
Biblia y cultura
Humberto Ramos Salazar
Este artículo pretende realizar un acercamiento conceptual e histórico entre Biblia y cultura. Pretende precisar el momento y el contexto de la presencia de la Biblia en el continente, en el mundo andino, sobre todo desde las misiones realizadas por las iglesias evangélicas y el conflicto vivido al imponerse a las culturas indígenas. Explicita los desafíos que se plantean a la pastoral bíblica y al fortalecimiento de la fe indígena-cristiana.
This article attempts an historical conceptual bringing together of Bible and culture. It is necessary to explore the `moment’ and the context of the presence of the Bible in this continent and, in particular in the Andean culture, above all as a result of the missions carried out by its imposition on indigenous cultures. The final section expresses the challenges that this poses for a Biblical pastoral praxis and for the strengthening of the Christian faith.
Juan le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.” Pero Jesús dijo: “No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.” (Mc. 9,38-40).
Al iniciar el presente artículo debo dejar en claro dos cosas. Primero, no pretendo escribir un artículo científico o investigativo; en segundo lugar, el artículo es escrito desde un mundo andino y pretende recoger experiencias de trabajo de campo y experiencias que subyacen en las comunidades aymara-quechua de Bolivia1.
Para reflexionar, discutir o simplemente comentar sobre Biblia y cultura, es necesario dejar en claro dos conceptos claves.
Biblia y cultura
Primero: la Biblia. La definiríamos ligeramente como la colección de escritos comprendidos en el canon del Nuevo y Antiguo Testamento. En sentido más doctrinal, como los escritos sagrados por inspiración divina en los cuales la iglesia cristiana se sustenta. Debemos entenderla también como los escritos en los que se revela el mensaje salvífico de Dios al pueblo de Israel y posteriormente al pueblo cristiano y quienes hoy asumimos nuestra fe en Jesucristo. Creo no necesario discutir más, por ser muy conocida, la definición de Biblia.
Al segundo concepto (el de cultura) creo necesario discutirlo más ampliamente y no entenderlo en sentido singular, sino como culturas.
Hablaremos por cultura de acuerdo con las siguientes definiciones: “el término cultura no se refiere (‘exclusivamente’2) a los libros y a la educación que cada uno recibe. Con este término se indica todo el conjunto de conocimientos y técnicas que cada grupo posee y que le es necesario para vivir en su ambiente.”3
La cultura, en el plano antropológico, no es única4, son “tramas y urdiembres ordenadas y ordenadoras de significados y orientación de conductas en las relaciones de hombres y la naturaleza”5, en sus distintas categorías y niveles. También es la relación del hombre y el ser trascendente.
“La religión configura una de las mayores o acaso la mayor creación cultural humana. Por ella pasan las esperanzas más profundas y se dan respuestas a las interrogantes más pertinaces; en ella se manejan los conceptos últimos como la salvación, la vida eterna o la perdición. No sin razón la religión es frecuentemente invocada para legitimar poderes, ya que ella confiere un carácter último e inapelable a sus pronunciamientos. Toda cultura produce su religión, es decir, organiza las respuestas a la sed de radicalidad y perpetuidad del corazón humano.”6
Toda sociedad humana posee conocimientos y técnicas (cultura), que le permiten dar respuestas a la vida de generación en generación en su proceso histórico. Toda sociedad humana produce una “cultura material”: objetos materiales; y produce “valores culturales”: reglas de comportamientos, de actitudes y pensamientos que regulan tal sociedad.
Por ser una producción propia del grupo, se diferencia de las demás, porque éstas responden a las actividades propias. “Éstos son los criterios que indican lo deseable y lo que no es. Cada cultura posee un conjunto de valores que sirven como pautas de comportamiento... ‘modelos’.”7
La cultura, al ser una producción, no es un elemento congénito, obtenido por nacimiento; es algo que se va adquiriendo, que se va “formando” y “transformando”. “Una cultura es aprendida por los individuos como resultado de permanecer en algún grupo particular y constituye la parte de la conducta aprendida que es compartida con otros. Es nuestra herencia social a diferencia de nuestra herencia orgánica. Es uno de los factores que nos permiten vivir juntos en una sociedad organizada, proporcionándonos soluciones a nuestros problemas, ayudándonos a predecir la conducta de los demás, y permitiendo a otros saber lo que pueden esperar de nosotros. La cultura regula nuestras vidas en todos los instantes. Desde el momento en que nacimos hasta que morimos.”8
La cultura, a su vez, sufre distintos procesos de cambio, en su producción de cultura material y de los valores culturales; implicando cambios de “hábitos colectivos”, en inter-relación y relación con las demás sociedades humanas, que la arrastran a la “innovación cultural”, “préstamo cultural” y “cambio cultural”: “El efecto neto de los diversos procesos del cambio cultural es adaptar progresivamente, con el tiempo, los hábitos colectivos de las sociedades humanas a las condiciones cambiantes de la existencia... Por más vacilante o áspero que pueda parecer a los participantes, el cambio cultural siempre es adaptativo y generalmente progresivo. También es inevitable, y durará en tanto la Tierra pueda sustentar la vida humana.”9
Es importante ver los cambios, pues ellos nos permiten comprender la necesidad de las modificaciones en el plano religioso.
