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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

De los ojos de Agar a los ojos de Dios
Génesis 16,1-16

Mercedes Brancher

El objetivo de este trabajo es hacer una lectura de Gn 16,1-16 a partir de las relaciones sociales de poder, que se desarrollan entre los diversos sujetos sociales y destacar la teología que las mujeres esclavas desarrollan a partir de su experiencia vivencial, relacionando la religión de El y la de Yavé. Y me propongo hacer una lectura que intenta incorporar la contribución de los diversos paradigmas, de tal manera que se pueda captar la trama de las relaciones sociales que se desarrollan sobre el eje de las relaciones entre etnia, raza, clase o sexo.

The objective of this piece is to make a reading of Gen 16,1-16 based on the social relations of power which develop among various social subjects and to highlight the theology which slave women develop based on their live experience in relation to the religion of El and to that of Yahveh. I propose to make a reading which tries to incorporate the contribution of the various padigms in such a way that it might capture the web of social relations which develop along the axes of relations among persons of different ethnic group / race, class and sex.

 

Introducción

El presente ensayo tiene su origen en mi disertación de maestría sobre Génesis 16,1-16 y brota de dos vertientes. Una es el desafío que provocan las interpretaciones en torno a Gn 16. El texto se lee como pelea entre mujeres. Mi pregunta es ¿será posible hacer una lectura diferente del texto? La otra viene del camino hecho con un grupo de negros, en la búsqueda de una metodología de lectura bíblica, a partir de sus culturas. Esto me desafió a buscar una reflexión más profunda sobre la teología que Agar hace en Gn 16 con Dios El y Yavé.

Trabajo a partir de la concepción de que “el género es relacional, ya sea como categoría analítica o como proceso social; el concepto de relaciones de género debe ser capaz de captar la trama de las relaciones, así como las transformaciones históricamente sufridas a través de los más distintos procesos sociales.”

 

1.         Visiones latinoamericanas de Gn 16,1-16

Comienzo este trabajo registrando un texto da la literatura brasileña, del poeta Castro Alves “El navío negrero” fechado en 1868, que se refiere a la suerte de Agar e Ismael.

“Hombres simples, fuertes, bravos...
hoy míseros esclavos
sin aire, sin luz, sin razón...
son mujeres desgraciadas
como Agar lo fue también,
que sedientas, alicaídas,
de lejos... bien lejos vienen...
trayendo con tibios pasos,
en el alma lágrimas y hiel.
Como Agar sufriendo tanto
que ni la leche del llanto
tiene que dar para Ismael.”

Revisando la literatura publicada en torno a Gn 16, en estos últimos diez años (1984 a 1994), en América Latina y el Caribe, encontramos dos tendencias básicas que atraviesan los textos. Una lee el texto entendiendo que el conflicto central está en la confrontación entre las dos mujeres. La otra ve como conflicto básico la confrontación entre patrona y esclava.

La opción de leer el texto a partir de la esclava, hizo posible traer a la luz el protagonismo de Agar, mientras lo común de las reflexiones encontradas anteriormente destacaban a los personajes de Abraham y Sara como figuras centrales del texto. Se constata un desplazamiento del lugar convencional de la lectura bíblica. Éste libera el texto del esquema tradicional de los patriarcas.

Destacar algunos aspectos relevantes que aparecen en ensayos exegéticos: uno de Elsa Tamez, titulado “La mujer que complicó la historia de la salvación” y otro de Milton Schwantes “Interpretación de Gn 12-25, en el contexto de la elaboración de una hermenéutica del Pentateuco” , publicados en 1984.

1.1.      Visiones diferentes

Para Elsa Tamez el conflicto central del texto de Gn 16 está en la confrontación entre dos mujeres: “leer la Biblia desde una perspectiva feminista y tercermundista incluye también el aceptar poner en confrontación a dos mujeres... Nuestra intención es leer la historia en su estado actual, desde la perspectiva de la esclava.

Elsa Tamez entiende la confrontación entre Sara y Agar más como una lucha de las mujeres para garantizar el status de esposa y patrona, dentro de la sociedad patriarcal. En su análisis intenta mostrar que Sara no aceptaba su condición de mujer estéril. Y la solución que buscó fue apelar a la legislación y las costumbres de su época, que permitían a la patrona entregar su esclava al marido para conseguir un hijo. En la región mesopotámica era común esta práctica para garantizar la descendencia. Elsa entiende también que el conflicto nace cuando Agar rompe con las leyes y quiere tener los mismos derechos que la patrona, porque está embarazada del patriarca. “Sara ve amenazados sus derechos de esposa y patrona. Prefiere conservar su status de señora antes que conservar el hijo de Abraham.” Sara se siente amenazada en su papel de esposa y patrona, por eso reacciona contra Agar con violencia y Agar huye.

Milton Schwantes muestra que Gn 16 es un texto que tiene dentro de sí, dos propuestas sociales divergentes. Una es más antigua y cuenta la historia de rebeldía y emancipación de una esclava (v. 1b-2.4-8.11-14). Y otra, más reciente, construida por los añadidos (v.1a.3.9-10.15-16), niega y se sobrepone a la primera. En la memoria de las esclavas, Agar absorbía el interés. Con los añadidos toda la atención está dirigida hacia Abraham y descaracteriza la emancipación de las esclavas. El autor propone que se haga una lectura de las dos propuestas diferenciándolas. Milton afirma que el eje central del texto es: “su asunto evidentemente es Agar en su conflicto con Sara. En el núcleo de esta antigua historia está la contradicción entre una esclava y su patrona. El autor muestra que Agar, además de ser mujer, es esclava. Y Sara, además de ser mujer estéril, es patrona. A partir del referencial de patrona, Sara se siente con el derecho de aprovechar la fuerza de trabajo de la esclava y también hace uso de su útero para conseguir un hijo para ella.

Revisando los escritos sobre Gn 16 de esta década, se percibe el ejercicio de una lectura polarizada en torno a las figuras de Agar y Sara. Esto favorece para que nadie cuestione el papel de Abraham ni investigue, cómo ocurren las relaciones sociales entre los diversos sujetos sociales, presentes en el episodio del texto. Por eso Abraham en todos los escritos, parece ser el personaje que no tiene nada que ver con toda esta historia. Es presentado como alguien que está por encima y fuera de toda esta confusión. ¿Será realmente eso? ¿Será que a las mujeres nos ayuda el leer el texto en esta perspectiva?

