www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

 

Sofonías y el valor histórico de los pobres

Gilberto Gorgulho

Introducción

Son bien conocidos el lugar y la importancia de Sofonías en la historia de los pobres. El profeta inaugura una visión nueva del valor de los pobres y de la pobreza como fuerza histórica de liberación.
Nuestra intención es tan sólo indicativa. Presentamos a Sofonías como el testimonio de la emergencia de un nuevo proyecto histórico dentro del sistema tributario, en el contexto del imperialismo asirio (cf. Is 10,13).
Este profeta de origen etíope —y muchos autores incluso aseguran que era negro— proporciona el elemento determinante del cambio: los Pobres de la Tierra son el nuevo sujeto histórico contra la dominación imperialista (So 2,15). Se trata de los labradores expoliados (So 2,3) y de un “pueblo oprimido y debilitado” por la ciudad asiria y judaica (So 3,11-12).
Nuestra intención es identificar quiénes son estos Pobres de la Tierra e indicar el alcance del llamamiento de la búsqueda de la justicia y de la pobreza (So 2,3).
Se hace necesario ver la influencia de este llamamiento en la teología sapiencial, donde se retoma este término “pobreza”. La influencia de Sofonías se hizo sentir en la Comunidad de los Pobres de la Tierra (los anawin) después del exilio de Babilonia (cf. Pr 3,34). De este modo, es preciso leer el actual mensaje y la estructura del libro de Sofonías en su perspectiva apocalíptica. Ella es el sustento de la esperanza de los Pobres de la Tierra en una dimensión universal (So 1,2-3; 1,17-18; 3,8).

I. Los Pobres de la Tierra

Sofonías es un marco relevante en la historia de la praxis y de la conciencia de los oprimidos. Ve en los Pobres de la Tierra y en la pobreza el eje de la liberación futura. ¿Cuál es el contexto sociológico y el sentido de este anuncio?

A. La esperanza en los Pobres de la Tierra

1. La primera alusión a estos Pobres está en So 2,3. El llamamiento a la conversión, no obstante, presenta problemas literarios.
Dos sugestiones tienen que ser tenidas en cuenta. La primera, sospecha de la alusión original de los Pobres de la Tierra: estos aparecen ya convertidos y practicando el derecho, incluso antes de recibir el llamado de conversión. La segunda, percibe claramente los trazos apocalíptico, tanto en So 2,1-3 como en el resto del libro.
El problema consiste en saber si se puede conservar los Pobres de la Tierra como originario de la predicación histórica de este profeta, en un tiempo anterior a la reforma del rey Josías. Creo que tal atribuciones posible si consideramos la historia del texto en el diagnóstico que Sofonías hace de la ciudad de Jerusalén. En el contexto del imperialismo asirio, Jerusalén se transformó en la ciudad “opresora, rebelde y manchada de sangre” (So 3,1. So 1 describe el contexto de la estructura opresora de la ciudad en su economía, política e ideología). Con todo, la esperanza no está en las estructuras políticas e ideológicas de la ciudad (So 3,1-4). Está en los “Pobres de la Tierra” y en el “pueblo oprimido y debilitado” de Jerusalén (So 3,12).
2. La predicación original de Sofonías ocurrió en el momento de la minoría de edad de Josías. Ella se expresará en un conjunto literario, primitivamente autónomo, sobre el Día de Yahveh. Esta unidad literaria se encuentra en So 1,7-16. Era un conjunto estructurado sobre la inminente venida del Día de Yahveh: el centro del anuncio es la ruina que amenaza a la ciudad:

A. La proximidad del Día de Yahveh (v. 7).
B. La visita (pod) contra la clase dominante (vv. 8-9).
C. El grito y la gran ruina sobre Jerusalén (vv. 10-11).
B. La visita (pod) contra la clase dominante (vv. 12-13).
A. La proximidad del Día de Yahveh (vv. 14-16).

So 2,1-3 sería la conclusión de esta pequeña unidad. Frente a la “ruina que pesa sobre la ciudad y frente al fetiche dominador de la clase dirigente, la salida está en los Pobres y en la conversión, que es búsqueda de la “pobreza” (anawah), la actitud opuesta a la arrogancia de los dominadores (cf. So 3,11).
3. Teniendo en cuenta la sobrecarga literaria de So 2,1-3 , se puede entrever el habla original del profeta:

!Amontonaos, amontonaos! !oh!, gente sin vergüenza, (...) antes que venga sobre vosotros, !el Día de la cólera de Yahveh! Buscad a Yahveh, todos los Pobres de la Tierra (...) Buscas la justicia, buscad la pobreza, quizá encontréis cobijo, !en el Día de la cólera de Yahveh!

