
UNA LITURGIA FÚNEBRE POR LA CAÍDA DEL TIRANO
Exégesis de Is 14,4b-23
J. Severino Croatto
1. Contextualización
La voz de los profetas de Israel suele interpretar situaciones concretas. Refleja la capacidad de leer la presencia de Yavé en los hechos socio-históricos del pueblo. Detrás de cada palabra profética hay una coyuntura y no una doctrina que sostener. Existe por tanto una correlación permanente entre palabra y situación. Esto puede ser constatado de muchas maneras, pero vamos a mencionar dos: por un lado, el querigma profético va cambiando. La promesa de ahora puede revertirse en juicio más adelante, y viceversa. Esto es visible en la composición de todos los libros proféticos; implica también que los “anuncios” proféticos generalmente no se cumplen, ya que no son tales sino respuestas o interpelaciones para el presente. Por otro lado, si la situación es la que genera la palabra interpretativa, no es de extrañar que el mensaje profético tenga que ver con la vida política y social no sólo interna de la nación sino en las relaciones de ésta con los países vecinos y especialmente con los imperios de turno. Una experiencia básica y radical de Israel fue el sometimiento por parte de las potencias imperialistas (Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, los seléucidas y los romanos). Sin contar con la permanente explotación interna por parte de los reyes y del templo-mercado.
Cabe entonces una reflexión de paso sobre un hecho literario. Los tres grandes profetas contienen un bloque de oráculos sobre (no siempre contra) pueblos extranjeros, en cuya lista se incluyen los vecinos de Israel pero también los grandes imperios cuya presencia fue más fuerte que la de aquellos pequeños reinos. De ninguna manera constituyen un apéndice o complemento; es un error de perspectiva entenderlos así En la formación del texto de Is 1-39 constituyen el centro de la obra y están íntimamente ligados al mal llamado “apocalipsis” (que no es tal) de 24-27. En Ezequiel abarcan los cap. 25-32 (o mejor, 24-33 que forman inclusión con el tema de la ruina de Jerusalén). En Jeremías están al final en el texto hebreo (cap. 46-51) pero en los LXX están después de 25,13 hasta 32, 38, ¡o sea en el centro del libro! Estos tres profetas, efectivamente, son los que más hablaron, desde una óptica religiosa por supuesto, sobre la posición de Israel/Judá respecto de los imperios del momento, en cuya órbita caían también los vecinos geográficos. De modo que estos bloques de oráculos entran en la estructuración fundamental de la obra literaria que son nuestros libros proféticos. Nuestro estudio de Is. 14 lo confirmará.
No es correcto por otra parte representarse la alocución de estos oráculos a los pueblos correspondientes; menos aún que éstos hayan sido sus oyentes o lectores. Suponen la fe y la cosmovisión israelitas, con su propia experiencia de salvación. Son textos yavistas y sólo tienen una pertinencia dentro de la experiencia yavista de Dios. Si tratan de otros pueblos es por un doble motivo: porque la historia de Israel está inserta en la historia política, económica y social de los otros pueblos, y porque desarrollan la teología tan especial del dominio universal de Yavé. Este es el único señor de la historia. Esta óptica es relativamente tardía, y de hecho los oráculos sobre las naciones representan claramente la etapa redaccional de los textos actuales.
Tanto la pertinencia yavista de estos oráculos cuanto su relevancia querigmática aparecen en su íntima conexión con la historia salvífica. Se habla en ellos, mucho más de lo que se cree, sobre Israel, señal de que éste es su destinatario real. En Is 13-23 hay referencias a Israel en 14,1-4a (centro de los cap. 13-14); 14,30a.32; 16,5; 17,4-11 (centro de 13-23); 19,1 6-25; 22,1-25; 23,18. Ez 24-33, en cuyos extremos se trata de la ruina de Jerusalén, tiene como epicentro literario y teológico en 28,24-26 (no más dominación extranjera; retorno del exilio). Esta es una muestra de cómo la vida de Israel/Judá está ligada a la comunidad de naciones contemporáneas. En ese gran contexto socio-político actúa Yavé, y la palabra profética ayuda a descubrirlo, convirtiéndose en mensaje para sus oyentes/lectores.