1.2.      La fuga de Agar

El horizonte de la fuga es interpretado de manera distinta. Milton Schwantes analiza la fuga de Agar como un acto consciente y con un objetivo claro: retornar a su tierra. Y en el camino, el mensajero de Dios va a su encuentro. “Nada indica que estuviese desesperada. Por el contrario, se encontraba junto a lo más preciado que existe en la región, una fuente de agua. Por lo tanto, la fuga de Agar es un acto liberador, práctica emancipadora.” El autor consigue encontrar esperanza en esta memoria. Hace visible la situación de Agar más en la perspectiva de emancipación que en la de ausencia de alternativas.

Elsa Tamez entiende que Agar rechaza la esclavitud, sin embargo, no hace nada por conquistar a su patrona, pues se somete a ella. “La rebeldía de Agar se da a tal extremo que prefiere morir en el desierto. A Agar le quedaron dos alternativas: someterse a Sara, soportar sus golpes y humillaciones, o morir en el desierto. Agar elige la segunda. Huye. Elsa ve la situación de Agar como sin perspectiva y bastante dramática. Denunciar y desenmascarar las situaciones de opresión y explotación es necesario, pero es preciso destacar los aspectos de resistencia y conquista de espacios por parte de las víctimas y revelar como éstas van logrando cambios sociales. ¿Sería que en la memoria de las esclavas el desierto era lugar de muerte o espacio de libertad? ¿Por qué las mujeres tenemos dificultad de reconocer en las actitudes de rebeldía y no sumisión el derecho de emancipación y liberación?

1.3.      El poder, visto de otro modo

Milton Schwantes destaca en sus escritos que la situación de la patrona determina la vida de la sierva. Ésta usa a la sierva para obtener un hijo. Agar, además de esclava, se siente usada como “reproductora” para su patrona. Por lo tanto la esclava debe concebir para sus dueños. Sara y Abraham son estos dueños. El v. 3 expresa en terminología jurídica que Agar fue dada “legalmente” por mujer a Abraham. En su lectura el autor afirma que “Sara y Abraham se entienden muy bien. Entre ellos no hay desacuerdo y ningún mal entendido. Sus intereses se hermanan contra Agar; con todo, el embarazo crea un hecho nuevo. Evidencia que los señores dependen de la esclava. Agar descubre su importancia.... Y levanta su rostro. Enfrenta el mundo. Se hace gente. Quiere ser sujeto del niño que trae consigo. Aparece la rebeldía. Hace poco caso a la patrona. La desprecia (v. 4). Agar fue castigada por no someterse a los dictámenes y caprichos de sus dueños.

Sin embargo el v. 5 parece indicar que la situación entre Sara y Abraham no está tan tranquila. ¡Hay conflictos! Sara enfrenta a Abraham para discutir el problema que la esclava ha creado dentro de la casa. Este problema es también social, porque las mujeres están sufriendo en la casa las consecuencias de los papeles sociales atribuidos a ellas por el sistema patriarcal, que es el de procrear.

Claus Westermann afirma que el v. 5 muestra por un lado que el padre en la familia patriarcal es también juez. El resuelve los problemas familiares. Por otro lado, un conflicto familiar puede transformarse en un proceso legal. Entiende que la forma del lenguaje usada por Sara: “Juzgará Yavé entre mi y ti” (v. 5), proviene del mundo del proceso (cfr. Gn 31,53; Ex 5,21; 1 Sm 24,12-15). Esta información refuerza la idea del conflicto entre Abraham y Sara.

La lectura dialéctica tiene su especial contribución para lograr una hermenéutica liberadora, pero al mismo tiempo tiene el límite de no percibir la pluralidad de las relaciones sociales que se desarrollan en lo cotidiano de la vida personal, familiar y social. El texto de Gn 16 es trabajado por el conflicto entre Agar y Sara. La visión de poder que el método nos posibilita es el de la dialéctica, esto es, opone opresor y oprimido. Es una visión crítica, sin embargo polarizada, que dificulta un análisis del poder como algo que sólo funciona en cadena. Siempre hay juego de poderes diferenciados. Michel Foucault nos dice que el poder no es un instrumento de dominación de un individuo, grupo o clase social sobre otros, y no es un bien divisible entre los que detienen y los que son subyugados por él. “El poder debe ser analizado como algo que circula, o mejor, como algo que sólo funciona en cadena”. Lo que da a entender que hay un juego de poderes diferenciados entre Abraham, Sara y Agar. El desafío es analizar las relaciones sociales que allí aparecen.

Elsa Tamez entiende que el conflicto entre las dos mujeres, Sara y Agar, se da por la búsqueda de status de esposa del patriarca. Esta es una posibilidad de leer el texto. ¿Será que este tipo de lectura ayuda a garantizar el rescate del proyecto emancipador de las mujeres esclavas? ¿Será que el conflicto básico es aun lucha de mujeres por el status social o son poderes diferenciados que se enfrentan? Individualizar el problema puede limitar la reflexión de que, nosotras las mujeres, también somos responsables por la construcción o sustentación de un sistema social. Retirar el problema del ámbito de las relaciones sociales les quita a las mujeres la posibilidad de reacción y resistencia de las mismas, mediante las estructuras de poder. ¿Cómo percibir los diversos y numerosos procedimientos de poder colocados en la práctica en las sociedades modernas?

Silvia Generali da Costa dice que “las relaciones sociales entre hombres y mujeres en la sociedad patriarcal no son relaciones igualitarias y mucho menos favorables a las mujeres. Por eso, el concepto de poder es decisivo para comprender el patriarcado. El poder no es un objeto natural que existe por si, pero es una practica social y, por consiguiente, construida históricamente.

Por lo tanto, concluyo afirmando que no basta identificar la presencia de las mujeres en episodios bíblicos. Eso no significa que ellas tengan acceso al poder. Se hace necesario un análisis más profundo de las relaciones de poder en el conjunto social de las relaciones. La participación siempre debe ser calificada para visibilizar accesos diferenciados a las relaciones de poder.