4. ¿Quiénes son estos Pobres de la Tierra en el territorio de Judá antes de la reforma de Josías? Sofonías utiliza el vocabulario de Am 2,7. Su fuente parece ser Is 10,2-3 e Is 11,4.
El paralelismo entre “pobres” (anawin) y “debilitados” (dallin) ayuda a identificar estos Pobres de la Tierra. De hecho, en esta misma época, Jeremías 5,4-5 muestra que los dallin son la clase baja y dominada, los que no detentan ni el poder ni el saber. Este pueblo “debilitado” es mencionado especialmente en Pr 28,8; 28,15 y 29,7.
 Creo que se trata de los ladrones expoliados y dominados por el sistema tributario, que llegó a su punto máximo con la dominación de Manasés, bajo el imperialismo asirio (cf. Pr 29,1-4).
otra comparación entre estos Pobres de la Tierra y el Pueblo de la Tierra (am ha ares). De hecho, este Pueblo de la tierra conseguirá colocar a Josías en el poder (cf. 2r,21,23ss.). Se sabe cuán difícil es identificar con precisión este sector de la sociedad judaica en esta época. Algunos autores ven en esta entidad a los terratenientes; otros a los sacerdotes de segundo orden; otros, en fin, sugieren que se trata del campesinado Judaico (cf. Jr 26,17-19).
Sin embargo, no hay una identidad total entre el Pueblo de la Tierra y los Pobres de la Tierra, pues aquél consiguió asumir el poder con Josías. Y una vez en el poder, esta nueva clase dominante, aliada con la ciudad, se tornó opresora y quedó envuelta por el fetiche de la arrogancia (So 1,12; 3,11). Este Pueblo de la Tierra proveyó elementos para engrosar las filas de la corte, de los santuarios y del comercio (So 1,8. 9. 11).
Los pobres de la Tierra, en cambio, son los labradores expoliados por el régimen tributario. Se trata del mismo “pueblo debilitado”, el cual es el objeto de la reforma y de la resistencia preconizadas por Pr 28,15 y 29,7.
Sofonías ve en estos labradores Judaítas -”el pobre pueblo de la tierra”, como en 2 R 24,14 - un nuevo sujeto histórico, capaz de hacer una nueva subjetividad está justamente, en la búsqueda de la “pobreza”(So 2,3). Los pobres de la tierra son la posibilidad de liberación delante de la inminente “Ruina” que pesa sobre la clase dominante, testaferro del imperialismo asirio en Jerusalén (cf. So 1,8; 1,10-11).
5 el acto de conversión indica cómo la nueva praxis es el encuentro de la presencia de Yahveh que se manifiesta en el modelo social determinado por la justicia y la pobreza. El dios de la justicia se manifiesta en la praxis de los pobres de la tierra.
La búsqueda de Yahveh, en efecto, se inicia con la negación de la idolatría que es el fundamento del imperialismo asirio y el motor de la opresión de los pobres. La clase dominante negaba a Yahveh toda posibilidad de acción. Esta negación llevaba a una idolatría positiva: la adoración de Baal, la implantación de los cultos y dioses asirios, y la adoración del rey asirio como señor supremo . Esta idolatría era prácticamente un sistema social de explotación y violencia. La praxis de la corte real y de los santuarios, era su instrumento efectivo (So 1,9). El comercio en el centro de la ciudad de Jerusalén, era su expresión más atrayente (So 1,11; 3,1).
Buscar a Yahveh es reconocer su presencia como fuente de justicia en todos los niveles de la vida económica, política e ideológica (So 3,5).
Yahveh es el rey absoluto que suprime el imperialismo del rey de Asiria (So 1,5-6; 3,15).
Buscar la justicia es cambiar toda esta estructura social de dominación.
La justicia es un orden social sin dominación, es un orden social a partir del derecho y de la causa de los pobres, como afirman Is 1,1-4 y Pr 29,7,14.
La justicia es la fuerza capaz de liberar a todo el pueblo, como afirma Pr 14,34 (cf. Pr 11,14). La justicia es, pues, el acto de liberación del “pueblo oprimido y debilitado”, como esperaba Isaías, el profeta defensor de los pobres oprimidos por Jerusalén, la ciudad opresora (Is 11,4; 28,17; 32,17).
El término característico del profeta está en el imperativo de la búsqueda de la “pobreza”. Sofonías es el primero en usar este término. Puede que hasta sea el creador de la expresión. Ahí se encuentra la actitud fundamental, lo mismo que la condición para buscar la justicia y buscar a Yahveh (cf. So 3,11).
El contenido de la pobreza es también la negación de la actitud básica del imperialismo asirio y de la clase dominante de Jerusalén. Esta actitud es una prepotencia sin límites (So 2,15). Es la arrogancia del poder (So 3,11; cf. Pr 16,19). Todavía aquí Sofonías continúa en la escuela de Is 2,11. 17. La “pobreza”. Es la negación radical de esta actitud de poder y es la construcción positiva de la vida social del pueblo, según los valores del ethos tribal que los pobres de la Tierra conservan y transmiten de generación en generación (Pr 21,21; 22,4).