Por último, comprenderemos el concepto cultura, como todos los “proyectos de vida históricamente creados, explícitos e implícitos, racionales, irracionales y no racionales, que pueden existir en un tiempo dado como guías potenciales para el comportamiento de los hombres.”10
Entendemos por cultura el marco general de un pueblo, en cambio la Biblia llega a ser un elemento inmerso en la cultura. En el caso de los pueblos aymara-quechua, el elemento “Biblia” es un elemento extraño que recientemente hace 504 años llega a introducirse en Abya Yala. Para ser claros, incluso, la Biblia llega como tal sólo recientente; a fines del siglo XIX llegará a las poblaciones aymara-quechua, antes fue uso exclusivo de los clérigos, sin que puediera ser accedido por el pueblo.
La Biblia y los cristianos
La Biblia no puede separarse de ninguna manera de la historia de la conquista, de la evangelización, de la cruz impuesta, de la concepción de un Dios que somete a los pueblos, del choque frontal de dos culturas diferentes.
Si es cierto que la Biblia es parte de la conquista, en los Andes recientemente llega con el ingreso de las misiones “protestantes-evangélicas”, que se reafirman en Bolivia desde 1906.11
Las “misiones protestantes”, antes de la aprobación de la “ley de libertad de cultos” en Bolivia, habían iniciado sus actividades de acuerdo a las diferentes “conferencias de misiones”.12 El protestantismo se había infiltrado en forma clandestina antes de que se promulgara la ley, “quizás con la sana intención de proclamar el evangelio”13.
En medio de la sorpresa de los aymara-quechuas, por la guerra de conservación de espacios para evangelizar, protagonizada por los propios “cristianos” (católicos-protestantes), en medio de una intolerancia “confesional” llegaría la Biblia: “Ya en 1898 monseñor Taborga ponía en guardia contra los opúsculos que, con el nombre de pequeños tratados, esparcen los libreros protestantes que recorren nuestras ciudades, distribuyen sus Biblias adulteradas y sin comentarios”; según el prelado, esta literatura sirve para combatir dogmas católicos (penitencia, buenas obras, confesión, culto de los santos, primado papal) y a la Iglesia misma.”14
Los ataques de la iglesia “Católica Apostólica Romana” en contra de la iglesia “Protestante Evangélica” (misiones protestantes) se avivó por considerarla entrometida y que competía ilegalmente15.
La intolerancia permitía, a quienes traían la Biblia, ataques cada vez más fuertes; en “1877 era lapidado cerca de Cotagaita el colportor J. Mongiardino”16.
El saqueo de casas de misioneros, “apedreamientos” y masacres17, se multiplicaron; empezaron a circular materiales escritos contra los protestantes: “¡¡¡católicos!!! Armémonos contra el Protestantismo”.18
Los enfrentamientos de “cristianos” causarían asombro en el pueblo aymara-quechua; el colportor martirizado sería llevado al pueblo para su entierro, mas el sacerdote (católico) negó el entierro en el cementerio público.
Frente a estas experiencias el pueblo quedaría con asombro tratando de comprender el valor de la Biblia como base doctrinal y portador del mensaje de los cristianos.
La Biblia llega al pueblo
Una vez que la Biblia estuvo en manos del pueblo sería apropiada de acuerdo con su propia cosmovisión y en este sentido de ninguna manera será uniforme la apropiación de la Biblia.
La Biblia en el mundo andino, en algunos casos, pasó a formar parte de la cosmovisión andina. De esta manera se convirtió en un elemento protector19, donde el espíritu de Dios mora, por tanto tiene todos los poderes de auyentar a los malos espíritus20 y posee también el poder de sanar y curar; en especial es un elemento que protege a los niños21. Sin embargo en este mundo complejo de Los Andes, no es en sí la Biblia con el A.T. y N.T, sino aquella Biblia que contiene solamente el Nuevo Testamento la que se difunde22.
