www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

La Biblia en Chile hoy. Una experiencia
Contexto Histórico

Dagoberto Ramírez F.

La lectura de la Biblia en Chile no tiene una historia muy larga como ocurre también en otros lugares del continente. En realidad se trata de una experiencia reciente que se remonta no más allá del siglo pasado. Fueron las misiones protestantes las que trajeron la Biblia a mediados del siglo pasado y fomentaron su lectura. Se les reconoce el mérito de haberla introducido en la sociedad chilena para producir una nueva experiencia de pueblo creyente, frente a una tradición católica que practicaba la devoción en otras formas y por otras vías (mariología, iconolatría, devoción popular de peregrinaciones, etc.). No obstante, en esta experiencia protestante la lectura de la Biblia quedó reducida, en la mayoría de los casos, a los sectores sociales medios en donde se ubicaban los inmigrantes y algunos sectores populares, sirvió, primero, para alfabetizar y, segundo, por vía de lo primero, evangelizar nuevamente a un pueblo nominalmente católico. Al amparo de las escuelas lancasterianas, la lectura de la Biblia posibilitó la formación de las primeras comunidades evangélico protestantes en el país, en su mayoría por el esfuerzo misionero de las misiones del protestantismo que venía de Europa y los Estados Unidos.

A esta primera etapa en la difusión de la Biblia en nuestro país en el mundo contemporáneo, sumamos la segunda etapa. Esta etapa corresponde al nacimiento del movimiento pentecostal. Porque recién con el surgimiento del movimiento pentecostal (1909 en adelante) se puede decir que hay una nueva y dinámica expansión de la lectura popular de la Biblia. Popular en cuanto a los sectores sociales a los cuales se pudo llegar, pero no en cuanto a su metodología y contenido, puesto que se caracteriza por ser una lectura devocional, mágica, sin mucho fundamento exegético ni mucha aplicación a la problemática social contingente, salvo en el plano de la experiencia personal. Con todo, la difusión de la Biblia en los sectores populares, rurales y urbanos, posibilitó la formación de comunidades cristianas pentecostales en el campo, la ciudad, entre los sectores juveniles, de mujeres, pobladores, etc. Alrededor de la lectura de la Biblia en estos sectores surge una nueva experiencia de iglesia popular, con matices diferentes a las del protestantismo de misión proveniente del extranjero.

Un tercer paso adelante en esta experiencia lo constituye la irrupción de la época del ecumenismo. A la luz del aggiornamento experimentado en la Iglesia Católica , la lectura de la Biblia hace su irrupción en las parroquias católicas primeramente, para luego dar paso con el correr del tiempo a la formación de las CEB's. Paralelamente, y como uno más de los efectos de las reformas introducidas en la Iglesia con el Concilio Vaticano II, la lectura de la Biblia posibilita, entre los católicos, una nueva comprensión de la tradición de la iglesia evangélica en el país. La Biblia va a ser el punto de encuentro y de diálogo por excelencia entre católicos y protestantes en esta nueva etapa de la experiencia del cristianismo en Chile. Es así como empiezan a organizarse reuniones conjuntas católico-protestantes para celebraciones litúrgicas, en ocasiones especiales del calendario litúrgico (semana santa, pentecostés, navidad, etc.). Se suma una nueva fecha, la Semana de la Unidad Cristiana. En esta semana se empezaron a organizar grupos católico-protestantes en diferentes lugares para la lectura de la Biblia, el cántico, la oración por la unidad de los cristianos, etc. La Biblia enriqueció la práctica en los años sesenta al ochenta.

En una apretada síntesis estos son, más o menos, los antecedentes de la lectura de la Biblia y su experiencia en la situación chilena hasta los años ochenta. Queremos detenernos más en detalle en lo que ocurre del ochenta en adelante para compartir algunas experiencias de este tiempo.

En la década de los ochenta el país, bajo el gobierno militar desde el setenta y tres en adelante, asiste a lo que se llamó el boom económico.

Parecía que por fin venía una época de bienestar para Chile, en muchos sentidos, especialmente a partir de un nuevo proyecto económico. Este proyecto del capitalismo neoliberal fue impuesto desde las empresas transnacionales al país y parecía que su implementación práctica tenía éxito. No tardó mucho tiempo para el desengaño. La bonanza duró poco. En realidad no fue nada más que un espejismo. Junto con la crisis económica que golpeó a todos los sectores sociales, especialmente a la clase media y los sectores populares, vino la época de las “protestas”. El pueblo salió a las calles a protestar por la miseria en que vivían, la cesantía, los despidos masivos, el subempleo, los bajos salarios y sin reajuste, las alzas de precios y las deudas reajustables de todo tipo que no se podían pagar, etc. Todo el mundo había comprado al crédito en UF (Unidades de Fomento) reajustables que no se podían alcanzar a pagar. Con las protestas vino la represión, y la violencia del régimen se hizo sentir en todos los niveles. Se intensificó la persecución, los aparatos de seguridad y los servicios de inteligencia buscaban detectar opositores en todos lados. Hay muchos presos, desaparecidos, torturados, nuevos exilios, relegaciones, etc. Todo esto va a durar hasta 1987, un año antes del plebiscito. De ahí en más el pueblo cambió de formas de luchas de objetivos. Ahora se trata de derrotar al régimen militar por la vía del plebiscito. Esto se consigue en octubre de 1988. Se ha dado un paso adelante en la lucha por la recuperación de la democracia, pero todavía queda un largo y azaroso camino por recorrer. Sin embargo, el camino de la reconstrucción se ha iniciado.