B. El pueblo liberado

1. El proyecto de liberación está en un “pueblo oprimido y debilitado” (So 3,11-12). La defensa del “oprimido”. Y del “debilitado” fue una preocupación de la reforma deuteronomista. Esta preocupación encontró eco también en las Palabras de los Sabios, cuya redacción podemos situar en este mismo ambiente (cf. Pr 22,22-23).
El “pueblo” es la unidad básica de la producción y de la reproducción de la vida en la unión de las casas patriarcales. El profeta Miqueas lo define como una unidad social sin dominación y sin explotación (Mq 2,2; 3,3). El proyecto de Sofonías no es la estructuración de los mecanismo de la ciudad (cf. Is 1,26). El defiende un proyecto de cuño campesino conservado por el ethos tribal igualitario.
2. Las dos cualidades de este pueblo “oprimido y debilitado” forman un binomio de totalidad. Es un proyecto de una sociedad sin distinción y sin dominación. La traducción de “oprimido” explica la situación de la población de Judá, y, principalmente, de los campesinos bajo el imperialismo asirio, conforme Na 1,12, y como ya sentía Is 10,1-2. La situación de “oprimido” caracterizó la situación de los esclavos en Egipto (Ex 3,7). Y el pueblo “debilitado” son los Pobres de la Tierra, expoliados por el sistema tributario como ya afirmamos antes (Pr 29,7. 14). Esta capa de la población es la única capaz de revertir la situación de dominación y crear una nueva subjetividad dinámica, mediante la búsqueda de la “pobreza”.
3. Esta liberación de los oprimidos viene por un acto de Yahveh (So 3,14-17). Yahveh se manifiesta como rey en el seno de la ciudad de Jerusalén.
Y el acto de la realeza es el acto de la liberación de los oprimidos para reintegrarlos en la justicia y en la solidaridad del pueblo. Este pueblo “oprimido y debilitado” es el “resto” sobreviviente, que es el inicio de una nueva era más allá del imperialismo asirio.
Este resto liberado dará un grito de alegría. En este sentido, podemos decir que Sofonías presenta una alternativa entre dos gritos: el de la destrucción que vendrá con la ruina (So 1,10), y el de la alegría que vendrá con la manifestación de Yahveh rey en el seno de Jerusalén. No hay motivos para dudar de la autenticidad de estos oráculos (So 3,14-18a). El acrecimiento principal está en So 3,18b-20, como veremos posteriormente.

II. El valor de la pobreza

La influencia de Sofonías aparece en la edición deuteronomista de la primera colección salomónica (Pr 10-22,16). El término anawah es usado de manera fundamental para la comprensión del conjunto de las sentencias reunidas (cf. Pr 15,33; 18,12; 22,4).

