Presentación
Haroldo Reimer
Hoy, en vísperas del año 2000, en todo el mundo se habla de jubileo. El jubileo se convirtió en símbolo para un gran y multiforme proceso de reflexión sobre la manera de organizar nuestra vida, nuestra sociedad, nuestra fe, nuestra espiritualidad y nuestra visión del futuro... Jubileo es una invitación en el horizonte que quiere animar para una nueva caminata. En nombre del jubileo se promueven diversas prácticas. En el fondo, es la Palabra del Dios vivo que, en el horizonte de la vida, señala hacia un nuevo camino.
Los tiempos actuales nos desafían y motivan para leer y releer los textos de la Biblia que hablan del jubileo y de los tiempos jubilares. Hay desafíos y discusiones que llevaran a esto. Y la Palabra de Dios puede orientar en la búsqueda de nuevas sendas y caminos, así como en la construcción de una espiritualidad renovada.
Son muchos los desafíos del mundo actual, en este final de siglo y del milenio. Hay una serie de binomios que caracterizan el curso de nuestra historia moderna, así como existe una serie de desafíos que surgen crónicamente: trabajo/desempleo, préstamos/sumisión, endeudamiento de personas y pueblos/perdón de las deudas, crisis ecológica/descanso de la tierra, etc. También existen otras palabras claves que continuamente ocupan el orden del día de las discusiones. Términos como “globalización”, “exclusión social”, “neoliberalismo”, “leyes del mercado”, “competividad” están en discusión. Son temas conflictivos en el orden actual. En un mundo marcado por la competencia, por la marginalidad y por la exclusión, se espera por la alegría de un “jubileo”.
Mujeres y hombres, niños, grupos, iglesias cristianas y organismos ecuménicos están trayendo el tema del jubileo hacia las discusiones, en este crepúsculo milenar. De manera especial, el Papa Juan Pablo II, en su encíclica Tertio Millenio Adveniente, de 1996, retomando una tradición antigua, convocó a la Iglesia Católica para celebrar un jubileo en el año 2000. Paralela o concomitantemente, otras iglesias buscan recorrer el mismo camino. Se busca redescubrir el vigor de esta tradición e incentivar una reflexión profunda al fin del milenio y dar nuevos ímpetus a la evangelización. Las Conferencias Episcopales, en varios países, asumieron esta causa y la ampliaron para abrigar temas emergentes de la vida y de la realidad latinoamericana. El tema de las relaciones entre endeudamiento y esclavitud de personas y hasta de pueblos enteros, vuelve a escena, debido justamente a la urgencia de la problemática. Comienzan a circular cada vez más documentos de estudio, cartillas, libros y, especialmente, peticiones y cartas circulares solicitando a los países ricos del mundo el perdón de deudas impagables. En un nivel micro, organizaciones vinculadas a las luchas populares, especialmente Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), ensayan formas de vida alternativas y ecológicamente correctas y sostenibles. Buscan convivir (más) sabiamente con la creación/naturaleza. Buscar (re)encender la utopía de una vida diferente y mejor. Para esto, muchas personas del pueblo y hasta pueblos enteros, sirven de inspiración. También la Palabra del Dios de la Vida quiere animar esta labor.
Frente a esta situación del crepúsculo milenar, releer y meditar los textos sagrados que hablan sobre un jubileo y sobre tiempos jubilares puede alimentar la espiritualidad y la práctica de muchas personas cristianas. Personas, grupos y hasta iglesias son alentadas y animadas en su vida para caminar ante estas desafiadoras cuestiones y discusiones de los tiempos actuales.
En este volumen de RIBLA, biblistas de varios países de América Latina y del Caribe ofrecen su contribución para el estudio del tema. Se trata de trabajos exegéticos, reflexiones y subsidios sobre los textos de la Biblia que tratan del tema del jubileo y de los tiempos jubilares. Con este número de RIBLA, dedicado a este importante tema al final del milenio, queremos ayudar a personas y grupos a inspirarse en el vigor de la fuente que es la Palabra de Dios contenida en la Biblia. En un mundo presentado como “sin utopías”, urge descubrir nuevamente la fuerza utópica y (re)creadora de la Palabra de Dios como indicadora de un mundo posible y siempre abierto para lo nuevo – verdadero.
Río de Janeiro, 31 de octubre de 1999
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |