
La carta de Santiago como escrito sapiencial
J.Severino Croatto
Resumen
Si bien se ha relacionado la epístola de Santiago con escritos sapienciales del Antiguo Testamento (Sirac, por ejemplo) o con pasajes del Nuevo (especialmente Mateo), todavía no se há explorado la dependencia literaria y sobre todo conceptual respecto del libro de la Sabiduría, tanto en su primera sección (1-5: temas de la prueba en el sufrimiento, del destino del rico u del pobre, de la caducidad de los ímpios) como en la segunda (6-9: petición de la sabiduría, don de lo alto; propiedades de ésta). En este artículo se estudian, a la luz de livro de la Sabiduría, algunos aspectos sapienciales de la introducción temática (1,2-18), con sus dos unidades literarias (v.2-12 y 13-18), las que son analizadas también como estructuras retóricas. Se sugiere que la carta de Santiago es, en el Nuevo Testamento, el escrito sapiencial representativo.
Abstract
Although the epistle of James has been correlated to OT wisdom writings (Sirac, for instance) or NT passages (especially from the Gospel of Mathew), the literary dependence on the Book of Wisdom has not yet been explored. By way of illustration, we might mention such themes as the trial in suffering, the feta of the rich and the poor, the caducity of the wicked (in the first section of the book, chapters 1-5), or the supplication for wisdom as a gift from above, the characteristics of wisdom (in the second section, chapters 6-9). This article deals with some wisdom aspects in the thematic introduction of the epistle of James (1,2-18), whose two literary units (v.2-12 and 13-18) are also analyzed as rhetorical structures. We suggest that James is the specific wisdon writing in the NT.
Una lectura atenta de la epístola de Santiago, dirigida a la “diáspora” cristiana de fines del siglo I o inicios del II, muestra que este texto se ubica en tres dimensiones superpuestas, o en forma de embudo . Tales dimensiones son la haláquica, la sapiencial y la profética. La primera se refiere a la ética y a las normas de la comunidad; la segunda al comportamiento sabio, dentro de la experiencia cristiana, que conduce a la salvación (equivalente al “éxito en la vida” en la literatura sapiencial); la tercera, toma como modelos personas y un lenguaje proféticos que sirven para enfatizar el tono del querigma.
Se ha escrito sobre uno u otro de estos aspectos, a veces con la pretensión de presentarlo como el exclusivo o dominante . Mejor sería entender que se trata de énfasis diferentes, cada uno con su propia función no sólo literaria sino también querigmática.
Esta impostación temática y literaria es diferente a la cuestión del “género literario” de nuestro texto: ¿es una verdadera “carta”, a pesar de la falta de los saludos finales ? ¿Es un “testamento”, que imitaría el de Jacob a sus hijos en Génesis 49, como lo hicieran los conocidos Testamentos de los XII Patriarcas ? ¿O es una didajé en estilo parenético, una especie de catecismo o enquiridion práctico ?
En cuanto a los elementos sapienciales de la carta se han observado múltiples contactos con Sirac (Eclesiástico) , pero pocos con el libro griego de la Sabiduría . Sobre este punto queremos hacer algunas observaciones: primero sobre la unidad mayor de 1,2-18 , construida por pequeños dichos (vv. 2-12 [2-4.5-8.9-11.12] y 13-18 [13-15.16-18]) y luego sobre el texto total de la carta. Este conjunto forma precisamente una "unidad" más grande en la medida en que retoma temas y motivos del libro de la SabidurÍa.
1. Motivos literarios y temas teológicos de Sabiduría en Santiago 1,2-18
1.1 La fe probada en el sufrimiento (1,2-13)
Podemos empezar diagramando estructuralmente el texto en el nivel de la manifestación:
2 Considerad como un gran gozo, hermanos míos,
a el estar rodeados por toda clase de pruebas,
A
b 3 sabiendo que lo calificado de vuestra fe
B produce el aguante;
a 4 pero el aguante
b ha de tener una obra perfecta
C (perfección) para que seáis perfectos
c e íntegros, de nada faltando.
5 Si a alguno de vosotros le falta sabiduría,
a que la pida
b del Dios que da a todos
D (dar) x sencillamente y sin echarles en cara,
b’ y le será dada.
a’ 6 Que pida empero con fe,
sin vacilar;
porque el que vacila (a)
a se parece al oleaje del mar movido por el viento
y llevado de una a otra parte (b).
D’ (recibir) x 7 Que no piense ese hombre que recibirá cosa alguna del Señor,
a’ 8 un hombre irresoluto (a’),
inconstante en todos sus caminos (b‘).
9 Que se gloríe empero
ael hermano humilde (a)
I ben su exaltación (b);
(introd.) a’ 10 y el rico (b’),
b’ en su humillación (a’),
a porque como flor
b de hierba pasará:
C’ (caducidad del rico) x 11 salió en efecto el sol con fuerza y secó
b’ la hierba
a’ y su flor cayó
y la apariencia de su aspecto se perdió;
II así también el rico
(concl.) en sus caminos se marchitará.
B’ 12 ¡Feliz el hombre que aguanta
a’ la prueba!
A’
b’ Porque una vez calificado,
recibirá la corona de la vida
que ha prometido a los que le aman.
Resultan claras las dos oposiciones centrales, 1º) entre el “dar” Dios la sabiduría a quien se la pida con fe y el “no recibir” ninguna cosa quien vacila (D y D’), y 2º) entre la llegada a término (“teleiosidad” o perfección) que es posible lograr en la constancia o aguante en medio de los sufrimientos, y la caducidad del rico. La importancia dada a éste en un largo desarrollo en código sapiencial (vv. 9-11) indica uno de los temas mayores de la carta.
La estructura manifiesta señala que hay una inclusión entre los vv. 2 y 12 . Si es así, el tema de las pruebas es fundamental en toda esta sección. Ahora bien, el comprenderla a la luz del libro de la Sabiduría clarifica la secuencia de reflexiones, y muestra que no es una compilación desordenada de dichos y exhortaciones independientes.
Desde la primera unidad literaria (1,2-13), que por ser tal introduce temas importantes para el desarrollo de la epístola, se plantea positivamente el valor de la experiencia del sufrimiento (figurado como “prueba”), soportado con constancia (hupomoné) y que por eso permite llegar al telos de la fe perfecta (1,2-4). Todo esto en una atmósfera de “gozo” (v.2aa).
1.1.1 Desde las pruebas hasta la obra perfecta (1,2-4)
El motivo del sufrimiento, expresado en Santiago 1,3.12a con el término hupomoné, es esquivalente al de la thlipsis (“tribulación”) ocasionada por los impíos según Sabiduría 5,1b. En Santiago no se explicita de dónde viene el sufrimiento que los destinatarios deben soportar con constancia. Pero en Sabiduría 2,19 los impíos se exhortan a sí mismos diciendo:
Con desmesura y tormento probémoslo
para que conozcamos su aptitud
y probemos (dokimásomen) su aguante del mal.