1.4.      Experiencias de Dios

La experiencia liberadora del éxodo es el referencial paradigmático que Elsa Tamez y Milton Schwantes usan para leer Gn 16. Por un lado, leer los textos bíblicos con la clave del éxodo es muy importante, porque ayuda a rescatar la visión de un Dios comprometido con los pobres, de un Dios humano que escucha los gritos, ve el sufrimiento y camina junto con su pueblo, que se organiza y lucha por su liberación. Por otro lado, al acentuar en demasía el éxodo, se corre el peligro de limitar el florecimiento de las otras experiencias teológicas diferentes, presentes en un mismo texto. Entiendo que el desafío a la diferencia está presente dentro del propio texto de Gn 16.

Con estas observaciones entro en los próximos capítulos y, a la luz de la exégesis de Gn 16,1-16, pretendo elaborar los contenidos.

 

2.         Para entrar en Génesis 16

El libro del Génesis se sitúa dentro del gran conjunto del Pentateuco. La composición de este conjunto literario, en el antiguo Israel, fue producido dentro de una cultura patriarcal. Hay una valoración de las mujeres. Sin embargo, su valor según Alicia Laffey, estaba ligado a ciertas funciones y tareas sociales. Las mujeres que aparecen en los textos bíblicos casi siempre son identificadas por medio de los hombres que son sus padres, maridos, hijos, y, algunas veces, hermanos.

La mujer estéril, en la cultura antigua de Israel, era considerada una desventurada social y una víctima del desagrado de Dios.

La sociedad israelita, además de garantizar la supremacía del hombre sobre la mujer, legitimaba otros privilegios en el pueblo, como la de los libres sobre los esclavos (Ex 11,5; Lv 19,20; 25,44-46), la de los israelitas sobre los extranjeros (Ex 12;43-45).

Con estas breves referencias sobre la estructura social que envolvió la producción del Pentateuco, vamos a mirar el camino de la investigación de esa producción literaria.

2.1.      Génesis 16 en medio de otras perícopas

2.1.1. A partir del siglo XVII se afirma que el Pentateuco es una compilación post-exílica de cuatro documentos: yavista, eloísta, deuteronomio y escrito sacerdotal. Con el avance de las investigaciones, ya al inicio del siglo XX se postulan las pequeñas historias como vitales para entender el Pentateuco, y a partir de 1930, Gerhard von Rad presenta una posible propuesta de composición del Pentateuco a partir de bloques temáticos, como Creación, Patriarcas, Éxodo, Desierto, Sinaí, Deuteronomio. A partir de esta hipótesis fue elaborada la propuesta que afirma que el Pentateuco está constituido por pequeños bloques, que son conjuntos de perícopas.

2.1.2. Gn 16 es una perícopa que está situada en el conjunto del bloque de Gn 12-25. Este bloque se define básicamente por tratar de genealogías, itinerarios, promesas y narraciones. La genealogía pertenecería a la esfera de las tradiciones de las mujeres, sin embargo, hay una apropiación de la tradición por el hombre, lo cual se debe a la monopolización patriarcal. Los itinerarios son hilos conductores para las escenas de los capítulos y privilegian la óptica masculina. Las promesas ocupan un espacio privilegiado en el discurso divino, y significativo en el conjunto literario. Ellas tienen dos contenidos básicos: descendencia y tierra fértil. En el reinado de Israel los hombres formularon las promesas de descendencia y tierra. En especial después de 722, con la anexión de Samaria a una provincia asiria, tierra y pueblo se volvieron temas centrales (Os 2,1-3).

Las promesas, genealogías e itinerarios apenas llenan los espacios entre los episodios. Las narraciones que cuentan episodios, son las que absorben la mayor parte del bloque de Gn 12-25 y es lo más importante que hay en este conjunto literario. Ellas se remontan a recuerdos antiguos. “Se pueden distinguir dos temáticas en las historias: en una, los hombres están en el centro (cap. 13; 14; 15; 18-19), en otras, están las mujeres y sus hijos (12,10-20; 16; [18]; 20; 21; 22; 23; 24). Vemos que las mujeres son bastante tematizadas en todo el bloque de 12-25.

Sabemos que la última redacción de Gn 12-25 se produjo dentro de una cultura patriarcal. Y esta, muchas veces, cambia el sentido de la narrativa, como en Gn 16. Esto levanta un desafío a la interpretación: ¿Cómo hacer una lectura que ayude a abrir el texto? “Interpretar no es sólo releer lo que está escrito. Al interpretar también necesito evaluar la trayectoria social recorrida por los textos. Una lectura que reproduce el texto final tiende a nivelar y a perder la postura dialéctica...La exégesis no sólo relee los sentidos, igualmente escudriña la historia; se da la dinámica entre sentidos e historias.”

Por lo tanto, se siente la necesidad de rescatar las narrativas, situándolas dentro de su trayectoria social, y de posibilitar que su palabra pueda pronunciarse.

2.2.      Contexto literario

2.2.1. La unidad de Gn 16,1-16 se sitúa entre los capítulos 15 y 17 que componen una subunidad dentro del bloque literario más amplio que envuelve los capítulos 15-25. Los capítulos 15-17 están centralizados en torno a la persona de Abraham y tienen dos preocupaciones básicas: descendencia y tierra. En cuanto a eso, el capítulo 16 destaca un episodio familiar-patriarcal y una reflexión teológica, hecha por mujer y a partir de la vida cotidiana. La relación del capítulo 16 con los capítulos 15 y 17 está en la descendencia (v. 10). En Gn 16, la promesa (v. 11-12) se dirige a una mujer, mientras en los capítulos 15 y 17, el anuncio está dirigido al hombre.

En el capítulo 21,8-21, encontramos una narrativa paralela al capítulo 16. En las dos narrativas, las mujeres ocupan el espacio central en la unidad. Se relacionan por tener memorias de esclavas egipcias, pero las temáticas en discusión son distintas y de períodos históricos diferentes. Podemos decir que son perícopas paralelas, pero autónomas e independientes entre sí.

2.2.2. Gn 16 se caracteriza por el género narrativo. Forma una unidad cohesionada. Usa un lenguaje con frases simples. La narración tiene un carácter popular, pues sus personajes vienen del día a día.

