
Tribalismo y nuestros pueblos de Abya Yala
Alberta de Jesús Mendoza GusmÁn
“...y cuentan los viejos más viejos que la palabra de los dioses y de las diosas alimenta diariamente la esperanza de nuestros pueblos de Abya Yala...”1
Al realizar el acercamiento a la realidad compleja de la época del tribalismo de los pueblos de la Biblia, y al estudiarla y releerla desde la realidad de los pueblos indígenas, mexicanos, se encuentra el espejo que permite asumir hoy el compromiso de lucha por la tierra y la identidad, fortalecidos por la presencia fiel de Dios y nuestros Dioses y Diosas.
Studying and re-interpreting the complex reality of the biblical tribal period from the perspective of the indigenous experience in Mexico, it is possible to discover the `mirror’ which allows one today to assume the commitment of the struggle for land and identity, strengthened by the faithful presence of God and of our Gods and Goddesses.
El tribalismo2 es una de las etapas más importantes que los pueblos viven y experimentan antes de la formación de la monarquía.
En Israel los grandes valores que esta estructura tribal de vida conservó hasta la transición para la monarquía fueron: las familias extensas, como fuente de garantía, preservación y apoyo a las autonomías que éstas debían tener. El go’el como respaldo a las familias campesinas era una de las estrategias para no acumular tierra. Había ayuda mutua, reciprocidad y la solidaridad. El sistema era igualitario. La organización social tenía tribu, clan, familia. Los jueces eran autoridad y servicio.
Durante el proceso de formación del pueblo de Israel encontramos familias que habitaban en las montañas, formando patios comunes para compartir y construir sus memorias históricas. Varios pueblos se aliaban entre ellos para asumir un proyecto alternativo frente a las estructuras del tributarismo. El eje central de esta formación del pueblo es la alianza con Yavé, y entre los mismos pueblos, para recuperar y mantener el sistema igualitario.
De esta forma, el ser israelita consiste en asumir y hacer suyo un sistema diferente desde la perspectiva del Dios de la vida.
Una de las luchas que siempre tendrán estos pueblos es la defensa de sus territorios, la tierra prometida. En esta experiencia de vida se conservó la diversidad de las diferentes tribus, en lo cultural, religioso, hasta que llegó a ser una vivencia común. Dentro de esta búsqueda de proyectos alternativos, es donde la mujer tiene un papel muy importante como el caso de Agar que toma conciencia y le da nombre a su sufrimiento o Rebeca que apoya al hijo menor en la bendición. Ella lucha junto a los demás excluidos que forman este nuevo proyecto ‘Israel’, del cual aprendemos nuevas estrategias para enfrentarnos al sistema dominante como las parteras en la esclavitud de Egipto.
Para nuestras culturas indígenas, en especial de mi cultura mixteca, propongo algunas pistas hermenéuticas desde una reflexión muy personal a partir de este contexto del tribalismo, que es la experiencia del pueblo de Israel como proyecto alternativo de alianza con Yavé. Iluminará nuestras búsquedas de saber leer y descubrir el paso y la voz de Dios en nuestras historias milenarias y actuales.
Lo que tenemos en común con Israel, como pueblos indígenas y pobres, es la lucha constante por la madre tierra, que nos da identidad como pueblo de la tierra - pueblo de Dios.
También nos reflejamos en los grandes valores que el sistema tribal tiene juntamente con los problemas que se vive en el caminar hacia la tierra prometida - la vida en abundancia.
