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JEREMÍAS, EL PROFETA PARA LAS NACIONES CONFRONTA A SU PROPIO PUEBLO - (Jeremías 21-24 + 26-29)JORGE PIXLEY Resumen: Abstract:
1. Centralidad de las naciones. Como todos los libros proféticos, el de Jeremías se compuso en tiempos del retorno de la comunidad de los exiliados en Babilonia. Fue un tiempo de mucha presencia de las naciones. Judá era parte de una provincia persa cuya capital era Samaria. Estaba rodeada de otras subprovincias como Edom, Amón, Filistea. E incidía directamente en ella el gran país independiente de Egipto, donde residían algunos exiliados judaítas. Cuando en el siglo IV surgieron las guerras entre persas y griegos, esto fue con toda seguridad motivo de ansiosa atención en Judá. De modo que las naciones no eran distantes de la vida israelita de la época. Israel vivió y vivía la sujeción a Babilonia y luego a Persia.
2. Repaso secuencial de esta porción de Jeremías. Antes de entrar por tema en las cuestiones de interés teológico, será útil ver el conjunto de este texto. Está conformado por las siguientes partes, en su orden en el TM y en nuestras Biblias de hoy: -- 21,1-10: Anuncio de juicio sobre Sedecías y Jerusalén. -- 21,11 a 23,8: Acusaciones contra la monarquía y los reyes en particular por su responsabilidad por el juicio de Yavé, terminando con la promesa de un futuro rey justo. -- 23,9-40: Denuncias de los profetas que anuncian paz sin haberlo dicho Yavé. -- 24,1-10: Contraste entre el exilio babilónico (higos buenos) y quienes se quedaron en Jerusalén o huyeron a Egipto (higos malos). Conflicto con el proyecto local. -- 26,1-24: Relato: la palabra de Yavé provoca una conjura contra Jeremías de parte de "los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo", pero también es defendido por un escriba. -- 27,1-22: Relato: Jeremías exige a los embajadores de los reyes que se sometan al rey de Babilonia y no escuchen a sus profetas. -- 28,1-17: Relato: Jeremías entra en conflicto con el profeta Jananías sobre sometimiento o no a Babilonia. -- 29,1-14: Carta de Jeremías a los exiliados en Babilonia, pidiendo que se sometan. -- 29,15-32: Conflicto de Jeremías con los profetas del exilio.
Esta lista de los pasajes refleja el dominio del mensaje de Jeremías el profeta, el hombre histórico y/o la figura construida por los autores del libro, de que todos deben someterse al rey de Babilonia.
3. Los profetas, mensajeros de Yavé y/o embusteros. Hemos visto que el mensaje de Jeremías es uno: Yavé ha determinado castigar a Israel por no haber escuchado a "sus siervos los profetas", y para tal efecto exige que todos los reyes y todos los pueblos se sometan a Nabucodonosor, "mi siervo" . Este mensaje va dirigido a los reyes de Judá, al pueblo de Jerusalén, a los reyes de las naciones, y a los exiliados. Es el mandato de Yavé, el Dios de Israel, que se sometan a Babilonia. Los perseguiré con la espada, el hambre y la peste, y los convertiré en espantajo para todos los reinos de la tierra..., por cuanto no oyeron mis palabras - oráculo de Yavé - que les envié asiduamente a ellos, a mis profetas; pero no oísteis - oráculo de Yavé" (29,18-19). Éstos fueron enviados, según se dice explícitamente en 26,2-6, para llamarlos a apartarse de sus malos caminos y regresar a Yavé. Hubo profetas que profetizaron guerras y juicios a muchos países (28,8) y éstos, según parece, son los que no atendieron. Cuando surge un profeta que anuncia paz hay que dudar hasta que se cumpla su palabra para saber que Yavé le mandó (28,9). El tema se generaliza en 23,16-17: Así dice Yavé Seba’ot: La profecía para las naciones es, según parece, un asunto que produce conflictos. Lo podemos entender. Hoy existen teólogos que anuncian las bonanzas del "liberalismo democrático" que desregula el mercado para beneficio de los ricos y exclusión de los pobres. Esto se anuncia como un evangelio que, por cuanto produce acumulación (riqueza), traerá (en el futuro) también la liberación de la pobreza que la teología de la liberación, tanto como el socialismo, falsamente anunciaran. 