Este último verbo, usado en el contexto del sufrimiento de los justos, tiene su equivalente en Santiago 1,3 (to dokímion tês písteos) y 1,12 (dókimos genómenos). Véase también Sabiduría 3,6 (en referencia a los justos) y 11,10, en el midrás sobre el éxodo .
1.1.2 La petición de la sabiduría (1,5-8)
La relación, en la carta de Santiago, entre la cualidad de téleios, en la que no "falta" nada (en medení leipómenoi, 1,4b) lleva sin concatenación visible al tema de la petición de la sabiduría (v. 5).
El autor pasa sin transición aparente a hablar de la sabiduría (1,5-8). Pero ni siquiera se propone tratar de la sabiduría como tal, sino sólo de la petición de la misma, que por lo tanto aparece como “don” de lo alto. Se puede ver la diferencia con el prólogo de Proverbios (1,1-7), en que se hace una presentación de la utilidad de la sabiduría, antes de pasar a las exhortaciones sobre su adquisición.
Se supone que la sabiduría es algo necesario, ya que puede faltar en alguno, que por ello tiene que pedirla. Esto indica que para el autor es importante poseer la sabiduría para realizar el programa que se propone desarrollar y que ya fue “abierto” en 1,2-4.
Ahora bien: la relación no explicada entre el pedido de la sabiduría y ésta como “don” de Dios, tiene su fuente de inspiración en el libro de la Sabiduría 8 y 9, donde se articula una relectura midrásica de 1 Reyes 3,4-15 (el sueño de Salomón en el santuario de Gabaón). Salomón pide la sabiduría, no riquezas ni larga vida ni venganza contra los enemigos.
La fuente que usa Santiago 1,5-7 no es el texto de 1 Reyes sino el de Sabiduría, en cuya primera parte (1-5) hay una larga reflexión sobre los justos perseguidos y despreciados, y en cuya segunda parte (6-9) Salomón es el personaje clave que exalta la sabiduría, extendiéndose sobre su búsqueda (6,12b.16a), su naturaleza (6,22-25; 7,22-8,1), y sobre el episodio de la petición de la misma que él dirige a Dios (7,7; 8,2.21).
El texto de 8,21 es particularmente apropiado para entender la recomendación de Santiago 1,5-8:
Pero al comprender que no podría poseer la sabiduría si Dios no me la daba: (eàn mè ho Theòs dô ) y ya que era de la prudencia saber de quién era esta gracia, me dirigí (enétujon) al Señor y le pedí (edeéthen autoú) y dije con todo mi corazón.
Esta afirmación cierra la alocución de Salomón e introduce su propia oración para pedir la sabiduría (9,1-18). En esta admirable oración construida en forma de estructura concéntrica (abcde-edcba) b y b’ (vv. 4 y 17b), por un lado, e y e’ (9 y 10, el centro estructural), por el otro, se corresponden en remarcar el don de la sabiduría e insisten en el pedido a Dios:
Envíala (exapósteilon) de los cielos santos / mándala (pémpson autén) de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis trabajos (v.10a).
Éste es el contexto clave para interpretar no sólo el tenor sino también la función del pedido de la sabiduría en Santiago 1,5-8. Ésta es un don divino, no retaceado por Dios (v. 5b). Como al Salomón del midrás del libro de la Sabiduría le era útil la sabiduría para todas sus obras, y como a los judeos alejandrinos les hacía “comprender” sus sufrimientos (cf. la reflexión de 5,1: “entonces se mantendrá en pie el justo con mucha seguridad frente a quienes lo atribulan y desprecian sus sufrimientos/pónous”; 3,15 pónoi), de la misma manera ahora, a los destinatarios de la carta el don de la sabiduría pedida con fe les servirá para tener constancia en las pruebas (vv. 2-4).
Por otra parte, la misma relación señalada al comienzo de este parágrafo entre el ser téleios (cf. también 3,2) y el poseer la sabiduría es comentada, sólo que en un contexto más lógico, en Sabiduría 9,6, cuando Salomón, en su oración, expresa que
aunque alguno sea perfecto (téleios) entre los humanos,
si está ausente la sabiduría que (viene) de ti, en nada será considerado.
Demás está decir que la ausencia de la sabiduría, que procede de Dios, es llenada por él si le es solicitada. Es el tema de toda la oración de Salomón en Sabiduría 9, y del v. 5 de este primer capítulo de la carta de Santiago.
Por último, en Santiago 1,3 están asociados los calificativos de téleioi y de holókleroi ("íntegros"). En Sabiduría 15,3 se afirma que el conocer a Dios es la "íntegra justicia" (holókleros dikaiosúne), expresión que probablemente traduce la noción semítica véterotestamentaria de sedaqâ selemâ ooo intervención salvífica de Yavé que proporciona la plenitud. Si el término es raro, no es desconocido por el autor del libro de la Sabiduría.
1.1.3 El destino del rico y del sufriente (1,9-11)
Y hay más aun. El trasfondo del libro de la Sabiduría podría explicar también la siguiente conexión del texto, aparentemente no visible. ¿Por qué el autor de la carta sigue hablando de otro tema, nuevo y tal vez inesperado, en los vv. 9-11? La contraposición, expresada en términos “sapienciales”, entre el rico y el humilde, retoma otro desarrollo del libro de la Sabiduría precisamente en las secciones antes aludidas. He aquí algunas muestras:
Salomón dice:
“La preferí a cetros y tronos, en nada tuve a la riqueza en comparación de ella” (7,8 y cf.vv.8-12);
Todos los bienes me vinieron con ella... (7,11-12);
“Es para los humanos un tesoro inagotable” (7,14);
“Yo la amé [...] y llegué a ser un amante de su belleza” (8,2);
“Por eso el Señor de todas las cosas la amó (8,3);
“¿Qué cosa más rica que la sabiduría...?” (8,5);
“Decidí tomarla por compañera de mi vida” (8,9).
“Por ella conseguiré la inmortalidad” (8,13, y cf.17b);
Los impíos, necios, reconocen sus errores, diciendo:
“¿De qué nos sirvió la riqueza y la jactancia?” (5,8b).
“Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo...” “(5,9ss) y es pura caducidad (v.13 final).
Y el autor concluye:
“En efecto, la esperanza del impío es como una brizna llevada por el viento, como escarcha ligera arrebatada por el huracán” (5,14)
El tema de la caducidad, expresado en forma sapiencial, es esencial en la segunda parte de esta sección de la carta de Santiago (vv. 9-11), y se contrapone claramente a la "teleiosidad" (la capacidad de llegar a término) del que soporta con constancia las pruebas (v. 4). El rico "pasará", "se marchitará" en sus viajes de negocios (poréiais v. 11b); fracasará en todo . La constancia del justo, en cambio, genera una "obra perfecta" (v. 4); él llega a la meta, y además llega íntegro, sin faltarle nada. Nótense los dos aspectos de la perfección, temporal (téleioi), por una parte, y personal (holókleroi), por la otra.