A. Sabiduría para los pobres

Esta colección se divide en dos partes: Pr 10-15 y Pr 16-22,16. Entre ambas hay un conjunto que sirve de enlace (Pr 14,26-16,15). Ahí, la alusión explícita a Yahveh y al pobre es frecuente.
Se percibe en este trabajo la influencia de Sofonías. De hecho, Pr 14,26 habla del temor de Dios y de los hijos de Yahveh como Dt 14,1. Pr 16,18 recuerda de “ruina” anunciada por So 1,10. La relación entre “rico y pobre” ocupa un lugar central en la colección. Es posible que las sentencias fueran escogidas para ilustrar el “debilitado” y el “oprimido”, constitutivos del pueblo según la predicación de Sofonías. La alusión a “debilitado” aparece en una mención directa del creador y sirve para cerrar la colección (cf. Pr 14,31; 22,16). El “oprimido” es recordado en el contexto de la “ruina” que amenaza a la ciudad por causa de la “altivez” de los opresores (cf. Pr 16,18-19).
Así pues, se puede deducir que la colección Salomónica fue reunida en la perspectiva del llamamiento de Sofonías: buscad la justicia y buscad la pobreza. Este llamado prepara las Palabras de los Sabios, cuyo centro es la defensa del “debilitado” y del oprimido por Yahveh, que es su vengador (goel) (Pr 22,22-23; 23,10-11).
El discernimiento del valor de la pobreza lleva, por lo tanto, a comprender los valores fundamentales de la vida en alianza, así como la función del trono davídico, que se apoya en el derecho y en la justicia para la defensa del pueblo oprimido. La Sabiduría es el discernimiento de la justicia y de la pobreza como los cimientos de la vida en la alianza (Pr 16,12; 20,8. 28; 21,21).

