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La eficacia de la fe en la superación de desigualdadesEstudio exegético sobre la carta de Pablo a Filemón, Apia y Arquipo Ivoni Richter Reimer
Resumen El presente artículo introduce comentarios generales a la carta de Pablo y Timoteo a Filemón, Apia y Arquipo y hace un estudio profundizado del texto. Lo analiza dentro de su contexto literario-social. Apunta hacia problemas interpretativos. Rescata la centralidad de la carta, afirmando la superación de la dominación en la relación de amor-solidaridad y en la práctica de la comunión. Esa vivencia del evangelio de Jesucristo es la realización de la voluntad de Dios: No vivamos como esclavos/esclavas y señores/señoras, sino como hermanas y hermanos amados en todos los niveles. Abstract The present article brings general comments on the letter of Paul and Timothy to Philemon, Apphia and Archippus and makes a careful study of the text. The text is analyzed in its socio-literary context. Problems of interpretation are pointed out. The centrality of this letter is reclaimed, affirming the overcoming of domination in a relationship of love-solidarity and in the practice of communion. This living-out of the Gospel of Jesus Christ is the realization of the will of God: Let us not live as slaves and masters but as sisters and brothers who are beloved in every way.
1. Introducción Son muchas las razones que nos llevan a estudiar un escrito bíblico. Históricamente, la carta de Pablo a Timoteo y Filemón, Apia y Arquipo ha merecido la atención y adquirido relevancia principalmente en tiempos de conflicto, marcados por la lucha de liberación de la esclavitud. Hoy, los intereses se concentran tanto en los posibles abordajes hermenéuticos cuanto en su significado eclesial, cuando se trata de construir comunión entre personas diferentes. El estudio exegético podrá ayudar en este camino, trayendo a la luz algunas pistas que tal vez han sido opacadas por la historia interpretativa y por sus presupuestos para con este texto. Primero, hago una introducción general a la carta, haciendo también algunas observaciones sobre su historia interpretativa. Después hago el estudio detallado del texto, y concluyo el trabajo con algunos apuntes que considero centrales. 1.1. Los remitentes y las personas de destino Esta carta, normalmente llamada la Carta a Filemón, es la carta paulina más pequeña. Fue escrita por Pablo y Timoteo. Tiene un sello marcadamente personal, pero no es una carta personal, pues está dirigida a tres personas mencionadas por su nombre: Filemón, Apia y Arquipo, y a la iglesia que se reúne en casa de Filemón. Con eso está señalando que el asunto que va a tratar no es meramente particular, sino que tiene referencia a un grupo mayor y a líderes relacionados con la iglesia cristiana. La carta, por lo tanto y al menos, se debería llamar Carta de Pablo y Timoteo a Filemón, Apia y Arquipo. 1.2. Lugar y fecha Cuando se escribió la carta, Pablo y Timoteo se encontraban en Asia Menor, probablemente en Éfeso, en los años 53-551. Pablo estaba preso. Por eso, esta y otras cartas paulinas y deutero-paulinas (Filipenses, Colosenses y Efesios) se las llaman “Cartas de la Cautividad”. A propósito, Filemón tiene una grande semejanza con la carta a los Colosenses. La mayoría de las personas mencionadas son las mismas: Pablo, Timoteo, Onésimo, Aristarco, Marcos, Epafras, Lucas, Demas y Arquipo.2 Ese es un factor marcante para localizar la iglesia que se reúne en la casa de Filemón en Colosas (o en los alrededores), una ciudad en la región de Frigia, en Asia Menor y no muy distante de Éfeso. 1.3. Motivación, situación histórica e historia interpretativa Tradicionalmente3, la exégesis ha afirmado que Pablo escribe la carta con el objetivo de interceder ante Filemón, a fin de que él reciba de regreso en su casa a su esclavo fugitivo Onésimo. Se buscan argumentos para esa afirmación: en v. 15, se dice que Onésimo se separó temporalmente de Filemón; en el hecho de que Pablo diga que lo manda de vuelta (v. 12); en los repetidos pedidos personales y emotivos de Pablo para que Filemón acepte al fugitivo de regreso en su casa (v. 16-17); en el hecho de que Pablo esté dispuesto a reparar los daños y la deuda causados por motivo de la fuga (v. 18-19), interpretados tanto como trabajo no realizado y pérdida de propiedad cuanto como un robo hecho por Onésimo antes de su huida o por causa de la misma. Esa lectura de la carta en la óptica dominante acerca de un esclavo fugitivo se basa en estudios sobre el sistema esclavista en el imperio romano. En la antigüedad, la huida de esclavos y esclavas era castigada, por ejemplo con la tortura. Además, en caso de captura, se dificultaba la posibilidad de algún proceso jurídico con el objetivo de liberar al fugitivo. El estado ayudaba a los propietarios en la captura, colocando su aparato a su