Esta incompatibilidad entre dos formas de ser y de terminar se encuentra también en el libro de la Sabiduría, precisamente en la sección primera, en que se deslegitima la pretensión de los "impíos" que se burlan de los justos argumentando desde la caducidad de la existencia (2,1b-20). En la reflexión del autor (2,21-5,3) sus hijos no llegarán a ninguna meta (tékna... atélesta, 3,16a).
Esta caducidad es comentada en 4,3-5 con imágenes inspiradas en la vegetación, como en Santiago 1,10b-11). Llama la atención la imagen de las ramas que no llegan a la sazón o perfección (klones atélestoi). En 4,4, por lo demás, se habla del árbol sacudido por el viento, lo que recuerda la comparación de la ola del mar llevada por el viento en Santiago 1,6b. En el segundo discurso de los impíos, en que reconocen su error fundamental (5,5-13), el tema de la caducidad está desarrollado en una secuencia de hermosas imágenes (5,9-12: sombra/ correo que pasa / la estela de una nave / las huellas del vuelo de un pájaro / o las de una flecha).
Estas consideraciones son asumidas por los mismos impíos-necios, que se autodescriben como orgullosos, ricos y jactanciosos (5,8):
¿De qué nos sirvió nuestro orgullo (huperefanía)?
¿De qué la riqueza y la jactancia?
En Santiago 1,9 se exhorta al rico a gloriarse en su humillación. ¿Por qué esta súbita aparición del rico, en una contraposición con el humilde
puramente sapiencial, antes de su referencia real y sociológica en 2,2?
La reflexión sapiencial sobre la caducidad de la riqueza en Santiago 1,10b-11 parece genérica, pero si se la mide a la luz de Sabiduría 2-5 tiene otro sentido: los impíos-necios son los que se jactan de su riqueza y se burlan y explotan al justo-humilde o humillado, creyéndose superiores (primer discurso, 2,1b-20). Ellos mismos, sin embargo, reconocen su error y confiesan su humillación (segundo discurso, 5,5-13). ¿No será éste el trasfondo de la enigmática frase de Santiago:
Jáctese empero el hermano humilde en su exaltación: pero el rico en su humillación (1,9-10a)?
En este tramo de la carta no hay base para entender tal exhortación de una equiparación de pobres y ricos por la renuncia de éstos a sus riquezas (esquema lucano de los Hechos de los Apóstoles). ¿No será más bien que el tema "de origen" esté aludiendo a quienes, habiendo sido ricos y humilladores de otros, se convirtieron luego, o recapacitaron (según Sabiduría), reconociendo que en realidad ellos mismos fueron humillados? De otra manera, no se comprende este pasaje, que no es de crítica al rico sino de alabanza de su nueva situación.
Santiago 1,9, así leído, coincide con su paralelo de 4,10:
Humillaos delante del Señor, y os exaltará.
Desde el comienzo del capítulo 4 el autor de la carta se dirige con energía a un grupo que recibe diversos calificativos muy fuertes ("prostitutas", v.4; "pecadores", v. 8a; "irresolutos” (dípsujoi), v.8b), pero una cita de Proverbios 3,34 LXX (¡otro texto sapiencial!) los señala como orgullosos y superexaltados. A ellos, aquellos mismos dípsujoi que habíamos encontrado en 1,8, los exhorta a humillarse delante de Dios, pues él da su gracia (Proverbios 3,34) o exalta (Santiago 4,10) a los humildes (tapeinói). El paralelo sugerido por algunos con Sirac 2,17b nos lleva a un contexto que no es el de Santiago. Mejor es quedarse en el contexto de Sabiduría 1-5 antes comentado: sólo se puede llegar a la exaltación por Dios pasando por la humillación. Valía para el rico en 1,9, vale en 4,1-9 para los reñidores, criminales, amadores del mundo, impuros de manos y de corazón, dobles, despreciadores.
Interesante resulta que esta lista de ofensas termina en el v.9 con una alusión a la "risa" (gélos) que debe convertirse en llanto. La risa es precisamente una de las tantas expresiones del desprecio de los impíos hacia los justos en Sabiduría 1-5:
Éste es aquel a quien hicimos entonces objeto de risa (eis gélota)
y a quien dirigíamos, insensatos, nuestros desprecios (oneidismoú) (5,4)
Los defectos de la comunidad de Santiago son criticados y sus poseedores exhortados a cambiar, mediante el recurso a una tipología sapiencial inspirada en el libro de la Sabiduría.
Conclusión: Una lectura atenta de la primera parte del libro de la Sabiduría (1-9), en sus dos bloques de 1-5 y 6-9, sugiere que el autor de la carta de Santiago se inspira en ella para dar un enfoque sapiencial a los temas por él desarrollados. En especial, la secuencia de 1,2-4 (sobre la constancia en las pruebas) y 1,5-8 (sobre la petición de la sabiduría de lo alto) se nutren de ricos temas de Sabiduría 1-5 y 6-9, respectivamente. Mientras que 1,9-11 (la comparación ‘sapiencial’ entre humildes y ricos) toma de las dos secciones del libro de los LXX.
Por otro lado, mientras Santiago 1,2 describe la situación (los peirasmoi) que engendra el discurso-respuesta del autor, el v.12 hace de conclusión de la unidad mayor de 1,2-12 mediante la figura literaria de la inclusión.
1.1.4 La bienaventuranza de la corona de la vida (1,12)
El v. 12 empieza en estilo sapiencial ("bienaventurado el varón que...") para retomar los temas de 1,2-4. Este macarismo , por lo demás, se corresponde con la afirmación del gozo con que comenzaba la unidad en el v.2a. Y se repiten las palabras clave de los vv. 2-4. Pero hay dos avances significativos:
1) En 1,3 la secuencia era de "lo probado de la fe", Æ pasando por la "constancia", Æ hasta la "obra perfecta"; en 1,12 el varón "probado" es ¨ el que aguanta la tentación o prueba (¡se invierte el orden de causa-efecto!), y el resultado final no es ya lo "perfecto e íntegro" (un estado) sino la "recepción" de la corona de la vida. El motivo de la "recepción" remite, por un lado, al tema de la sabiduría que es recibida de Dios (v. 5) pero que no es recibida por el que duda (v.7) y, por el otro, al contexto social de los juegos atléticos. Allí, el "recibir" la corona es un momento público de festejo y reconocimiento. El macarismo, en este marco, aparece como el equivalente de los aplausos. La corona ahora, sin embargo, no es de laureles sino de la vida.
También este motivo se encuentra en Sabiduría, y por ello es más llamativo. Al cerrar las oposiciones entre los destinos de los impíos perseguidores y los justos oprimidos, el texto afirma hermosamente:
Los justos, en cambio, viven eternamente ;
en el Señor está su recompensa,
y su cuidado a cargo del Altísimo.
Recibirán (lémpsontai) por eso de mano del Señor
la corona real (tò basíleion) del esplendor y la diadema de la hermosura (5,15- 16a).
Por empezar, tenemos otra oposición con lo que precede: al desvanecimiento del esplendor y encanto de la flor = riqueza (Santiago 1,11) se contrapone la corona de la vida (v. 12b). La corona que "recibirá" el justo de Sabiduría 5,15-16 tiene vida y tiene encanto/esplendor (el vocablo euprépeia, relativamente poco frecuente, aparece en los dos textos) . Hay que tener en cuenta también el pasaje de Sabiduría 4,2, donde la corona está asociada a la victoria de los juegos atléticos y al "paseo" triunfante del vencedor; los premios allí son calificados de incorruptibles.
2) La corona recibida corresponde a una promesa divina. El texto no lo explicita, pero el contexto permite atribuirla a Dios (mencionado sólo indirectamente en el v.5). Tampoco se dice dónde está relatada tal promesa. El tenor del texto hace pensar en las promesas "al vencedor" dentro de las siete cartas de Apocalipsis 2-3. La corona es mencionada allí en 3,11b, pero el contexto más parecido es el de 2,10 (mensaje a la iglesia de Esmirna), tanto por la expresión "corona de la vida" como por ser ésta prometida al que sufre y es probado por la persecución.
En Santiago 1,12b se entiende que la corona de la vida es el premio del que sufre; es la conexión explícita que hace el v. 12a. Sin embargo, la conclusión la interpreta de otra manera; dicha corona fue prometida "a los que lo aman a él" (en 2,5 la promesa es la herencia del reino). Todo hace pensar que el autor se desliza a un "a él" (Dios) que no está anunciado gramaticalmente, porque está tomando un tema extensamente descrito en el libro de la Sabiduría y que se refiere precisamente al amor a la sabiduría. Si bien en Sirac 4,12 se afirma que "el que la ama, ama la vida" y que Dios ama "a quienes la aman", el tema con todo es más frecuente en la sección "salomónica" de Sabiduría:
Fácilmente es contemplada por los que la aman
y es encontrada por los que la buscan (6,12; y cf. el v. 17)
La amé más que a la salud y a la hermosura,
y preferí tenerla a ella más que a la luz (7,10)
A ésta quise (efílesa) y la pretendí desde mi juventud;
busqué llevármela como novia
y me enardecí (erastès egenómen) por su belleza (8,2).
El amor a la sabiduría es un tema característico en la literatura sapiencial, pero tiene un relieve mayor en el marco de la tradición salomónica (1 Reyes 3) comentada derásicamente por el autor de Sabiduría 6-9. En Santiago 1,5 se la presenta como "don" para quien la solicita; en 1,12b se añade el motivo del amor (a Él = a ella). La sabiduría es más valiosa que todas las riquezas, afirmaba el Salomón de Sabiduría ... Y Santiago 1,12 alude a su amor inmediatamente después de haber elaborado el motivo de la caducidad de las riquezas del rico (vv. 10b-11).
La conexión literaria y temática con el libro de la Sabiduría, como se observa, es transparente.
*
Una observación más. Algunos exégetas han señalado líneas comunes entre Santiago y el primer evangelio (Mateo) . Pensamos que lo trabajado hasta aquí nos permite establecer otro paralelo, esta vez entre Santiago 1,2-4 + 1,12 y la última bienaventuranza de Mateo 5 sobre los perseguidos (v. 10). En la ampliación (vv. 11-12) el macarismo se refiere a los desprecios, persecuciones y maledicencia que reciben los discípulos de Jesús; la exhortación es al gozo y a la alegría (cf. Santiago 1,2a).
Uno puede preguntarse si no es que tanto Santiago como Mateo están mirando al libro de la Sabiduría , en cuya primera parte se desarrolla el tema del desprecio, de las vejaciones y del decir todo lo malo posible de los justos (cf. 2,10-16.19-20; 3,10; 5,1 y 5,4 ). Este maltrato a los discípulos de Jesús es "por él" (v.11); ahora bien, en Mateo Jesús es comparado con la Sabiduría divina, en 11,19b y en 12,42 (la reina de Saba vino de los confines de la tierra "a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón"); comp. también 13,54 .
Por último, y quizás sea esto lo más interesante, en el macarismo de Mateo 5,10 a los perseguidos "por la justicia" se promete el reino (basiléia) de los cielos. Ahora bien, equivalente es la promesa que Sabiduría 5,16 reserva a los perseguidos y que ya hemos comentado en relación con Santiago 1,12 (arriba, bajo 2.1.4) y que tiene su paralelo en nuestra epístola:
Escuchad, hermanos míos queridos, ¿acaso Dios no ha elegido a los pobres para el mundo como ricos en fe y herederos del reino (tês basiléias) que prometió a los que lo aman? (2,5).
Sobre la correlación entre el amor a Dios en Santiago y el amor a la Sabiduría en el libro de la Sabiduría, ver arriba en este mismo parágrafo, sobre 1,12b (bajo 1)).
1.2 Lo que procede del deseo y lo que de Dios (1,13-18)
Como se hizo anteriormente, anticipamos la estructura manifiesta del texto:
1,13-18
a 13 Ninguno, al ser probado, diga: «Por Dios soy probado»;
b Dios en efecto no puede ser probado por los males,
ni él mismo, por otra parte, prueba a nadie.
(dos negaciones, una lexical y la otra gramatical)
A
c 14 Sino que cada uno es probado,
por su propio deseo arrastrado y seducido.
(impulso del DESEO)
d 15 Después el deseo, habiendo concebido, da a luz el pecado;
y el pecado, llegado a su perfección , engendra la muerte).
(generación del pecado y de la MUERTE)
X 16 No os engañéis, hermanos míos queridos:
a’ 17 todo don bueno y todo regalo perfecto es de lo alto,
descendiendo del Padre de las luces,
b’ en quien no hay cambio
ni sombra de rotación.
(dos negaciones gramaticales)
A’
c’ 18 Voluntariamente nos engendró con palabra de verdad,
(generación voluntaria)
d’ para que fuésemos como las primicias de sus criaturas.
(nueva creación).
1.2.1 El deseo engendra la muerte (1,13-15)
El motivo del Dios que tienta parece inspirado en Sabiduría 3,5, aunque es invertido su significado. En la obra alejandrina se desarrolla el tema sapiencial del sufrimiento de los justos como prueba transitoria de parte de Dios, recompensada por largos beneficios (v.5a). Se afirma de inmediato que
Dios los sometió a prueba (epéirasen autoús) (v. 5b)
En Santiago 1,13b se nos dice que Dios no prueba a nadie. El tema del "probar" es significativo aquí, ya que aparece cinco veces nada más que en los vv. 13-14a, y siete veces desde el comienzo de la carta (con la inclusión de los vv. 2 y 12).
La literatura sapiencial, y otros escritos judíos de la época intertestamentaria, han tocado repetidas veces este tema de la prueba que viene de Dios . A diferencia de la tradición histórica (Génesis 22,1-18, cf. v.1; o Jueces 2,22), donde Dios tienta para probar la obediencia desde la fe , ahora la prueba es, además de una demostración (dokímion) de la fe, un refinamiento (como cuando se acrisola el oro en el fuego) que hace valiosa a la persona (cf. 1 Pedro 1,7); o si no, un logro que hace perfecto o hace merecer la corona (Santiago 1,2-4; 1,12; y ver 1 Pedro 4,12-13 con 5,4).