I. La lectura de la Biblia hoy

¿Cómo se lee la Biblia en el contexto de los años ochenta en adelante?

Hasta ahora dijimos que la lectura de la Biblia había sido una experiencia de lectura devocional, catequesis con énfasis en la fe personal, con propósitos proselitistas en vastos campos del mundo pentecostal y evangélico en general, etc. Una Biblia en cada hogar era el lema. La Biblia ocupaba además, un espacio importante en la liturgia y la catequesis de las Iglesias, pero sin mucha referencia a la problemática contingente. Pero la crítica situación que se vive a partir de los ochenta creó condiciones tales que el pueblo buscó refugio en las Iglesias y parroquias, en la comunidades de base, para protegerse de la persecución y represión generalizada. Las CEB's fueron el “santuario”, el refugio, para todos los que buscaban un espacio de respiro, de consuelo, de esperanza, un lugar, incluso, que garantizara la seguridad personal de mucha gente. La Biblia pasa a ocupar un lugar importante en la experiencia de la comunidad de fe. La historia del pueblo de Dios, reflejada en la Biblia, ilumina de algún modo la experiencia del pueblo chileno en situación de exilio, de persecución, de muerte y en la búsqueda del “nuevo cielo y la nueva tierra”.

II. La Comunidad de Fe, la Biblia y la defensa de la Vida

Una de las formas de lectura más recurrida en este tiempo es la búsqueda del Dios de la Vida en las Sagradas Escrituras. La lectura de la Biblia se hace en comunidad y con el propósito de hallar allí al Dios que crea, sostiene y recrea la Vida. El contexto para la lectura bíblica es la amenaza de la muerte a manos del opresor. El tema de Moisés que conduce a su pueblo y enfrenta al faraón, es un tema por excelencia. La verdad es que en este tiempo se puede morir de varias maneras: una bala desconocida, en la tortura, en el enfrentamiento callejero, etc., pero, también, se puede morir de hambre, de frío, de miseria. La muerte amenaza y el pueblo descubre en la Biblia al Dios de la Vida.

La tarde del 4 de septiembre de 1984, en medio de una jornada de protesta, murió el Padre André Jarlan. Se encontraba en su habitación en la casa parroquial de la Población “La Victoria”. André oraba y leía los Salmos. Una bala desconocida le destrozó la cabeza. Su cuerpo cayó sobre la Biblia abierta en su escritorio. Leía el Salmo 126: “Desde el abismo, clamo a ti Señor, !Escucha mi clamor!” “André de La Victoria” (Con ese nombre quedó incorporado a la lista de los mártires). Representaba el dramático clamor del pueblo que levantaba su voz a Dios, clamando por protección y justicia.

Otra experiencia de la lucha por la vida frente a la amenaza de la muerte, es la de Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana. Ambos son quemados vivos el 2 de julio de 1986 en el marco de una jornada de protesta. Rodrigo muere a causa de las quemaduras, Carmen Gloria tiene el 65% de su cuerpo quemado. En los funerales de Rodrigo la multitud canta, ora y levanta su voz. Una pancarta, de entre las muchas que levanta la gente, dice:

Haz justicia al huérfano y al oprimido para que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra (Salmo 10. 18).

En septiembre de 1986, tres sacerdotes son expulsados del país, a causa de su compromiso con el pueblo pobre y sufriente que vive en las poblaciones marginales del gran Santiago. Pierre Dubois, Jaime Lancelot y Daniel Carourrette. Desde la prisión, antes de ser llevados al aeropuerto, Jaime escribe a su comunidad y les dice:

Es duro partir, pero no voy en paz. Sin escribir el texto yo leo con ustedes lo que escribía San Pablo en II Cor 4,7-12.

La experiencia de muerte, de dolor y de sufrimiento lleva al pueblo a sentir y buscar la protección del Dios de la Vida. La Biblia habla del clamor de un pueblo que en condiciones similares, entendió que sólo de Dios viene la vida, pues del hombre sólo proviene la muerte. El Evangelio habla del Dios de la Vida que consuela, protege y da esperanza en su justicia al oprimido.