Algunos aspectos históricos del tribalismo de Israel en Canaán
Aspectos cultural y religioso
Hay un conflicto de percepciones sobre Dios (vea Gn. 22). La percepción de Abrahán es que Dios le exige el sacrificio. Dios le impone sacrificar el futuro de las esperanzas del pueblo. A través de la visión del ángel comprende que el sacrificio del niño no es la verdadera voluntad de Dios. El Dios de Abrahán es diferente a los otros Dioses que sí exigen el sacrificio de los hijos. Pues, en nombre de estes Dioses se esclaviza, se engaña, se confunde, se malentiende sus mismas exigencias. Se rechaza al Dios verdadero que no exige sacrificios (Gn. 22,1-2.11-13). Los sacerdotes de la religión nacional tenían la función de legitimar el poder del rey y el sistema de gobierno de la ciudad-estado.
Pero también, las costumbres matrimoniales reflejan las relaciones que existen en el interior mismo del pueblo. Es la opresión que el padre realiza al buscar mujer para el hijo. Esto implica la búsqueda de partido en las familias.
La cuestión de la tierra y economía
Los señores del poder contaban con nobles de nivel secundario para administrar sus tierras. Estos administradores eran vasallos que debían lealtad a los nobles que los patrocinaban. Al fondo de la estructura social estaba la gran masa de los campesinos y obreros, el sector productor de la economía. De la gente que producía se exigían tributos. Eso facilitava el comercio. En Canaán hubo bastante comercio internacional, puesto que las principales rutas entre África y Asia necesariamente pasaban por la región. Exigir bastante tributo de campesinos permitía aumentar las ganancías en el comercio. Por eso decimos que este sistema es ‘tributario’. Los campesinos están estrechamente vinculados a la tierra, pero sobre ellos están los señores del poder de ciudades y estados. Por el privilegio de trabajar la tierra deben pagar tributo de esta manera.
Al estar bajo esta exploración de sus productos, el campesino u obrero retiene solamente el mínimo necesario para sobrevivir y reproducir. Los señores locales retienen su parte, y el resto del tributo que se paga en especie corresponde al rey.
Además de su producción primaria, los campesinos se veían obligados a colaborar en los trabajos forzados, en los proyectos de construcción y reparación de las obras del rey y de los nobles. No había prestaciones sociales. La mano de obra campesina era explotada hasta lo máximo.
Cuando hay un año de sequía y la cosecha no alcanza para pagar el tributo, el campesino tiene que sumeterse aún más al señor. Le pide prestado granos de su reserva, con lo que tendrá una doble deuda. Pagará doble tributo. Los hijos son vistos como mano de obra barata en este sistema que genera hambre y desnutrición.
Dimensiones socio-políticas
Las ciudades que conformaban a Canaán continuamente estaban en guerras entre ellas. No existía una fuerte unidad entre las ciudades de Canaán. Egipto tenía hegemonía de todo el territorio. La estructura social de las ciudades-estado puede ser comparada con una pirámide. En la punta estaba el rey y después seguían los señores nobles, vasallos, obreros, campesinos. Al margen de esta estructura se encontraban otros grupos que vivían ‘fuera de la ley’, es decir, fugitivos que vivían fuera de las estructuras de la sociedad. Son conocidos generalmente como hapiru. Estos marginados podían ser campesinos huidos de las haciendas, vasallos que no habían cumplido con sus obligaciones para con sus señores, sacerdotes regenerados o nobles que sobrevivieron en el intento de algún golpe de estado. En fin, los hapiru provenían de cualquier clase social dentro del sistema.
Estos marginados se juntaban para formar pequeñas bandas que tenían pocas opciones para ganarse la vida. Unos cuantos se dirigían hacia el desierto al sur y este del Mar Muerto. Allí esperaban alguna oportunidad para dedicarse a la vida agrícola fuera del control de las ciudades-estado. El desierto sostenía muy pocos grupos de esta manera, y los demás hapiru se veían obligados a permanecer dentro de la zona de tierras fértiles en la región central de Canaán, donde el poder de la ciudades-estado era fuerte, en donde se manipulaba todo indicio de vida sobre todo con la servidumbre y esclavitud.