disposición. Pero tanto el estado, los propietarios cuanto los fugitivos y fugitivas también sabían que había lugares, donde nadie tenía el derecho de capturarlos. Se trataba principalmente de lugares sagrados (como templos y sinagogas), usados como locales de asilo y abrigo. También sabían que los fugitivos y las fugitivas podían alcanzar clemencia e incluso libertad junto a sus señores, si conseguían que algún amigo importante del señor o de la señora interceda en su favor. Se conoce que si alguien no autorizado ofrecía asilo a algún fugitivo y/o a una fugitiva (lo que significa retención ilegal e ilícita de propiedad ajena), esa persona tenía que pagar al propietario o a la propietaria el precio contractual del asilado o de la asilada, o recibiría, cuando fuera descubierto, el mismo castigo aplicado al esclavo fugitivo o a la esclava fugitiva.4 La carta se interpreta a partir de este aspecto específico del sistema esclavista (huida o reparación). Esa interpretación no solo ha tenido repercusiones, sino implicaciones negativas para las mujeres, los niños y hombres que se encontraban en régimen de esclavitud y también para la propia credibilidad de la iglesia cristiana. Una de las consecuencias antilibertarias más drásticas de esa historia interpretativa es que la carta se ha usado –principalmente cuando estaban en auge movimientos de liberación de la esclavitud en diversos lugares– como prueba de que la huida de esclavos y esclavos, su lucha y su reivindicación por la libertad no son actitudes y enseñanzas cristianas. A fin de cuentas –así concluyen– Onésimo, después de su conversión, había reconocido su irresponsable locura y voluntariamente volviera a la casa de su señor.5 En esta historia interpretativa, por su carácter discriminatorio, es igualmente problemático el hecho de que ella, junto con todos sus representantes, tomó partido y defendió el interés de los señores, incluso descalificando a Onésimo moralmente y criminalizándolo concretamente. En la carta, al contrario, como veremos más adelante, no hay palabras que caractericen a Onésimo como un esclavo fugitivo. Además, no se dice en forma clara que él sea esclavo de Filemón, ni que Pablo le pida a Filemón que lo reciba de regreso en su casa.. Por causa de observaciones semejantes, Sara C. Winter6 comenzó a defender la tesis de que Onésimo no es un esclavo-fugitivo de Filemón, sino un esclavo-enviado por Filemón. Cuando está con Pablo, se encuentra, por tanto, al servicio de Filemón para aliviarle el sufrimiento en la prisión. Pablo, entonces, lo envió de regreso, con el deseo de que Filemón lo acoja como hermano amado –ya que se había convertido– y que lo libere para la diaconía y el trabajo misionero junto a Pablo. Las dos propuestas interpretativas funcionan como hipótesis que tratan de entender una situación complicada y delicada. Ambas lo consiguen solamente en parte. La carta no formula ninguna reivindicación clara y precisa, a no ser que Filemón acoja a Onésimo “no más como esclavo, sino por encima de esclavo, como hermano amado tanto en la carne como en el Señor” (v. 16). Tanto una como la otra hipótesis pueden ser probables. En todos los casos, Pablo continúa moviéndose dentro del sistema esclavista y de sus leyes. Él, por ejemplo, no toca la autoridad y el poder que Filemón tiene para disponer sobre su propiedad (res=cosa) llamada esclavo Onésimo. Pablo necesita de su consentimiento para cualquiera que sea su intención en relación a Onésimo. Sin eso, Onésimo continúa sin chance ni voz. Continúa siendo res, no persona que opta por su camino. Por eso, Pablo centra su pedido en “tanto en la carne como en el Señor”. Ambos niveles son igualmente importantes en la relación entre personas iguales, entre personas hermanas. Aquí se pide la concretización, a nivel práctico, de la declaración teológico-bautismal de Ga 3,26-28. 1.4. Estructura de la carta Hay distintas maneras de clasificar la carta en cuanto a su estructura, pero todas ellas confirman que también formalmente la carta respira autenticidad paulina. Tradicionalmente, se estructura de la siguiente manera: Saludos 1-3 Más abajo, presento una estructura que se diferencia de la anterior, por estar presentada en forma de quiasmo, lo cual hace visible la afirmación central de la carta7:
1-3 Saludos iniciales 4-7 testimonios de amor y fe 15-17 Acogida de Onésimo 18-19 Pablo responde económica y 20-22 llamada al testimonio imperativos y 23-25 Saludos finales
Esos breves apuntes sobre la Carta a Filemón, Apia y Arquipo nos ayudan a percibir tanto la importancia de la propia carta, como también el contenido práctico que ella fue adquiriendo en el transcurrir del tiempo. Durante una larga época se la valoró teológicamente como superflua e irrelevante. Veremos, en el estudio de la carta, en qué consiste su relevancia y su desafío. En este estudio, seguiremos la estructura tradicional de la carta.
