
Machitún - La lucha por la vida
Dagoberto Ramírez F.
En la cultura mapuche, se designa con el nombre de machitún al rito por medio del cual la machi (curandera) sana a los enfermos. En este trabajo nos proponemos explicar los aspectos principales de este rito y su significación en el contexto de la cultura mapuche. Al explicar este aspecto tan importante en la vida del pueblo mapuche y su significación socio-religiosa, podremos apreciar la facilidad con que prácticas evangélicas similares —inspiradas en los relatos de milagros, especialmente en el Nuevo Testamento— encuentran fácil comprensión y recepción en la cultura mapuche. El resultado ha sido una mezcla entre ambas prácticas, que ejemplifica el actual sincretismo religioso entre los mapuches, producto de la evangelización de las iglesias cristianas en Chile.
In the Mapuche culture, the word machitún refers to the ritual in which the machi (curandera, folk healer) heals the sick. In this work we propose the explain the principal aspects of this ritual and its meaning in the context of Mapuche culture. In explaining this aspect, which is so important in the life of the Mapuche people, and its socio-religious meaning, we will be able to appreciate the facility with which similar practices on the part of Evangelicals —inspired by miracle stories, especially in the New Testament— find easy comprehension and acceptance in Mapuche culture. The result has been a mixture of the two practices which exemplifies the present religious syncretism among the Mapuche, the result of evangelization by the Christian churches in Chile.
Sanación en el Nuevo Testamento1
Los relatos de sanación en el Nuevo Testamento están incorporados, especialmente en los evangelios, como parte importante en el ministerio de Jesús de Nazaret. El Mesías proclama, también de esta manera, la irrupción del reinado de Dios en la historia. Entre los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) y Juan, podemos encontrar a lo menos 32 relatos registrados bajo la categoría de “relatos de milagros”. De ellos cinco son curaciones de endemoniados a través de exorcismos. Otros diecisiete son curaciones de diversos tipos y formas: cuatro ciegos, cuatro paralíticos, dos leprosos, un sordomudo, un hidrópico, una mujer hemorroísa, etc. Aparte de dos relatos en los cuales Jesús sana a distancia, la práctica más común es que Jesús obre por el contacto físico, acompañado de ciertas expresiones típicas. En todos los casos, como ya hemos dicho, se trata de la fuerza del reino de Dios, obrando a través del Mesías, para no sólo devolver la salud, sino sobretodo proclamar la vida plena que Dios quiere para los seres humanos.
Ritos de sanación en la cultura mapuche
Lo que hemos dicho anteriormente sirve solamente para ejemplificar que en cada cultura existen formas diversas de luchar contra la muerte y la enfermedad. La vida es un don precioso que los seres humanos quieren preservar. No se conforman con la esperanza de una vida plena más allá de la muerte, sino que anhelan la vida aquí y ahora, en este mundo.
Tal es el caso en la cultura mapuche. En las páginas que siguen de este trabajo, nos proponemos explicar someramente, y a manera de introducción del tema en la búsqueda de su significación teológica, los ritos de sanación en la cultura mapuche.
En primer lugar diremos algo acerca de la cosmovisión mapuche. En segundo lugar, la comprensión del mal, la enfermedad y la muerte. Y, finalmente, el rito de sanación.
Cosmovisión
Para ubicar la práctica a través de la cual se accede a la sanidad, es necesario contextualizarla en la cosmovisión, es decir, la manera cómo la cultura mapuche concibe su universo. En este sentido el mundo es entendido como una superficie cuadrada. El centro de esta superficie lo ocupa el pueblo mapuche, el cual se despliega en cuatro direcciones, o también, en cuatro puntos cardinales. En el Norte están los picunches; los huiliches son los mapuches que habitan en el Sur; lafkenches son los habitantes de la costa; y puelches los del Este o cordilleranos.