A través del servicio militar obligatorio las clases bajas eran las que derramaban su sangre para defender al rey y a la ciudad-estado, en caso de algún ataque. Así el proyecto dominante y opresor negaba las posibilidades de una vida digna en Canaán, en la tierra prometida.
Algunos valores de la experiencia tribal
Valores culturales y religiosos
En el período del siglo XIII, surge un proceso de la unificación de los diversos pueblos y de las diferentes tribus. Páctanse alianzas entre la diversidad cultural y de cosmovisión. Fórmanse procesos que los unen. A pesar de sus diferencias, las tribus descubren lo común, la alianza del pueblo y Yavé como experiencia religiosa del pueblo.
Aceptar a Yavé es aceptar todo un nuevo sistema de vida, es vivir el proyecto de libertad desde la experiencia de los empobrecidos por el sistema estructural que niega la posibilidad de vida y dignidad. Cada uno conserva su historia. La historia de cada uno de los pueblos y tribus, también la memoria de sus batallas, de sus luchas y de sus héroes, se mantienen y todos juntos conforman la historia ‘oficial’. Esto es el aspecto más importante de las tradiciones del pueblo (vea los libros de Josué y Jueces).
Aquí es donde llega el concepto definitivo de Yavé en relación con su pueblo. Yavé es quien respeta sus diferencias y su autonomía. Las tradiciones de los diversos grupos fueron conbinados en un solo relato que no era la historia de ninguno de los grupos, sino la nueva historia adoptada por ellos. La misma Biblia afirma una y otra vez que la esencia de la alianza es que los que no eran un pueblo ahora son el pueblo de Yavé. Pero hay que resaltar que cada uno conservaba su diversidad. Las tradiciones fueron conservadas en la mente y luego puestas por escrito, releídas una y otra vez por los israelitas en su historia. Esos relatos eran recitados en las fiestas de las tribus llegando a formar parte del patrimonio literario oral y escrito del pueblo del Israel.
El matrimonio se convierte en una relación entre las familias que han de ser positivas para ambos. En Israel familia y clan son la base sobre la cual las demás estructuras son construidas.
Tierra y economía como valores
Algo que resalta en esta etapa es el amor a la tierra (vea Josué y Jueces). Ellos tienen una manera especial de cuidarla, que era por medio del go’el, quien impedía que las tierras se acumularan en pocas manos como consecuencia de las desgracias que podían ocurrir a cualquiera. Ejemplo: cuando una familia campesina se ve obligada a vender su parcela, quizá por enfermedad o deudas, el go’el compra la tierra para que no caiga en manos de extraños. Después de un período el dueño original lo recuperará (cf. Lv. 25,25), ya que para estos campesinos sembrar y cosechar son valores ideales. Están enraizados en su estilo de vida.
Conquistas socio-políticas
El sistema tribal tenía mucha fuerza a través de las familias extensas. Mispajah era una asociación protectora de familias extensas. Su objetivo principal era garantizar y preservar la autonomía de la familia como base de la economía. La familia trabajaba su propia tierra y se quedaba con todo lo que producía. Mientras todo estaba bien, la vida de la familia podía marchar sin la intervención del clan, aunque juntos los clanes planeaban trabajos mancomunados, arreglaban matrimonios y celebraban fiestas para toda la comunidad. Cuando una de las familias israelitas se encontraba en dificultades o en crisis, el clan estaba allí para rescatarla y volverla a una posición de autonomía. Ejemplo: si la cosecha no le alcanzaba, otras familias del clan estaban allí para compartir de sus reservas para ayudar a la familia que tenía el problema. La misma ayuda mutua se daba entre clanes de la tribu. Compartían de su abundancia. Y si toda una tribu estaba afectada, podía pedir ayuda a las otras tribus que conformaban el sistema alternativo tribal.
Estas familias extensas no eran nucleares y la presencia de la mujer era clave en las decisiones que se tomaban en esta estructura patriarcal y a la vez comunitaria. Por otra parte, es la mujer la que toma conciencia y le da nombre a su sufrimiento (esclavitud y opresión) como Agar y las parteras en Egipto.