B. La dimensión de la pobreza

El primer uso de la categoría está en Pr 15,33. La sentencia es, al mismo tiempo, una conclusión y una apertura. El uso del temor de Dios emplea la categoría deuteronomista fundamental y muestra la dimensión religiosa de la Sabiduría. El temor de Dios es la disciplina o el dinamismo de la Sabiduría (cf. Pr,23,12. 17,23). En este dinamismo el que caracteriza la vida de los hijos de Yahveh (cf. Pr 14,26).
La segunda parte de la sentencia: “antes de la honra halla la pobreza” debe ser comprendida en una perspectiva política. La honra no ese únicamente una integridad personal. Ella es un valor de la vida en alianza, como la justicia y la solidaridad (cf. Pr 21,21). De esta manera, la sentencia parece querer reorientar la enseñanza de la colección transmitida por los hombres de Ezequías en Pr 25-27 .
La categoría básica para comprender el libreto es la de honra (Kavod).
Los funcionarios de Ezequías, transmitiendo sentencias originarias del norte, tratan de mostrar cuál es el fundamento ideológico del trono davídico (cf. Is 22,23 = un trono de honra) y del servicio de la corte en la vida del pueblo. Esta ideología es la del Kavod como fundamento de la organización del Estado. Esta categoría, de hecho, es como el hilo que teje y articula las partes de este libreto: la honra de Dios y del rey (Pr 25,2), la honra del justo (Pr,25,26-27). De manera negativa, se dice que el mal funcionario público, o el necio (cf. Is 19,11), no posee honra (Pr 26,1). Este necio es un “peso”
(jugo de palabras en torno al sentido de Kavod) que confunde la organización de la sociedad (Pr 27,3: piedra pesada).
Para el autor deuteronomista, la kavod es una categoría fundamental dentro de los valores de la alianza, pero ella se consigue por la búsqueda de la pobreza (Pr,21,21; 22,4). Pr 15,33 muestra que la organización de la vida del pueblo debe estar cimentada en la honra, sin embargo, la pobreza es la base fundamental, pues ella suprime el fetiche de la dominación y preserva al pueblo de la ruina inminente que pesa sobre la ciudad (cf. So 1,10; Pr 16,18). La pobreza es una disciplina, es un valor religioso que se encuentra en el dinamismo de la organización social y en la historia dirigida por Yahveh y por el rey.
2. El segundo empleo del término pobreza lo tenemos en Pr 18,12. La sentencia es una composición teológica. Utiliza la misma perspectiva de la “ruina” en Pr 16,18, y retorna la enseñanza de Pr 15,33 sobre la honra.
Esta sentencia viene en una secuencia que apunta a inculcar dónde se encuentra la verdadera seguridad. De hecho, Pr 18,10-12 son dos afirmaciones colocadas en forma paralela con el fin de evidenciar la oposición: el Nombre de Yahveh es una verdadera fortaleza, en tanto que la riqueza es una fortaleza ilusoria. La seguridad que viene del Nombre de Yahveh aparece en So 3,12. Esta seguridad, que proviene de la actitud de pobreza, es la única capaz de evitar la “ruina” que pesa sobre la ciudad opresora (Pr 18,12).
A fin de evitar la destrucción, cuyo motivo es la altivez de la clase dominante (So 3,11), se hace menester crear una nueva subjetividad fundamentada en la búsqueda de la pobreza, que permita rehacer el conjunto de las relaciones sociales y la organización de la vida del pueblo según los valores de la alianza preconizados por los profetas.
3. El tercer empleo se encuentra en Pr 22,4. Los sabios no plantean de manera teórica las cuestiones de la finalidad y del sentido de la vida.
Ellos las encaran de manera práctica. Muestran la relación entre el acto humano y la realización personal y colectiva (cf. Pr 12,14; 21,21: aquí, justicia y prosperidad traducen la misma palabra hebrea que significa la justicia y el fruto del la justicia). La retribución es el valor intrínseco de la propia praxis. La retribución está en el valor subjetivo del trabajo que procura asegurar la prosperidad, la honra y la vida.
Como conviene a la vida agrícola y pastoril, la riqueza que se espera es la que proviene de los medios de producción de la agricultura y del pastoreo.
Esta riqueza es un trabajo sin la explotación del tributo y la repartición que sustenta las casas patriarcales en la vida del mismo pueblo (cf. Mq 3,3. Para una situación contraria motivada por la expoliación de las riquezas y de los medios de producción: Mq 2,2).
Es en este contexto ético que se debe comprender el valor de la pobreza en Pr 22,4. Hay una relación exacta e inmanente entre el acto y el resultado de este acto. Es así que Pr 22,4 habla de la sanción como consecuencia lógica y necesaria del acto. La búsqueda de la pobreza es el valor radical que asegura la realización en todos los niveles: la riqueza, la honra y la vida.
La alusión al temor de Dios, retoma la misma ética deuteronomista. La sentencia debe ser traducida: “El resultado de la pobreza y del temor de Yahveh es: riqueza, honra y vida”. Así pues, esta pobreza es, de hecho, la raíz de la nueva subjetividad que está en el origen intrínseco de la formación del conjunto de las relaciones sociales y en el dinamismo del sentido de la vida. La pobreza abre el camino para la honra y para la vida; asegura la realización de los valores fundamentales de la alianza (cf. Pr 21,2).
4. El último empleo del término anawah en la Biblia Hebrea se encuentra en el Sal 45,5. Este uso participa de la controversia sobre el sentido de los salmos reales. En este caso, ¿los valores de verdad, de justicia y de pobreza describen únicamente las cualidades de la función social de un rey, o debemos ver en esta descripción un sentido mesiánico? El problema se plantea de manera aguda para este Sal 45; ¿se trata apenas de la celebración del matrimonio de un rey, o el salmo tiene un sentido más profundo (en la línea de Ez 16; el Cantar de los Cantares; Os 1-3)?
Muchos autores dicen que este salmo es del género literario de los salmos de la corte. El celebraría el matrimonio de un rey. En este caso, podría ser Salomón, Ajab que desposó una princesa de Tiro, o el mismo Jeroboam II. Según la tendencia mítico-cultural de los intérpretes, se ve en el salmo la descripción de un hieros-gamos.
Sin embargo, es preferible comprender el salmo en la línea de la predicación profética y en el contexto de la esperanza de la comunidad de los anawim, al final de la época persa o al inicio de la griega. El poema refleja la esperanza de los anawin en la expectativa del Mesías que será el jefe de la comunidad de los pobres (cf. Zc 9,9s; Sal 72).
De este modo, la descripción del rey prometido a David (vv. 1-10), antecede a la presentación alegórica del Pueblo en la figura de la esposa (vv. 11-18).
En la primera parte, se usan atributos reservados a Yahveh y al Emmanuel davídico. Así, en el v. 4 “esplendor y majestad” es aplicado al rey, cuando únicamente se aplica a Dios. En el v. 8 tenemos la descripción del Emmanuel (Is 9,6; 11,3b-5; Jr 23,5), el liberador del pueblo de los pobres (cf. Sal 72,1-4.12-14). De esta forma, el v. 5 describe la misión del rey en una línea profética, recordando los prodigios de la liberación del Exodo: “por causa de la verdad, de la pobreza, de la justicia”, retoma la predicación de Sofonías, en tanto que la mención de los “prodigios” utiliza un vocabulario que evoca siempre el evento del Exodo.
En la segunda parte se hace la descripción del pueblo de Dios liberado.
La hija de Tiro no es citada sin motivo: recuerda las buenas relaciones de Tiro con Israel en tiempos de David y de Salomón (v. 13). Los pueblos más opulentos acariciaron la faz de Israel en esta época (1 R 5,15-26; 1 R 9,28).
En el v. 14 se puede ver una alusión simbólica al Templo de Jerusalén. Y la esperanza vale para el futuro y se perpetuará a través de las generaciones venideras (vv. 17-18).