Este mundo con sus habitantes así distribuidos se proyecta a su vez en dos sentidos: el mundo vertical y el horizontal. El mundo vertical está representado por el rehue (altar sagrado de la machi). El rehue, hecho de tronco de árbol, debidamente labrado en forma de una escalera sagrada, consta de 4 a 7 pisos o peldaños. Esta plataforma estratificada, refleja el mundo sobrenatural habitado por deidades (pillán, eponamon, anchimalguen, ibunche, wekufes etc.), todos personajes propios de una concepción animista. Por otro lado el mundo horizontal nos refiere al mundo natural y es el espacio donde se celebra el acto ritual. En el centro, es decir entre el mundo vertical y el horizontal, se ubica la machi que es la mediadora entre el mundo natural y el sobrenatural.
El mal, la enfermedad y la muerte
En primer lugar debemos decir que es muy difícil hablar del mal, porque los espíritus (wekufe, por ejemplo) pueden obrar para bien o para mal, según sea la persona enferma, el agente que opera, y qué es lo que de él se solicita. Es decir los espíritus, operando a través de las personas, pueden servir al mal para dañar a unos o favorecer a otros. De aquí la tremenda importancia que tiene la machi que, como ya hemos dicho, se ubica entre el mundo natural y el sobrenatural, haciendo que las fuerzas sobrenaturales operen de una u otra forma en el mundo natural.
En cuanto a las enfermedades, éstas se producen por causas naturales o sobrenaturales. Existen enfermedades ocasionadas por el incumplimiento de ciertas normas, y otras enfermedades que no son propias de los mapuches.
Dos cosas más debemos decir. Una, que lo que podríamos llamar el diagnóstico de la enfermedad, se hace por medios totalmente empíricos. Las causas u origen de una enfermedad se pueden detectar en la experiencia misma, en base a lo acontecido en la vida de las personas y sobre lo cual la machi averigua a través de preguntas. El segundo aspecto es que la existencia de una enfermedad se ubica en el marco del pensamiento religioso-mágico, en donde las creencias tienen vida y fuerza más allá de la razón. Es decir, la enfermedad no es concebida como un problema meramente biológico, alguna falla o deficiencia física o psíquica. Si bien es cierto que la enfermedad tiene de hecho una manifestación externa en lo físico o en lo psíquico, sus orígenes deben remontarse más allá de eso, es decir a la existencia de fuerzas sobrenaturales que operan en las personas o en la interacción de éstas.
El rito de sanación
En el rito de sanación intervienen varios elementos que es necesario considerar, puesto que todos ellos interactúan en el proceso. Estos elementos son la machi, el enfermo junto a sus familiares y amigos, y el acto ritual conocido como machitún.
Hablaremos de “la machi ” aún cuando el curandero puede ser hombre o mujer. Lo común es que sea una mujer. Como ya hemos señalado en párrafos anteriores, la machi se ubica en el centro, entre el mundo natural y el sobrenatural. Es la mediadora de las fuerzas sobrenaturales que actuaran en el enfermo ubicado en el mundo natural. La machi es quien convoca los espíritus ancestrales a fin de combatir las enfermedades y toda forma de mal. Es ella quien conoce y maneja los códigos y normas sagradas que velan por el bienestar de la comunidad.
La machi llega a ser tal por vocación, es decir obedece a un llamado muy especial y llega a obtener poderes chamánicos a través de sueños, visiones o revelaciones acontecidas en el manejo de ciertas enfermedades frente a las cuales se ve enfrentada. Aún cuando los poderes no se heredan, la machi, a través de su llamado, accede al conocimiento tradicional, las prácticas y creencias emanadas de la cosmovisión mapuche trasmitidas oralmente por práctica compartida entre las machis mismas.
Existen por lo general tres tipos de enfermedades conocidas y tratadas por la machi. En todas ellas es insustituible y de ningún modo competitiva con la medicina tradicional.. Éstas son: la posesión de espíritus malignos, en segundo lugar, la pérdida del propio espíritu del enfermo, y finalmente las llamadas enfermedades sobrenaturales tales como las somáticas agudas, graves o crónicas y, además, las mentales.
Como adelantamos, la machi no compite con la medicina tradicional moderna y la razón fundamental es que esta última carece de la dimensión religioso-tradicional, la que es inherente a la cosmovisión mapuche. Por lo tanto, sin pretensiones de competir, la sanación de la machi alcanza hoy nueva vigencia, primeramente debido a la crisis de la medicina tradicional, debido a su alto costo que la hace inaccesible a los sectores más empobrecidos de la sociedad. En segundo lugar, la popularidad de la medicina mapuche viene a aportar al desarrollo de la actual medicina psicosomática. Finalmente, en esta relación entre la medicina tradicional y la mapuche, conviene decir que esta última ha incorporado el uso de ciertos medicamentos de la medicina tradicional, y se suma a esto la influencia de las oraciones, la lectura de la Biblia y el ungimiento, prácticas provenientes de las diversas tradiciones cristianas.