2. Análisis del texto Esa carta no fue escrita en vano. Tiene, como todas, su objetivo. Sale al encuentro de preguntas, dudas, aspiraciones de las personas y de las comunidades. Cuestiona, exhorta y desafía a la vivencia y a la práctica del evangelio de Jesucristo, de la voluntad de Dios. Cuando la leemos, generalmente lo hacemos con nuestros presupuestos adquiridos de otras lecturas. Procuro hacer una lectura y un estudio del texto como texto, haciendo análisis de palabras y de situaciones, en el ritmo de la carta, respetando su estructura, sin atropellar su flujo argumentativo. Esto ayuda a evitar una lectura viciada y llena de prejuicios. 2.1. Prefacio (v. 1-3) y final (v. 23-25) - Comunión y gracia como marco y sostén del argumento El inicio y el final de la carta son importantes, porque le dan una unidad marcada por la comunión entre las mujeres y los hombres mencionados y porque las palabras de gracia y paz se dirigen a toda la comunidad. Ese marco referencial evidencia que la carta no trata de un asunto meramente individual y particular, ni se dirige solamente a una persona. La carta se refiere a toda una estructura de relaciones personales y comunitarias. Veamos: A pesar de que toda la carta está escrita en primera persona del singular “yo”, el v. 1 menciona a Timoteo como co-remitente8, lo cual le da un sentido más comunitario al contenido de la carta. Dirigida a tres personas citadas por su nombre (Filemón, Apia y Arquipo) y a una comunidad de la casa, por un lado; y apoyada por saludos de una lista de personas explícitamente nombradas, por otro lado, la carta abraza a una colectividad que se coloca al lado del “tú” a quien se dirige la carta (Filemón). Esa colectividad forma una instancia crítica, frente a la cual Filemón tendrá que confrontar su actuar en relación a Onésimo. Simultáneamente, también se la puede entender a ella como ejemplo de una nueva comunidad, que ya vive de manera cualitativamente diferente dentro de su contexto. Esto está atestiguado por las caracterizaciones igualitarias usadas para describir a las personas involucradas: “colaborador”, “cooperador”, “compañero de luchas”, “compañero de prisión”. Hacia ese nuevo modelo relacional entre personas apuntan con mayor claridad las palabras “hermano” y “hermana”, dirigidas al inicio para Timoteo y para Apia, y también referidas a Filemón (v. 7 y 20) y a Onésimo (v. 16). Todos los personajes (Pablo, Timoteo, Filemón, Apia, Arquipo, Epafras, Marcos, Aristarco, Demas, Lucas) vienen caracterizados con adjetivos que indican tanto las condiciones vivenciales del momento cuanto las funciones y los status eclesiales. Esto es lo que veremos a continuación: En lo que se refiere a la situación de prisión, Pablo se autoidentifica como désmios “prisionero” de Jesucristo. Ese término que aparece nuevamente en el v. 9, apunta hacia la situación real de prisión que ciertamente sucedió por causa del trabajo misionero que Pablo realizaba como apóstol de Jesucristo. El deja traslucir también una serie de otras implicaciones que sucedieron en esa prisión (v. 9,10,13,23). Aunque en esa carta Pablo no se identifique como “apóstol”9, la dignidad con la que enfrenta la prisión, y la autoridad que aquí trasluce (principalmente en v. 8 y 21), son claramente apostólicas. En la lista de saludos, Epafras está mencionado como synaichmalotós “co-prisionero” de Pablo, en el sentido de estar viviendo en cautiverio probablemente por haber sido su compañero de lucha. Pablo resalta esto, diciendo que, así como él, también Epafras está preso por causa de Cristo Jesús, y en él permanece. Todas las demás designaciones se refieren a funciones y status eclesiales. Timoteo es identificado como adelfós “hermano”. Apia se la identifica como adelfé “hermana”10. Para una exégesis y hermenéutica feministas de liberación, es importante observar que, en la mayoría de los comentarios y artículos sobre Filemón, Apia es transformada en su “esposa”11, no es siquiera mencionada12, o está de alguna forma descalificada13, invisibilizándose, así, su presencia y actuación en aquella comunidad. También Filemón (v. 7 y 20) y Onésimo (v. 16) son designados como “hermanos”. Esa identificación de los miembros de la iglesia de Jesucristo como hermanos y hermanas apunta hacia estructuras igualitarias en las relaciones programáticamente formuladas independiente de la clase, del género y de la raza (Ga 3,28). La propia carta muestra que esas estructuras no son vivenciadas automáticamente. Es necesario luchar y argumentar para que ellas entren en vigor. Aquí, Pablo y Timoteo luchan para que, en esa comunidad de personas igualadas por Cristo, se acepte al esclavo Onésimo, que se convirtió a Cristo, como “hermano amado” (v. 16). Filemón está caracterizado como agapetós14 kai synergós hemon “amado y cooperador nuestro”. Arquipo recibe la identificación de systratiótes “compañero de luchas”. Los demás mencionados son Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, caracterizados, igual que Filemón, como synergoi “colaboradores”, “cooperadores” de Pablo en el trabajo misionero. Los términos que aquí aparecen se refieren al trabajo misionero realizado junto con