4. El dios que se revela por profetas. Los textos presentan un problema teológico muy difícil. Yavé es un dios que mueve a los reyes de las naciones para que cumplan con sus propósitos y, cuando no lo hacen, les hace "beber la copa de su ira". El problema comienza porque Yavé no está directamente accesible a los reyes, sino que manda, por lo menos a los reyes de Judá, "sus siervos los profetas" para dar a conocer su voluntad (25,4; 26,5-6; 29,18-19), exigiendo que los reyes enmienden su camino y hagan justicia. También los reyes de las naciones tienen sus profetas, quizás de otros dioses y no de Yavé (27,9). les voy a dar de comer ajenjo y les voy a dar de beber agua emponzoñada (23,15), y en cuanto a Jananías, Este año morirás porque rebelión has predicado contra Yavé (28,16). Está bien; el profeta que profetice embustes, que pague las consecuencias. ¿Pero el rey que en buena conciencia le siguió creyendo estar obedeciendo a Yavé? ¿Soy un dios sólo de cerca - oráculo de Yavé -
5. El profeta y el pueblo de Dios. Hay varios pasajes en los capítulos que estamos considerando que tratan del pueblo: 1. En 24,1-10 el profeta condena sin matices el proyecto nacional que se está llevando a cabo en Judá bajo el gobierno de Sedecías. Lo compara desfavorablemente con el pueblo que está en el exilio en Babilonia, cuyo proyecto nacional bajo Jeconías es un futuro aún hipotético. 2. En 26,1-24 Jeremías confronta a "los sacerdotes y profetas y todo el pueblo" de Judá al comienzo del gobierno de Yehoyaquim, porque andan en maldad y no oyen las palabras de los profetas (26,2-6). Aún no se ha manifestado Nabucodonosor en esa época, y el arrepentimiento es aún posible. Esto es el objetivo del profeta. 3. En 29,4-23 tenemos una carta de Jeremías a la comunidad de los exiliados en Babilonia, es decir a los higos buenos del cap. 24. Jeremías escribe para recomendar un camino para buscar el bienestar de los babilonios, y construir una comunidad que pueda resistir un largo tiempo (29,4-7). Correlativamente, advierte que no deben atender a los profetas que anuncian un pronto retorno a su tierra. ¿Qué hay en común entre estas tres profecías dirigidas al pueblo de Dios? No es difícil descubrir que lo que los une es la convicción de Jeremías y sus redactores de que el futuro de Israel pasa por su sujeción a Babilonia. Esto no es el "fin de la historia", pero es un tránsito que no es posible evitar. "Procurar el bien de la ciudad donde os he deportado y orar por ella" (29,7) es un deber de aceptación de la voluntad soberana de Dios. No será la voluntad de Dios que las naciones estén perpetuamente sujetas a Babilonia, y en otros textos se enjuicia a Babilonia, pero es su voluntad someter HOY a los pueblos a Babilonia. Ahora bien, un proyecto nacional que no pase por esa sujeción, como el de Sedecias, no tiene posibilidades de éxito.
6. La responsabilidad de los gobernantes del pueblo de Dios. Si los profetas pueden ser clasificados entre aquellos que fueron mandados por Dios, y los otros son los que hablan mentira porque no fueron enviados, los gobiernos, a su vez, son medidos por la justicia de sus acciones. La regla general se emite en 21,11-14, que dice en parte: A la casa del rey de Judá: Escuchad la palabra de Yavé. El enjuiciamiento que sigue, de reyes de Judá por nombre (22,1-30), se hace con este criterio. Jorge Pixley Esta expresión ocurre tres veces en Jeremías (25,9; 27,6; 43,10), únicamente en el TM y nunca en los LXX. Esto refleja un proceso de la tradición que va desde la expresión "rey de Babilonia", o "Nabucodonosor, rey de Babilonia", hasta culminar en "mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia". Suponiendo, como lo hacemos, que los LXX representan una versión de Jeremías anterior al MT, la comparación entre los dos libros que poseemos nos permite un interesante modelo de como se fue revisando la tradición jeremiana.
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