www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

Recensiones

 

Ágabo Borges de Sousa. Studien zum Menschenverständnis von Jeremia 2-6 aus einer lateinamerikanischen Perspektive - Ein Beitrag zur Anthropologie des Jeremiabuches, Verlag an der Lottbek, Ammersbek bei Hamburg, 1993

Juan Snoek

Ágabo Borges de Sousa, un pastor bautista brasileño, estudió de 1985 a 1992 en Alemania. Aprovechó la oportunidad para escribir una tesis doctoral sobre Jr 2-6. Pregunta clave de su investigación es: ¿quiénes de los habitantes de Jerusalén tienen, según Jeremías, culpa por la crisis en el pacto y cómo reacciona Dios en aquella situación? En la búsqueda de una respuesta Borges de Sousa se sitúa de manera explícita en ‘la perspectiva latinoamericana’. Esto significa para él investigar si se puede distinguir en aquel entonces entre una clase opresora y una clase de oprimidos.

Esta perspectiva resulta muy fructífera. Jerusalén era en la época de Jeremías una bomba de tiempo. Por un lado estaba la ‘casa de Israel’, la clase alta que no quería saber nada de Dios y aprovechaba sus privilegias políticos y económicos para enriquecerse. Por otro lado estaban los ‘hijos de Israel’, los benjaminitas y los pobres (dalim). El autor señala que esta clase oprimida tenía sus matices. Había campesinos empobrecidos que llegaron a la ciudad para buscar su suerte, pero también pobres que no pudieron pagar todas sus deudas. Perdieron su libertad y quedaron como esclavos. Descubrir este cuadro de tensiones sociales confirma la relevancia de una perspectiva latinoamericana.

Sin embargo, el estudio de Jr 2-6 lleva a una gran sorpresa y Borges de Sousa no teme presentarla con toda la honestidad científica. Siguiendo el esquema de opresores y oprimidos, se esperara que el libro de Jeremías considerara a la clase alta como los culpables y a los pobres como víctimas inocentes. Pero según Borges de Sousa el profeta de Anatot critica también a los campesinos pobres. Con otras palabras: según el profeta de Anatot no se puede distinguir tan fácilmente entre opresores culpables y oprimidos inocentes, porque también los oprimidos tienen que cambiar su conducta. “La élite adormeció a los pobres y ellos lo aceptaron con mucho gusto.” Y, aunque Borges de Sousa no lo diga muy claramente, en Jr 2-6 esta responsabilidad compartida funciona como justificación teológica para anunciar que Dios desecha a todo su pueblo. Y así ocurrió. La clase alta fue llevada al cautiverio y los pobres que lograran escapar de la matanza de Nabucodonosor, tenían que sobrevivir en una ciudad destruida.

Borges de Sousa ha hecho un trabajo exegético muy interesante, que refleja mucho rigor académico. Su análisis a fondo de Jr 2-6 nos presenta un cuadro muy llamativo de Jerusalén en un momento decisivo de su historia. Es una lástima que no aprovechó más el tesoro exegético que encontró en Jr 2-6 para analizar los méritos de ‘la perspectiva latinoamericana’. Pues, se puede encontrar en Jr 2-6 una confirmación de ‘la perspectiva latinoamericana’, pero al mismo tiempo estos capítulos problematizan una simple división entre opresores y oprimidos. Uno de los elementos fundamentales de la teología (y exégesis) latinoamericana es que los pobres son inocentes. No merecen el sufrimiento que les toca vivir, lo que les da la fuerza para luchar por un mundo más justo. Pero este principio no se reconcilia totalmente con la perspectiva del profeta en Jr 2-6, cuando dice que todos tienen culpa y todos son amenazados con el juicio. Me parece que allí queda un campo muy interesante para investigaciones futuras. Podría ser que sencillamente tenemos que decir que el mensaje de Jeremías sobre la culpa de los pobres, no vale para América Latina. Pero no se debe excluir de antemano que Jr 2-6 pueda funcionar como texto enriquecedor para la teología y exégesis latinoamericana. Para poner un ejemplo: muchos negros e indígenas han descubierto que la opresión no les llega solo de parte de sus opresores, sino que ellos mismos forman parte del problema. El racismo no está solo en la conducta de los racistas, sino también muchas víctimas asimilaron en la forma de un complejo de inferioridad, el mismo esquema. Sin quitar nada de la responsabilidad de los opresores, se podría decir que modelos y mecanismos de opresión también están en la conciencia de los pobres. En este sentido Borges de Sousa ha tocado, tal vez sin quererlo, un aspecto muy interesante de Jeremías, que nos puede servir mucho en las discusiones actuales de la teología y exégesis latinoamericana.

Juan Snoek
Apartado 2555
Managua
Nicaragua

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.