Pablo, sea a nivel local o translocal, como es el caso también de otras mujeres y hombres, mencionados por Pablo en Rm 1615. Todas las personas nominalmente mencionadas por su nombre e identificadas con funciones o status eclesiales implicadas y mencionadas arriba son líderes pastorales, misioneros actuando en comunidades, como la que se reúne en casa de Filemón. Se trata de una pequeña célula eclesial, en la cual Filemón es el líder principal. Las cartas de Pablo y los Hechos de los Apóstoles mencionan muchas de estas iglesias de casa. Algunas veces son mujeres, otras veces hombres que asumen la responsabilidad en todo tipo de vivencia, enseñanza, celebración y comunión (cf. Col 4,15; Rm 16,5; 1 Co 16,19)16. Pablo siempre es muy específico en esas declaraciones. Aquí él dice expresamente “la iglesia que se reúne en tu casa”. Si Apia fuese esposa de Filemón (ver arriba), él ciertamente diría “la iglesia que se reúne en vuestra casa”, como lo hace en Rm 16,5; 1 Co 16,19. Otro detalle muy importante a observar es que se menciona solamente a una mujer, Apia. Ella, a propósito, también es la única mujer que aparece por su nombre entre las personas a quienes se dirigen las cartas del Nuevo Testamento, lo cual constituye un testimonio a favor de su protagonismo en la historia de la misión cristiana. La gracia de Dios en Cristo Jesús sustenta la comunión de las personas y de la comunidad mencionadas y permite que se viva en una estructura de relaciones cualitativamente nuevas, las cuales hacen visible la paz de Cristo. Esa gracia y paz darán sustento a los argumentos que Pablo usa en el cuerpo de la carta. Todo el contenido y toda la decisión están fundamentados y relacionados por esa acción primera de Dios. Gracia y paz funcionan como inclusión, esto es, abren y cierran la carta, sellando su contenido. 2.2. Proemio - Acción de gracias e intercesión por Filemón (v. 4-7) La oración de Pablo por Filemón es simultáneamente acción de gracias e intercesión, y en ella se transparenta la reputación pública de Filemón en la comunidad cristiana. Ella expresa tanto la convicción de Pablo respecto de la fe y del amor de Filemón en su relación con Dios y con los prójimos (santos) cuanto el pedido para que la comunión de fe se vuelva eficaz en el conocimiento de todo el bien que hay en nosotros con Cristo. Los v. 4 y 7 inician con palabras de una misma raíz griega: eucharisteo “agradezco”, “doy gracias”; charán écho “tengo alegría”. El motivo del agradecimiento y de la alegría de Pablo está en la manifestación concreta de la fe en Jesucristo, expresada y vivida en el amor (agápe) de Filemón que alivia y reanima “las entrañas” (splánchna) de los “santos”, esto es, de las personas que participan de la comunidad cristiana17. Ese concepto antropológico/biológico tiene relevancia para la práctica de la fe. Se transforma en símbolo que expresa la necesidad y la satisfacción material, sicológico-afectiva y emotiva de las personas. Esas personas testimonian respecto de la fe y del amor de Filemón, y Pablo dice que “oyó” el testimonio, tal vez a través de Onésimo. La fe y el amor son la base de la comunión (koinonía). Pablo intercede, por lo tanto, para que esa comunión se vuelva eficaz. La comunión abarca todos los niveles de la vida, tanto espiritual cuanto material: oración, celebración, compartir de la Palabra y del pan. La comunión tiene sus reflejos en la vida personal y eclesial-social. El amor y la comunión son manifestaciones profundas de la solidaridad que impregna y transforma las relaciones. Los v. 4-7 forman un bloque maravillosamente acabado, pero que impulsan la historia hacia adelante. Es un proemio bien reflexionado y estructurado, lingüísticamente bien articulado. Expone los temas centrales que se retomarán en la argumentación de los próximos bloques. Así, las oraciones de Pablo (v. 4) encuentran su reciprocidad en las oraciones de la comunidad (v. 22); el amor testimoniado por los “santos” (v. 7) está desafiado a mostrarse eficaz en la relación con Onésimo (v. 9-10 y v. 16); la eficacia de la comunión-koinonia de la fe (v. 6) es exigida a concretizarse en la acogida de Onésimo como koinonon “compañero” (v. 17); así como las entrañas “de los santos” fueron aliviadas y reanimadas (v. 7), así Pablo pide que Filemón alivie y reanime sus propias entrañas (v. 20). La oración de acción de gracias y de intercesión de Pablo deja transparentar que la reputación público-comunitaria de Filemón es buena. Los hilos argumentativos que están tejidos en ese bloque, sin embargo, van a comprometer la reputación de Filemón, creándose una expectativa en el sentido de que Filemón corresponda positivamente a los desafíos y a la propia imagen que se ha ido creando de él. 2.3. La parte central de la carta: La intercesión por Onésimo (v. 8-20) Ese es el corazón, las entrañas de la carta. Aquí Pablo procura formular su pedido, profundizando y radicalizando lo que ya había expuesto en los versículos anteriores. Aquí todo se concretiza y todo quiere realizarse. La koinonia late fuerte en cada palabra. Y el desafío está en establecer y crear koinonia entre diferentes. Pablo lo intenta paso a paso, usando cada palabra