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EL POBRE ES EL ¡NO! DIVINO A LA VIOLENCIA TAMBIÉN INTERVENCIONISTA(Habacuc)Domingos Sávio da Silva Resumen: Abstract:
1. ¿Cuándo? Reinado de Joaquín (608-597 a.C). El intervencionismo asirio en Judá todavía sangraba en la memoria del pueblo. Más recientemente, hacia el 609, una nueva experiencia intervencionista, ahora egipcia, bajo Necao II, persistía más dolorosa porque vivida personalmente por muchos de los presentes. Necao
2. ¿Qué cosa? Como si no bastaran esas penosas y sucesivas sujeciones al poder político-militar extranjero intervencionista, acompañado generalmente del pago de tributos, la situación interna reforzaba aún más el sufrimiento del pueblo: el abandono, el no tener a quien recurrir en la instancia jurídica (“pierde fuerza la ley, y no se manifiesta nunca el derecho..., se manifiesta el derecho torcido” : 1,4ª.bb ) emergen en la apertura misma de la profecía, en la súplica-lamento inicial (1,2-4), eco de aquella situación interna opresiva. ¿Hasta cuándo, Yavé, continuaré gritando por socorro sin que escuches, clamaré hacia ti “¡violencia!” sin que salves? ¿Por qué me haces ver la iniquidad y contemplas la malignidad? Devastación y violencia están delante de mí, querella hay y discordia se suscita” (1,2-3). Joaquín derramó mucha sangre inocente (2 Re 24,4); es censurado por Jeremías porque fue um rey brutal, injusto y amante del fausto (Jr 22,13-19). Es conocido sobre todo el episodio en el palacio real (Jr El uno ni siquiera alude a la existencia del otro, pero parece que Jeremías y Habacuc eran contemporáneos, viviendo problemas idénticos . Parecen ser de los primeros años del reinado de Joaquín, cuando la construcción de un nuevo palacio, “con falta de dinero, a través de injusticias” , cuando todavía Así dice Yavé a Joaquín, rey de judá, hijo de Josías: “ninguno llorará por él, diciendo: ‘¡ay, hermano mío! ¡ay, hermana mía!’. Ninguno llorará por el: ‘¡ay, mi señor! ¡ay, majestad!’. Será sepultado como un borrico, será arrastrado y echado afuera, lejos de las puertas de Jerusalén” (Jr 22,18-19; cf. 13,18). Desde este horno de sufrimientos, que tocarán especialmente a los pobres, surge aquella súplica-lamento inicial o grito lacerante del pueblo, en los labios y en la solidaridad del profeta (1,2-4).
3. ¿Y de ahí? Yavé parece despertarse, reabrir sus oídos y responder a la súplica. Pero, a través del intervencionismo extranjero armado: Mirad a las naciones..., he aquí que yo suscito a los caldeos, una nación cruel e impetuosa...; son más veloces que panteras sus caballos, son más mordaces que lobos vespertinos..., vuelan como águila precipitándose para devorar. Llegan todos para hacer violencia (1,5-11, cf. vv. 5aa.6a.8a.bb.9a). Si la violencia (hebreo: jamas) es lo que prácticamente condensaba la opresión interna inicial (1,2ba.3ba), ¡con una nueva y más terrible violencia (jamas) el profeta representa a Dios respondiendo a su llamado! Dicha respuesta trae con todo en su interior el veneno que se volverá contra ella misma: Se hace culpable por hacer de su fuerza su dios (1,11).
4. ¿Respuesta dada, de hecho? Ya por el hecho de la respueta divina (1,11b) y sobre todo porque el profeta reacciona a ella con una nueva súplica-lamento (1,12-17), aquella respuesta intervencionista es rechazada. Lo que el profeta monta en 1,5-11 es un juego de escena. ¡Hace al intervencionismo brotar de los labios de Dios mismo únicamente para rechazarlo por completo!: ¿Por ventura no eres tú, desde antiguo, Yavé, mi Dios, mi santo? ¡No vamos a morir! Yavé, para juicio lo tienes establecido, ¡oh Roca!, para castigar lo tienes determinado. Muy limpio eres de ojos para mirar el mal, ver la opresión no puedes (1,12-13a) . Si de hecho propusiera el intervencionismo, Yavé estaría negándose a sí mismo (v.12), establecería el mal, que no cabe en sus ojos puros, que no puede contemplar (v.13a).
