www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

JEREMÍAS, EL PROFETA PARA LAS NACIONES CONFRONTA A SU PROPIO PUEBLO - (Jeremías 21-24 + 26-29) 

JORGE PIXLEY

Resumen:
El artículo analiza la sección del libro de Jeremías (caps. 21-24 y 26-29) que rodea el centro estructural (cap. 25). Se plantean allí los problemas que enfrentaron al profeta con la monarquía, con los otros (falsos) profetas y con la suerte de los desterrados a Babilonia después del 597. ¿Cómo interpretar la historia del  momento a la luz de una auténtica tradición de justicia y verdad, y no, como en el caso de los falsos profetas, en base a la “mentira”? No deja de haber analogías con situaciones ambiguas que vivimos hoy en nuestro mundo.

Abstract:
The article analyses the section of Jeremiah (chapters 21-24 and 26-29), which forms the immediate context of the structural centre of chapter 25. In this section we find set forth the problems which the prophet faces with the monarchy, with the other (false) prophets and with the destiny of the Babylonian exiles after 597. How do we interpret the history of the time in the light of an authentic tradition of justice and truth and not ,as in the case of the false prophets, based on a lie? There are certain analogies with the ambiguous situations, which we live in our world today.

 

1. Centralidad de las naciones.

Como todos los libros proféticos, el de Jeremías se  compuso en tiempos del retorno de la comunidad de los exiliados en Babilonia. Fue un tiempo de mucha presencia de las naciones.  Judá era parte de una provincia persa cuya capital era Samaria. Estaba rodeada de otras subprovincias como Edom, Amón, Filistea. E incidía directamente en ella el gran país independiente de Egipto, donde residían algunos exiliados judaítas. Cuando en el  siglo IV surgieron las guerras entre persas y griegos, esto fue con toda seguridad motivo de ansiosa atención en Judá. De modo que las naciones no eran distantes de la vida israelita de la  época.  Israel vivió y vivía la sujeción a Babilonia y luego a Persia.
Con los peligros que siempre conlleva hacer cortocircuitos entre tiempos diferentes, creo necesario que hoy leamos a Jeremías desde la sujeción de todos los pueblos del mundo a un Mercado Total que no reconoce la vida humana como máximo valor.
Los redactores del libro de Jeremías se identificaron con el profeta a las naciones y ordenaron el libro de sus profecías para destacar la visión de Yavé como soberano del mundo que ejercía esa soberanía en el tiempo de Jeremías a través de Nabucodonosor, rey de Babilonia.  Pero la entrega del pueblo de Yavé a este rey no era sin motivación, dentro de Israel, en las rebeldías de diversos sectores de la población.
Los capítulos que estamos viendo rodean el corazón del libro, que trata de la copa de la ira de Dios contra las naciones (cap. 25) y tratan de las razones intraisraelitas por su entrega a Babilonia. El desastre nacional del pueblo de Dios es parte de gobierno soberano de Yavé sobre todo el mundo.

 

2. Repaso secuencial de esta porción de Jeremías.

Antes de entrar por tema en las cuestiones de interés teológico, será útil ver el conjunto de este texto. Está conformado por las siguientes partes, en su orden en el TM y en nuestras Biblias de hoy:

-- 21,1-10: Anuncio de juicio sobre Sedecías y Jerusalén.

-- 21,11 a 23,8: Acusaciones contra la monarquía y los reyes en particular por su responsabilidad por el juicio de Yavé, terminando con la promesa de un futuro rey justo.

-- 23,9-40: Denuncias de los profetas que anuncian paz sin haberlo dicho Yavé.

-- 24,1-10: Contraste entre el exilio babilónico (higos buenos) y quienes se quedaron en Jerusalén o huyeron  a Egipto (higos malos).  Conflicto con el proyecto local.

-- 26,1-24: Relato: la palabra de Yavé provoca una conjura contra Jeremías de parte de "los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo", pero también es defendido por un escriba.

-- 27,1-22: Relato: Jeremías exige a los embajadores de los   reyes que se sometan al rey de Babilonia y no escuchen a sus profetas.

-- 28,1-17: Relato: Jeremías entra en conflicto con el profeta Jananías sobre sometimiento o no a Babilonia.

-- 29,1-14: Carta de Jeremías a los exiliados en Babilonia, pidiendo que se sometan.

-- 29,15-32: Conflicto de Jeremías con los profetas del exilio.