para conseguir el lugar y el efecto certero. Ya no conseguiremos percibir y saber muchas cosas. Pero quien recibió la carta, y la comunidad presente, sabían ciertamente de lo que se trataba. La primera conjunción de la carta –dio “por eso”– nos guía hacia el contenido central, profundizando y detallando lo que ya se abordó anteriormente. Esa parte central se la puede subdividir en dos subunidades: 2.3.1. El juego de los opuestos permeado por la emoción (v. 8-14) La contraposición de realidades, de deseos y de situaciones caracteriza esos versículos. Pablo introduce su petición, pero de tal manera que no la explica claramente. Él hace una solicitud en favor de Onésimo (v. 10). ¿Pero qué es lo que el quiere? Lo envía a Filemón (v. 12), confesando que quisiera permanecer con él en la prisión (v. 13). En el inicio y en el final de esta parte se colocan dos conceptos orientadores y fuertes. Se trata de la contraposición entre la parresía “libertad” (v. 8) y la anánque “obligación” (v. 14). En ese campo es en el que se da el dilema. Pablo tiene conciencia de su autoridad apostólica para, en Cristo, ordenar lo que conviene. Tal argumento y postura, sin embargo, tendrían como resultado que Filemón obedeciera por obligación. El apóstol se siente inhibido. El quiere el consentimiento de Filemón. Por eso, él abdica de su autoridad apostólica y prefiere, por causa del amor, hacerle un pedido. El v. 10 introduce el motivo del dilema inhibidor: Onésimo. A partir de ahora, Onésimo es el centro. En él se definirá la cualidad del amor-agápe y de la comunión de fe, de todo bien que hay entre nosotros a través de Cristo. ¿Pero quién es Onésimo a fin de cuentas? Pablo califica a Onésimo, presentándolo a Filemón. Antes, inclusive, de mencionarlo con el nombre, lo llama “mi hijo, a quien yo engendré en las prisiones”. El término téknon “niño” “hijo/a” hace parte del vocabulario teológico de Pablo. Él demuestra hacer uso de la tradición judaica, en la cual el rabino o el maestro llama a sus discípulos así18. Pablo no lo hace solamente en relación a Onésimo, sino también con las personas cristianas de Corinto (1 Co 4,14) y con Timoteo (1 Co 4,17). Si por detrás de esto se refleja también la situación de que esas personas fueron bautizadas por él, como lo presentan algunos estudiosos19, no lo sabemos (cf. 1 Co 1,12-17). La primera relación, por lo tanto, que aparece entre Pablo y Onésimo, es la de padre-hijo. En el v. 11, Pablo relaciona primeramente a Onésimo con Filemón y, entonces, con Filemón y consigo mismo. Se refiere al valor del uso de Onésimo, subvertiéndolo: “antes él era inútil para ti; ahora es útil para ti y para mí”. En ese juego de palabras, común en la transacción de esclavos, conocido también en el mundo judío20, se subvierte el valor del uso de Onésimo. El tiempo pasado está superado. Es ahí, cuando, Pablo llega al punto culmen de su trayectoria: “el cual te envié, él, esto es, mis entrañas” (v. 12). La novedad está tanto en la afirmación del envío cuanto en la identificación de Onésimo con los órganos vitales de Pablo. El verbo anapémpo significa “enviar” (Lc 23,7; Hch 25,21), también puede ser usado con el sentido de “enviar de vuelta”, pero ahí se refiere siempre a alguien que fue anteriormente enviado por quien ahora lo/a recibe de regreso (Lc 23,11.15; Flm 12; 1 Clemente a los Corintios 65,1)21. Significaría que Filemón había enviado a su esclavo a Pablo, a fin de mandarle algo o por mantener contacto, como sucedía en otras situaciones, en las cuales Pablo u otras personas salen aliviados (anapáuo)22. La constatación del envío de alguien que se volvió vital para Pablo es seguido inmediatamente con el pedido implícito y la insinuación de que Filemón está en deuda con él: “Yo quería conservarlo conmigo, para que en tu lugar me sirviese en las prisiones (a causa) del evangelio” (v. 13). Sutilmente, Pablo equipara a Filemón con Onésimo en la cuestión de la diaconía, que en la sociedad romana es un servicio prestado por personas esclavas. El final retoma el inicio, reafirmando que a Pablo le gustaría tener el consentimiento de Filemón para conservar a Onésimo consigo, consentimiento que presupone un conocimiento de causa (gnóme-ginósko). Ese sería el bien que Filemón podría hacer a Pablo. El deseo de Pablo es que ese bien se haga libremente, y no por obligación. Directamente, Pablo todavía no identificó la relación entre Filemón y Onésimo. Ciertamente es de subordinación, visto que Pablo necesita del consentimiento de Filemón. La segunda parte profundizará esta cuestión de las relaciones. 