2.3.      Traducción literal de Génesis 16,1-16

 1 Y Saray, la mujer de Abraham, no parió para él. Y ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2 Y dijo Saray a Abraham: “He aquí, que Yavé me cerró de parir. Entra hacia mi esclava, tal vez seré construida a partir de ella.” Y Abraham oyó a la voz de Saray.. 3 Y Saray, la mujer de Abraham, tomó Agar, su esclava, después de diez años de morar Abraham en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abraham, su hombre. 4 Y entró hacia Agar y quedó embarazada. Y vio que estaba embarazada y disminuyó su señora en sus ojos. 5 Dijo Saray para Abraham: “Mi violencia contra ti. Yo di mi esclava en tu seno y vio que estaba embarazada. Y quedé disminuida en los ojos de ella. Juzgará Yavé entre mi y ti.” 6 Dijo Abraham a Saray: “Es tu esclava,  está en tus manos. Haz con ella lo que te parezca bien a tus ojos.” Y Saray la maltrató. Y huyó de la cara de ella.  7 Y la encontró el mensajero de Yavé junto a la fuente de las aguas en el desierto, junto a la fuente en el camino del Sur. 8 Y dijo: “Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y para dónde irás?” Y respondió: “De la cara de Saray, mi señora, yo huyendo.” 9 Le dijo el mensajero de Yavé: “Vuelve a tu señora y ponte debajo de las manos de ella.” 10 Le dijo el mensajero de Yavé: “Multiplicaré mucho tu descendencia y será una multitud incontable.” 11 Le dijo el mensajero de Yavé: “Estás embarazada y parirás un hijo y le pondrás por nombre Ismael, pues oyó Yavé tu aflicción, 12 y él será asno salvaje de hombre. La mano de él contra todos y la mano de todos contra él; y contra las caras de todos los parientes de él habitará.  13 Y llamó con el nombre de Yavé, el que hablaba para ella: “Tú, El (Dios) que me ve.” Pues, dijo ella: “Ciertamente, he visto aquí después que él me vio.” 14 Por eso llamó el pozo de: “Viviente que me ve.” Esto sucedió entre Cades y Bered.
 15 Y Agar parió un hijo para Abraham y Abraham llamó a su hijo que Agar le parió, de Ismael. 16 Y Abraham tenía 86 años, cuando Agar parió a Ismael para él.

2.4.      Varias etapas literarias

La contribución de Milton Schwantes nos ayuda a abrir el texto y revelar los conflictos dentro del propio texto. El hecho de destacar una narrativa básica que compone la perícopa nos hace percibir el conflicto de las dos perspectivas que se contraponen. De esta manera posibilita visibilizar mejor el conflicto entre la perspectiva de la memoria de las mujeres esclavas y la captación de la unidad en la perspectiva patriarcal androcéntrica. Y el núcleo de esta historia antigua está en la contradicción entre una esclava y su patrona. El conflicto se desarrolla en el contexto del patriarcalismo y de su poligamia. El escenario inicial está tomado por la importancia que ocupa el hijo en la vida de la mujer en esta sociedad (v.1a).

En Gn 16,1-16 encontramos la narrativa básica en los vv. 1b-2.4-8.11.13-14. Una mujer esclava es el centro del episodio. La historia se desarrolla en torno a ella. Esta es una perspectiva de la perícopa. Los añadidos que componen la otra perspectiva podemos encontrarlos en los vv. 1a.3.9.15-16. Esta redacción está marcada por la mano de los hombres. Los añadidos posteriores van dando otro rumbo a la narrativa y cambian totalmente la perspectiva. Agar prácticamente deja de ser el centro de atención. Y el texto circula en torno a Abraham. Se percibe que esta es una añadidura, hecha en una época posterior. Abraham se apropia del hijo de la esclava Agar, que era para Sara (v.2). También da nombre al hijo, Ismael, cuando este derecho le fue dado a Agar (v.11).

Observando los v.10 y 12 se percibe que hay una preocupación con el número de personas. Hay una necesidad de multiplicar gente para organizar tribus. Claus Westermann afirma que el v.12 es un dicho tribal que nace con el surgimiento de las tribus, por lo tanto, va hasta el período patriarcal. ¿Estaría el texto apuntando para la época de invasión asiria?

Resumiendo, podemos decir que tenemos en el cap. 16 tres etapas literarias: la primera se encuentra en los v.1b-2.4-8.11.13-14, la segunda en los v.1a.3.9.15-16, y la tercera en los v.10.12.

2.5.      Lugar histórico - social

2.5.1.   De la narrativa antigua

Podemos situar la narrativa básica (v.1b-2.4-8.11.13-14) en torno al siglo X. Suponemos que allí ya se dio una primera redacción del episodio de Agar. Es lo que la investigación en torno al Pentateuco presupone.

En esta narrativa, tenemos elementos de tiempos remotos como: la mujer que no tiene hijos puede ofrecer su esclava al marido para tenerlos (v.1-2). En el v.13 Agar llama Yavé de “El”, nombre muy antiguo para denominar a Dios en las culturas semitas más remotas. En el v.14 encontramos el pozo ligado a la divinidad y el pozo recuerda la vida.

El cap. 16 trae tales elementos antiguos que pueden alcanzar los tiempos de Sara y Abraham. La memoria que está en la base es antigua. Con todo, el texto en su conjunto, nos posibilita afirmar que corresponde a tiempos más recientes.

2.5.1.1. La vida social transcurre junto al pozo. El pozo es un espacio político significativo. Allí ocurren y se deciden muchas cosas, desde cuestiones familiares hasta las decisiones políticas de control de este espacio. La economía de los semi-nómadas depende de los pastizales y del agua para sus cabritos y ovejas de las que obtenía leche, carne, ropas y otros bienes. Esta era una economía autosuficiente. Por lo tanto, el pozo era importante para esta economía.

2.5.1.2. La base de la estructura social de la categoría pastoril es la familia. El hijo ocupaba un lugar muy importante en la vida de la mujer. La necesidad provenía de las condiciones sociales vividas por los clanes semi-nómadas. Las investigaciones informan que son diversas las causas que provocaban la necesidad del hijo en el antiguo Israel, tales como: enfermedades endémicas, pestes, guerras, hambre, complicaciones de parto. En estas sociedades antiguas, la necesidad constante era recuperar las pérdidas poblacionales.