 

Esta lista de los pasajes refleja el dominio del mensaje de Jeremías el profeta, el hombre histórico y/o la figura construida por los autores del libro, de que todos deben someterse al rey de Babilonia.
El ordenamiento no es cronológico sino dramático: comienza con la caída de Jerusalén en manos de Babilonia en tiempos de Sedecías, y termina con el llamado al pueblo que está en el exilio a buscar el bienestar de los babilonios entre quienes viven. Y del principio al fin, esta unidad está marcada por un conflicto con los profetas. Es decir que aunque el libro en su conjunto es un mensaje a las naciones, tanto Egipto, Babilonia y Persia (Elam y Media) como también las naciones pequeñas, esta porción del 21 al 24 y 26 al 29 se concentra sobre el mensaje de sujeción a Babilonia y la resistencia al mensaje. 

 

3. Los profetas, mensajeros de Yavé y/o embusteros.

Hemos visto que el mensaje de Jeremías es uno: Yavé ha determinado castigar a Israel por no haber escuchado a "sus siervos los profetas", y para tal efecto exige que todos los reyes y todos los pueblos se sometan a Nabucodonosor, "mi siervo" . Este mensaje va dirigido a los reyes de Judá, al pueblo de Jerusalén, a los reyes de las naciones, y a los exiliados. Es el mandato de Yavé, el Dios de Israel, que se sometan a Babilonia.
Éste no se presenta como un caso de realismo político; en el fondo, el dominio mundial de Babilonia es para castigar al pueblo de Israel y a las otras naciones por sus propios males y rebeldías. ¿Podemos hoy leerlo desde nuestro sometimiento al Mercado Global? ¿Será posible sugerir que Dios quiere castigar a su Iglesia (los cristianos) por no cumplir con su llamamiento a denunciar la intención de dicho Mercado Global de someter el mundo entero a esta dura servidumbre? 
Es precisamente en este punto donde entra el problema que transcurre por todo nuestro texto, el conflicto con los profetas. Se dramatiza en el caso de Jananías que rompió el yugo que se había puesto Jeremías al cuello (cap. 28), simbolizando con su acción la determinación de Yavé de terminar con el dominio babilónico. Jeremías responde haciéndose un yugo de hierro para reponer el de madera que quebró Jananías, y anunciando la muerte a este profeta porque "no te envió Yavé y has hecho confiar a este pueblo en cosa falsa" (28,15). No era un simple conflicto entre Jeremías y Jananías; había muchos profetas que anunciaban paz cuando no había paz, a veces en nombre de Yavé (23,17) y otros en nombre de distintos dioses de otras naciones (27,9-11), a veces denunciados por nombre como Jananías en Jerusalén o Ajab y Sedecías entre los exiliados en Babilonia (29,21) y otras veces sin nombres (23,9-40).
Tampoco era un problema de reciente data. Parte del motivo por el juicio contra el rey Jehoyaquim y el pueblo de Jerusalén era que desatendieron a "mis siervos los profetas" (25,4-7; 26,4).  Sobre el pueblo dice Jeremías:

Los perseguiré con la espada, el hambre y la peste, y los convertiré en espantajo para  todos los reinos de la tierra..., por cuanto no oyeron mis palabras - oráculo de Yavé - que les envié asiduamente a ellos, a mis profetas; pero no oísteis - oráculo de Yavé" (29,18-19). 

Éstos fueron enviados, según se dice explícitamente en 26,2-6, para llamarlos a apartarse de sus malos caminos y regresar a Yavé.  Hubo profetas que profetizaron guerras y juicios a muchos países (28,8) y éstos, según parece, son los que no atendieron. Cuando surge un profeta que anuncia paz hay que dudar hasta que se cumpla su palabra para saber que Yavé le mandó (28,9). El tema se generaliza en 23,16-17:

            Así dice Yavé Seba’ot:
            No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan.
            Os están embaucando.
            Os cuentan sus propias fantasías,
            no cosa de boca de Yavé.
            Dicen a los que me desprecian: "Yavé dice: ‘¡Paz tendréis!’"
            y a todo el que camina en terquedad de corazón:
            "No os sucederá nada malo" .