2.3.2. Compromiso en la solidaridad y radicalidad en la comunión (v. 15-20) Este es el punto alto del texto. Muy bien formulado, compacto, complejo, cargado de sentido. El texto se fue intensificando para, finalmente, iluminar cuestiones que todavía no quedaron claras: ¿Quién es Onésimo a fin de cuentas? ¿Cuál es su situación? ¿Qué es lo que quiere Pablo? En el v. 15 trata de dar una justificación al hecho de que Onésimo “fue separado” (chorídso) temporalmente de Filemón. No hay seguridad, sino apenas posibilidad, expresada por el adverbio “tal vez”. Pablo quiere comprender y mostrar a Filemón que esa separación debe haber tenido una finalidad. Él la interpreta en un presente escatológico: “a fin de que lo recibas para siempre” (aiónion “eternamente”). Hasta aquí, todavía no está claro lo que pasó entre Onésimo y Filemón, entre Pablo y Onésimo. En la relación entre personas, el verbo chorídso comúnmente es usado para caracterizar separaciones entre esposa y esposo (Mt 19,6; 1 Co 7,10.11.15), entre sacerdotes y pecadores (Hb 7,26) y, en este caso, entre Filemón y Onésimo. Expresa simplemente una separación espacio-corporal. Nada se dice sobre cómo sucedió la separación, ni sobre su motivo. Nada indica una situación de fuga. Solamente sabemos que Onésimo se separó por un tiempo, estuvo con Pablo en la prisión, y Pablo lo envió a Filemón. A partir del v. 16 se presentan algunas novedades importantes: Por lo tanto, solamente ahora sabemos que Onésimo es esclavo. No se dice expresamente que él es esclavo de Filemón. Esa relación de señor y esclavo, sin embargo, puede deducirse principalmente de los v. 13-14 y 17-18. Pablo articula un texto a partir de la prisión, hacia la realidad del sistema esclavista romano. El texto es penoso como lo es la propia situación, pero consigue formularlo con tal claridad que supera y derrumba todos los obstáculos, pues al final Pablo puede exteriorizar aquello que retuerce sus entrañas: “que lo recibas para siempre, ya no como esclavo, sino muy por encima de esclavo, como hermano amado, especialmente de mí, pero mucho más de ti, tanto en la carne como en el Señor”. Ese es el deseo de Pablo, expresado en esa escatología presente. Está declarada la superación del sistema esclavista a través del amor y de la fe en Jesucristo. La acogida de Onésimo debe suceder en la integralidad de la koinonia, tanto a nivel socio-material, cuanto espiritual. Filemón debe recibir a Onésimo como hermano amado, y no como a esclavo. Siendo hermano, no es posible continuar como esclavo. Las categorías esclavo-hermano son incompatibles. Pablo va a profundizar y concretizar su pedido a través de argumentos condicionales, ligados a través de frases imperativas: “¡Si me tienes como koinonón/compañero, acógelo como a mí!” (v. 17). El verbo proslambáno tiene el sentido de “acojo”, “acepto” también en otros textos de Pablo y sobre Pablo (Rm 14,1; 15,7; Hch 28,2). En primer lugar, Pablo cuestiona su propia relación con Filemón. Antes de actuar con Onésimo, Filemón tendrá que confirmar o no su comunión con Pablo. Si su respuesta es positiva, deberá acoger a Onésimo igualmente como koinonón. En caso contrario, prácticamente estará negando su comunión con Pablo. No hay términos medios. Onésimo es el garante de la comunión, de la relación entre Pablo y Filemón. En él se mostrará la eficacia de la koinonia (v. 6), de esa relación religioso-social que no hace acepción de personas. La próxima frase condicional refuerza el pedido, entrando con argumentos que tratan de reparar eventuales pérdidas y daños económicos. Aquí no se dice que Onésimo perjudicó/causó daño a Filemón, ni que él deba alguna cosa. Pablo cuestiona o acepta esa posibilidad, intentando prevenirse también en ese sentido. “¡Si él te causó algún daño o deuda, echa eso en mi cuenta!” (v. 18). El uso del verbo adikéo “perjudicó”, “causó dañó” tiene connotaciones sociales y se usa varias veces en el Nuevo Testamento, también lo usa Pablo, para indicar la práctica de la injusticia que lesiona también el derecho vigente a través de daño o de ofensa (Lc 10,19; Hch 7,26-27; 25,10; 1 Co 6,8; 2 Co 7,2; Ga 4,12; Col 3,25). Fuera del Nuevo Testamento, también en el uso de la LXX, el verbo remite siempre hacia el sentido de actuar contra el derecho o la costumbre, tiene connotaciones religioso-sociales de pecado, también cuando se trata de ofensa personal. Los intentos de visualizar el como Onésimo podría haber perjudicado a Filemón muestran el esfuerzo especulativo, que tiene por consecuencia también la minimización, ridiculización y maledicencia del esclavo23. Eso se agrava cuando se aborda y concretiza el verbo ofeilo “debo”, en el cual se afirma que Onésimo, antes de huir, robó dinero de Filemón, haciéndose deudor de Filemón24. Los textos que usan ese verbo, no tienen esa connotación, sino se refieren siempre a deudas adquiridas, nunca a través de robo (por ejemplo: Mt 6,12; Lc 11,4; Mt 18,23-35; Lc 7,41; Rm 15,27). También aquí, después del condicional, Pablo continúa con un imperativo. Él ordena que Filemón meta eventuales perjuicios y deudas en su propia cuenta. En el lenguaje profano del mundo del Nuevo Testamento, el verbo elloguein “echo en la cuenta”, “pongo a débito” es un término técnico usado en transacciones comerciales, lo que Pablo aplica en la relación Onésimo-Pablo.25 Ese imperativo es testificado, como en la forma contractual, con las palabras: “Yo, Pablo, escribí con mi mano, yo pagaré”. Es la firma y el compromiso de deuda asumida. “Pagar” (apotínein), que aparece una sola vez (Flm 19) en el Nuevo Testamento, se toma como término técnico-jurídico para el pago de multas o de indemnizaciones26. El tono serio y legal de la primera parte del versículo agrava todavía más la segunda parte: “…para que yo no