207). “La exégesis... nos ha mostrado que el pecado tematizado en Gén. 3 es la infidelidad a la palabra de Yavé en la forma de una ruptura de la alianza, pero cuyo contenido no es la concupiscencia en general, sino el pecado preciso de la desmesura humana... Ahora bien, es muy difícil que el oprimido, el marginado y el desvalido, pretendan ser ‘como Dios'. Esto implica ‘poder'... La pretensión humana de ser ‘como Dios' va acompañada del poder dado por la riqueza, lo que en un buen análisis socio-económico significa que va acompañada de la explotación del trabajo humano” (p. 209). Pertenece a una opción y postura esencialmente hermenéuticas del autor, el no haber omitido esta última de las relecturas, “la nuestra”, la que debe convertir la palabra de Gén. 2-3 en Palabra Sagrada. Es difícil encontrar semejante cosa en obras similares; en la exégesis clásica predomina todavía la convicción, desde el punto de vista hermenéutico aberrante, que no corresponde iluminar nuestro presente a través de los textos bíblicos a fin de generar nuevas prácticas (liberadoras). Una de las cosas que, a mi juicio, convierte la obra de Croatto en una contribución de inestimable valor al caminar de los pueblos latinoamericanos, es precisamente esta relectura actual, totalmente necesaria y legítima. Después de todo lo dicho no es necesario repetir que en “Crear y Amar en Libertad”, a mi juicio, nos encontramos con una de las obras cumbre de la exégesis latinoamericana (5). Una reciente investigación del área bíblica de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile sobre la “relectura de la Biblia en América Latina” (6) arrojó resultados asombrosos. Un 80% de la lectura “sociológica” de la Biblia proviene de Brasil, mientras que casi un 80% de la lectura semiótica y hermenéutica tiene su origen en Argentina (ISEDET). Son dos escuelas con métodos de exégesis distintos pero complementarios. En la práctica, sin embargo, hay muy poca síntesis entre ambas. Creo que el comentario de Croatto es una de las mejores muestras de cuán fructífera puede ser una simbiosis de ambas lecturas y, con eso, la relectura latinoamericana de la Biblia. Croatto no es un exegeta “popular” (en el buen sentido de la palabra). Son otros los que deberán popularizar sus descubrimientos, tarea al mismo tiempo linda y urgente (7), sobre todo en vista del lugar privilegiado que entre nosotros tiene la antropología a la cual hicimos referencia más arriba. Termino con algunas observaciones. 1. Ya en las antiguas dogmáticas se consideraba a Génesis 2:4-4.26 como el “locus classicus de homine et peccato”, y no solamente Gén. 2:4-3:24. K.A. Deurloo, en su excelente obra Kain en Abel, Amsterdam 1967, hace patente, a través de una lectura semiótica de Gén. 4:1-16, que es necesario leer esta perícopa como desenlace final del acontecimiento Gén. 3:1-24, de la misma manera que Gén. 3:1-24 apunta a lo que sigue en cap. 4. El que tomó del fruto del árbol es el que asesina a su hermano, llamado Abel. Creo que hubiera sido bueno reservar un poco más de espacio para esta estructuración de Gén. 2-4, aunque fuera para así no tener que repetir demasiado en el próximo tomo (8). 