La profecía para las naciones es, según parece, un asunto que produce conflictos. Lo podemos entender. Hoy existen teólogos que anuncian las bonanzas del "liberalismo democrático" que desregula el mercado para beneficio de los ricos y exclusión de los pobres.  Esto se anuncia como un evangelio que, por cuanto produce acumulación (riqueza), traerá (en el futuro) también la liberación de la pobreza que la teología de la liberación, tanto como el socialismo, falsamente anunciaran.
Pero hay teólogos que siguen anunciando visiones de una sociedad solidaria, donde las personas necesitadas sean priorizadas sobre la ganancia.  ¿Será, en analogía con el libro de Jeremías, la sujeción al Mercado un juicio de Dios, que pasará, no obstante, en el momento en que Dios enjuicie a "las naciones", a ese mismo Mercado?  Da que pensar. 
El libro de Jeremías en su conjunto es un libro sobre la soberanía de Dios en el mundo, aún cuando no es siempre evidente. Jeremías entiende que el dominio babilonio es la expresión de esta soberanía en su tiempo, pero que le llegará la hora también a Babilonia (caps. 50-51).  No parece incorrecto afirmar, si creemos en la soberanía de Dios que controla la teología del libro de Jeremías, que el imperio del capitalismo euro-norteamericano actual es una prueba de Dios y que en su momento vendrá una cosa nueva (una "nueva alianza", Jr 31,31-34).
           

4. El dios que se revela por profetas.

Los textos presentan un problema teológico muy difícil. Yavé es un dios que mueve a los reyes de las naciones para que cumplan con sus propósitos y, cuando no lo hacen, les hace "beber la copa de su ira". El problema comienza porque Yavé no está directamente accesible a los reyes, sino que manda, por lo menos a los reyes de Judá, "sus siervos los profetas" para dar a conocer su voluntad (25,4; 26,5-6; 29,18-19), exigiendo que los reyes enmienden su camino y hagan justicia. También los reyes de las naciones tienen  sus  profetas, quizás de otros dioses y no de Yavé (27,9).
A primera vista esto parece sencillo: si se obedece a los profetas, todo irá bien, pero si no se les hace caso, Yavé mandará "espada, peste y hambre". La cosa se complica cuando Jeremías  ordena no escuchar la voz de los profetas (27,9-10.16). ¿Cómo puede ser? ¿Se debe escuchar a los profetas o no? Pues, sí y no.  
Semaías el najlamita será duramente castigado porque profetizó "sin haberle yo enviado", inspirando así falsa seguridad en la comunidad exiliada (29,32).  En cuanto a los profetas, estos embustes les traerán juicio:

les voy a dar de comer ajenjo y les voy a dar de beber agua emponzoñada (23,15),

y en cuanto a Jananías,

Este año morirás porque rebelión has predicado contra Yavé (28,16).

Está bien; el profeta que profetice embustes, que pague las consecuencias. ¿Pero el rey que en buena conciencia le siguió creyendo estar obedeciendo a Yavé?
En el fondo, aquí hay un problema teológico. ¿Cómo puede Yavé enjuiciar a un pueblo si estaba siguiendo los consejos de profetas que resultan ser embusteros? Dios tiene que ser el responsable en última instancia de lo que ordenen sus mensajeros los profetas. Si enjuicia a los reyes por desatender los llamados de sus profetas, desconcierta que enjuicie a los profetas por decir mentiras. Yavé es un dios misterioso:

            ¿Soy un dios sólo de cerca - oráculo de Yavé -
            y no soy un dios de lejos?
            ¿O se esconderá alguno en escondite donde yo no le vea? - oráculo de Yavé- (23,23-24).
 
Yavé es un dios que espera que sus pastores los reyes de su pueblo apacienten al pueblo (23,1-4). Pondrá un rey que se conocerá como Yavé Sidqenû,”Yavé, nuestra justicia” (23,6).  ¡Pero castiga sin misericordia a reyes y pueblos que no siguen las palabras de profetas que son embusteros! 
Mentira (shéqer) es una palabra favorita de Jeremías. Ocurre 37 veces en este libro (de las 119 veces en toda la Biblia Hebrea). Y parece que corresponde al pueblo de Dios discernir qué es mentira y qué es verdad, cuándo un profeta anuncia la palabra de Dios y cuándo dice embustes. Dios es severo en enjuiciar a los profetas que anunciaron falsedad en su nombre pero también es severo con el rey o el pueblo que no obedeció su palabra pronunciada por los profetas que mandó asiduamente. Y, ¿quién decide cuándo la profecía es mentira y cuándo es verdad?
Aunque Jeremías no habla del discernimiento del creyente, apunta hacia allí cuando responsabiliza a reyes, sacerdotes, escribas, y el pueblo mismo de cumplir sus mensajes a través de sus profetas. 
En nuestro tiempo confuso de voces religiosas discordantes, Jeremías parece llamarnos a poner mucha atención en discernir la Palabra de Dios. 