La estructura política es tribal, y tenía cuidado del bien común de las tribus.
Proyecto alternativo: de comunidad y de alianza
El proyecto de las mujeres es de vida. Lo demuestran con la resistencia, alianza, solidaridad, colaboración mutua. Preparan a las otras mujeres para que ellas mismas tengan sus hijos (socializan el conocimiento). Esto permite la capacidad de resistencia.
El pueblo israelita relata su historia desde la visión histórica de sus antepasados, retomando un sistema diferente al tributarismo que no era igualitario. Ante las luchas de poder están en el espacio de la alianza con Yavé, reflejado en una manera diferente de expresar la fraternidad y el bien común de cada familia. Tenían como base al Dios de Abrahán, el Yavé de la promesa/alianza.
Algunas pistas para la hermenéutica bíblica india
A partir de las reflexiones de este tribalismo en la formación del pueblo de Israel, encontramos mucha semejanza con nuestras culturas indígenas en los valores y problemas que este pueblo vive y experimenta.
Como punto de partida todo gira en torno a Dios. La sabiduría y espiritualidad de nuestros pueblos indígenas es como revelación del Dios de la vida, cuando se tiene en cuenta que la experiencia de Israel es el pacto de unos con otros, donde el eje central es la alianza con Yavé como el Dios de la vida, de la diferencia y autonomía.
La Biblia contiene la experiencia del pueblo de Israel, su proyecto alternativo. Y la experiencia profunda y trascendente de Dios que tenemos nosotros, pueblos indígenas, también es palabra divina y humana.
Vivimos hoy una experiencia dolorosa en nuestra hstoria, pero también mantenemos la capacidad de leer y vivir los acontecimentos actuales desde la óptica de Dios, con profunda certeza de que el Padre nos sigue impulsando a vivir su proyecto con alegría y esperanza en su Hijo Jesucristo. Junto con el Espíritu Santo nos fortalezca y hace crecer en nuestras culturas la misma vida.
El proyecto alternbativo de vida se da donde se vive y sirve por el Dios de la vida y por el pueblo en la comunidad, donde se nos da la posibilidad de ser persona en la medida en que se sirve al pueblo y a Dios, donde el hombre y la mujer son el reflejo del Dios vivo.
Experiencias indígenas en lo cultural y religioso
“Los indios tenemos una identidad propia, clara y definida que en las circunstancias históricas actuales incluye hasta la conciencia y aceptación de lo propio. Un reconocimiento de nuestro Ser, nuestros valores, nuestra dignidad, es grandemente dinamizador de nuestra vida.”3
“En donde vivimos nuestra propia cultura, idioma, vestuario, costumbres, organización, ritos, mitos y territorio aquí vamos forjando nuestra historia, con una capacidad enorme de transformar la naturaleza, de vencer las inclemencias, de saber los tiempos y las siembras. Conocemos las fuerzas de la vida. Por eso rezamos al Dador de la vida, el Señor del Cerca y del Junto a nosotros, como Alguien que se contempla desde los acontecimientos y manifestaciones de nuestra sociedad. Tenemos un gran sentido humanitario, respeto, ayuda mutua, fineza en el trato y pensar del otro; para nosotros, esto tiene sentido de belleza.”4
“En cuanto la presencia y servicio de la mujer en la comunidad, no les son dados por ser la esposa o la hija de tal hombre; sino por sí mismas, por sus cualidades y capacidades. La herencia que recibimos de nuestros antepasados es la dignidad y los servicios. Como bandera de lucha y de animación en la sobrevivencia de la identidad cultural, ella está al pie del cañón proponiendo proyectos alternativos desde su ser de mujer para ayudar al esposo a sobrellevar la dura carga del Sistema. Ella con la espiritualidad y mística de nuestros pueblos indígenas da sentido esperanzador a la vida comunitaria. Junto con el hombre la mujer busca consejo para el bien del pueblo, apoyo decidido y valiente, para enfrentar los problemas, para dar respuesta con mayor visión, qué se va a hacer y cómo se va a hacer, evitando el autoritarismo.”5