2. El capítulo X retoma el tema de la ubicación de Gén. 2-3 en su contexto mayor, después de que en cap. VIII estuviéramos presenciando el debate entre exégesis y teología sistemática. ¿No hubiera sido más natural incorporar lo dicho en cap. X en la parte VII , 2 (el referente histórico del autor del Génesis y del Pentateuco)? Debemos felicitar a Severino por habernos entregado una obra cuya riqueza, novedad y profundidad son difíciles de exagerar. Es de desear y esperar que La Aurora haga todo lo posible para que “Crear y Amar en Libertad” esté en el mayor número de bibliotecas teológicas posible y no solamente las de habla hispana. Es una obra que no solamente vio en la exégesis de los textos de Gen. 2-3 un desafío, sino la obra misma, como muestra de la exégesis latinoamericana actual, constituye un desafío para aquel mundo donde leer científicamente la Biblia no implica a la vez una relectura tendiente a generar nueva vida para los hombres. ¡Esperemos que el tomo 3 aparezca en menos de 10 años! Hans de Wit 1 Cf. entre Otros: 1. Severino Croatto, El hombre en el Mundo 1, Creación y Designio, Estudio de Génesis 1:1-2-3, Buenos Aires (La Aurora), 1974; A.J. Levoratti, El hombre en el mundo, en: Rev. Bibl. 39 (1977) 37ss; j. Severino Croatto, El hombre en el mundo según el Génesis (Temas centrales de un nuevo libro), en: Rey. Bibl. 34 (1972) 4lss; Id., El hombre en el mundo según Génesis, en: Teología y vida 14 (1973) 276ss; Id., El hombre en el mundo según el Génesis, en: Equipo SELADOC, Panorama de la teología latinoamericana 1, Salamanca (Sígueme) 1975 123ss; Id., El Paradigma “Conocimiento-Salvación' en las cosmovisiones religiosas, en: Autores Varios, Estudios en homenaje a Luis Farré, Buenos Aires 1985 92ss; Id., ‘El mito-símbolo y el mito-relato., en: Autores Varios, Mito y Hermenéutica, Buenos Aires <Publicaciones El Escudo) 1973 S3ss; Id., Los dioses de la opresión, en: Autores Varios, La Lucha de los Dioses, San José-Managua (DEI-ÇAV) 1980 33ss; id., Cultura Popular y Proyecto Histórico, en: Cuadernos Salmantinos de Filosofía III (1977) 367ss; Id., Conciencia Mítica y Liberación, Una lectura “sospechosa” del mito mesopotamio de Atrajasis, en: Salmanticensis (Salamanca) 28/1-2 (1981) 347ss; Id., Hermenéutica Bíblica. Para una teoría de la lectura como producción de sentido, Buenos Aires (La Aurora) 1984; Id. Liberación y Libertad. Pautas hermenéuticas, Buenos Aires (Ed. Mundo Nuevo) 1973. 2 Para un resumen de cómo la temática mito-creación-Génesis fue enfocada en las últimas décadas cf. Henning Graf Reventlow, Problems of Old Testament Theology in the Twentieth Century, Philadelphia (Fortress) 1985 134-167. 3 C. Westermann, Genesis• (BK I, 1), Neukirchen-Vluyn 1974 espec. 28ss. 4 Cf. su Hermenéutica Bíblica, ver nota 1. 5 La reseña de A. Ricciardi en Cuadernos de Teología VII (1986) 336ss de la presente obra de Croatto, no logra tomar en cuenta la especifidad metodológica del comentario y se pierde en una discusión de detalles que le restan valor a la misma reseña. 6 Cf. Hans de Wit y/o., Relectura de la Biblia. Informe preliminar del proyecto de investigación del área bíblice (C.T.E./C.D.M.), Santiago de Chile 1988 27ss. 7 Sobresale la escasez de trabajos sobre Gén. 1-3 en América Latina, también a nivel popular. Cf. entre otros: Carlos Mesters, Paraíso Terrestre ¿Nostalgia o esperanza ?, Buenos Aires (Bonum) 1972 (=Paraíso terrestre: Saudade ou esperanza?, Petrópolis (Vozes) 1971). 8 Cf. Crear y Amar en Libertad p. 169: ‘El epílogo de 3:22-24... cierra perfectamente las escenas anteriores y deja abierta una pista para la continuación de la historia humana en 4:lss. Tanto es así, que uno está tentado a tomar como una unidad cerrada el conjunto que va de Gén 2:4 hasta 4:16. Ver también nota 22 en la misma página. |
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