Por otro lado, sin embargo, para Santiago 1,14 cada uno es tentado por su propio deseo o epithumía, que arrastra y engaña. La epithumía es comparada de inmediato con una mujer que está embarazada y que da a luz al pecado. También éste, que en griego es un sustantivo femenino (hamartía), engendra su propio producto, la muerte (v. 15). Hay, por lo tanto, un itinerario letal desde el deseo/apetito hasta la muerte misma. Este motivo de la epithumía es conocido por el autor del libro de la Sabiduría, donde es usado cinco veces (4,12; 6,17.20; 16,2; 19,11) . Inspirado en la tradición del Enoc trasladado al cielo, explica la desaparición prematura del justo (4,7-14) para ser preservado, pues
la fascinación de la maldad empaña el bien
y los vaivenes del deseo (epithumías) corrompen la inteligencia sin mal (4,12)
Hay que destacar la afirmación sobre la muerte como el engendro del pecado y sobre su origen último en el deseo. El tema de la muerte, en oposición a inmortalidad e incorrupción, es central en Sabiduría 1-5. Para señalar los extremos, en forma de inclusión literaria, cf. 1,12-15 y 5,15, pasando por el texto clave de 2,23-24. Esta insistencia en que Dios no hizo la muerte sino que creó al ser humano para la incorrupción es muy significativa, también para la comparación con la carta de Santiago.
En este contexto, cabe señalar la sutileza del autor de la carta de Santiago cuando dice del pecado que, al ser consumado o al haber llegado a su "perfección" (1,15 apotelestheisa) engendra la muerte. Hay una clara contraposición entre dos telos o "finales": el de la hupomoné (v.4) y el del pecado. El primero termina en plenitud, el segundo en la muerte.
Esto nos conduce al pasaje de 1,16-18.
1.2.2 Exhortación a no errar (1,16)
En el centro de la estructura manifiesta encontramos una exhortación a no "errar" o extraviarse. El verbo es usado también en 5,19. Se puede referir a lo anterior como también a lo que sigue. Es curioso que el verbo (planao) es usado con bastante frecuencia en el libro de la Sabiduría, con el mismo sentido de errar, equivocarse, extraviarse, en un sentido moral o teológico (cf. 1,12; 2,21; 5,6; 11,15; 12,24; 13,6; 14,22; 15,4; 17,1). El paralelo más sorprendente se da entre Santiago 5,19 y Sabiduría 5,6, pasajes que transcribimos a continuación:
Hermanos míos:
a si alguno de entre vosotros yerra (planethê) de la verdad (apò tês alethéias),
b y alguien lo hace volver...
b' Sabéis que el que hace volver
a' a un pecador del yerro (ek planes) de su camino ... (Santiago 5,19-20a)
Entonces erramos (eplanéthemen) del camino de la verdad (apò hodoú alethéias) (Sabiduría 5,6).
El pasaje de Santiago 5,19-20a nos remonta a la exhortación de 1,16. Pero conviene dejar constancia de que su colocación sobre el cierre de la epístola le da un valor especial. El tema debe ser sentido como relevante. Tal vez porque cierra las oposiciones que permean todo el texto, como en el libro de la Sabiduría. Y de la manera como en Sabiduría 1-5 los impíos cambian su parecer (segundo discurso: 5,4-13), así también hay un espacio para la conversión en Santiago 5,19-20. El verbo "hacer volver", por otra parte, es usado en Sabiduría (13,7; 16,3.7), pero pertenece al vocabulario común.
En la advertencia de 1,16 se percibe la delicadeza del autor, al llamar "hermanos míos amados" a sus destinatarios.
1.2.3 Dios nos engendra como primicias de la nueva creación (1,17-18)
Hecha en 1,13 la aclaración de que "de parte de Dios" no proviene la tentación, cuyo origen en cambio está en el propio deseo o concupiscencia, se señala en el v.17 qué es lo que sí viene realmente de él. Y aquí volvemos nuevamente al midrás de Sabiduría 8-9, que ya había sido explotado en el v.5. La idea está textualizada con términos distintos, enfatizándose la "totalidad" de los dones (dos vocablos para indicar a éstos).
Lo que en el v.5 era solamente la sabiduría, ahora se amplía a todo don, pero cualificado como "bueno" y "perfecto". Con téleion recuperamos el léxico de 1,4, aplicado empero a lo que viene de arriba y no ya a la obra de la fe en el sufrimiento. Encerrada entre 1,5 y 3,15.17 la referencia a lo que viene "de arriba / del Padre de las luces", no se puede sino concluir que es primordialmente la sabiduría. La ampliación buscada por el tenor del texto apunta a "la palabra de (la) verdad" (logo alethéias), que nuevamente nos remite al lenguaje sobre la sabiduría en el texto de los LXX pero que en nuestra carta puede entenderse también de la doctrina cristiana.
Es importante destacar que tanto la referencia al origen "de arriba" de todo don, cuanto la indicación de su procedencia "del Padre de las luces" nos acercan al pasaje de 3,13-18. Hay que observar algunas cosas. La sabiduría es identificada con la "verdad" (3,14b), se la distingue (con tres adjetivos) de otra sabiduría que "no desciende de lo alto" (v.15a). La que viene "de arriba" (v.16a) es caracterizada con siete adjetivos (7x1), lo que recuerda su descripción en el libro de la Sabiduría donde (en 7,22-23) se le otorgan veintiún adjetivos seguidos (¡7x3!). ¿Será sólo una coincidencia numérica?
Es de notar, además, que la sabiduría de Santiago 3,13-18 genera la paz (v.18; "pacífica" es uno de los calificativos que la definen, v. 17). En Sabiduría 3,3 se dice que los justos, considerados como muertos por los impíos, en realidad "están en paz", en el sentido bíblico de "estar en plenitud", plenificados. Pero es más notable el hecho de que esta asociación entre sabiduría y paz/plenitud en Santiago 3,17-18 tenga que ver de alguna manera con "el fruto de la justicia"; ahora bien, el libro de la Sabiduría se abre con una exhortación a amar la justicia (1,1).
Otra cosa que hay que observar es la caracterización de Dios como "Padre de las luces" (Santiago 1,17ab). En Sabiduría 7,26 es la propia sabiduría la que es el "reflejo de la luz eterna"; un poco más adelante se la llama "más esplendorosa (euprepespera, de la misma raíz que la euprépeia vista en Santiago 1,11 y Sabiduría 5,16) que el sol", superior a los astros y no comparable con ninguna luz (7,29).
Estas asociaciones son indicadoras de una dependencia literaria, o al menos temática, del autor de la carta de Santiago respecto del libro de la Sabiduría.
Por último, Dios nos engendra (el mismo verbo que en el v.15 explicaba el origen de la muerte) con la palabra de (la) verdad (la sabiduría) para ser la primicia de su nueva creación (ktismaton, v.18). En el libro de la Sabiduría hay muchas asociaciones entre la sabiduría de Dios y la vida, la creación, la incorruptibilidad y la eternidad. En 1,14a se afirma que Dios todo lo creó (éktisen) para que existiera y no para la muerte. Tal es su proyecto creacional. Son los impíos los que se asocian a la muerte, a la que hasta pertenecen (2,24b).