El acto ritual
El acto ritual en el que la machi pone en ejercicio sus poderes curativos, consta de varias etapas y está muy bien descrito por Juan Ñanculef y J.C.Gumucio en su artículo “El trabajo de la machi: contenido y expresividad”2. El datun o machitún simple es la ceremonia de curación a la que le antecede una ceremonia de diagnóstico u observación. Las etapas del datun son : la preparación del enfermo en el lugar adecuado, por lo general en la puerta de la ruca, luego el trance central, la parte más importante en la cual la machi profetiza y entrega los mensajes de los espíritus relacionados con la situación del enfermo. En tercer lugar encontramos el fin del trance o despedida de los espíritus, ocasión en la cual el tratamiento del enfermo ya ha concluido. Después de unos quince minutos de baile, la machi agotada cae al suelo emitiendo gritos de dolor y tristeza. Los espíritus le han abandonado y la ceremonia ha concluido. La última etapa consiste en unos momentos de conversación con todos los presentes, familiares y amigos que han acompañado la ceremonia. Se trata de una especie de convivencia durante la cual a la machi se le relata lo acontecido durante el trance. El lugar del rito, por lo general, es la vivienda (ruca) del enfermo, lugar al cual la machi ha sido convocada. Allí están presentes los familiares y una serie de ayudantes que asisten a la machi en la ceremonia. En la celebración ritual la machi usa algunos elementos tales como el rehue, símbolo ritual que representa al árbol de la vida, usa el kultrun (tambor pequeño) y además emplea ciertas plantas medicinales especialmente canelo, laurel y maqui.
Conviene recordar que se trata de un acto ritual de curación que no se realiza exclusivamente entre el enfermo y el médico. Se hace necesaria la participación de un grupo humano, especialmente la familia, al cual pueden sumarse algunos amigos. En suma, se trata de un acto comunitario en el cual todos aportan y se solidarizan con el enfermo a fin de que éste pueda salir de la situación desmedrada en la que se encuentra.
En el machitún se entiende que la enfermedad está estrechamente relacionada con el mal. La enfermedad depende del mal, proviene de este último. El espíritu viene del cielo y se posesiona de la machi y ésta se transforma en otro ser. Este nuevo ser habla, aconseja, explica la causa de los males, lucha con todas las fuerzas malignas que han arrebatado parte del alma del enfermo. Finalmente, da instrucciones a seguir para que el enfermo alcance la sanidad. Al volver del trance, la machi no recuerda nada, son los familiares y acompañantes quienes le cuentan a ella lo acontecido durante el trance. En el machitún se trata de un enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal. La machi ha sido la mediadora , y es ella quien ha aceptado frente a la situación del enfermo, inclinar las fuerzas benéficas a favor de éste.
Evangelización y culturas originarias
Al definir el objetivo de este trabajo, adelantamos que nuestra motivación estaba en la comprensión que es necesaria tener del lugar de la religión en las culturas originarias. Sobretodo cuando, desde el cristianismo, en cualquiera de sus tradiciones, se pretende “evangelizar”.
En este virtual encuentro de culturas y religiones es necesario considerar aspectos, como el que hemos descrito en esta ocasión, es decir el lugar de las prácticas de sanación en la lucha por la vida, entendida ésta en el sentido más pleno, lo que en términos bíblicos podríamos entender como la vida plena o vida abundante.
En lo que se refiere al aspecto social, es necesario tomar en cuenta lo que es obvio, pero no siempre aceptado, es decir, que la cultura mapuche existe y ha perdurado a través de siglos en nuestro país actual. Pero no sólo existe, sino que además quiere seguir estando, no sólo porque nos recuerda de dónde venimos, nuestros orígenes, sino porque tiene algo que aportar a la sociedad chilena actual. La existencia del pueblo mapuche, o mejor aún debíamos decir, su persistencia, es una forma de resistencia cultural a la dominación de nuevas formas de sociedad que lo ha marginado.