te diga que tú también me debes a ti mismo”. El verbo prosofeilo “debo (más)” también es un hapaxlegomenon; solo aparece aquí en el Nuevo Testamento. Con eso, Pablo aclara que Filemón tiene una deuda anterior con él. También ese término es legal, técnico-financiero, pero trasciende esa realidad27: Si Filemón, hoy, es todo aquello que sobre él se testimonia (proemio), eso él se lo debe a Pablo. Fue, así como Onésimo, convertido a la fe cristiana a través de la misión de Pablo. Él también es una “niño/hijo” de Pablo, así como Onésimo. Pablo lo engendró, le dio un nuevo valor, nueva cualidad de ser, a través del Evangelio de la gracia y de la paz de Jesucristo. En eso reside la deuda de Filemón para con Pablo. La apropiación de la deuda compromete la propia vida de Filemón. Él es el deudor de sí mismo. El v. 20 encierra esa parte principal. Introduciendo la frase con la partícula afirmativa “sí” y llamando a Filemón “hermano”, Pablo una vez más formula un pedido: “que a través de ti yo pueda recibir un beneficio en el Señor”28. En, el v.20b aparece nuevamente un imperativo: “alivia/reanima mis entrañas en Cristo”. Aquí, se repiten las palabras centrales del v. 7. El beneficiado es el propio Pablo. En el v. 20, Pablo pide algo para sí. En el momento en que lo hace, radicaliza la intercesión en favor de Onésimo, aludiendo no solo a los v. 16-17, sino también a los v. 13-14 y al propio hecho que había caracterizado a Onésimo como “sus entrañas” (v. 12). El mayor beneficio que Pablo podría recibir es que Onésimo pudiese continuar su diaconía junto a él. Es relevante observar el hecho de que, solamente aquí, Pablo vincula alguna referencia cristológica a su pedido, a su orden. La decisión de fe y la opción de Filemón será una acción realizada “en el Señor” y “en Cristo”, la cual se manifiesta en lo concreto, en lo cotidiano y en la vida de las personas. Así, la comunión de la fe se hace eficaz y concreta. Para Onésimo eso significa que ya no volverá a ser mas un esclavo sino hermano amado en todos los sentidos; para Pablo eso significa, que tendrá un colaborador más en su trabajo misionero, volviéndose Onésimo compañero de Pablo, de Filemón y de tantas mujeres y hombres. Filemón no pierde, sino que él y toda la iglesia obtienen beneficio de esa situación cualitativamente nueva. Toda la terminología jurídico-económica de ese texto no permite espiritualizar y relativizar los pedidos y las expectativas personales-comunitarias dirigidas a Filemón, sino que remite concretamente al ámbito económico de las relaciones sociales. El enganche cristológico pretende que la vivencia de la fe no sea esotérica, sino que esté aterrizada en nuestra tierra, sea un beneficio real y esté enganchada en la vida de quien sufre la prisión de la cárcel y de la esclavitud. 2.4. El epílogo: confianza, obediencia y supervisión (v. 21-22) El v. 21 comienza en un tono nuevo. Pablo dice que escribió esta carta porque tiene confianza (2 Co 1,15; Flp 2,24; Ga 5,10), está seguro de la “obediencia” (hypacoé) de Filemón. Mientras que en v. 8-9, Pablo desiste de la libertad/autoridad apostólica de ordenar, aquí, él presupone obediencia para todo lo que él escribió. “Obediencia”, “obedecer” es usado por el apóstol (Rm 10,16; 16,19; Flp 2,12; 2 Ts 1,8; 3,14) y siempre expresa obediencia a la voluntad de Dios, al evangelio de Cristo, expuesto y manifestado, a través del apóstol, en forma de exhortaciones, pedidos y doctrina. Es obediencia de fe (Rm 1,5), que se expresa concretamente. Quien no obedece a Dios, obedece a las pasiones de la carne (Rm 6,12), sirviendo al pecado. No es posible obedecer a dos ámbitos, a dos señores (Rm 6,16-18). Filemón está constringido a obedecer al Señor, a realizar aquello que fue expuesto por Pablo: acoger a Onésimo como hermano amado; romper lazos de esclavitud; completar la comunión de la fe. En el v. 21b Pablo expresa otra seguridad: “sabiendo que también harás todavía más de aquello que digo”. ¿No solamente aceptación, sino liberación de Onésimo? ¿Acción no por obligación? ¿Cesión de Onésimo para el servicio misionero? Todo eso está implícito en las solicitudes de Pablo, y que puede estar expreso, ahora, en ese “más”29. Existe una evidencia de que la carta de Pablo surtió efecto. Esta se encuentra en Col 4,7-9, escrita más tarde, donde Onésimo aparece exactamente en ese trabajo misionero. También el obispo de Éfeso Onésimo, mencionado por Ignacio de Antioquía (Carta a los Efesios 1,3; 2,1; 6,2), se ve como el mismo Onésimo de Filemón. Pablo no espera menos. Además de presuponer obediencia, y con eso, recordar el compromiso evangélico de cumplir la voluntad de Dios, Pablo ordena (imperativo) que simultáneamente a la realización de lo expuesto, Filemón le prepare un cuarto de huéspedes. Pablo espera salir de la prisión en poco tiempo. Recuerda las oraciones por su libertad. Ahora, el pedido de hospedaje, por visita apostólica, solamente refuerza el pedido por la realización de lo expuesto en la carta. Pablo quiere ver personalmente cual fue la decisión y la reacción de Filemón en relación con Onésimo. Pablo quiere testimoniar la eficacia de la fe y la comunión del amor-agápe-solidaridad.