2. Estructura de 1,2-18
Se puede pensar que el conjunto de 1,2-18, que hemos analizado en dos partes (vv.2-12 y 13-18) y por pequeñas unidades de sentido pero concatenadas entre sí, forma una cierta unidad global, con la siguiente disposición de los temas:
a (1,2-4) gozo / pruebas / constancia / lo probado / obra perfecta
A
b (1,5-8) sabiduría / dar / pedir a Dios
X (1,9-11) caducidad del rico / de la riqueza
a’ (1,12-15) constancia / pruebas / lo probado
A’
b’ (1,16-18) dádiva / don perfecto / de lo Alto
Esta es otra forma de agrupar los lexemas recurrentes que destacan las líneas principales del texto. El tema de la caducidad del rico y de la riqueza (ambas cosas son textualizadas en 1,10b-11) queda en el centro total, contraponiéndose a la sabiduría que viene de arriba y que es más estimable que todas las riquezas, como comenta el libro de la Sabiduría (ver arriba, bajo 1.1.3). En la primera estructuración (1,2-12), el mismo tema de la caducidad se oponía a la “teleiosidad” o perfección/logro de la fe probada en el sufrimiento por las pruebas. Es coherente tener en cuenta ambos juegos de lenguaje, ya que el texto mismo nos da la pista para ello.
Con esto, una lectura de conjunto, estructurada, y de corrido, percibe los matices de sentido que muchas veces se pierden cuando el texto es leído analíticamente, por partes discretas.
3. Léxico sapiencial (libro de la Sabiduría) en el resto de la carta.
Lo que fue estudiado muestra la importancia de los contactos de Santiago con la literatura sapiencial, especialmente con el libro de la Sabiduría. Hemos optado por limitar este ensayo a la sección ya considerada de 1,2-18. El resto merece un análisis igualmente pormenorizado. En la esperanza de que alguien lo acometa fructíferamente, sólo indicamos algunas pistas, para que el lector tenga una imagen más completa de esta dimensión sapiencial de toda la carta, y no exclusivamente de 1,2-18.
3.1 Las comparaciones
Como las comparaciones de 1,6b-7 y 1,10b-11, también otras ayudan a comprender algunos temas: el mirarse en el espejo (1,23-25), el freno de los caballos (3,3) o el timón de una nave (3,4), para hablar de la lengua. El uso de esta clase de comparaciones sobresale también en el libro de la Sabiduría. Los autores de ambos textos, en efecto, son motivados para ello por el estilo discursivo que utilizan. En cambio, el estilo de paralelos poéticos de Proverbios y Sirac no permite desplegar el recurso a la comparación desarrollada.
En Sabiduría abundan las comparaciones. Aparte de las ya anotadas respecto de la sección “salomónica” (ver bajo 1.1.3 sobre 7,8-12; 8,14), cf. 2,2-5 (la caducidad de la vida es parangonada con el humo o el latido del corazón, el rastro de una nube o la niebla disipada por el sol, o finalmente la sombra); 5,9-12 (de nuevo, la vida y la riqueza, como sombra o noticia, como la huella de una nave, del vuelo de un pájaro o de una flecha). La esperanza del impío es como brizna llevada por el viento, como la escarcha arrebatada por el huracán, como humo disipado por el viento, como el recuerdo del huésped de un día (5,14).
En el midrás del éxodo (capítulos 10-19), notamos comparaciones en 11,22 (el mundo es como la pesa de una balanza o como gota de rocío), 16,29 (la esperanza del ingrato se deshace como escarcha invernal y corre como agua inútil), 19,9 (en el paso del mar, como caballos se apacentaban, como corderos retozaban).
Sabiduría en el Primer Testamento, Santiago en el Segundo, son los libros que más desarrollan la comparación como recurso retórico.
3.2 La lengua y otras cosas
El tema de la lengua en sus diferentes usos (Santiago 1,26; 3,5) puede cotejarse con Sabiduría 1,6.10-11 (sobre la lengua maldiciente).
El tema de la acepción de personas (Santiago 2,1.9) aparece en Sabiduría 6,7 (cf. también Sirac 35,12) . Los (malos) pensamientos (dialogismoi) de Santiago 2,4 pueden equipararse a los que son atribuidos a los impíos en Sabiduría 2,1.21.
3.3 Las propiedades de la sabiduría que viene de arriba
Ya se comentó en 1.2.3 que uno de los paralelos más interesantes es el que se observa entre Santiago 3,17 y Sabiduría 7,22-8,1. Tenemos en la obra alejandrina una larga descripción, con lenguaje a veces estoico, de la sabiduría divina.
Dado que el texto de Santiago 3,13-18 retoma el tema del origen de la auténtica sabiduría, concluimos con un breve comentario sobre la unidad. La misma está estructurada de la manera siguiente:
A 13 ¿Quién es sabio o conocedor entre vosotros?
Que muestre por su buena conducta sus obras (hechas) con la dulzura de la sabiduría.
a 14 Pero si tenéis amarga envidia
b y contienda en vuestro corazón,
B
c (+ negado) no os jactéis ni mintáis contra la verdad.
+ negado 15 Esta sabiduría no ha descendido de lo alto,
X
- afirmado sino que es terrena, natural, demoníaca.
a’ 16 Pues donde hay envidia
b’ y contienda,
B’
c’ (- afirmado) allí hay desconcierto y toda acción mala.
A’ 17 En cambio la sabiduría de lo alto es,
en primer lugar, pura,
después, pacífica, complaciente, dócil,
llena de compasión y de buenos frutos,
imparcial, sin hipocresía.
18 Fruto de justicia se siembra en la paz para los que hacen la paz.
Esta redacción del texto merece un breve comentario. Nótese que en B y B’, + la segunda parte de X, se describe el fruto de la mala sabiduría, mientras que en A y A’, + la primera parte de X, se habla de la sabiduría de arriba y de sus buenos frutos. La oposición se hace así literaria y estructuralmente simétrica .
El que cree tener sabiduría, debe tenerla de lo alto (X) y, si ésta es un don, debe producir obras/frutos en mansedumbre (A y A’). ¿Cómo puede allí caber la jactancia? (v.14b). Una pretendida sabiduría que es jactanciosa y mentirosa respecto de la verdad sólo puede ser terrestre, ¡y algo más! (v.15b), y sus frutos serán la envidia y la contienda (B y B’). Por eso, entre las siete propiedades de la sabiduría está la de ser “pacífica” (v.17), y al principio se decía que las obras del verdadero sabio provienen de la mansedumbre de la sabiduría (v.13b).
De ahí que en la conclusión de esta unidad (v.18) se diga que el “fruto de la justicia” es previamente “sembrado” en la paz por aquellos que hacen la paz . Es notable el hecho de que el inicio mismo del libro de la Sabiduría sea una recomendación a amar la “justicia” y que a los pocos versos se esté hablando de labios, lengua y palabras de los impíos (vv.6.9.11).
