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EXTERMINARÉ DE LA TERRA A LOS PROFETAS - (Za 13,2)SANDRO GALLAZZI Resumen: Abstract:
1. Introducción La desaparición de los profetas continuará siendo un enigma sin soluciones definitivas. Este ensayo, a partir de los capítulos 9-14 del libro de Zacarías, intenta encontrar alguna pista que pueda ayudar a entender qué puede haber ocurrido.
2. Conflicto con las naciones Una de los primeros ejes del conflicto es el conflicto con las “naciones”: Hadrac, Damasco, Aram, Tiro, Sidón, Ascalón, Gaza, Ecrón (9,1-8), Líbano, Galaad y Basán (11,1-2) son citadas directamente. Se trata de las naciones inmediatamente vecinas que cierran los caminos al norte, al noroeste, al oeste y al sur de la tierra de Israel: son los adversarios históricos y permanentes de Israel, aún hoy. Todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Yavé de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos (14,16). Este horizonte que parece ser amplio, diríamos internacional, se estrecha más y más, cuando, sin embargo, verificamos que en este conflicto están incluidos, también, Judá y Efraín (9,10; 12,2). "Yo pongo a Jerusalén como una copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor; también contra Judá, cuando se ponga sitio a Jerusalén. En aquel día yo pondré a Jerusalén como una piedra pesada para todos los pueblos; todos los que intenten cargarla serán despedazados. Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. En aquel día, dice Yavé, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; pero pondré mis ojos sobre la casa de Judá y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera (12,2-4). Las “naciones” se volverán en “pueblos”. Puede hasta ser una forma poética de expresarse para no repetir el mismo término; puede hasta querer decir la misma cosa. Mas queda la sospecha de que los “pueblos de alrededor” no sean, propiamente, las naciones extranjeras, próximas o lejanas. Por el contrario, sospecho que se trata de un conflicto interno, abarcando aquellos a quienes el libro de Esdras, innumerables veces, llama “pueblos de la tierra”, exigiendo decididamente su separación del resto de los “hijos de Israel”. Son estos judíos herederos y sucesores de los “pobres de la tierra” que recibirán campos y viñas de manos de Babilonia, tierras que ellos no quisieran devolver a los descendientes de los antiguos propietarios que estaban volviendo del exilio con la bendición de los persas. “Entonces dirán los capitanes de Judá en su corazón: "La fuerza de los habitantes de Jerusalén está en Yavé de los ejércitos, su Dios" (12,5). Las familias de la tierra (Mishpejot ha’ares) tendrían que conformarse a la teocracia sadoquita de Jerusalén. Así ha dicho Yavé, mi Dios: "Apacienta las ovejas destinadas a la matanza, a las cuales matan sus compradores sin sentirse culpables; y el que las vende dice: "Bendito sea Yavé, porque me he enriquecido". Ni aún sus pastores tienen piedad de ellas (11,4-5). Pastores, compradores, vendedores están mancomunados en la explotación de las ovejas y aún se consideran benditos por Dios. El conflicto adquiere una fuerza de confrontación cruenta: y en un mes despedí a tres pastores (11,8a), y Este tipo de conflicto está presente en muchos otros textos proféticos. Con esta misma imagen (Ez 34) o con otras, los profetas siempre denunciaron los abusos de las autoridades sobre el pueblo. Se trataría de “falsos” pastores, de mercenarios. Tal vez no nos sea posible identificar histórica y definitivamente a los tres pastores destruidos en un solo mes, ni tal vez sea hoy necesario hacerlo. La novedad del texto de Zacarías es que las “ovejas” son presentadas como cómplices, responsables también de esta situación: Mi alma se impacientó contra ellos, y su alma también se hastió de mí. Entonces dije: "¡No os apacentaré más! ¡La que prefiera morir, que muera; si alguna se pierde, que se pierda! ¡Las que queden, que se coman unas a otras!" (11,8b-9). El pastor enviado por Yavé va a quebrar simbólicamente los dos bastones - benevolencia y unión- que usaba para apacentar a las ovejas. Va a declarar terminada su misión y a solicitar su salario de 30 monedas de plata y se va a transformar en un pastor inepto y loco para significar que, de ahora en adelante, Levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda y romperá sus pezuñas". ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! ¡Que la espada hiera su brazo y su ojo derecho! ¡Que se le seque del todo el brazo y su ojo derecho quede enteramente oscurecido!" (11,16-17). El pacto (berît/ alianza) está definitivamente quebrado, el tan soñado proyecto de reconstrucción y reunión del reino davídico será abandonado definitivamente y brillará única y exclusivamente Jerusalén. En el resto de la tierra habrá destrucción, abandono y explotación. Invocará mi nombre, y yo lo oiré. Yo diré: "Pueblo mío". Él dirá: "Yavé es mi Dios" (13,9). ¡La muerte del pastor será uno de los elementos esenciales para la reconstrucción! 3. La reconstrucción del templo Casi todos los conflictos de la época post-exílica, presentes en las páginas del primero, segundo y tercer Zacarías, tienen una raíz común: el fin del exilio de Babilonia y el sucesivo choque de proyectos que avaló Judá. Al final, éste es justamente el contexto histórico en el cual surgió el libro del primer Zacarías. Los grupos eran muchos y las tensiones graves. De un lado, entre los exiliados que habían vuelto, estaban el grupo monárquico y el grupo sacerdotal que comenzaban a adquirir importancia y querían brillar con luz propia: los sacerdotes ya no se contentaban con ser simples funcionarios del rey. Del otro lado estaban los campesinos y los levitas que habían quedado en Judá; ellos también con evidentes diferencias internas. 3.1 Esd 3,2: Fundación del altar. A la hora de la reconstrucción del altar, elemento central del esquema tributario, encontramos solamente los que volvieron del exilio: el sacerdote, al frente, y después el rey. 3.2 Esd 3, 8-10: Fundaciones del templo Sujetos: Zorobabel; Josué y sus hermanos sacerdotes; los levitas; la gente que volvió; Josué; sus hijos y hermanos; Cadmiel y los hijos; los hijos de Judá (hebreo); Jenadad; Hijos y hermanos (hebreo); Los levitas, hijos de Asaf A la hora de iniciar la obra del templo, la composición ya es diferente: Zorobabel, el rey, que ahora encabeza la lista, y Josué, el sacerdote, continúan presentes. A ellos se agrega otro Josué con sus hijos y hermanos y Cadmiel con sus hijos. A estos dos también los encontramos entre los levitas en la lista de los repatriados (Esd 2,40). La novedad mayor, según el texto masorético, consiste en la presencia de los hijos de Judá y los hijos de Jenadad, levitas que no aparecen en la lista de los repatriados pero que encontraremos, más tarde, en Ne 3,24 y 10,10. 3.3 Esd 4, 2-3: Construcción del temploSujetos: Zorobabel; los jefes de las familias de Israel; Josué
La presencia de los “jefes de las familias de Israel”, alrededor de Zorobabel (Esd 4,2-3) y Josué, sería una señal más de esta nueva rearticulación.
3.4 Esd 5,1,5: Retoma de la construcción El cambio es impresionante: el rey y el sacerdote no están más al frente de los trabajos. Los judeos de Judá, junto con los profetas, pasan a encabezar la lista. ¿A qué se debe este cambio? Es que el rumbo de los acontecimientos cambió imprevistamente en torno del año 520.a.C. La sucesión de Darío, después de la muerte de Cambises, en el 522 a.C., se confirmó solamente después de dos años de luchas y conflictos internos entre grupos de poder. Darío precisó, una vez más, reorganizar la estructura administrativa de este gigantesco imperio, para poder controlarlo políticamente, gobernarlo, y garantizar la tributación. La creación de las satrapías permitió alcanzar estos objetivos, mas la nueva redistribución de fuerzas, cargos, espacios políticos y económicos no debe haber dejado de provocar discusiones, conflictos y confusiones. Trastornaré el trono de los reinos y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones... En aquel día..., te tomaré, Zorobabel, ... y te pondré como anillo de sellar, porque yo te he escogido..." (Ag 2,22-23). Zacarías, que parece ser hijo del exilio (Za 1,12) es, en el comienzo, claramente hostil a las “naciones/pueblos de la tierra” (1,12.13), pero poco después cambia su posición y admite la importancia de las naciones dentro del pueblo único de Dios (2,15). De esta unión va a depender la “posesión de la tierra” (2,16). Y si Josué quisiera “juzgar en la casa de Dios” tendrá que cambiar su posición y aliarse a Zorobabel y al pueblo de la tierra (3,8-10).
3.5 Esd 6,14: Durante la construcción Sujetos: Ancianos de los judíos; Ageo y ZacaríasAsí, sin embargo, a Darío no le interesaba. Su carta (Esd 6,6-12) tenía claramente en su centro el concepto de templo del emperador, conforme a la costumbre de los persas. Por eso, él manda abrir los cofres para pagar los gastos de la reconstrucción y de los sacrificios cultuales que harán los sacerdotes (aquí reducidos al espacio antiguo de oficiantes del templo) por la vida del rey y de sus hijos.