Catalogar el uso de la Biblia en el mundo cristiano en Los Andes es como querer contar la variedad de peces en el mar23. Sin embargo, es claro que la Biblia es utilizada como la fuente, como guía de reflexión cristiana de las iglesias cristianas en Los Andes. Claro que con algunas variantes en la utilización de determinados grupos “religiosos cristianos” que utilizan la Biblia como algo mágico para exorcismos, incluso como instrumento contundente para ofender o defenderse de los competidores24.
El otro aspecto importante es la lectura de la Biblia y no la Biblia en si misma como objeto.
La Biblia y sus relecturas
La lectura y la relectura de la Biblia en Abya Yala tienen su historia desde la llegada de Cristobal Colón. El texto de Mc. 16,15 es leido de la siguiente manera: “Id e imponed la religiosidad, extended la ‘civilización’ de la unidad española en todo el nuevo mundo, bautizándoles con la fuerza de la espada y en nombre de la Trinidad, sometiéndolos a la esclavitud y la explotación y enseñándoles a guardar fidelidad a la metrópoli, y he aquí que Fernando e Isabel estarán con vosotros hasta el ‘fin de los tiempos’.”25
Los textos bíblicos son utilizados también para legitimar la opresión y la conquista, y de esta manera condenar la cultura del Ande: “La cristiandad, manipulando la Biblia, predicó, adoctrinó, con el evangelio de abominación, con odio a la religión de nuestros antepasados. En los quinientos años predicó el evangelio del terror y muerte contra la humanidad.”26
En una lectura más crítica, la iglesia justificó sus actos en la lectura de la Biblia de acuerdo a A. Guachalla: “Los conquistadores europeos se inspiraron en las mismas estrategias de guerra que los hebreos (Lc. 14,31; Dt. 20,1-4; Ex. 21,23-35). Los sacerdotes europeos fueron directamente responsables de la interpretación de la Biblia y de difundir la espiritualidad beligerante que inspiró la invasión armada a nuestras naciones. Moisés, Josué y sus sacerdotes, a través del ‘Yavé Dios de los ejércitos’ dieron precisas instrucciones sobre la manera de conducir militarmente la guerra para apoderarse de la tierra de Canaán... De la misma forma, los obispos y sacerdotes europeos, utilizando los mismos pasajes bíblicos desataron una guerra ferozmente sangrienta contra los pueblos nativos de este continente.”27
Si es cierto que hemos quedado marcados por la historia, podemos decir que hubo profundos cambios, reconociendo las dos lineas principales de la lectura de la Biblia. Una en sentido más fundamentalista o conservadora; y otra en sentido más de liberación buscando encontrar el mensaje de Dios para el hoy.
La primera lectura condena, rechaza y sataniza a la cultura de Los Andes. Solamente reconoce la cultura occidental como paradigma y valedera para el desenvolvimiento del mensaje bíblico.
La segunda lectura intenta comprender a la cultura como la forma, y el mensaje bíblico como el contenido. Desde este punto de partida acepta a las diferentes culturas, comprendiendo que el mensaje de Dios solamente puede encarnarse en una determinada cultura. Sin embargo esta segunda postura es incentivada y apoyada por muy pocas instituciones e instancias eclesiales.
Por el proceso latinoamericano y al calor de los 500 años de resistencia que ha generado todo un espíritu nuevo de volver a leer la biblia, se han implementado espacios propios para la lectura de la biblia.
Nuevos espacios
En este sentido diferentes grupos, movimientos y personas tratan de releer la Biblia28. Diferentes centros de enseñanzas intentan incorporar un nuevo método de lectura de la Biblia29. Aunque debemos dejar en claro que los pueblos andinos siempre fueron muy perspicaces para recrear los textos bíblicos, las impresionantes recreaciones de “dramas” sobre Moisés, la vida de José, los profetas, el nacimiento de Jesús y otros fueron presentados con increíble pasión y veracidad, pero siempre lo tomaron como algo ajeno y distante a su realidad.
Este “nuevo método” de trabajo tiene tres ejes centrales o momentos: comprender la cultura propia, comprender la cultura del contexto bíblico, y comprender el mensaje.
En este sentido se viene trabajando a base de la comprensión de la cosmovisión andina, es decir, el cristiano debe tener una clara comprensión de su cultura, debe valorarla, debe promoverla y debe refortalecerla. Este primer momento es un trabajo lento por el pasado histórico, porque generalmente se cree que es un retroceso. Los lectores originarios sostienen que “¿si los misioneros, los pastores, los padrecitos, las hermanitas nos obligaron a dejar las prácticas demoníacas, lo pagano, por qué retornar a lo mismo?”, entonces existe la tarea de explicar el valor de la cultura y que ella es legítima, que todo pueblo tiene una cultura propia y que a partir de ella se construye una identidad propia. Con este trabajo se recuperan los ritos de siembra, de cosecha, de iniciación en la comunidad, de matrimonio etc. Al mismo tiempo se va explicando su profundo valor religioso, y cómo estos ritos sostienen a la comunidad.
En la valoración de la cultura propia se comprende cómo Dios actúa en su pueblo y cuál es la vivencia de fe cotidiana de las comunidades, se revalorizan los mitos sagrados, los simbolismos presentes a los ancho y largo del mundo andino.
En el segundo momento se explica la cultura o la cosmovisión del pueblo de Israel o en su caso del Nuevo Testamento y que el mensaje bíblico es producido en una cultura determinada, en un contexto que tiene lugar y tiempo en un pueblo, en un grupo social, en un movimiento. Este segundo momento permite llegar al tercero, y buscar el mensaje bíblico.
El tercer paso permite también preguntarnos desde una comparación las similitudes y sus valores, como las dicotomías y en algunos casos lo ridículos que serían determinados símbolos en un contexto o cultura diferentes, y el gran valor que tendría el mismo símbolo en otra cultura.
Lo importante, por tanto, no es detenernos a observar la estructura del texto, la forma del texto, sino preguntarse: ¿qué nos quiere decir el texto bíblico en su propio contexto? ¿Qué quiere decirnos el texto bíblico hoy? Por tanto es buscar su mensaje. Es indudable que para esto nos ayudan los métodos histórico-críticos como un instrumental para comprender los textos bíblicos. Los textos bíblicos son recreados desde una realidad propia y concreta.
En este tercer paso como instrumento se acude a las diferentes ciencias sociales, probablemente preferenciando a la fenomenología de la religión.
Cito como ejemplo un trabajo realizado en una comunidad rural30, donde todos estaban invitados para el curso que se desarrolló un día por mes durante el año31. La introducción fue la explicación de la cosmovisión aymara, poniendo énfasis en los mitos y el valor de los símbolos, porteriormente nos introdujimos en el texto de Apocalipsis. En la primera clase nadie parecía estar convencido del valor simbólico del Apocalipsis y había que ir con pie de plomo, conociendo la interpretación “fundamentalista” y milenarista del libro, de parte de los participantes. Lo aprendido en la catequesis o escuela dominical se les vino abajo poco a poco. Una vez que comprendieron el valor simbólico del libro y la simbología de la cultura aymara, no había que enseñarles más, ellos eran los que elaboran su interpretación del texto y su valor kerigmático para su pueblo en su proyecto histórico salvífico; no titubeaban al citar ejemplos de sufrimiento y de esperanza ni de símbolos equivalentes a la cultura aymara. Es de reconocer que los particpantes del curso no creen más que el mundo se acaba en el año 2000.
Dificultades y desafíos
Si es cierto que pretendemos inciar una nueva lectura de la Biblia, tenemos nuestras limitaciones y peligros. Primero, carecemos de elementos humanos formados académicamente en Biblia. Probablemente sobren nuestros dedos para contar a nuestros biblistas aymara-quechua, es decir con doctorado en Biblia. Segundo, los materiales producidos en Biblia para la catequesis y las escuelas dominicales son los de siempre, una lectura tradicional, ajena a la realidad, en especial a la cultura; esta segunda sola es consecuencia de la primera.
Pese a las limitaciones se hace un sin fin de trabajos bíblicos en medio de los aymara-quechuas. Los agentes intermedios con una formación media en los cursos del Curso Intensivo de Biblia/CIB son quienes incentivan y motivan las nuevas lecturas de la Biblia, en especial en medio de los pueblos originarios.
Nuestro desafío es incentivar y apoyar la formación del elemento humano con manejo fluido de los idiomas bíblicos (hebreo, griego y arameo), de los métodos de interpretación bíblica y, como no podría ser de otra manera, con un conocimiento pleno de su propia cultura originaria, para de esta manera mirar el texto bíblico con ojos de pueblos milenarios y descubrir en ella la revelación de Dios para nuestro hoy. Junto a ello es preciso producir material adecuado a nuestras culturas y de acuerdo a nuestra realidad para que nos traiga un mensaje liberador y no un mensaje de opresión.