3.4 El modelo de Job (Santiago 5,11)
La manera como Job es mencionado en Santiago 5,11 resume todo el libro de Job. En esta totalidad, la figura de Job es interpretada correctamente, coincidiendo con la lectura que Sabiduría 1-5 hace de la suerte de los justos que sufren y son despreciados. En efecto, el Job de Santiago 5,11 no es el “paciente” de la leyenda de Job 1-2 sino el “impaciente”, perseverante, contestatario de Job 3-31.
La traducción de Santiago 5,11 “habéis escuchado la paciencia de Job” es incorrecta. En efecto, hupomoné no es "paciencia" sino "constancia/aguante/perseverancia" bajo el sufrimiento, con el objetivo de llegar a una meta. Job la logra, cuando Yavé finalmente lo restablece (42,5.10) . Al llamar la atención sobre la "constancia de Job", el autor de la carta señala también el final (to telos) de esa historia, apelando a la misericordia del Señor afirmada en citas bíblicas.
Esta aproximación a la historia de Job es paralela a la que Sabiduría 1-5 hace del sufrimiento de los justos. Esta mención, por otra parte, sirve de inclusión con 1,2-4 y 1,12.
4. Conclusiones
Respecto de la inspiración de algunos temas y motivos de Santiago en el libro griego de la Sabiduría, se puede concluir lo siguiente:
1) El conjunto de indicios es impresionante. Tales indicios son tanto lexemáticos cuanto temáticos.
2) No hay citas directas del libro de la Sabiduría, pero hay una imitatio continua que resulta evidente. Se trata de una “apropiación” hermenéutica, sugerida por situaciones equivalentes, no iguales.
3) Tal vez esta fuerte relación literaria y temática con Sabiduría explica la introducción (“praescriptum”) de 1,1, con la mención de la “diáspora”. Los cristianos del mundo grecorromano son comunidades dispersas al modo de las judías de la diáspora, y sufren padecimientos y conflictos internos paralelos. De esta manera, Santiago tiene una buena cuota de relectura de Sabiduría.
4) Santiago no es sólo una carta haláquica, sapiencial y profética. Desde el inicio, contiene un mensaje a los que sufren y son despreciados o pobres. Lo sapiencial es usado por primera vez en el libro de la Sabiduría para tratar el tema del sufrimiento de los justos en una forma totalmente diversa a la del libro de Job.
5) Santiago es, por todo esto, un texto religioso, teológico y querigmático al mismo tiempo.
6) Son mayores los contactos “sapienciales” de la carta de Santiago con la literatura judía precristiana que con la neotestamentaria
7) Si se puede demostrar, y creemos haberlo hecho, que el enfoque sapiencial de la carta de Santago es el más relevante, y el que conduce la lectura del texto (por encima del haláquico), queda la conclusión de que Santiago es el escrito sapiencial representativo, y único, en el Nuevo Testamento.
J. Severino Croatto
Camacuá 252
1406 Buenos Aires
Argentina
Es el caso, por ejemplo, de las tres septenas de sellos, trompetas y copas en el Apocalipsis: el contenido del 7º sello son las siete trompetas, pero el de la 7ª trompeta son las siete copas, la 7ª de las cuales contiene el destino de Babilonia, objeto por excelencia de la ira de Dios. Dicho de otro modo, las siete fíalas o copas están dentro de las trompetas, y éstas dentro de los sellos. Para la estructura, cf. J. Lambrecht, “A Structuration of Revelation 4,1-22,5”, en J. Lambrecht (ed.), L’Apocalypse johannique... (Duculot, Gembloux 1980) 77-104.
Sobre la halaká en Santiago, cf. L. Rivera, “La epístola de Santiago, modelo de Halaká cristiana", en Varios, Mito y hermenéutica (El Escudo, Buenos Aires 1973) 145-169; P. Sigal, “The Halakah of James”, en D. Y. Hadidian (ed.), Integerrimi Parietis Septvm (Eph. 2:14) (Pickwick Press, Pittsburgh 1981) 337-353.
Sobre lo profético, ver E. Hernando, "La carta de Santiago, actualización del mensaje profético": Burguense 28 (1987) 9-28; K. Warrington, “The Significance of Elijah in James 5:13-l8”: Evangelische Quartalschrift 54 (1994) 57-7l. “Un escrito profético en forma de carta” la llama Fr. Mussner, “Rückbesinnung der Kirchen auf das Jüdische. Impulse aus dem Jakobusbrief”: Catholica:1 (1998) 67-78 (p. 68).
En cuanto al uso de clichés sapienciales, cf. E. Baasland, “Der Jakobusbrief als neutestamentliche Weisheitsschrift”: Sudia Theologica 36 (1982) 119-139 (ignora totalmente el libro de la Sabiduría); W. Bindemann, “Weisheit versus Weisheit: Der Jakobusbrief als innerkirchlicher Diskurs”: Zeitschrift der Neutestamentliche Wissenschaft 86, no. 3-4 (1995) 189-217 (sólo referencias esporádicas al libro de la Sabiduría, más bien sobre el mito de la Sabiduría creadora, en relación con Santiago 1,17-18); D. E. Gowan, “Wisdom and Endurance in James”: Horizons in Biblical Theology 15, no. 2 (1993) 145-53; J. A. Kirk, “The Meaning of Wisdom in James: Examination of a Hypothesis”: NTS 16 (1969-70) 24-38.
Cf. últimamente las reflexiones de S. R. Llewelyn, “The Prescript of James”: Novum Testamentum 39 (1997) 385-393 (1,1 habría sido añadido tardíamente a una compilación preexistente de dichos).
Cf. F. Marin, “Revisionismo necesario. Puntualización de textos bíblicos”: Carthaginensia 4 (1988) 223-233 (p. 232). Esta es una pista importante, pero depende de si 1,1 es original en el escrito (ver nota anterior).
Ver Ph. Vielhauer, Historia de la literatura cristiana primitiva (Sígueme, Salamanca 1991) p. 593. W. Bindemann opina que es “un escrito sapiencial cristiano orientado parenéticamente” (art. cit., p. 190).
Para Sirac, ver Nuria Calduch, "Ben Sira 2 y el Nuevo Testamento": Estudios Bíblicos 53 (1995) 305-316 (p.313-5: Santiago 1,2-18 y 4,1-10); H. Frankemölle, “Zum Thema des Jakobusbriefes im Kontext der Rezeption von Sir 2:1-18 und 15:11-20”: Biblische Notizen 48 (1989) 21-49. Este miksmo autor llama a la carta “una relectura de Jesús Sirac” (Der Brief des Jakobus [Gütersloh,, Würzburg 1994] p.85. Véanse los contactos sumamente interesantes de 3,17; 4,8b (sobre el obrar con dulzura) con Santiago 1,20-21 y 3,13b. Esta comparación favorece la puntuación tradicional del v.21 (la coma después de en praúteti; ver, en cambio, la BJ).