III. Pasión de Cristo. Pasión del Pueblo

Las fechas más importantes del calendario litúrgico han acompañado la liturgia de la vida, pasión, muerte y resurrección del pueblo chileno. Hay varias fiestas especiales cuya celebración son instancias oportunas para leer la vida a través de la lectura de la Biblia. Se destacan Cuaresma y Semana Santa especialmente, y el tiempo de Adviento y Navidad. Entre estos dos tiempos se recorre el camino del éxodo de la Iglesia y los temas son el peregrinaje de la comunidad en un camino que conduce a la tierra prometida; se tocan temas como la solidaridad, el servicio , la justicia y el amor frente al odio y la violencia, el testimonio de la comunidad y el martirio de muchos de sus miembros.

IV. Cuaresma y Semana Santa

El pueblo cristiano comprometido con las luchas sociales, a partir de su inserción en las CEB's lee, en esta época, el evangelio de la pasión a partir de su propia experiencia de sufrimiento. Todos los episodios bíblicos que conforman la pasión de Cristo, son leídos e interpretados a partir de la pasión del pueblo. En este sentido no difieren de la experiencia de las comunidades primitivas que subyacen al origen de los textos de los evangelios. También ellas, en situación de minoría, de marginación social y de persecución, interpretaron a partir de sus propios sufrimientos, lo que habría sido la pasión del maestro. Esta experiencia de las comunidades cristianas primitivas en el S. I quedó plasmada en los textos evangélicos. Así hoy, las CEB's en Chile no hacen otro cosa que repetir la experiencia. Todos los años en este tiempo, las CEB's, en Santiago especialmente, pero también en otros lugares del país, celebran el viernes santo con un Vía Crucis. La columna de peregrinos recorre varias calles portando pancartas que hablan de esta identificación de la pasión de Cristo con la del pueblo de hoy.

La Sexta Estación del Vía Crucis del año 1988, según el Padre Gumucio, dice:

La señora Verónica recorrió todas las cárceles y comisarías buscando a su hijo. Le contestaban que había desaparecido.

La señora Verónica , con otras mujeres, fue a pedir al Gobernador Poncio Pilatos que les dejase ver el rostro de sus hijos o el de sus maridos. Pero los cuerpos no estaban en el Palacio del Pretorio ni en el Instituto Médico Legal. No estaban en Investigaciones no siquiera en la CNI. Ellas siguieron buscando las cruces desde el Norte hasta el Sur. Recorriendo el desierto con la esperanza de encontrar siquiera sus huesos. La señora Verónica decía: “No quiero que ninguna madre sufra lo que yo he sufrido...”.

Siempre, al llegar a casa con sus pies hinchados de tanta vereda y de tanta micro, contemplaba con besos y lágrimas el rostro torturado de su hijo, adivinado en su fotografía de cuando hizo su Primera Comunión.

Pero así como se leen los sufrimientos del pueblo en la persona de Cristo y viceversa, es decir, la pasión y la muerte, también se habla de la resurrección. En todos estos años, el pueblo chileno ha tenido de sobra la experiencia de lo que significa sufrir por otros, sabe de la muerte del inocente, sabe de la angustia del perseguido. Por lo tanto, la pasión de Cristo leída en los textos evangélicos, refuerza, además. la convicción de que sus sufrimientos no serán eternos y que después de la muerte viene la resurrección, así también en ellos. Si Cristo murió y resucitó también el pueblo, a pesar de sufrir y morir cada día, ha de resucitar a una nueva vida. Como en Cristo, el bautismo de la muerte es el paso previo a la resurrección.

Pero así como hay sufrimiento del Cristo-Pueblo, también hay resurrección. La esperanza de la nueva vida se expresa en la oración final en la Décimocuarta Estación.

Pobres del mundo, vuestra vida está escondido en Dios.

Pilatos y los suyos os creen sepultados pero estáis vivos. !Jesucristo ha resucitado!

!Que florezcan lo campos para los campesinos que los trabajan!

!Y los mapuches canten en su lengua la recuperación de la tierra de sus ancestros!

!Y que cada pobre levante su cabeza y mire al Señor!...

El murió por todos, para que todos tengan vida.

!Jesucristo ha resucitado!

!Anda por el mundo juntando las manos de todos los pobres!

!A sacudir cadenas! Amén...

Luisa Toledo y Manuel Vergara, matrimonio católico de una comunidad cristiana en Maipú (Santiago), perdieron dos hijos en un “enfrentamiento”.