Además de la reproducción, la mujer ocupaba un papel importante en la economía de la leche y del cereal. El clan dependía de la mujer para multiplicarse y crecer económicamente. Era necesario garantizar un equilibrio entre la producción y la reproducción. Esto indica que las mujeres ocupaban un espacio significativo en las sociedades que tenían como base social el clan familiar. Y a su vez tenían una considerable porción de poder dentro del clan familiar. La economía de la leche pasaba por ellas.

2.5.1.3. La religión de los patriarcas tiene características propias que no permiten identificarla con la religión que llegó a prevalecer en Israel. Los propios textos bíblicos muestran esta diferencia. En un texto bastante antiguo, Ex 3, Moisés tiene que preguntar por el nombre de quien se le está manifestando (v. 13-14). De ahí deducimos que la citación de Yavé en Gn 16 es una inclusión posterior. Las funciones sacerdotales en la religión de los patriarcas son asumidas por los miembros de la familia: por el patriarca (Gn 17,23; 18,22-23; 21,4), por mujeres (Ex 4,24-26).

2.5.2.   De los añadidos (en tiempos asirios)

El énfasis en la multiplicación de la descendencia que aparece en el v. 10, apunta hacia una necesidad de gente para la vida agrícola sedentaria. Asumimos que los v. 10.12 son añadidos del tiempo de los asirios (732 y 722). Gran parte de la población de Judá, en 701, fue deportada. Manasés derramó mucha sangre inocente (2 R 21,16). ¡El pueblo estaba destrozado!

Aceptamos que los v. 10.12 incluyen dentro del texto, una memoria del pueblo que vivió la devastación. Esta tradición la podemos situar en tiempos del dominio asirio en Palestina, en el siglo VII y VIII. En este tiempo surge la necesidad de repoblar Palestina por causa de la devastación provocada por la invasión asiria. Por lo tanto, la necesidad de multiplicar gente, es para poblar la tierra y reconstruir los clanes. La mediación del futuro no es, por lo tanto, la nación y sus reyes, sino la terquedad popular que insiste en la dimensión familiar y de descendencia incontable (v. 10).

Es en este contexto que surge el cap. 15 de Génesis y entendemos que el v. 10.12 del cap. 16 también pertenecen a esta época. Los v. 10 y 12 son vistos desde la perspectiva judaíta. Judá está deseando fuerza a Ismael, un vecino de él. ¡En eso hay respeto a otra etnia!

2.5.3.   De los añadidos (post-exílicos)

Los v. 1a.3.9.15-16 son añadidos post-exílicos que buscan reconstruir las familias y los clanes a partir de sus antepasados. Esta tradición se sitúa en torno del siglo VI-V.

Sabemos que a través de la genealogía se expresa la trayectoria y autocomprensión de todo un pueblo. El término hebreo (‘am) “pueblo” también significa “pariente”. El “pueblo” son las personas, los “parientes” que pertenecen a la misma descendencia. Las genealogías tienen su verdadero origen en la memoria de las familias. “La genealogía no sólo conecta la persona a un grupo familiar, a padre, madre, hermanos y hermanas. La vincula, a través de una familia concreta, a todo un conjunto mayor. En el caso de Moisés, a los levitas; Jesús, a su pueblo (Mt 1), a la propia humanidad (Lc 3). La genealogía sitúa tanto la identidad de la persona como la del pueblo.

Estos añadidos (v. 1a.3.15-16) demuestran claramente esta preocupación de dar una identidad clánica al hijo, a la descendencia de Agar. Con todo, la perspectiva de esa identidad es patrilinear.

Por lo tanto, la trayectoria literaria de nuestra perícopa está compuesta de tres fases. La narrativa básica está en torno al siglo X, las adiciones de los siglos VIII a VII y los añadidos en el post-exilio.

2.6.      Memoria de esclavos

Arriba pudimos identificar la trayectoria literaria de nuestra historia, mostrando que la perícopa fue compuesta en tres fases. Su inicio fundante está en la historia de lucha de Agar. Y esta historia debió haber tenido su nacimiento en el mundo oral. Creo que todavía podemos identificar el contexto y el espacio en que la historia de Agar, a nivel oral, se creó y transmitió.

La base de Gn 16 es una memoria popular que tiene su origen entre las mujeres esclavas. El meollo de esta historia antigua era el conflicto que las esclavas vivían en las familias. El texto nos apunta hacia el espacio de la fuente y del pozo (v. 7-8.14) como un posible lugar donde se conservaron las memorias. Los v. 13-14 muestran que el pozo era un espacio donde las esclavas celebraban su experiencia de fe. Expresaban su manera de comunicarse con su divinidad. Se entiende que este espacio fue fundamental para que las esclavas pudieran guardar sus memorias de resistencia y lucha por la dignidad y emancipación.

Junto al espacio del agua ocurrían muchas reuniones. Reuniones de los más diversos grupos sociales como: de los pastores y las pastoras (Gn 29; Ex 2,16), de las mujeres (Gn 16; 21), de los jóvenes, para concertar citas amorosas (Gn 24; Ex 2,16; Ct 4,12-15; Pr 5,15-18). También se hacían celebraciones y fiesta alrededor del pozo (Nm 21,17; Gn 16,13-14; 26,33; Jc 5,11). Y no podían faltar las peleas y las guerras por este espacio tan importante y significativo (2 R 3,19; Gn 21,25; Gn 16,7-8.14; 21,17-19; 24,11.13.16-20; 26,15-33; 29,9-10; Ex 2,16; 1 S 9,11).

Para ampliar la comprensión del pozo me valgo del ejemplo de Michelle Perrot, cuando explica el significado del espacio de lavadero para las mujeres francesas, en 1848: “El lavadero es para ellas mucho más que un lugar funcional, donde se lava ropa: es un centro de encuentro, donde se truecan las novedades del barrio, las buenas direcciones, recetas y remedios, informaciones de todos los tipos... Los lavaderos son también una sociedad abierta de asistencia mutua: si una mujer está en un ‘atascadero’, la acogen, hacen una colecta para ella. La mujer abandonada por su hombre merece en el lavadero una simpatía especial. Un niño abandonado por cierto ahí encuentra una madre. Por fin, en el lavadero se esbozan formas de organización originales como cooperativas, asociaciones.