En esta persistencia social y cultural, existen evidencias claras de que la religiosidad es un factor importante para este pueblo. Más aún, al profundizar en la comprensión de su cosmovisión, hemos visto que no se puede disociar la religión de sus prácticas sociales. Por lo tanto, cualquier intento de imponer la cultura moderna sobre la mapuche implica, al mismo tiempo, avasallar su religión.. Desde la tradición cristiana y, especialmente, desde la perspectiva bíblica, sabemos que eso no es correcto. El pueblo de Israel, en los escritos del Antiguo Testamento, y las comunidades cristianas en los escritos del Nuevo, reflejan la lucha sostenida frente a la dominación de otros pueblos (babilonios, medos, persas, griegos y romanos) por defender no sólo su existencia como pueblo con todas sus formas culturales, sino sobretodo sus convicciones y prácticas religiosas. Los imperios del pasado y los de nuestro tiempo saben muy bien que una de las formas fundamentales para la dominación de los pueblos es la dominación o imposición cultural, incluyendo su religión.
En los ritos de sanación en la cultura mapuche, se expresa una de las necesidades básicas sentidas en los pueblos oprimidos, cual es la lucha por la salud; en sentido amplio, la lucha por la vida plena. Frente al difícil y costoso acceso a la medicina moderna, los pueblos recurren a sus propios recursos, a aquellos recursos que desde antes tuvieron . El difícil acceso a la medicina moderna, es una forma de marginalidad, de exclusión social para vastos sectores de la población. No debe extrañarnos entonces que los sectores populares en nuestro país acudan al auxilio de la religión, y en el caso del pueblo mapuche, vuelvan o permanezcan en sus prácticas de sanación.
En el caso de los sectores populares, tal vez podría interpretarse que éstos acuden a la religión como un último recurso, frente a la exclusión que de ellos se ha hecho, en una sociedad que se autodesigna como moderna . Pero con toda seguridad, no se puede decir lo mismo del pueblo mapuche. Ellos no acuden a la religión como el último recurso, sino como aquello que es natural, ya que como hemos dicho, la trascendencia es parte esencial de su cosmovisión, y por lo tanto la intervención de lo sobrenatural en lo natural, por la mediación del chamán, en este caso de la machi en el machitún, es parte esencial de su cultura y práctica religiosa.
A esto debemos añadirle algunos aspectos que es importante tener en cuenta y que han aparecido en nuestra descripción del rito mapuche. Nos referimos al lugar destacado que ocupa la mujer en la recuperación de la vida. La machi es no sólo agente sanador, en cuanto a la práctica de la medicina, sino además agente salvador, en cuanto a la práctica de la religión. Éste es el aporte de la práctica de sanación en la cultura mapuche, a la comprensión psicosomática de las enfermedades, en la actual medicina moderna. De esto sin duda tenemos mucho que aprender en la sociedad moderna y en la práctica de la medicina y de la religión. El otro elemento destacado es la necesaria presencia de los familiares y de la comunidad, en el rito de sanación. Se trata de una liturgia, sanadora, salvífica que ya hemos visto en los relatos de sanidad en los evangelios. Jesús, el Mesías, precisa de una comunidad de fe que acompañe el acto de devolver la salud o la vida a los enfermos o moribundos. Desde luego no se trata de llegar a concordismos entre los relatos de los evangelios y las prácticas religiosas entre los mapuches, pero si nos parece importante, como hemos dicho al comienzo que es necesario conocer y una vez conocido valorar, el contexto socio-religioso del pueblo mapuche, cuando pretendemos evangelizarlo desde el cristianismo.
Bibliografía
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Ñanculef, H., Juan y Gumucio, J.C. “La machi y el rito de sanación”, en Nütram n.º 3 (1991), págs. 3-12.
Dagoberto Ramírez F.
Casilla 386 V
Santiago 21
Chile
1 Usamos el término “sanación” para referirnos al proceso por el cual se recupera la salud. El término está siendo usado actualmente en la literatura especializada.
2 Nütram n.º 25 (1991/3), págs. 3.12. |