Eso fue en 1986. Perdieron un tercer hijo recientemente en una extraña explosión en el sur del país. Así las cosas, ofrendaron sus tres hijos por la causa de los pobres. En medio del sufrimiento que genera esta situación, Luisa y Manuel afirman su fe en el Señor de la Vida, en la resurrección de los justos: “Si el grano de trigo no muere...” dijeron frente a esta terrible prueba. En su mensaje de respuesta a la solidaridad de la comunidad, dicen:

Porque la sangre de nuestros mártires fecunda una nueva corriente de amor, cuya fuerza incontenible es la resurrección, es el anhelo de liberación del pueblo, es la generosa entrega de miles de combatientes, es la lucha en sus múltiples formas, es el amor en la revolución hacia una sociedad nueva, justa, fraterna. Es el mismo Dios caminado con su pueblo, empujándonos.

De este modo el pueblo creyente ha asociado su sufrimiento al de Cristo, en su vida, pasión y muerte, conforme el Evangelio lo testifica. La lectura del Evangelio en esta época de Semana Santa es una manera de reafirmar la confianza en el Dios de la Vida, en medio del sufrimiento.

V. Adviento y Navidad

Para cerrar nuestras reflexiones en torno a este compartir de experiencias de la lectura de la Biblia en el Chile de hoy, lo hacemos recordando las experiencias de fin de año, Adviento y Navidad.

Es, tal vez, el tiempo más hermoso del año. No sólo porque es primavera-verano, sino porque además es el tiempo de vivir la esperanza del mundo nuevo que viene en el Mesías Jesús. Desde luego que en este tiempo el tema del evangelio por excelencia es el tema de la esperanza y, más concretamente, la esperanza de los pobres que esperan la llegada del mundo nuevo de Dios. Nuevamente, como en ocasiones anteriores, los textos bíblicos navideños iluminan la experiencia de los pobres. Personajes como Simeón, Zacarías, María Elizabeth , José, etc., es decir, los pobres de la Biblia para quiénes viene el Mesías, son el prototipo, el contexto bíblico sobre el cual los pobres de nuestro país leen su experiencia evangélica de esperar al Mesías que viene a redimir a su pueblo. María, como mujer de pueblo que era, simboliza hoy la experiencia de la mujer chilena que sufre cada día el peso de la opresión económica y el peso del machismo de la sociedad. Son innumerables los testimonios de cómo en el Chile de hoy, en el seno de nuestras Marías, nace la semilla del nuevo pueblo que viene a superar el mundo viejo caduco y opresor en el cual hemos vivido. El cántico de María, en el capítulo 2 del evangelio de San Lucas, cobra nueva fuerza.

El cántico habla de la inversión de valores, la inversión de las situaciones en el tiempo mesiánico. El pueblo canta y lee estos textos incorporados a su esperanza de la nueva sociedad que viene.

Por el otro lado, la matanza de los niños inocentes (Mateos 2,13ss) halla su correlato —como es de esperar y suponer— en los muchos niños que mueren al nacer o en la infancia, merced a la política persecutoria de los Herodes modernos del sistema. Su muerte es prematura, en el aborto de tantas mujeres, en el parto frustrado por la miseria en que viven sus madres, o bien, mueren por inanición, por múltiples enfermedades, etc. Sin duda que mueren tantos o muchos más que en los tiempos bíblicos. No obstante, las mujeres chilenas, como las hebreas de los tiempos bíblicos (Exodo 1), muestran ser tan fuertes en la lucha por la vida y con un sentido tan profundo de la maternidad que generan vida a pesar de todo. Todo niño que nace hoy en Chile, como el Niño de Belén, es promesa y esperanza de un nuevo tiempo. En la debilidad de aquellos niños que nacen en medio de tanta miseria, se engendra la esperanza de aquellos que aguardan la redención, el nuevo tiempo, el nuevo Chile que nace en ellos.

VI. Conclusión

No cabe duda de que la lectura de la Biblia ha tenido una gran importancia en estos últimos años. Ha sido capaz de acompañar el sufrimiento y las luchas del pueblo, dar motivo para la esperanza y general la semilla de un nueva iglesia, un iglesia que nace desde el pueblo pobre que ha encontrado en la Palabra el relato de su propia experiencia. No es posible recoger aquí los muchos testimonios de lo acontecido con la Palabra en medio de este pueblo creyente que peregrina en su éxodo hacia la tierra prometida. Es una historia que se está escribiendo cada día, con dolor, sufrimiento, miseria, con la sangre de los mártires, con el sudor de los explotados en el campo, en la ciudad, con las lágrimas de las madres y mujeres que han llorado la muerte o la desaparición de sus hijos, de sus esposos. El auge que ha tenido la lectura de la Biblia en el seno del pueblo se debe a que —sin gran dificultad— permite descubrir y sentir retratada allí su propia experiencia y hallar en esa lectura nuevas fuerzas para enfrentar el futuro con esperanza.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.