Cf., por ejemplo, E. M. Sidebottom, James, Jude, 2 Peter (The New Century Bible Commentary; Eerdmans, Grand Rapids 1982) p.34 (donde relaciona correctamente el adjetivo émfutos de 1,21 con Sabiduría 12,10); apenas una referencia de paso a Sabiduría 9,6 en Fr. Mussner, art. cit.,p.76.
Esta unidad, estructurada en el plano de la manifestació textual, como veremos, resume los temas de la carta mediante palabras clave y motivos literarios que reaparecerán en el resto de la carta. Cf. H. von Lips, Weisheitliche Traditionen im Neuen Testament (Neukirchen, 1990) 412-424.
Las equivalencias estructurales dentro de los vv. 6b-8 (D’) ayudan a entender el tan controvertido calificativo de dípsujos (lit. “de doble alma”). Por el contexto, “irresoluto” (mejor que, por ejemplo, “doble”) es una buena opción.
Éste, por lo tanto, cierra la unidad de 1,2-11 y no pertenece a la siguiente (13-15 o 13-18).
Las muchas semejanzas del comienzo de la carta de Santiago con la 1ª de Pedro se refuerzan por la doble recurrencia de este vocablo en 1,7 donde, por lo demás, se hace una contraposición de la fe probada con el oro "perecedero". La diferencia sustancial está en la cristología explícita de la argumentación de la 1ª carta de Pedro, apenas tenida en cuenta "a distancia" en la de Santiago, al menos a la luz de la inscripción (1,1), sea o no original. Sobre ésta, cf. la nota 3 Que la epístola petrina se haya inspirado también en el libro de la Sabiduría lo sugiere otro paralelo muy interesante: cuando en 1,7 el autor se refiere al oro "probado por el fuego" (dià purós dokimazoménou) nos recuerda la expresión de Sabiduría 3,6, donde Dios es descrito como probador del justo por las pruebas como el oro es acrisolado en el fuego (hos jrusón... edokímasen autoús ).
Cf. especialmente M. Gilbert, “La structure de la prière de Salomon (Sg 9)”: Biblica 51 (1970) 301-331.
Nótese el cuidado con que el autor expresa su pensamiento: los verbos de la comparación están en aoristo (acción pasada puntual, objeto de experiencia, v. 11ab), mientras que los que se refieren al rico están todos en futuro (vv. 10b.11c). Lo que ya ha sucedido tantas veces en las hierbas y flores sucederá al rico. Este matiz de sentido no suele ser reflejado en las versiones.
Hay otro en el v. 25. Se repite, en otra forma, en 5,11, donde se retoman los temas de 1,2-4.
Sobre la oposición muerte-vida eterna en el libro de la Sabiduría, cf. las agudas observaciones de S.
Gallazzi, “A justiça é imortal (Sb 1,5)”: Estudos Bíblicos n. 56 (1998) 26-39.
Se percibe el semitismo de las expresiones, que equivalen a "esplendorosa corona real" y "hermosa diadema".
Este verbo es recurrente y significativo en Santiago, cf. 1,7a.
Se lo encuentra en otros textos, como Sirac 47,10; Lamentaciones 1,6; Salmos de Salomón 2,20; 17,42, etc.
Nunca aparece en el Pentateuco ni en Isaías o Jeremías LXX, pero en Ezequiel 16,14 está en un contexto
interesante, y en paralelo con "hermosura", como en Sabiduría 5,16. Ver también 2 Samuel 15,25; Job 36,11;
Salmos 25,8 y 49,2; Proverbios 31,26.
El derás es el método de exégesis rabínica que "explora" un sentido profundo en el texto bíblico; un texto derásico convertido en obra literaria constituye un midrás.
Ver P.J.Hartin, "Call to Be Perfect through Suffering (James 1,2-4). The Concept of Perfection in the Epistle of James and the Sermon on the Mount": Biblica 77 (1996) 477-492.
O que dependen de un mismo "entorno" sapiencial, una de cuyas expresiones es el libro de la Sabiduría.
Cf. Mateo 5,10a "a causa de la justicia" (no se trata de la justicia social sino del programa ético de Jesús, que es más global).
En 5,4 aparece el sustantivo oneidismós, que se puede cotejar con el verbo oneidizo de Mateo 5,11a.
P.J.Hartin (p.489) compara Mateo 11,28-30 solamente con Sirac 51,26-27 (el yugo de la Sabiduría), no con los textos del libro de la Sabiduría que hemos trabajado arriba; y relaciona dicho pasaje tan sólo con Santiago 3,13-18 (p.490), no con 1.5 ni con 1,16, que anteceden y son mejores paralelos con Sabiduría 8 y 9.
Lexical es la negación contenida en el lexema apéirastos (“que no puede ser probado”); la frase, empero, es afirmativa. La negación gramatical, en cambio, es una oración negativa.
En el sentido de “haber llegado al final/ haber realizado su poder/ haberse consumado”. La traducción “llegado a su perfección” es para mantener el lexema tel- tan característico de este escrito: téleios (1,17.25; 3,2), (apo)teléo (1,15; 2,8), teleióo (2,22).
Cf. P.J.Hartin, pp. 478s.
En Jueces 3,1-2 se añade una razón diferente de la tentación, a saber, probar la capacidad de Israel de adiestramiento para la guerra.
En 16,2 y 19,11 la epithumía es el deseo de los israelitas en el episodio de las codornices (Éxodo 16,9-13; Números 11,10-32), mientras que en 6,17.20 se refiere al deseo de la instrucción (v. 17) y de la sabiduría (v. 20).
En el libro de la Sabiduría es más frecuente el término "incorrupción" (aftharsía) que el de "inmortalidad" (athanasía), lo que es importante por marcar una resistencia a la antropología griega de la separación del alma; la idea de "incorrupción" reclama preservación (o la resurrección) del cuerpo. Cf. Larcher, Études sur le livre de la Sagesse (Gabalda, París 1969) y R. J. Taylor, “The Eschatological Meaning of Life and Death in the Book of Wisdom”: Ephemerides Theologicae Lovanienses 42 (1966) 72-137.
W. Bindemann remite solamente al pasaje de Sirac (art. cit.en la nota 3, p. 205).
La oposición simétrica entre 15a y 15b fue sugerida por J. J. Barreda, estudiante para el Doctorado en ISEDET, en el seminario sobre Santiago del primer semestre de 1998.
Nótese la alternancia quiásmica, imposible de verter al castellano, entre “sabiduría de arriba” en 15a, y “la de arriba sabiduría” en 17a.
El tema de las obras de la sabiduría está en los extremos, como reclamo al que se dice sabio (en el v. 13b) y como fruto de la sabiduría de lo alto (v.18).
Importantes en esta línea son las observaciones de Chr. R. Seitz, "The Patience of Job in the Epistle of James", en R. Bartelmus, Th. Krüger y H.Utzschneider (eds.), Consequente Traditionsgeschichte. Festschr. Klaus Baltzer zum 65. Gebertstag (Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga 1993) 373-382.
Cf. Fr. Mussner, art. cit. (nota 3) p. 67.
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