2. La desmesura del poder político-militar
Un tema característico de los oráculos sobre las naciones imperialistas es el de la arrogancia ideológica, la prepotencia militar, el endiosamiento vano, la jactancia en la capacidad destructiva, el desprecio de los menos poderosos, que despliegan los tiranos de turno. El mismo sin embargo no queda circunscrito a los bloques de oráculos sobre las naciones sino que permea el conjunto de los textos, especialmente de Isaías 1-39. Está enfáticamente tratado en diversos oráculos que se refieren a Asiria (10,5-27a, esp. los vv.7-11 y 13-14); 14,24-27 (esp. v. 25b); 30,27-33 (aquí y en 31,4-9 no se destaca el motivo de la desmesura pero está supuesto por el contexto); 36,4-10.13b-20; 37,10-13 y cf. los vv. 24-25). Estos dos capítulos del libro de Isaías 36-37 son muy importantes para entender la visión profética de la ideología imperialista de dominación de los pueblos, expuesta en forma de discurso de los mismos tiranos; es un recurso literario que da énfasis a la autoafirmación del poder violento y tiránico.
El tema aparece también en Is 13,11: “haré cesar la arrogancia de los insolentes, y la soberbia de los desmandados humillaré”; es un anticipo del desarrollo del cap. 14. Los dos capítulos forman en efecto un díptico literario, con su centro en el mensaje redaccional de 14,1-4a sobre la liberación de Israel. El cap. 13 describe la actuación de Yavé, con despliegue de ira y destrucción, contra un enemigo imaginario, que sólo es identificado en el v.19: es “Babilonia, la flor de los reinos, prez y orgullo de Caldea”. Por eso el cap. 14 no necesitará describir la caída y destrucción del imperio neobabilonio sino que tematizará sobre la suerte de su tirano representativo como ya sucedida. El poema se detendrá con gozo en pintar la situación actual del tirano, con continuas llamadas al pasado de sus gestos y prácticas de dominación. Como en los cap. 36-37 también aquí se observará la ideología y la práctica de la dominación imperialista. Para entender el texto en su totalidad, procedemos a su análisis exegético, retomando al final su forma estructurada para remarcar otros aspectos de la composición del texto.
3. La sátira/lamentación sobre la caída del tirano
El v.3 conecta con el pasaje anterior, que también hablaba del gesto de Yavé de “hacer descansar/afincar” a Israel en su tierra; en el v.3 es un “hacer descansar/reposar” de las fatigas y sobre todo de la opresión. Esta es expresada en los términos de la esclavitud social y económica de los hebreos en Egipto (Ex. 1,14; 6,9) o de los israelitas bajo Salomón (1R 12, 4ss). No es muy diferente de la opresión en el exilio, o de la que vivieron los judíos en la época persa y en las siguientes, con las duras exigencias de los gobiernos centrales e imperialistas. Ne 9, 36s lo dice agudamente: “Míranos hoy a nosotros esclavos en la tierra que diste a nuestros padres... mira que aquí en servidumbre nos sumimos; sus muchos frutos son para los reyes (extranjeros)...”.
El autor de Is 14, 3 podría estar pensando en el yugo económico de la administración persa al hablar de Babilonia (v. 4a) en figura, como nombre simbólico por Persia. El “cuando” inicial manifiesta una esperanza. Cuando ésta se cumpla, será el momento de burlarse de Babilonia (Persia, o el imperio que sea). El profeta propone dirigirle a su rey la sátira de los vv. 4b-21, que tiene más bien la forma literaria de una lamentación, reconocible sea en el “¡cómo!” inicial (vv. 4b.12a) que contrapone el antes con el ahora, sea en el contenido, según se verá.
El texto puede ser diagramado y leído en forma concéntrica: ABCC'B 'A'.