3. Algunas reflexiones para dar continuidad Es común afirmar que Pablo, en esta carta, desiste de usar su autoridad apostólica para interceder por Onésimo. Él opta por pedir, en vez de mandar y ordenar. Eso, ciertamente, se basa en los v. 8-10. No es toda la carta la que tiene ese tono. Nosotros vimos en la parte decisiva de la carta el uso de los imperativos y la mención explícita a la obediencia esperada. Sabine Bieberstein y Norman R. Petersen tejen algunas consideraciones importantes sobre la cuestión argumentativa y las estructuras jerárquicas de la autoridad. Sabine Bieberstein llama la atención sobre el hecho de que el argumento que permea la carta es emotivo/emocional. Nos hace recordar que la presión emocional es un arma poderosa de dominación, usada mayormente contra los niños, las mujeres y en las relaciones conyugales de dominación. Ella dice que, en la carta, “la terminología de dominación, la construcción con presión emocional y la creación de un público crítico es todo, menos ‘libertad’… Para la nueva relación (entre Filemón y Onésimo), Pablo no pone ningún argumento objetivo, teológico o cristológico, como en Ga 3,26-29 o 1 Co 12,12-13. En vez de ello, trabaja fuertemente en un nivel emocional: menciona su edad y su prisión (3 veces en v. 8-16), lo que hace difícil negarse a su pedido. Compara a Onésimo con su propia persona, caracterizándolo como su propio ‘corazón’, su niño…”30. Norman R. Petersen nos recuerda que Pablo se mueve dentro de estructuras sociales y legales de esclavitud. Por un lado, la reivindicación de Pablo en el v. 16 elimina tanto la función del señor y como la función de esclavo en la relación entre ambos, pero la relación de Pablo para con ambos revela una jerarquía estructural paterna (Onésimo) y apostólica (Filemón). Toda la carta revela una dialéctica entre estructura y anti-estructura tanto a nivel social cuanto eclesial31. Se debe continuar reflexionando a partir de esos aspectos. Eso, a pesar de todo, no debe ofuscar la centralidad de la carta en relación a la comunión plenamente afectiva y efectiva entre todos los miembros, no solo de una “iglesia doméstica”, sino de toda la iglesia de Jesucristo. Las relaciones de dominación son incompatibles con la relación de solidaridad-agápe. Expresar eso no debe haber sido fácil para Pablo, dentro de sus enmarañados socio-afectivos. Debe haber sido mucho más difícil para Filemón, que no solo abdicaría de su dominio sobre Onésimo, sino que cambiaría toda su ideología en relación a los sistemas de dominación, y a los de esclavitud. Eso continúa siendo un llamado, un desafío y una exigencia evangélica para nosotros. En la carta, el pedido se refiere a un hombre respecto de otro hombre. Ese pedido, sin embargo, puede y se debe ampliar para todas las personas, niños, mujeres y hombres que viven bajo cualquier presión y sistemas que los transforman en res “cosa”, robándoles la dignidad de criaturas, imagen y semejanza de Dios. Apia, Arquipo y toda la “iglesia de casa” eran testigos, abogados y abogadas en defensa de Onésimo. Que podamos ser como ellos y ellas, junto a tantos Onésimos y Onésimas de hoy.
Bibliografía seleccionada BIEBERSTEIN, Sabine. “Der Brief an Philemon. Brieflektüre unter den kristischen Augen Aphias” (por publicarse en: Luise Schottroff/Marie-Theres Wacker, Kompendium Feministischer Bibelauslegung. Gütersloh 1998), 9p. CAÑAVERAL O., Aníbal. Carta a Filemón. Una respuesta a las ansias de libertad. Santafé de Bogotá, CEDEBI. COMBLIN, José. “A mensagem da epístola de S. Paulo a Filemon”, Estudos Bíblicos, v. 2 (1984) p. 50-70. DIBELIUS, Martin. An die Kolosser, Epheser, an Philemon. (Handbuch zum Neuen Testament, vol. 12). Tübingen, Mohr, 1953. LÉGASSE, Simon, A epístola aos Filipenses e a epístola a Filêmon. São Paulo, Paulinas, 1984 (traducción). LEUTZSCH, Martin. “Apphia, Schwester!”, em Dorothee Sölle (ed.), Für Gerechtigkeit streiten. Theologie im Alltag einer bedrohten Welt. Gütersloh, Kaiser/Gütersloher Verlagshaus, 1994, p. 76-82. PERKINS, Pheme. “Philemon”, em: Carol A. Newsom/Sharon H. Ringe (ed.), The Women’s Bible Commentary. Westminster, John Knox Press, 1992, p. 362-363. PETERSEN, Norman R. Rediscovering Paul. Philemon and the Sociology of Paul’s Narrative World. Philadelphia, Fortress Press, 1985. RICHTER REIMER, Ivoni. A fé ilegitima a escravidão. São Leopoldo, 1984 (poligrafiado). RICHTER REIMER, Ivoni. Vida de mulheres na sociedade e na igreja. São Paulo, Paulinas, 1995. SPIEGEL, Josef F. Eu quero liberdade. A história do escravo Onésimo. São Leopoldo, Sinodal, 1997. STUHLMACHER, Perter. Der Brief an Philemon. (Evangelisch-Katholischer Kommentar zum Neuen Testament, vol. 18,3. ed.). Zürich…, Benziger/Neukirchener Verlag, 1989. WINTER, Sara C. “Philemon”, en: Elisabeth Schüssler Fiorenza (ed.), Searching the Scriptures. New York, Crossroad, 1994, p. 301-312. WEINGAERTNER, Martin y HOFFMANN, Arzemiro. Tito e Filemon. Curitiba, Encontrão, 1995. Ivoni Richter Reimer
Notas 1 Con detalles argumentativos y bibliografía, ver Peter Stuhlmacher, p. 21; igualmente Ivoni Richter Reimer, A fé ilegitima a escravidão, p. 6. |
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