III. La esperanza de los pobres

La forma actual del libro de Sofonías presenta una dimensión apocalíptica. El antiguo mensaje del profeta es presentado ahora en el contexto de la realización del Juicio divino sobre las naciones (So 3,8; Jl 4,11-12): habrá la destrucción de la idolatría y la restauración del Pueblo de Dios disperso y oprimido (So 2,11; 3,18b-20). El anuncio de este Juicio universal (So 1,2-3; 1,17-18) es el motivo de la esperanza del “resto” que vive en el seno de la Jerusalén renovada (So 3,12-15).
Queremos evidenciar la estructura de este anuncio que se hace en una dimensión universal y apocalíptica, para mostrar cuál será el futuro de la Comunidad de los Pobres.

A. La venida del Día de Yahveh: So 1,1-8

La primera parte consiste en la promesa de la venida de Yahveh contra Jerusalén. En torno de esta realidad central se describe la gran visita (pqd) de Dios contra su pueblo. La estructura actual utiliza la forma concéntrica, haciendo un balance en el uso del pronombre en primera y en tercera persona para designar la acción de Yahveh.

A. Acción en el mundo entero: 1,1-6.
B. El Día de Yahveh está próximo: 1,7.
C. La visita (pqd) contra Jerusalén: 1,8-9.
D. La gran ruina que vendrá: 1,10-11.
C. La visita (pqd) contra Jerusalén: 1,12-13.
B. El Día de Yahveh está próximo: 1,14-16.
A. La acción en el mundo entero: 1,17-18.

B. La conversión y el Juicio: So 2,1-3. 5

Esta segunda parte anuncia el futuro de las ciudades de Nínive y de Jerusalén. La ciudad se tornó orgullosa y opresora. La acción de Dios se hace contra las naciones. Estas son presentadas en un esquema geográfico, utilizando los cuatro puntos cardinales (oeste, este, sur, norte). En el centro del anuncio está el oráculo sobre las islas y la destrucción de la idolatría. En torno de este anuncio central se forma también una estructura concéntrica, a fin de indicar cuál es el futuro de la Comunidad de los Pobres y de la ciudad de Jerusalén:

A. Llamamiento a los Pobres de la Tierra: 2,1-3.
B. Filisteos: pueblo del oeste: 2,4-6.
C. Moab-Ammón: pueblo del este: 2,8-9.
D. Las islas, la idolatría: 2,11.
C. Kusí: el pueblo del sur: 2,12.
B. Asur-Nínive: el pueblo del norte: 2,13-15.
A. La ciudad opresora: Jerusalén: 3,1-5.

Es posible que originalmente se tuviese un conjunto literario que apuntaba a describir la situación de la ciudad de Jerusalén. De ahí la insistencia de la descripción de lo que pasa “en la acción de...”. Esta expresión articula todo el anuncio: v. 3 (la clase dominante), v. 5 (Yahveh), v. 11 (la clase dominante), v. 12 (el pueblo oprimido y debilitado), v. 15 (Yahveh-rey), v. 17 (Yahveh-salvador). Esta unidad original fue rearticulada en la forma actual del libro.