A El comienzo de esta hermosa elegía plantea el tema central, con estas palabras: “¡cómo se ha acabado el tirano! ¡cómo ha cesado su arrogancia!”. La desmesura de los poderosos termina en el extremo opuesto, según se verá luego. Hasta el v. 6 se describe el sistema opresivo, calificando a su detentor como dominador y torturador de pueblos. La perspectiva internacional es la que destaca, ya que el oráculo acusa a una potencia imperialista. Todo eso se ha acabado no obstante. El resultado es la alegría de “toda la tierra” (v7), nueva alusión a la oikoumene de entonces. La alegría de la liberación será cantada también, con los mismos términos, por el segundo Isaías (44, 23; 49, 13; 54, 1; 55, 12). Toda liberación debe ser festejada, cantada y bailada. Por ello el libro de Isaías, en todo su recorrido, remarca tanto el motivo de la alegría.
El v.8 es sumamente sugestivo; el gozo se extiende también a los cedros y cipreses del Líbano. Mejor que pensar en la unidad entre naturaleza y humanidad, el texto alude dramáticamente a la expoliación de las riquezas de los países dominados. Los reyes de Mesopotamia celebran en sus inscripciones la conquista y devastación de los ricos bosques del oeste (Líbano y Amanus) de donde sacaban madera para sus palacios y templos. La destrucción ecológica, tal vez poco perceptible en aquella época, es el resultado de esas “conquistas”. Es por lo demás una muestra de los objetivos económicos determinantes de todo imperialismo. El v. 8b expresa el “ya no” de aquella devastación, a la que también aludirá el oráculo contra Senaquerib de 37, 22'29 (cf. v. 24).
B En el primer cuadro (vv. 4b-8) la lamentación hablaba acerca del tirano; el segundo (vv. 9-11) es una alocución directa al tirano. Se le anuncia una solemne recepción concretada en el mundo subterráneo de los muertos por los espíritus allí encerrados, en particular por sus colegas en el poder (potentados, lit. “carneros” y reyes de la tierra). Estos interpretan la situación en un brevísimo discurso (como antes los cedros, v. 8): en el lugar de los muertos no hay fuertes y todos son semejantes (v. 10). El v. 11 es la interpretación de esa frase gritada en el mundo de los muertos, el seol. El que viene hablando desde el v. 9 le explicita ahora al tirano que su altanería se ha convertido en abyección allá abajo (el v. 11 une los temas, de por sí diferentes, del lugar de los muertos y del sepulcro).
C El tercer cuadro (vv. 12-15) continúa en la forma del discurso directo, para retomar los temas del orgullo y su inversión expresados esta vez con representaciones de la ideología religiosa de aquel ambiente cultural. Vuelve el motivo de la lamentación, con sus oposiciones típicas: “¡cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!... “. Tenemos aquí una alusión a la divinización de los reyes, concepto muy acariciado en la ideología real de Mesopotamia y universal. “Lucero” parece una referencia al planeta Venus, uno delos símbolos religiosos más importantes de las religiones del contexto bíblico. Cabe recordar que la versión latina Lucifer (lucífero, portador de luz) motivó la elucubración posterior sobre la caída de “Lucifer” o satanás (comp. Lc 10, 18; Ap 8, 10; 9,1; 12, 9). Es interesante observar que junto al título de “lucero” se coloca el de “dominador de naciones” (v. 12b). Se retorna así la descripción de los vv. 4b-8.
A los breves discursos de los cedros (v. 8b) y de los muertos (v. 10b) se agrega en los vv. 13-14 el del propio dictador. La frase está llena de alusiones mitológicas referentes a la vida de los Dioses . El “monte de la reunión” es una expresión que alude al Olimpo o montaña santa donde los Dioses tienen sus asambleas. La localización “en el extremo norte” se entiende en su contexto original, fenicio, donde remite a la montaña de los Dioses situada en el norte del litoral mediterráneo (30 kil. al N. de Ugarit). Allí reside Baal. “Las alturas del nublado”, por otra parte, son el lugar de actividad de este Dios cananeo/fenicio a quien los textos mitológicos denominan “el que anda en carro sobre las nubes” (es el Dios de la tempestad y de las lluvias). Dicho título fue pasado al Yavé israelita (SI 68, 5; Dt 33, 26 y comp. SI 18,10s y más adelante Is 19,1). El final del autoelogio del rey lo dice claramente: “me asemejaré al Altísimo (título específico del Dios de Jerusalén pero que aquí tiene un sentido más general). Esa pretensión caracteriza la desmesura del poder político, militar y comercial (para un caso paralelo, cf. Ez. 28, 2ss. l4ss; ó 2 Ts 2,4).