Ciertamente no fue muy diferente entre las mujeres del antiguo Israel, alrededor del pozo y de la fuente. En Gn 16,7-8 se muestra que, junto a la fuente, Agar comienza a hablar. Ella tiene palabra propia y consciencia de su realidad social. Sabemos que allí las mujeres podían hacer sus reuniones y compartir sus experiencias cotidianas, al buscar agua o cuando daban de beber a los rebaños.

 

3.         El pozo del viviente que me ve

Tengo la intención de desarrollar una interpretación sobre algunos aspectos destacados en los dos primeros capítulos de este artículo. Retomo la dimensión relacional de los sujetos sociales y profundizo la teología de Yavé y “El”.

3.1.      Relaciones sociales de poder

Heleieth Saffioti afirma: “Concebir género como una relación entre sujetos históricamente ubicados es fundamental para enmarcar el campo de batalla e identificar el adversario... La meta por atacar pasa a ser, en una concepción relacional, el patrón dominante de relación de género. A diferencia de lo que con frecuencia se piensa, el género no regula solamente las relaciones entre hombres y mujeres, sino normaliza también relaciones hombre - hombre y mujer - mujer.

3.1.1.   Relaciones de poder entre mujeres y hombres

Las relaciones de poder entre Agar y Abraham son distintas. Agar es mujer, esclava de mujer y extranjera (v. 1). Socialmente, la importancia de la mujer está en su contribución reproductora de la vida humana. Su papel social junto a los grupos clánicos se hace relevante para garantizar el equilibrio entre la producción y la reproducción. Abraham es patriarca, por lo tanto, autoridad máxima dentro del clan. En la estructura patriarcal la supremacía masculina es indiscutible. El poder de Agar, en relación a Abraham, se sitúa en el nivel de la reproducción. Su útero es fértil (v. 4). La estructura social necesita del hijo para garantizar la descendencia y la mano de obra para el trabajo. El poder de Agar está en controlar su capacidad reproductora.

Diferentes son las relaciones entre Sara y Abraham. Sara es mujer de Abraham, pero es estéril. (v. 1). Por lo tanto, no puede dar descendencia ni fuerza de trabajo. Por eso, Sara “da” Agar, su esclava, a Abraham como forma de resolver el problema. Agar es sometida a la solución, pero luego se rebela a partir del poder que ella controla, que es el poder de parir. Sara, por el hecho de no parir, en una sociedad que necesita de hijos, queda insignificante y sin poder. Su poder está sólo en la posibilidad de recurrir a las leyes para defenderse como esposa y patrona. En el v. 5 Sara abre un proceso jurídico contra Abraham y, en el v. 6, maltrata a Agar por no someterse.

3.1.2.   Relaciones de poder entre las mujeres

Las mujeres están sometidas a un mismo poder que es el de la estructura patriarcal. Agar y Sara son mujeres. Sin embargo, pertenecen a estratos sociales distintos. Las relaciones sociales de poder entre Sara y Agar son relaciones intra-sexuales, de clase y de etnia. Sara es mujer, israelita y patrona. Agar es mujer, egipcia y esclava de mujer.

Sara entiende que Agar está rompiendo con el orden establecido y afirma diciendo: “Y vio que estaba embarazada y quedé disminuida en los ojos de ella” (v. 5b). De hecho, Sara quedó disminuida. Agar provoca a Sara para que ella perciba que es víctima de las leyes y de los costumbres sociales. Invita a la ruptura. Inicialmente Sara no reprime ni maltrata a Agar. Sin embargo, no se solidariza ni se aproxima a ella. Ahí Sara pierde el barco de también rebelarse contra Abraham. En lugar de eso, mantiene el patriarcado recurriendo al patriarca y quejándose a él. Co-participa del poder para reprimir a la esclava extranjera (v. 5-6). Sara, además de perder el barco, se hace cómplice de una estructura social que discrimina a las mujeres.

El poder de Sara en relación a Agar está en la legislación que la defiende. Como esposa estéril y dueña de esclava, la ley posibilita que ella use el útero de su esclava para dar hijos al patriarca (v. 2-3). El poder de Agar está en la fertilidad de su útero y capacidad de parir. A partir del embarazo, Agar se siente valorada y con poder. Sara depende de ella. El v. 4 dice: “Y vio que estaba embarazada y su patrona disminuyó en los ojos de ella” Con su situación de embarazo Agar ve, como mujer esclava y extranjera, la posibilidad de ser reconocida en el clan como mujer con derechos iguales a las mujeres esposas e israelitas. En los ojos de Agar ya no hay patrona y esclava, sino mujeres con derechos iguales. Denuncia la desigualdad, desafiando la ley y los costumbres de la sociedad, a partir de la experiencia cotidiana de la casa. Agar desconoce la práctica social del uso del útero de las esclavas a servicio de la familia patriarcal y se rebela contra ella. Como extranjera, Agar busca su liberación rumbo a la tierra natal (v. 6.7).

Concluyendo, podemos decir que los diferentes sujetos sociales que aparecen en este episodio, poseen espacios de poder distintos, en la estructura social. Para entender el texto es decisivo observar estas relaciones de poder.

3.2.      El y Yavé en la fuente y en el parto

Vimos las relaciones sociales que ocurren entre los personajes. La teología se ubica en medio de estas relaciones. Una mujer embarazada es la teóloga. Y esta mujer esclava está junto a una fuente. Aunque la fuente sea el lugar principal de la teología de Gn 16, también hay teología en la casa de Sara. Comenzaremos por ahí.

3.2.1.   ¿Yavé podría juzgar a través de Abraham?

En los v. 5-6 la crisis entre los tres personajes llega a su auge. Y ahí se refiere a la divinidad. Sara protesta contra Abraham por estar siendo inferiorizada por Agar y apela a Yavé diciendo: “Juzgará Yavé entre yo y tú” (v. 5). Sara invoca a Yavé en su defensa contra el hombre, su marido. Digo “en defensa”, porque “juzgar” (xpt) en hebreo significa “defender”. Esta defensa no va a ocurrir en favor de Sara, porque ella está enlazada en el sistema patriarcal. Sara prefiere someterse a la estructura patriarcal obedeciendo la orden de Abraham, en lugar de solidarizarse con la esclava.