C. El proyecto para el futuro: So 3,6-20

En la forma actual, el centro del anuncio es la vida del resto que va a subsistir en el seno de Jerusalén. Así pues, se hace toda una descripción sobre el “seno de Sión”. Los orgullos serán retirados y Yahveh manifestará su presencia salvadora en el “seno de la Hija de Sión”. De ahí se puede comprender el sentido de su acción en la vida de las naciones y en la vida del rebaño disperso y humillado:

A. Yahveh va a castigar a las naciones: 3,6-8.
B. Actitud de los pueblos: conversión, peregrinación: 3,9-10.
C. El seno de Sión: los orgullosos retirados: 3,11.
D. El seno de Sión: el resto pobre: 3,12-13.
C. El seno de Sión: Yahveh presente como salvador: 3,14-15.
B. Actitud de Sión, liberada y salva: 3,16-17.
A. Yahveh va a liberar y curar a su pueblo: 3,18-20.

IV. Justicia y pobreza

El lugar de Sofonías en la historia de la profecía y de la interpretación, indica el camino de la búsqueda de la Palabra de Dios a partir de los pobres.
El muestra que la conversión es el único camino de salida del imperialismo, el acto de liberación del fetiche de la dominación.
En el contexto del imperialismo asirio, el profeta vio la dimensión del fetiche de la dominación. Este es como el espíritu que impulsa al gran dominador asirio, que se convirtió en rey absoluto y redujo todos los pueblos a instrumentos cosificados de su riqueza y de su poder político. La clase dominante de Jerusalén se sometió enteramente a este fetiche, y su idolatría fue una política de dominación y de destrucción de la vida y de la libertad del pueblo. Sofonías vio que la única salida era destruir ese fetiche por la raíz. De ahí su llamamiento a la conversión: la búsqueda de Yahveh y de la justicia, tienen por raíz dinámica la búsqueda de la pobreza. Esta es también la nueva subjetividad, el espíritu nuevo que de los Pobres de la Tierra, capaz de cambiar toda la marcha de la sociedad en los ámbitos de la economía, de la política y de la ideología. De esta manera, el llamamiento de So 2,3 muestra cómo se debe entender el espíritu de los pobres e indica el realismo de este espíritu como única fuerza capaz de destruir la dominación que suprime la libertad y la vida del pueblo.
Así pues, el proyecto de futuro presentado indica también lo que es la realidad del pueblo. Esta realidad no se encuentra en las estructuras de dominación de la ciudad imperial y de la ciudad de Jerusalén. El pueblo es resultado de la acción liberadora de Dios. Pueblo es una realidad teologal que se construye en la historia a partir de la liberación de los oprimidos y de los débiles. El proyecto futuro es una solidaridad sin dominación y sin dispersión. De hecho, el verdadero pueblo es una sociedad sin clase y sin el fetiche de la dominación.
La realidad definitiva de la vida de este pueblo que se construye a partir de la liberación de los pobres, es la presencia de Yahveh como rey y salvador. Ahí se encuentra la fuente de la alegría y de la renovación de Sión.
Esta visión del profeta Sofonías, presenta intuiciones básicas para la historia de la dominación y de la liberación de los pobres. Por eso su mensaje fue escrito en una perspectiva universal. Su libro se presenta así como una especie de manual de la esperanza de los pobres, de generación en generación.
Coloca la esperanza de la liberación de los pobres como el parámetro fundamental de toda la interpretación del proceso histórico y de la búsqueda de la Palabra de Dios.

 

El estudio que se tomó clásico en es de A. Gelin, Les Pauvres de Yahweh, Ed. du Cert, Paris, 1954; N. Lohfink, en: Bíblica 1986, 153ss., presenta la historia de la interpretación sobre los pobres y la pobreza en el Antiguo Testamento, a partir de los estudios desde el siglo pasado hasta hoy.

En Sf.2 la adición está en el “ardor de la ira” y en la imagen de la paja. En Sf. 3,3 a la adición es “que practicáis el derecho de él”. Se trata de una relectura en el contexto de la Comunidad de los Pobres después del exilio de Babilonia.

Cf. Bic, Milos, Trois prophetes dans un temps de ténebres (Sophonie, Nahum, Habaquq), Lectio Divina 48, Les Editions du Cerf, Paris, 1968, 54-58. Presenta de manera clara el contenido y las dimensiones de la idolatría en Sf. 1.

Cf. Gorgulho, G.-Anderson, A., Los sabios en la lucha del pueblo. Sao Paulo, mimeografiado, 1987. Ahí tratamos de mostrar la cronología relativa de los libretos de los Proverbios y su función social específica. Así, el trabajo deuteronomista y las Palabras de los Sabios vienen, cronológicamente, después de Pr. 25-27 y 28-29.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.