C' Toda esta acumulación de títulos arrogantes queda desvanecida con la sencilla aseveración del oráculo del v . 15. A los “cielos/montañas” del discurso provocador se oponen el seol o lugar de los muertos y el sepulcro; a la altura/exaltación sucede la profundidad/abyección. De esta manera, el v . 15 (c') crea una oposición simbólica espacial respecto de 12-15 (c).
B' En el cuarto cuadro (vv. 16-17) tenemos una alocución fúnebre, que parece ser otro discurso de los muertos, que ven al tirano entre ellos, allá abajo. Tiene la forma de una lamentación al oponer dos situaciones: con cinco pinceladas se pinta al dictador (el uso de varios participios, “el que... “, destaca acciones permanentes más que actos puntuales). Se remarcan las relaciones internaciones de opresión y despojo, y el imperialismo del terror en los planos político, económico y social. Tres imágenes se escalonan: terror, devastación, represión inclemente. La última frase del v.17 debería ser traducida así: “a sus prisioneros no les abre (la cárcel, para que vayan) a la casa”.
Ahora bien, esa situación ya ha terminado; la frase inicial “¿ése es aquel que...?” apunta al tirano precipitado en este momento al mundo de los muertos (v. 15). Este breve discurso de los muertos crea una sensación de alivio político-social en la tierra.
A' El quinto cuadro (vv. 18-20), que retoma el oráculo general en segunda persona crea una nueva oposición, ahora en el mundo subterráneo. Todos los reyes de las naciones (v. 18, referencia a los países dominados de que venía hablando el texto) conservan en el seol su propio trono. Pero el tirano no sólo está despojado del mismo, sino que también lo está de sepultura; su propia tierra lo rechaza por cuanto la ha destruido. Tampoco puede estar en compañía con su pueblo, al que asesinó. Le queda un solo lugar, ser arrojado en una fosa común de asesinados.
El oráculo culmina con una reflexión sapiencial y genérica (v. 20b).
De esta manera, el poema ha vuelto a su inicio: a la descripción del tirano de las naciones (vv. 4b-8) se opone la burla de las naciones hacia ese mismo tirano (vv. 18-20); yendo hacia el centro están las dos reflexiones de los muertos (vv. 9-11 y 16-17, especialmente los vv. 10 y 16s). En el medio queda la vana exaltación del tirano endiosado y, en oposición simétrica, el anuncio de su caída (vv. 12-14 y 15).
El v. 21 ya no es un oráculo de lamentación; inflexiona más bien hacia el género de la maldición, extendida a los descendientes del tirano. Su contenido es interesante por cuanto manifiesta el terror por el rebrote de los imperialismos. El horizonte internacional está remarcado nuevamente. Llenar el orbe con ciudades es el símbolo de la dominación económica, política y cultural de los pueblos. Sin ciudades en el imperio no hay control eficaz de las rebeliones ni sistema administrativo organizado para la explotación económica e impositiva.