5. ¿Cuál es, entonces, la respuesta? La violencia (interna) no se resuelve con violencia (externa, intervencionista). Ambas son violencia deplorable, y como tales deben ser aniquiladas. Es lo que el profeta hace a Dios proponer definitivamente (2,1-5). Por más poderosa y aparentemente invencible que parezca, la violencia o el mal traen en sí un principio de auto-corrosión, de auto-aniquilamiento al que se suma la fuerza opuesta, también intrínseca, que el justo oprimido trae en sí mismo, por ser justo: He aquí que se descompone, no siendo recta, su persona en sí mismo, pero (el) justo en su fidelidad vivirá (2,4).
6. ¿Cómo tal respuesta responde de hecho? ¡Siguen cinco ayes! (2,6b-19): la jactanciosa (1,10-11a) impiedad es ¡Ay del que adquiere con violencia provecho inmoral para su casa, para poner su nido en alto, para salvarse de las garras del mal! Planeaste oprobrio para tu casa, exterminar a pueblos Debilidad, corruptibilidad intrínseca del impío, sumadas a la fuerza, perseverancia, constancia del justo (“su fidelidad”), he aquí lo que únicamente revierte los senderos trazados por la violencia (jamas).
7. Sólo el oprimido es mediación de liberación divina a su favor Preparada por todo lo que le antecede en la profecía, enaltecida por una Saliste a salvar a tu pueblo, a salvar con tu ungido (3,13a).
El sufrimiento del justo bajo el impío es lo que constituye la profecía de Habacuc. Él se identifica de tal modo con ese necesitado, que inaugura (1,2-3), y ahora cierra, su profecía en primera persona: Mas yo en Yavé exultaré, gritaré de júbilo en el Dios de mi salvación. Yavé es mi señor, mi fuerza, él me da pies como los de ciervas y sobre mis lugares elevados me conduce (3,18-19ab). Yavé sale al campo contra el impío para salvar al justo. Pero sale con él en cuanto ungido suyo. ¡Yavé es para él salvación, fuerza, al darle pies de gacela, al equiparlo para su lucha de auto-liberación! Bibliografia seleta Alomía, B. Merling, “Habacuc, el profeta de la justificación por la fe”, en Theologiká 3 (1988) 138-151. Domingos Sávio da Silva cssr
Cf, por ejemplo, Jörg Jeremias, Kultprophetie, p.89; Giuseppe Bernini, Osea - Michea - Nahum - Abacuc, p.406-407; Yehoshua M. Grintz y Dvora Briskin-Nadiv, “Habakkuk”, col.1014.1016; Richard T.A. Murphy, Sofonías Nahúm Habacuc, p.782; Renatus Porath, “Profetas, interlocutores...”, p.30; Marvin A. Sweeney, “Book of Habakuk”, p.2. Las indicaciones de localización del texto bíblico las hago a partir de la BHS (Biblia Hebraica Stuttgartensia). Cf. Richard T.A, Murphy, Sofonias Nahúm Habacuc, p.782; Renatus Porath, “Profetas, interlocutores...”, p.33. Luís Alonso Schökel, Profetas I, p.418. “Joaquín demostró ser un monarca inescrupuloso y opresor, amante del lujo y que perseguía sus propios intereses”; James Muilenburg, Jeremiah the Prophet, p.826. Cf. John Bright, História de Israel, p.439; Henri Cazelles, História política, p.188 y nota 90; Roland de Vaux, Excavations at Ramat Rahel, p.270 a 272; Luis Alonso Schökel, Profetas I, p.418. |
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