“Los indígenas hemos sabido conservar nuestros patrones culturales y esto quiere decir que estamos presentes y lo estamos por nuestra sabiduría que ha hecho que se siga realizando de generación en generación lo nuestro.”6
Nuestra tierra y economía
Sabemos cómo querer la tierra para que ella nos dé lo mejor que tiene. Por eso luchamos para conseguir un pedazo en donde vivir y trabajar. “Nos caracteriza la identificación que logramos hacer entre la vida humana y la madre tierra; hemos aprendido a vivir en comunicación con Dios a través de la naturaleza. Algo muy propio de nosotros es el sentido y espíritu comunitario. Cuando nos encontramos en comunidad tenemos una fuerza que nadie nos puede detener. Nuestro ser de indígenas nos remite a la sensibilidad de ver y sentir las necesidades de los demás encontrando soluciones a las situaciones difíciles que se vive en la economía.”7
Una manera de ir creando un ahorro social es la mayordomía o mano vuelta, en que el compromiso es apoyar a la comunidad con dinero, semillas, granos, animales o mano de obra. Esta es una alternativa hoy ante la crisis económica, en donde podemos seguir celebrando nuestras fiestas y compromisos fomentando la armonía y unidad entre nosotros. También nos relacionamos entre nosotros con nuestro idioma, productos y problemas comunitarios, tratando de integrarnos con otros pueblos cercanos a nosotros.
Nuestras organizaciones socio-políticas
“Pertenecemos a un mundo social en el cual asumimos nuestras culturas, razas, costumbres, sin avergonzarnos nos identificamos con los nuestros. Con una capacidad de integración, sabemos respetar y buscar la paz a través del diálogo, tenemos la capacidad de servir a través de cargos gratuitos para el pueblo por elección o voluntariados.”8
“El sentido profundo de cualquier servicio que se presta a la comunidad nace de la disponibilidad de todos para que todos vivan. Dar servicio significa potenciar la vida del pueblo, cumplir la costumbre, respetar las enseñanzas de los abuelos, servir a Dios. Los cargos y servicios gratuitos que cada pueblo tiene varía por su nombre, su duración y por la región misma. El pueblo se reúne en asamblea, generalmente son los Consejos de Ancianos y principales quienes convocan y teniendo en cuenta la importancia del servicio que se prestará para la vida del pueblo. Para esto se exigen ciertas cualidades a aquellos que serán elegidos. El candidato será casado (para cargos mayores), responsable, respetuoso, estimado por la comunidad, sencillo, trabajador y servicial en las tareas comunitarias. Deberán ser elegidos aquellos que con su vida demuestran su capacidad de entrega, pues han cumplido bien sus cargos anteriores. Deben ser de edad madura, es decir de 45 a 60 años, y muy respetuosos de las costumbres, tradiciones, creencias, y ser amantes de su pueblo y temerosos de Dios.”9
“La autoridad, para tomar alguna decisión, tiene que dialogar con su mujer, para que ella contribuya al bien de la Comunidad, los dos son uno y la pareja se ayuda mutuamente, entre los dos debe haber comunicación. Así como Dios es Padre y Madre, entre hombre y mujer se ayudan para regir al pueblo escuchándolo; se dan fuerza y entendimiento para lograr el desarrollo comunitario y una vida digna para todos. Se complementan en ideas, consejos y experiencia. De otro modo se derrumbaría la familia y la comunidad.”10
Proyecto dominante y opresor y la muerte actual
El proyecto opresor está en donde triunfa el poder, la producción, individualismos y donde no se toma en cuenta a la persona en sí.
El dios que domina
Estamos dentro de un sistema del neoliberalismo en donde se manipula la vida destruyendo los bosques, contaminando el ambiente y las aguas. Es la época de destruir por lo tanto hasta a nosotros nos destruyen, nuestras costumbres, idiomas, en una palabra toda nuestra cultura como pueblos indígenas. En cuanto lo religioso, parece que todo se ha convertido en dios, al mismo tiempo se crea una ideología de ser como dioses. Es la era de las tecnologías en donde Dios ha pasado a último término, y el hombre y la mujer son unos seres más en la sociedad como robots. Se generalizan las costumbres convirtiéndose en modas e ‘igualdad’. Las mujeres somos doblemente explotadas y marginadas por ser mujeres y por ser indígenas.
Tierra dominada
La tierra se explota, se cosifica como mercancía para producir más, para incrementar el poder ya que la tierra está en manos de unos pocos. “La crisis económica nos está matando de hambre, la vida se hace más difícil, con la devaluación de la moneda, nos trae desempleo, miseria y aumento en los precios de los artículos de primera necesidad. La dependencia de los pueblos de las ‘ayudas’ del gobierno trae como consecuencia la división de las comunidades; frecuentemente el gobierno maneja las ayudas como premio a la sumisión. Hay dependencia de Estados Unidos en la solución de nuestros problemas; estamos como en una esclavitud, con un plan hecho desde fuera.”11
La mujer como madre, esposa, trabajadora doméstica y asalariada se ve agobiada en el trabajo por la carestía de los productos básicos que no le permiten comprar ni lo necesario. Normalmente los dos trabajan. Y cuando el esposo emigra ella se queda al frente de su familia cuidando a sus hijos, parcela y animales. Los que poseen un pedazo de tierra pagan impuestos muy altos.
Dominaciones sociales y políticas
“En los pueblos hay pleitos y divisiones porque no se está de acuerdo con el gobierno. No hay justicia para nuestros pueblos, aumentan los asaltos y divisiones, se siente desánimo y desesperación en las comunidades. No respetan nuestros derechos, a los que reclaman se les trata como revoltosos y agitadores. Se hace un manejo de la mentira como si fuera verdad. Nos sentimos engañados por los gobernantes. Hay confusión y desinformación de lo que realmente sucede. Hay una manipulación de la conciencia. A toda costa los de arriba defienden su proyecto neoliberal.”12
Hay un presidencialismo y autoritarismo en varios países de nuestro continente, reflejando ingobernabilidad y un estado de derecho roto, reforzado con un ambiente de militarización.
Conclusiones
Al reflexionar a partir de las tradiciones tribales en la Biblia me hace pensar en las diferentes etapas que han vivido nuestros pueblos indígenas de Abya Yala (andina, amazónica y mesoamericana). La forma en que nuestros pueblos vivieron y conservaron grandes valores como son: las familias extensas, la ayuda mutua, la reciprocidad. De una manera semejante lo relaciono al go’el como el padrino o familias que se encargan de otra familia o de los hijos.
Sabemos que toda cultura evoluciona. Nuestros pueblos también han ido buscando otras maneras de integrarse a otras culturas de las cuales se han enriquecido con otros valores, pero también ha habido ocasiones en que han perdido su identidad cultural.
Se han presentado hechos dolorosos que nos hacen pensar en los grandes imperios indígenas, la pugna entre las culturas.
Uno de los desafíos que me planteo al recordar las conquistas de los pueblos y de las tierras que en esta etapa nos presenta, cuando Yavé se pone de parte del pueblo que se adueña de las tierras. Una de las luchas fuertes y constantes será sobre la tierra.
Hay muchas cosas que nos hacen sentir parte de este Israel. También los pueblos indígenas somos parte de ese pueblo al tener en cuenta la alianza con el Señor del Cerca y Junto a nosotros, Padre-Madre que nos compromete en una alianza fraterna con otros pueblos hermanos.