Sara decide maltratar a la esclava: “Y maltrató a Agar” (v. 6). El verbo ‘nh tiene el sentido de tratar mal, rebajar (Gn 34,2; Dt 22,24.29). “Y mano”yad  se refiere a poder / potencia, castigo, hacer violencia (cfr. 1 Cro 18,3; 1 S 23,7; Sal 21,9). Por lo tanto, entendemos que el maltratar de Sara, aquí, llega a la violencia física. Sara se convierte en la prolongación del brazo patriarcal.

Yavé no juzga (xpt), no defiende a Sara. Ella se somete a la estructura social y se hace co-partícipe en la violencia. Y ahí Yavé no tiene “condiciones” de defenderla. Por lo tanto, Yavé no puede defender a través del patriarcado de Abraham. En Agar, Yavé irá a juzgar = defender, como veremos más adelante.

3.2.2.   Yavé, Dios de la acogida y del diálogo

Agar se rebela contra la violencia en la casa patriarcal y busca su emancipación. Huye hacia el desierto junto a la fuente de agua que queda en la frontera con Egipto (Gn 20,1; 25,18; 1 S 15,7; 27,8). La fuente es un lugar de convivencia de diversos grupos sociales (Jc 5; Ex 2,16-19; Gn 29). Junto a la fuente Agar encuentra un “mensajero”, que aquí entiendo en sentido colectivo, comunitario.

Agar fue vista en la fuente por un male’ak, un “mensajero” de Yavé. La raíz de la palabra está en l’k “enviar”. El mensajero es una persona enviada como representante de un individuo (Gn 32,4.7; Nm 22,5; 1 S 16,19; 19,11) o de una comunidad (Nm 21,21; 1 S 11,3) para comunicar los intereses de quien envía. El mensajero de Yavé encuentra las personas allá donde están: en el camino (Gn 16,7-32,2), en el desierto (Gn 21,17; 1 R 19,5), en el trabajo (Jc 6). Con todo, no debemos entender “mensajero” de modo tan individual, sino como representación humana y de modo comunitario, pues esta es la característica del yavismo.

En el v. 8 el mensajero de Yavé ve primero a Agar, la conoce y dialoga con ella. Agar se siente acogida y por primera vez a lo largo del episodio ella habla. Agar habla con confianza diciendo: “Yo estoy huyendo.” “De la cara de mi patrona huí.” En este diálogo percibimos que Yavé es un Dios del camino, del encuentro y de la escucha. Agar se siente reconocida y acogida. Habla con confianza de su rebeldía emancipadora. A partir del encuentro en la fuente, Agar ya no es vista como esclava.

Por cierto, en la memoria de las esclavas, la fuga era un camino para buscar la libertad. Esta es la función social de la repetición de nuestra historia. Su función es la de celebrar un Yavé de la acogida que, de hecho, “juzga” / defiende a las esclavas.

3.2.3.   Yavé, Dios del parto

Estábamos viendo que hay un nuevo yavismo en la fuente, un Yavé de encuentro y conversa. En el v. 11 este yavismo entra en diálogo con “El”. El mensajero de Yavé explica el nombre de Isma-el diciendo: “Pues oyó Yavé tu aflicción”. La raíz de la palabra ‘oniaflicción” es igual al verbo maltratar (‘nh) que es usado en el v. 6. La misma raíz es igualmente usada en el v. 9 (una adición), cuando el mensajero de Yavé manda a Agar volver y “curvarse” o ponerse bajo las manos de la patrona con el sentido de tratar mal, rebajar, oprimir, humillar. Por lo tanto, el v. 11 no usa óni por acaso. Yavé es el Dios que acoge a la esclava en la “aflicción” (óni), en su sufrimiento social.

Con todo, este concepto óni tal vez no solo dice respecto al dolor social de la esclava. Bien puede referirse también a los dolores de parto y al peligro de vida que el parto es para la mujer, en pleno desierto. Si entendemos óni  de ese modo, lo que es bastante probable en el contexto del v. 11, Yavé es Dios del parto.

¡Sí! Yavé escuchó la aflicción, el maltrato social que hicieron con Agar. Y está escuchando también las aflicciones y lamentaciones del parto. En el parir, Yavé se solidariza con la madre que vive la ansiedad, siente el dolor de la ruptura de su cuerpo y la responsabilidad de garantizar la vida y el nacimiento del hijo. Yavé está en la defensa de Agar y del niño.

La solidaridad de Yavé, en la aflicción (óni) de Agar, se hace motivo para dar un nombre al hijo. Agar llamará al hijo Ismael que quiere decir: “Dios oye”. “Dios oye” (= Isma-el), puede tener doble sentido. El propio nombre Ismael contiene el verbo sm‘, escuchar, oír. El sentido teológico de sm‘, en el Antiguo Testamento, tiene relación, en la gran mayoría de los casos, con llamar, gritar, lamentarse, llorar, pedir, salvar (Ex 22,26; Sal 4,2). Por lo tanto “oír” puede estar relacionado al oír del dolor social. Isma-el puede, pues, significar que “El “ oye el dolor social del hijo de la esclava maltratada.

Pero, Isma-el puede tener también otro sentido: es el hijo pedido a El, siendo este pedido el de una mujer todavía no embarazada. En este caso se referiría al v. 3, cuando Agar fue “dada” a Abraham. En este sentido “El “ es el Dios del embarazo, del niño pedido, de la familia. Por todo eso el nombre del niño es Isma-el.

Es del vientre de Agar que nace el gran encuentro de las divinidades: Yavé y El. El ecumenismo se da en torno a los dolores de parto y de la vida del niño. Es un ecumenismo que une rebeldía, éxodo y emancipación. Por lo tanto es del útero que nace la posibilidad de liberación de la mujer esclava y el encuentro de las divinidades. Las palabras del “mensajero” en el v. 11 son ecuménicas. El niño Isma-el une a los diferentes.

3.2.4.   “El”,  Dios del niño

En la teología de este capítulo el niño tiene mucha importancia. Entendemos que el Dios ”EL“ es el Dios del niño en tres perspectivas: 1) oye a la mujer que quiere el embarazo (v. 11); 2) multiplica los niños (v. 10), 3) apoya la autonomía y la dignidad (v. 12).

Como ya vimos en el ítem anterior, Agar reconoce a “El “ como el Dios del embarazo, pues “Dios” “oye” = Isma-el. Aquí “oír” debe referirse en todo caso, también al embarazo. Ismael es hijo pedido de Dios (v. 11).