3.6 Esd 6,16-22: Inauguración del templo Cinco años después, sin embargo, cuando el templo será, finalmente, inaugurado, los sujetos son bien diferentes. Son los “hijos de Israel”. Esta expresión es usada en este texto por primera vez. Es una definición. Hijos de Israel son, exclusivamente, los sacerdotes, los levitas, y los hijos del cautiverio; con sólo un agregado posible: los que se separan de las impurezas de los pueblos de la tierra (Esd 6,21). Éstos son los que recogen los frutos. Sólo éstos hacen la dedicación del templo. Yavé los había alegrado, y había dispuesto el corazón del rey de Asiria favorablemente hacia ellos, a fin de fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel (Esd 6,22). El rey de Asiria debe ser entendido como el sátrapa de Siria . Todo indica que hubo una intervención del imperio a favor de un grupo o de un proyecto y con certeza, contra otro grupo y otro proyecto. Es difícil saber más. 4. Una realidad conflictiva Todos los conflictos posteriores entre las naciones (Samaria, Siria y Egipto), Judá (pueblo de la tierra) y Jerusalén (sacerdocio sadoquita) tiene aquí su punto de partida. El libro de Zacarías, en su conjunto, refleja todos estos conflictos. Muchas son las alternativas históricas en las cuales puede haber surgido una u otra parte del libro de Zacarías. Todas ellas, sin embargo, tienen siempre el mismo común denominador: el conflicto entre Judá, las naciones y Jerusalén. 4.1 El conflicto narrado en Esd 4,6-22, cuando, bajo la dirección de Esdras, fue hecha, esta vez sin éxito, la primera tentativa de reconstruir los muros de Jerusalén . Sepa, pues, el rey, que si aquella ciudad es reedificada y los muros son levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será perjudicado (Esd 4,13). La respuesta de Artajerjes fue dura, pues impidió la reconstrucción de los muros. 4.2. Otro conflicto, que vivieron las naciones y los campos contra Jerusalén, tuvo lugar cuando, esta vez con éxito, Nehemías reconstruyó Jerusalén y la repobló . El gobernador de Samaria, Sanballat, el supervisor de los amonitas, Tobías, el líder árabe Gosem y los filisteos de Asdod, las “naciones”, con el apoyo de los campesinos de Judá, intentaron, de todas las formas posibles, hacer fracasar esta obra. Así ha dicho Yavé, mi Dios: "Apacienta las ovejas destinadas a la matanza, a las cuales matan sus compradores sin sentirse culpables; y el que las vende dice: "Bendito sea Yavé, porque me he enriquecido". Ni aún sus pastores tienen piedad de ellas. 4.3. Al hablar de “pastores” no podemos olvidar el conflicto que provocó el surgimiento de los samaritanos. Una disputa interna al grupo sacerdotal y levítico, por espacio y poder político, provocó una insanable ruptura . Los sucesivos conflictos entre los sadoquitas de Jerusalén y los de Siquén llegarán a la excomunión recíproca. No tenemos, sin embargo, registro de asaltos y guerras contra la ciudad de Jerusalén en este momento. A menos que pensemos en el violento ataque diferido, en el 312, por Ptolomeo I que, hecho un nuevo Nabucodonosor; conquistó la ciudad, desmanteló sus fortificaciones y llevó cautivos a Egipto un gran número de judaítas y fenicios. 4.4. En busca de un contexto histórico de Za 9-14, podríamos hasta llegar a la época de los Macabeos. No faltaron ataques de las naciones contra Jerusalén e, inclusive, hubo un sitio a la ciudad impuesto por Lisias, que provocó gran hambre y la dispersión del pueblo (1Mc 6,48-54). En este caso sería posible identificar al “traspasado” con el sumo sacerdote Onías III; los tres pastores eliminados en un mes, podrían muy bien ser Simón, Jasón y Menelao, que disputaban el control del sacerdocio y querían conectar definitivamente Judá al mercado griego.
5. Exterminaré los profetas Ante tantas opciones históricas que pueden servir de contexto a los capítulos del segundo y del tercer Zacarías, no nos parece necesario definir y cerrar. Hacer una opción exclusiva, puede restringir la comprensión del texto y de su mensaje. También porque vale la pena recordar lo que afirma Croatto en el inicio de este número de RIBLA , al decir que toda obra profética pasó por un constante proceso de actualización y transformación total, inclusive invirtiendo su sentido primero.
Sandro Gallazzi Traducción: Irene MíguezJ. Severino Croatto, “La estructura de los libros proféticos (las relecturas en el interior del corpus profético)”, en este número de RIBLA, bajo 4.2.6. Al contar, más tarde, la historia desde ese momento, los que vienen del exilio van a clasificar peyorativamente los judaítas que habían quedado en la tierra. Estos, que eran el pueblo de la tierra, porque propietarios de los campos y viñas, serian llamados “ pueblos de las tierras” casi queriendo igualarlos a los extranjeros. Podría ser el mismo Zorobabel o podría ser indicio de una estructura política diferente, propia de Judá, que se estaba imponiendo. Siria y Palestina constituían la quinta satrapía... En la lengua acádica era llamada “ebir-nari”, mas los textos persas y elamitas usarán el término “asiria”, variando así el sentido original de este término. Fue este vocablo el que dio origen al nombre griego de Siria (G. Fohrer). El sátrapa que la dirigía era, prácticamente, el rey de ella y a veces con este término es designado por los documentos contemporáneos: mas era un rey subordinado al “rey de los reyes” (G. Ricciotti). El “traspasado” del que habla Za 12,10, lamentado con el luto nacional, ¿podría haber sido el del propio Zorobabel, cuya muerte fue acompañada por un cierto período de paz? Es posible. Za 14,10 podría estar hablando de una Jerusalén aún no reconstruida: “Toda esta tierra se tornará llanura desde Gueba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén; será enaltecida y habitada en su lugar, desde la Puerta de Benjamín hasta el lugar de la antigua puerta, es decir, hasta la puerta de los Ángulos, y desde la torre de Jananel hasta los lagares del rey”.
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