 

5. El profeta y el pueblo de Dios.

Hay varios pasajes en los capítulos que estamos considerando que tratan del pueblo:

1. En 24,1-10 el profeta condena sin matices el proyecto nacional que se está llevando a cabo en Judá bajo el gobierno de Sedecías. Lo compara desfavorablemente con el pueblo que está en el exilio en Babilonia, cuyo proyecto nacional bajo Jeconías es un futuro aún hipotético. 

2. En 26,1-24 Jeremías confronta a "los sacerdotes y profetas y todo el pueblo" de Judá al comienzo del gobierno de Yehoyaquim, porque andan en maldad y no oyen las palabras de los profetas (26,2-6). Aún no se ha manifestado Nabucodonosor en esa época, y el arrepentimiento es aún posible. Esto es el objetivo del profeta.

3. En 29,4-23 tenemos una carta de Jeremías a la comunidad de los exiliados en Babilonia, es decir a los higos buenos del cap. 24. Jeremías escribe para recomendar un camino para buscar el bienestar de los babilonios, y construir una comunidad que pueda resistir un largo tiempo (29,4-7). Correlativamente, advierte que no deben atender a los profetas que anuncian un pronto retorno a su tierra.

¿Qué hay en común entre estas tres profecías dirigidas al pueblo de Dios? No es difícil descubrir que lo que los une es la convicción de Jeremías y sus redactores de que el futuro de Israel pasa por su sujeción a Babilonia. Esto no es el "fin de la historia", pero es un tránsito que no es posible evitar. "Procurar el bien de la ciudad donde os he deportado y orar por ella" (29,7) es un deber de aceptación de la voluntad soberana de Dios. No será la voluntad de Dios que las naciones estén perpetuamente sujetas a Babilonia, y en otros textos se enjuicia a Babilonia, pero es su voluntad someter HOY a los pueblos a Babilonia. Ahora bien, un proyecto nacional que no pase por esa sujeción, como el de Sedecias, no tiene posibilidades de éxito.

 

6. La responsabilidad de los gobernantes del pueblo de Dios.

Si los profetas pueden ser clasificados entre aquellos que fueron mandados por Dios, y los otros son los que hablan mentira porque no fueron enviados, los gobiernos, a su vez, son medidos por la justicia de sus acciones. La regla general se emite en 21,11-14, que dice en parte:

            A la casa del rey de Judá:  Escuchad la palabra de Yavé.
            Casa de David, así dice Yavé: 
            Haced justicia cada mañana,
            y salvad al oprimido de la mano del opresor,
            para que no brote el fuego de mi ira
            y arda sin que haya quien lo pueda apagar.

El enjuiciamiento que sigue, de reyes de Judá por nombre (22,1-30), se hace con este criterio. 
Si aplicamos esta regla al sistema global de nuestro tiempo que no tiene reyes, ni siquiera presidentes ni gerentes que son responsables por las consecuencias que están destruyendo el continente africano (y mucho más), es evidente que se tiene que condenar, no a los militares, políticos o banqueros, sino al sistema como tal.
Ésta parece ser la correcta lectura para nuestro día del libro de Jeremías sobre la soberanía de Dios y la responsabilidad de los gobernantes.

Jorge Pixley
Apartado 2555
Managua, Nicaragua
jjpixley@nicarao.org.ni
Tel.: (505 2) 66.0417
Fax:  (505 2) 22.6860
           


Esta expresión ocurre tres veces en Jeremías (25,9; 27,6; 43,10), únicamente en el TM y nunca en los LXX.  Esto refleja un proceso de la tradición que va desde la expresión "rey de Babilonia", o "Nabucodonosor, rey de Babilonia",  hasta culminar en "mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia".  Suponiendo, como lo hacemos, que los LXX representan una versión de Jeremías anterior al MT, la comparación entre los dos libros que poseemos nos permite un interesante modelo de como se fue revisando la tradición jeremiana.

Siguiendo la Biblia de Jerusalén, cotejada con los textos originales (TM, primero, y también LXX). Es el caso de todas las traducciones de Jeremías en este artículo.

 

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.