Nuestro mayor desafío es mostrar a nuestro pueblo que el Dios de la Biblia es liberador. Ella nos trae un Dios de justicia, un Dios de Amor, un Dios solidario, un Dios hermano y que el Dios traído en la conquista definitamente debe ser extirpado. Por lo tanto Biblia y cultura de ninguna manera se oponen.
Debemos recuperar nuestros valores culturales como la solidaridad, reciprocidad, ayuda mutua, amor, justicia, bondad, sencillez, afecto y honradez; ¿acaso la Biblia no nos predica acerca de estos valores? En el mundo andino está tan presente el amor al extranjero, la solidaridad con el desconocido; ¿no es el mensaje de amor al prójimo demandado por Jesús? Con una exégesis bíblica solamente confirmaremos que de ninguna manera nos equivocamos.
En Biblia y cultura creemos haber iniciado un camino y nos queda mucho por recorrer. Que el Dios de la Historia y de la Vida nos guie con su Espíritu.
Humberto Ramos Salazar
Casilla 3871
La Paz
Bolivia
1 Bolivia autodeclarada como país multilingüe y pluricultural. Al referirnos a “pueblos originarios”, nos referinos a las naciones indígenas y etnias existentes en el territorio boliviano, y al decir “los Andes” nos referiremos especialmente a los aymaras y quechuas.
2 Agregado nuestro.
3 Amodio, Emanuele: Cultura (Materiales para la formación docente en educación bilingüe intercultural). Ed. Unesco/Orealc, Santiago, 1988, pág. 5.
4 Véase: Suess, Pablo. “Apontamentos para a construção dos paradigmas da inculturação”, en: Schmidt, Ervino-Altmann, Walter (eds.). Inculturação e sincretismo. Conic/Iepg, 1994, págs. 20-34 [“el concepto cultura designa la diferencia específica de cada grupo social y pueblo.” pág. 23 (trad. nuestra)].
5 Véase: Brandão, Carlos Rodrigues. “El arca de Noé: Apuntes sobre significados y diferencias respecto a la idea de cultura”, en: Suess, Pablo (ed.). Culturas y evangelización (La unidad de la razón evangélica en la multiplicidad de sus voces). Quito-Ecuador, Ed. Abya Yala, 1992, págs. 25-45.
6 Boff, Leonardo. “Evangelizar partiendo desde las culturas”, en: Suess, Pablo (ed.). Culturas y evangelización (La unidad de la razón evangélica en la multiplicidad de sus voces), 1992, págs. 103-104.
7 Amodio, 1988, pág. 6.
8 Kluckhohn, Clyde: Antropología. Material de Antropología Aplicada de la Universidad Particular de Loja-Ecuador (mimeografiado). La Paz, 1992, pág. 12.
9 Murdok, George Peter. Procesos del cambio cultural. Material de Estudio. Universidad Técnica Particular de Loja. Instituto de CCHH y RR Antropología Aplicada (mimeografiado). Quito/La Paz, 1992, pág. 15.
10 Ralph L. Beals y Harry Hoijer. Naturaleza y alcance de la antropología. Material de Estudio. Universidad Técnica Particular de Loja. Inst. de CCHH y RR Antrop. Aplicada (mimeografiado). Quito/La Paz, 1992, pág. 25 (cita a Kluckhohn [Clyde Kluckhohn y William Kelly] en Linton Ralph, ed., The Concept of Culture, The Science of Man in The World Crisis. New York, Columbian University Press, 1945), págs. 78-106].
11 Ley aprobada en Bolivia por el Congreso en pleno en 1906, durante el gobierno de Ismael Montes.
12 La primera “Conferencia” se realiza en 1854, para considerar la “evangelización en las tierras no evangelizadas”. Véase: Intipampa 1991, pág. 132. Véase también: Sabanes Plou, Dafne. Caminos de unidad: itinerario del diálogo ecuménico en América Latina 1916-1991. Cuadro, CLAI/HELA Serie Historia, 1994, pág. 1-36.
13 Intipampa, Carlos. Opresión y aculturación: la evangelización de los aymaras. La Paz, Ed. CEPITA/HISBOL/ISETRA, 1991, pág. 134.
