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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

CHOD MYERS.
Evangelho de São Marcos.
São Paulo, Edições Paulinas,
1992, págs. 570.

Dagoberto Ramírez

 

 

Se trata de un comentario al Evangelio según San Marcos, obra publicada originalmente en inglés (Binding the Strong Man. A Political Reading of Mark’s Story of Jesus), por Orbis Book, Maryknoll (New York), 1988. Nuestra presentación se hace a partir de la traducción al portugués, sin haber tenido acceso al original. Por lo tanto, no hacemos ninguna referencia a la calidad de la traducción.
La obra consta de cuatro partes. En la primera se explica la propuesta de lectura: una lectura política del evangelio de Marcos. Al mismo tiempo encontramos aquí algunas explicaciones respecto al texto y su contexto socio-histórico. La exégesis del evangelio propiamente tal se desarrolla en la segunda parte (Marcos 1, 1 a 8, 21), y en la tercera parte (Marcos 8, 22 a 16, 8). La cuarta parte contiene el sumario con las conclusiones finales del trabajo (Ideología y estrategia social de la comunidad de Marcos). El trabajo contiene además un postfacio y un apéndice, en donde se pasa revista a las distintas lecturas sociopolíticas actuales de la narrativa de Jesús. La bibliografía consultada cubre un amplio campo de la investigación sobre Marcos, que va desde 1951 a 1987. Se mencionan autores europeos y norteamericanos. Debemos destacar las referencias a algunos autores latinoamericanos (trece en total), lo que no es fácil encontrar en trabajos realizados en el Primer Mundo.
El autor define su metodología de trabajo como una estrategia de lectura socio literaria, en la cual el texto es un discurso ideológico que requiere, para su correcta interpretación, un análisis total y no apenas de sus partes aisladas. Utiliza el esquema centro-periferia para la lectura interpretativa de Marcos (hermenéutica). El evangelista escribe en oposición crítica al sistema imperialista romano, y en medio de la crisis del sistema judío dominante en Palestina en aquel momento. Por su parte, el autor de este trabajo escribe desde el centro (Estados Unidos), “desde las entrañas mismas del monstruo” como diría José Martí; “los que nos hallamos en el centro”, dice Myers, “no tenemos más remedio que hacer teología en casa de Faraón”, citando esta vez a Dorothee Sölle. Perteneciente a la generación de los setenta en Estados Unidos, se distancia de la interpretación bíblica noratlántica y se propone hacer más bien una lectura política del evangelio, en el contexto histórico de lo que considera la crisis en los Estados Unidos a finales de los años ochenta.
El autor realiza un excelente trabajo de exégesis y hermenéutica. Quiere sacar el texto de la academia —sin menospreciar el aporte de la moderna investigación bíblica, por supuesto— para ponerlo en relación con la vida de los pueblos oprimidos en su lucha cotidiana contra la injusticia y la opresión. Postula una lectura liberadora, de resistencia política frente a los poderes dominantes de este mundo. En su trabajo declara su simpatía por la tradición marxista en aquellos elementos que hacen a su discusión, por ejemplo, teoría y crítica de las ideologías en un modelo de sociedad en conflicto. No obstante estar de acuerdo con algunos aspectos del trabajo de F. Belo (Lectura materialista del Evangelio de Marcos), y discrepando de otros con ese autor, aclara que en su trabajo y postura no aplica exactamente un método materialista. Dice, por ejemplo, que los adversarios de Marcos eran “poderes” en el sentido apocalíptico, que incluían a los miembros de las clases dirigentes romanas y judías.  Estos mismos poderes se encontrarían hoy en América del Norte. La ideología apocalíptica sería la más adecuada clave de lectura, no sólo para el evangelio de Marcos, sino para todo el Nuevo Testamento.
El texto total del evangelio se compone de dos libros interdependientes entre sí y con elementos constitutivos similares: Libro I de 1, 1. a 8, 21; y Libro II de 8, 27 a 16, 8. Ambos tienen: a) un prólogo, b) una campaña de acción directa, c) la propuesta de un nuevo orden, d) sermón, e) tradición de la pasión, y f) un epílogo.
La estrategia socioliteraria que postula el autor del trabajo tiene dos trayectorias dominantes, las que son aplicadas en la exégesis. Se trata de una estrategia subversiva, y otra constructiva. En la primera se busca subvertir el sistema dominante. En ella se ubican, por ejemplo, los “aspectos militantes” del ministerio de Jesús en Galilea (”el asalto” de Jesús al orden social judío en Cafarnaum, la “guerra ideológica” con los escribas y fariseos, el desafío a las autoridades romanas y a la hegemonía ideológica de los escribas y sacerdotes). La segunda trayectoria es “constructiva”, es decir, redentora y afirmativa de la misión. En ella se busca crear una comunidad de discípulos y mantenerla en actividad creativa. En esta parte se habla, por ejemplo, de la “paciencia revolucionaria”; la “construcción de un nuevo orden social”; el Reino de Dios como reconciliación racial, como satisfacción económica de los hambrientos, etc.
La división en dos trayectorias es, sin embargo, una opción metodológica, dado que ambas instancias aparecen entremezcladas en la totalidad del texto. Ambas tienen su propia crisis y drama. La vertiente subversiva desemboca en un conflicto entre los guardianes del orden social dominante y Jesús, con su programa del Reino. La vertiente constructiva por su parte, se caracteriza por la dificultad de los discípulos para comprender el programa de Jesús.
En la cuarta parte se explica y sintetiza las posturas fundamentales del trabajo. La estrategia de la comunidad cristiana subyacente al texto del evangelio de Marcos tiene dos dimensiones, una social y otra ideológica. En lo social se trata de una narrativa que nunca termina, y aquí está la dimensión hermenéutica. El autor del texto de Marcos dejó inconcluso el relato, abierto al futuro y a disposición del lector. En lo ideológico se trata de un discurso apocalíptico. El Jesús de Marcos no muestra una actitud pasiva ante las autoridades. Es agresivo en el frente interno (la aristocracia sacerdotal judía), pero cauteloso frente al poder imperial romano. La explicación estaría en el hecho de que el autor escribe en Galilea. El texto refleja la estrategia social de una comunidad que lucha por sobrevivir en el momento histórico de la guerra judeo-romana en Palestina en el siglo I, concretamente durante la recuperación romana de Galilea entre el primero y el segundo sitio a Jerusalén. Los rebeldes nacionalistas reclutaban jóvenes en Galilea para apoyar la resistencia, y exigían a la comunidad de Marcos una toma de posición. La apocalíptica se refleja en la existencia de una comunidad inserta en los movimientos de resistencia judía a la tiranía romana, aunque caracterizada más bien por un “radicalismo no alineado” (pág. 491) con otros grupos radicales de la época (pág. 495). En síntesis, a partir de una cristología política (Jesús como profeta, sacerdote y rey) el texto de Marcos propone una nueva práctica política y socio económica para la comunidad cristiana.
En la parte hermenéutica, Myers dice:

...nosotros los norteamericanos debemos comenzar donde Marcos comienza: con un llamado al arrepentimiento. El resto de la narrativa (inconclusa en Marcos) depende de nuestra respuesta a ese convite (pág. 530).

Propone un discipulado radical de resistencia a la dominación:

...la lectura y la relectura de Marcos nos hacen penetrar cada vez más profundamente en una lucha permanente por proponer y practicar el arrepentimiento y la resistencia al locus imperium” (pág. 534).

Sostiene que en este momento (Estados Unidos en 1987),

...el movimiento del discipulado radical está hoy bloqueado y desgastado, y algo similar se percibe en el Tercer Mundo (pág. 535).

Obviamente, estas afirmaciones son no sólo un análisis y una crítica a los sectores eclesiales progresistas, sino además un desafío que conviene recoger.
En el apéndice repasa críticamente algunas líneas hermenéuticas de las que se siente deudor; por ejemplo, la hermenéutica política anglo americana, la hermenéutica de la liberación que viene desde el Tercer Mundo, la exégesis sociológica (en especial la sociología funcionalista proveniente del Primer Mundo), la hermenéutica materialista, etc. De todo esto rescata el compromiso con la hermenéutica política inherente a la teología de la liberación, con un uso disciplinado de los instrumentos socio-científicos. Finaliza sosteniendo la centralidad de la cruz. Apuesta por una lectura de Marcos que aborde el carácter político de la cruz, pero sin desconocer que aun este abordaje no agota las implicaciones de la fe neotestamentaria: “Jesús crucificado como Justicia de Dios” (pág. 554).
El trabajo puede considerarse como un aporte interesante a la exégesis y a la hermenéutica bíblica, sin perjuicio de que las opciones ideológicas del autor pueden ser revisadas. El autor no podía prever que al año siguiente de publicar su trabajo (1988), la caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989) dejaría en evidencia la fragilidad de los paradigmas que hasta entonces habíamos empleado para hace teología en el Tercer Mundo. Lo que sí no ha cambiado son las esperanzas del pueblo y creyente que aún cree en el evangelio del Reino de Dios que Jesús de Nazaret proclamara.

Dagoberto Ramírez F.
Casilla 386-V
Santiago 21
Chile

 

 
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