Por el hecho de haber tenido una cercanía profunda con el estudio del tribalismo bíblico descubro las grandes propuestas que nuestros pueblos le hacen al sistema actual del neoliberalismo como son :
a) La organización propia para nombrar sus autoridades.
b) Las luchas incansables por el territorio, la dignidad y la autonomía.
c) La manera de vivir los momentos coyuntural y críticas de la historia.
d) Las fiestas, la alegría que hace que nuestros pueblos resistan activamente y con esperanza los golpes de la vida.
e) La reciprocidad y ayuda mutua que se siguen dando, aún con la devaluación de las monedas de nuestros países.
f) Los grandes movimientos de los grandes pueblos indígenas y pobres que va surgiendo a lo largo de Abya Yala.
¿De qué manera la experiencia del pueblo de Israel fortalece e ilumina nuestro caminar como pueblos indios?
Hay desafíos que constantemente nos planteamos, ante la inmensa riqueza que aporta Israel desde su experiencia en la búsqueda de la tierra prometida, la cual tiene mucha similitud con la de nuestros pueblos indios. La etapa del tribalismo israelita nos brinda nuevas luces para acompañar con delicadeza y amor a nuestras culturas, que están abiertas y dispuestas a aprender de otras experiencias ajenas a ellas, que fortalecen la identidad y el protagonismo dentro de la realidad histórica que les toca vivir hoy.
Al mismo tiempo se acrecienta la fe, la esperanza y el amor en el Dios universal, quien acompaña y comparte en nuestras luchas al igual que otros sectores, entre nosotros mismos los pueblos indígenas, tomando en cuenta el Espíritu de lucha que poseen las mujeres gestadoras de la esperanza y proyectos alternativos de vida.
Espero que este tema nos sirva para seguir acompañando a nuestros pueblos indígenas en sus luchas por la tierra y por el proyecto del Dios por quien se vive.
Alberta de Jesús Mendoza Guzmán
Mar Mármara 402
Colonia Popotla
Delg. Miguel Hidalgo
11400 México, D.F.
México
1 Tradición oral de espiritualidad mixteca; los mixtecos son pueblos indígenas del Estado de Oaxaca-México.
2 Tomado de mi memoria sobre la asesoría de Alicia Winters en el Curso Intensivo de Biblia de 1995 en La Paz, Bolivia.
3 “Somos reflejo del Dios vivo” - Teología de la identidad y teología de la historia - Memoria del segundo encuentro de EAPI/Enlace de Agentes de Pastoral Indígena. Temoaya, Estado de México, 17-21 de febrero de 1992, pág. 15.
4 Somos reflejo del Dios vivo, pág. 18.
5 “Raíz y esperanza” - La conyunctura actual a la luz de la teología india - Memoria del quinto encuentro de EAPI/Enlace de Agentes de Pastoral Indígena. San Pablo Villa de Mitla, Oaxaca, México, 20-24 de febrero de 1995, pág. 33.
6 “Respeto a lo nuestro” - Derechos fundamentales indígenas - Memoria del cuarto encuentro de EAPI/Enlace de Agentes de Pastoral Indígena. Xapatláhuac, Guerrero, México, 18-22 de abril de 1994, pág. 19.
7 “Somos reflejo del Dios vivo”, pág. 21.
8 “Somos reflejo del Dios vivo”, pág. 18.
9 “El petate y el bastón” - Organización y autoridad en la práctica y pensamiento de los pueblos indígenas - Memoria del tercer encuentro de EAPI/Enlace de Agentes de Pastoral Indígena. Michoacán, México, 8-11 de febrero de 1993, pág. 10.
10 “Raíz y esperanza”, págs. 32-33.
11 “Raíz y esperanza”, págs. 15-16.
12 “Raíz y esperanza”, págs. 16-17.
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