14 Barnadas, Joseph M. “El laicado y la cuestión social en Bolivia”, en Historia General de la Iglesia en América Latina, t.VIII [Perú, Bolivia y Ecuador], Salamanca, CEHILA-Ed. Sígueme, 1987, pág. 398. Véase también Belo de Azevedo, 1980, págs. 116-119: “Las relaciones entre las misiones protestantes y las autoridades católicas se caracterizaron por una amplia hostilidad de parte a parte” (traducción nuestra del portugués).
15 Véase la lista de Misiones que presenta Intipampa [Intipampa, 1991, pág. 135].
16 Mortimer Arias. “El protestantismo en Bolivia”, en Historia General de la Iglesia en América Latina, t.VIII [Perú, Bolivia y Ecuador]. Salamanca, CEHILA-Ed. Sígueme, 1987, pág. 405. Arias enumera 12 misiones que sufren el período de oposición contra los protestantes, por la caída del gobierno liberal.
1. “Amigos” (Central). La Paz, Riberalta 1919.
2. Ejército de Salvación, 1920.
3. Misión Boliviana Amigos, 1921.
4. Asambleas [?] de Dios (Misión Sueca Libre), 1922 [debe ser: “Asamblea” sin “s”].
5. South American Indian Mission, 1923.
6. “Amigos” Guatemala La Paz, 1924.
7. Asociación Cristianan Femenina, 1926.
8. Asambleas de Dios (USA), 1927.
9. Misión del Evangelio Cuadrangular, 1929.
10. Misión Indígena, 1930.
11. Unión Misionera Neotestamentaria, 1931.
12. Misión “Amigos”, 1931.
17 En Melcamaya (8 agosto 1949), fueron muertas ocho personas de confesión bautista. Véase: Arias, El protestantismo en Bolivia (1987), pág. 410.
18 Barnadas, Joseph M. “El laicado y la cuestión social en Bolivia”, en Historia General de la Iglesia en América Latina, t.VIII [Perú, Bolivia y Ecuador], Salamanca, CEHILA-Ed. Sígueme, 1987, pág. 399.
19 La “Biblia” casi se sumaría a conjunto de “Illas”, espíritus protectores de productos agrícolas, ganados, hogar, bienestar familiar y otros, representado en pequeñas figuras.
20 Los “anchanchus”, “saxras” son espíritus malignos que producen desequilibrios, causando malestar a la persona.
21 Es muy común poner en la cabezera de los niños un Nuevo Testamento, para que tenga protección de los espíritus malos.
22 Para auyentar los espíritus malos no se usa la Biblia con el A.T. y N.T.
23 Con el crecimiento de los nuevos movimientos religiosos que se consideran “cristianos”, es dificil saber cuál es el valor de la Biblia.
24 En la ciudad de La Paz (Bolivia) existen plazas donde pueden observarse grupos “cristianos” que hacen proselitismo, para el que utilizan la Biblia como bandera, y en más de una oportunidad estos grupos se enfrentaron declarándose cada cual como la veradadera iglesia salvadora, y en la pelea el instrumento favorito para golpear es la Biblia.
25 Prien, Hans-Jürgen. La historia del cristianismo en América Latina, Salamanca, Ed. Sigueme, 1985, pág. 815.
26 Waxchalla, Leyes de la cristiandad, 1990, pág. 6.
27 Guachalla, Alejandro, “Mitos andinos y la teología de los invasores”, en CMI-CPID/Comisión sobre Participación de las Iglesias en el Desarrollo - Para cambiar, Consejo Mundial de Iglesias, n.º 5, 1991, págs. 10-12.
28 Me refiero por ejemplo al Movimiento Bíblico Popular de Bolivia/MEBIP, que nuclea a biblistas populares de Bolivia y que en su gran mayoría trabajan con comunidades rurales y ellos mismos son de cultura indígena.
29 Quisiera citar sólo dos ejemplos: Instituto Pastoral Aymara/ITEPA, centro de formación de la Diócesis de El Alto, donde se forman catequistas, diáconos, agentes de pastoral y laicos. El Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología/ISEAT donde acuden todos aquellos que quieran adquirir una formación teológica.
30 El Centro de Teología Popular/CTP hace su trabajo de Biblia en diferentes comunidades rurales. Aquí una de ellas: Ch’oxasiwi, comunidad rural de aymaras a orillas del Lago Titicaca.
31 El curso tuvo como destinatario toda la comunidad sin diferencia de confesión. En la misma participaron mujeres y hombres de diferentes edades. Como local tuvimos un centro de formación católico. |