Tomado el texto poético del oráculo en su conjunto (vv. 4b-21) se observa el doblaje de los discursos: en 4b-7 y en 21 habla el israelita o judeo liberado (comp. vv. 3-4a). A la oposición “antes/ahora” de la lamentación se le agrega otra, entre la opresión anterior de los pueblos y la tranquilidad actual de la tierra. Desde el v. 8 hasta el 20 debe entenderse que es todo un discurso de la tierra liberada que interpreta la nueva situación. El lector, entonces, está situado entre dos planos, el mundo de los muertos (vv. 9-1 1, con su propio discurso v. 10b) y el cielo de los Dioses (vv. 12-14, con el propio discurso del tirano vv. 13-14), que a partir del v. 15 se invierten en el orden. La doble alocución de los muertos crea un efecto de sentido particular, señalando el destino del tirano de los pueblos. Entonces, si el oráculo central es representado como una alocución de la tierra, los vv. 7-8 son la clave de lectura del mismo: la tierra es el lugar donde actúan los poderes opresores, y la liberación que celebra este canto tiene rasgos políticos y económico-ecológicos dominantes. Lo ideológico (vv. 12-14) aparece claramente como el soporte de las prácticas de dominación.
Un agregado en prosa (vv. 22-23) precisa, por si quedaban dudas, que la maldición del v. 21 se aplica a Babilonia. La maldición es explicitada como oráculo de Yavé, cuyo dominio sobre los pueblos queda destacado.
Al llegar a este final debe recordar el lector que los dos grandes oráculos contra Babilonia (13,2-22 y 14, 4b-21+22s) están separados por un centro, que es un anuncio salvífico en favor de Israel (14,1-2+3). De este modo se generan dos oposiciones: Babilonia vs. Israel, castigo vs. salvación.
En conclusión: Is 13-14 ofrece una profunda reflexión sobre la perversión del poder político, convertido en dictadura, aquí bajo la forma del imperialismo internacional.
4. El texto y su relectura
El oráculo fúnebre de Is 14, 4b-23 está consignado en el libro de Isaías. Es evidente empero que el imperio dominador del tiempo de este profeta era Asiria. A las experiencias de dominación del siglo VIII sucedieron otras no menos terribles; más devastadoras, si tenemos en cuenta el suceso del exilio, donde actuaron los caldeos o neo-babilonios. La conjunción de “exilio/Babilonia” elevó esta ciudad-imperio a la categoría de paradigma de país opresor en el plano internacional. Pero cuando se escribe nuestro oráculo, o al menos cuando se redacta el cap. 14 en su forma presente (que incluye el fragmento en prosa de los vv. 1-2 y 3-4a) el pueblo de Judá no está bajo el yugo caldeo sino bajo el persa. Como en tantos textos bíblicos el nombre de “Babilonia” es una cifra que alude al imperio opresor de turno (casos típicos, los libros apocalípticos de Daniel y de Apocalipsis). En la redacción de Is 14, Babilonia es Persia.
Es importante señalar ese fluctuar continuo del referente frente a “lo que” el texto dice narrativamente. Es un fenómeno hermenéutico por el cual el texto actualiza el mensaje de Isaías, dicho en otros pasajes sobre Asiria. Y permite que el lector de todos los tiempos se introduzca con su situación en el texto. Tal fenómeno de relectura referencial debe prolongarse en nuestra lectura de Is. 14. Para nosotros, el tirano de Is 14 ya no es Asiria, ni Babilonia ni Persia sino aquellos países actuales que protagonizan la dominación político-militar y económica sobre la tierra. Por ahí va el mensaje. La exégesis histórica sola es informativa; su contraparte eisegética (hermenéutica) es apelativa, interpelante. La “anticipación” de la caída del tirano en Is 14 (el texto destaca sus exequias y sobre todo su suerte en el más allá) tiene como intención generar esperanza. Referido a Babilonia, el canto fúnebre parece narrar el alivio de los oprimidos; pero referido a Persia en el momento de la redacción, se convierte en una celebración en esperanza, porque el tirano todavía está encima. Esa es la situación del pueblo latinoamericano que lee e interpreta vivencialmente este pasaje bíblico.
Para que el texto de Is 14, 4b-23 pueda ser mejor analizado, lo diagramamos de tal manera que aparezcan sus relaciones estructurantes: a la izquierda la secuencia ya analizada, a la derecha la de los locutores o hablantes del discurso:
Descripción |
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..........Locutor(es)...... |
A Situación futura
(anticipada) |
3 Sucederá que cuando te haya calmado Yavé de
tu disgusto y tu desazón y de la dura servidumbre a que fuiste sometido, 4 ”dirigirás esta sátira al rey de Babilonia”: |
el profeta |
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B Descrip. del tirano
en el poder |
¡Cómo ha acabado el tirano, ha cesado su arrogancia!