El v. 10 (que es una adición) relaciona Dios a la multiplicación. Es palabra dirigida sólo a la mujer. Con ella la divinidad realiza la maravilla de las multitudes. Es el derecho de ser madre de una gran descendencia.

En el v. 12 Yavé ve al niño grande y fuerte, luchando por su autonomía y emancipación comenzada por la madre y ahora continuada en este niño grande que es su pueblo que vive en el desierto. La lucha es por la dignidad que significa tener un nombre, lugar para vivir y ser reconocido como pueblo libre y emancipado.

Yavé vio y aprobó la rebeldía de Agar delante de Sara y ahora dice que su descendencia va a seguir luchando. “El’” y Yavé se unen ecuménicamente para defender la vida. Dios está donde la vida es rebeldemente reivindicada. “El “ es un Dios que tiene conciencia de la necesidad permanente de garantizar la rebeldía en favor de la vida (v. 12). Por lo tanto “El “/ Yavé se dedican al niño, a su parto, su multiplicación, su fuerza, para que continúe la rebeldía. Es como si “El”” y Yavé se hermanaran en esta tarea común, de manera ecuménica.

3.2.5.   “El”, Dios que ve

En los v. 9-12 la teología viene de la boca del “mensajero de Yavé”. Veíamos cuán ecuménica es esta teología. En el v. 13 la teología viene de la mujer. Ahí “El “  es central.

Agar designa la experiencia con la divinidad en la fuente de “tú, “El” que me ves” (’atah ‘el ro’i). Entiendo que este ver de Dios en este v. 13 tiene relación con el v. 4, donde Agar se ve como embarazada. Entonces el Dios que ve, no debe ser sólo relacionado a la fuente, pues Agar dice “El que me ves”. Este “me ves” muestra que este Dios se relaciona a toda la vida esclava. Por eso pienso que el “ver” del v. 13 está relacionado también al v. 4. Este Dios que ve, es, pues, el que acoge toda la vida sufrida y rebelde de la esclava.

La frase “tú, “El”  que me ves” es completada en el v. 13, igualmente por habla de Agar, por la expresión: “por cierto he visto aquí, después que él me vio”. Se trata ahí en parte de una repetición. Con todo, ella añade algunas novedades:

Resaltamos el “ver” mutuo: ella ve y Dios ve. Dios ve antes que ella. El ver de Dios precede. Pero Agar también ve. Ella es sujeta del ver. Por lo tanto, la esclava no está teológicamente subordinada.

Además de eso, el ver ocurre “aquí”. Eso no desdice lo que arriba afirmábamos a partir de la expresión “tú, “El “ que me ves”, donde subrayé que “El “ ve toda la vida de Agar (v. 4). Sin embargo, este “aquí” resalta la fuente como local teológico. Fuente es lugar de encuentro de personas y de experiencias de Dios.

Luego, en el v. 14, Agar llama este lugar de las aguas de: lahai ro’i, que quiere decir “pozo del Viviente que me ve”. Gerleman afirma que hay significa tanto “viviente” como “vivo”. Desde antiguamente la fuente estaba dedicada a “El. “. Ahora bien, en el desierto el agua es la Vida, es “El.”.  El “pozo del viviente que me ve” conserva en la memoria de las mujeres y de los hombres que el Dios de este pozo es un Dios vivo que ve la aflicción de las esclavas y celebra con ellas la emancipación y la vida que continúa multiplicándose a través del niño.

Sin embargo, el v. 13 también relaciona la fuente a Yavé, en dos momentos. Cuando Agar dice “por cierto he visto aquí aquel que me vio”, este “aquí” se refiere al local del encuentro con el “mensajero” (v. 7-12). Este “mensajero” es de Yavé. Además de eso, la parte narrativa del v. 13 dice: “llamó el nombre de Yavé, el que hablaba a ella ‘tú, “El “ que me ves’”. Por lo tanto, para quien narra, ¡el “El “ del pozo es Yavé! “El “ y Yavé se encuentran ecuménicamente en el pozo.

Sintetizando podemos decir que la teología presente en esta perícopa es una teología que nace de la vida cotidiana de las mujeres esclavas. Encontramos una teología que ve la vida en su totalidad. Yavé y “El “ defienden la vida, donde quiera que esté amenazada y desautorizada. Encontramos una teología que subvierte los papeles sociales convencionalmente atribuidos al sexo masculino como: dar nombre al hijo (v.11b), dar nombre a Dios (v. 13a) y dar nombre a lugares geográficos (v. 14).

En Gn 16 no se debe desvincular el habla teológica de las relaciones sociales de poder. La teología de “El-”-Yavé ocurre en la fuente, en el parto, en la vida cotidiana de las mujeres.

Mercedes Brancher
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El concepto de patriarcado es muy polémico. Existen varias corrientes en discusión. No hay un consenso. He leído varias autoras como: Joan Scott. Gênero: Uma categoría útil para análise histórica; Gerda Lerner. La creación del patriarcado; Sílvia Generali da Costa. Assédio sexual; Alice L. Laffey. Introdução ao Antigo Testamento, perspectiva feminista. Para acompañarme en este trabajo he optado por el concepto de Gerda Lerner. La creación del patriarcado. Editorial Crítica, Barcelona, 1990. p. 310-345. - Cómo la manifestación y la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los niños en la familia, el patriarcado es ampliado hacia el interior de la sociedad en general. Eso significa que los hombres detienen el poder en todas las instituciones más importantes de la sociedad y se dificulta el acceso al poder a las mujeres. Sin embargo, esto no significa que las mujeres no tengan ningún tipo de poder o sean privadas por completo de derechos, influencias y recursos. El desafío en la historia de las mujeres es rastrear con mayor precisión las formas y los modos diferentes en que el patriarcado aparece históricamente, y los cambios estructurales que fueron ocurriendo ante las presiones femeninas.

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Entendemos perícopa como una pequeña unidad literaria, completa y autónoma en sí. Las pequeñas unidades literarias no son las expresiones típicas de las grandes instituciones, como el Estado o el templo. Ellas son unidades literarias que vienen de los pequeños organismos sociales, de las micro-estructuras, como la familia, el clan en el antiguo Israel. La perícopa es una memoria popular.

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