5 Ha quebrado Yavé la vara de los malvados, el bastón de los déspotas, 6 que golpea a los pueblos
con saña golpes sin parar, que domina con ira a las naciones acosándolas sin tregua.
7 Está tranquila y quiera la tierra, prorrumpen en
aclamaciones: |
el oprimido/
liberado |
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8 Hasta los cipreses se alegran por ti, los cedros del Líbano: |
la tierra |
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“Desde que tú has caído, no sube el talador a nosotros”. |
los cedros |
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9 El seol, allá abajo, se estremeció por ti, saliéndote al encuentro; por ti despierta a las sombras, a todos los carneros de la tierra; hace levantarse de sus tronos a los reyes de todas las naciones. 10
Todos ellos responden y te dicen: |
la tierra |
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C Reacción de los
muertos |
“¡También tu te has vuelto débil como nosotros,
y a nosotros eres semejante!” |
los muertos |
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“Ha sido precipitada al seol tu arrogancia al son
de tus cítaras.
Tienes bajo ti una cama de gusanos, tus mantas son gusanera. |
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12 ¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!
¡Has sido abatido a tierra, dominador de naciones!
13 Tú que habías dicho en tu corazón: |
la tierra |
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D Endiosamiento |
“Al cielo voy a subir,
por encima de las estrellas de Dios
alzaré mi trono
y me sentaré en la Montaña de la Asamblea, en el extremo norte.
14 Subiré a las espaldas de las nubes,
me asemejaré al Altísimo”. |
el tirano |
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D' Caída del tirano
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15 ¡Ya! ¡al seol serán precipitado, al extremo
de la fosa!
16 Los que te ven, en ti se fijan;
te miran con atención: |
la tierra |
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C' Descrip. del tirano, ahora en el seol |
“¿Ese es aquel,
que hace estremecer la tierra,
que hace templar los reinos,
17 que pone el orbe como un desierto
y sus ciudades destruye? A sus prisioneros no abría (la cárcel para ir) a sus casas. |
los muertos |
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B' Humillación del
tirano |
18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honor, cada uno en su morada.
19 Pero tú has sido arrojado fuera de tu sepulcro como brote abominable, recubierto de muertos acuchillados, arrojados sobre las piedras de la
fosa, como cadáver pisoteado.
20 No tendrás con ellos sepultura, porque tu tierra has destruido, a tu pueblo has asesinado. |
la tierra |
|
‘No se nombrará jamás
la descendencia de los malhechores |
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21 Preparad a sus hijos degollina
por la culpa de sus padres:
no sea que se levanten y se apoderen
de la tierra,
y llenen de ciudades la faz del orbe.
|
el oprimido/
liberado |
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A' Situación futura
anunciada |
22 Yo me alzaré contra ellos —oráculo de Yavé
Sebaot— y suprimiré en Babilonia el nombre
y el resto, hijos y nietos —oráculo de Yavé.
23 La convertiré en patrimonio de erizos y
tierra pantanosa, la barreré con escoba
exterminadora —oráculo de Yavé Sebaot. |
Yavé |
NOTA: El tema de Is. 14 es reiterativo en el 1-Isaías (1-39). Hemos tratado de destacarlo en la crítica profética a la ideología militar imperialista. Exégesis de Isaías 36-37”: Revista Bíblica 49 n. 27 (1987); y en “Desmesura del poder y destino de los imperios. Exégesis de Isaías 10,5-27a'. Cuadernos de Teología VIII: 2 (1987). Estos ensayos, y parte del presente, forman parte del comentario de Isaías hecho para la serie del “Comentario bíblico' del Brasil (Vozes/Imprenta Metodista/Sinodal), que también tendrá su coedición en español (La Aurora/DEl.).
José Severino Croatto
Camacuá 282
1406 Buenos Aires
Argentina
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