OID LA PALABRA
(Jeremías 7-10 + 34-38)
Alicia Winters
Resumen:
Jeremías 7--10 plantea la importancia de escuchar (obedecer) la palabra de Yavé entregada por medio de sus mensajeros, y su contraparte paralela en Jeremías 34--38 proporciona casos concretos que ilustran la terquedad del pueblo y sus líderes al dejar de escuchar a los profetas y despreciar la palabra.
Abstract:
Jeremiah 7--10 sets out the importance of listening to (obeying) the Word of Yahweh as proclaimed by Yahweh's messengers, and its parallel counterpart in Jeremiah 34--38 provides specific illustrations of the stubbornness of the people and their leaders in refusing to listen to the prophets and rejecting their word.
De acuerdo con el análisis estructural del libro de Jeremías desarrollado por Jorge Torreblanca, hay una relación de simetría entre 7,1-10,25, por un lado, y 34,1-38,28, por el otro. Torreblanca resume el sentido general de cada una de estas dos secciones bajo la frase, "No se ha escuchado a los profetas y se aborrece/ se desprecia la palabra de Yavé.
Aunque todos estos textos pueden ser palabras de Jeremías, la estructura del libro delata una mano posterior que seleccionó y organizó diversos materiales, tomados de fuentes independientes, y los organizó para responder a las necesidades de una generación posterior. Una colección de textos como éste, que parece inicialmente una mezcolanza desordenada, de repente adquiere ricas dimensiones de significado cuando se leen las partes relacionadas lado a lado a fin de compararlas. La estructura en sí es un mensaje de parte de quien arregló los contenidos conscientemente o inconscientemente en forma simétrica.
En algunos casos, las secciones correspondientes efectúan una inversión: la segunda parte plantea un sentido opuesto a la primera, si bien ambas tratan del mismo tema . Aquí, sin embargo, las dos secciones más bien se refuerzan mutuamente. La una plantea la acusación en términos un tanto generales, mientras la otra suministra ilustraciones específicas, casos notables de desprecio y aborrecimiento de la palabra de Yavé.
Un vistazo a los textos
La primera de estas dos secciones paralelas comienza en 7,1 con uno de los pasajes más conocidos de todo el libro de Jeremías, su famoso "sermón del templo". Hay que reconocer su importancia. Aparece dos veces en el libro: una versión narrativa, que resume el sermón pero dirige la atención más bien a la reacción de los oyentes, y también esta versión, que incluye más detalles del mensaje, sin decir nada acerca del recibimiento.
El sermón introduce una variada colección de oráculos, piezas y reflexiones, todos los cuales parecen girar de alguna manera en torno a temas relacionados con el culto:
Templo 7,1-15
Intercesión 7,16
Ofrenda de tortas y libaciones 7,17-20
Sacrificio versus obediencia 7,21-28
Sacrificio de hijos e hijas 7,29-34
Culto a los astros 8,1-3
Sabiduría y Ley 8,4-12
Mortificación 8,13-17
Lamentación 8,18-23
Endecha y plañido 9,1-21
Alabanza 9,22-23
Circuncisión 9,24-25
Idolos versus Dios vivo 10,1-16
Profecía 10,17-25
La segunda sección (D') incluye varios incidentes en la vida de Jeremías. Aunque estos pasajes también contienen palabras y mensajes atribuidos al profeta, se trata de narraciones en tercera persona. Curiosamente, el pasaje narrativo acerca del sermón del templo no forma parte de este bloque. El pasaje que consideraríamos intuitivamente como un comentario sobre Jr 7,1-15 sirve otra función en el pensamiento del inspirado erudito que diseñó la actual organización del texto .
Si bien la sección de 7-10 parece girar de manera general en torno a las diversas formas y los elementos del culto, resulta más difícil a primera vista identificar un tema común en los textos de 34-38. Por otra parte, Torreblanca muestra que sí hay relaciones fáciles de percibir entre estos pasajes que muestran un engranaje intencionado entre ellos. Por ejemplo, hay una relación simétrica entre las unidades grandes:
Amonestación a Sedecías 34,1-7
Sedecías libera a los esclavos 34,8-22
Los recabitas obedientes 35,1-19
El rey rebelde y resistente 36,1-32
Sedecías libera a Jeremías 37,1-38:13
Amonestación a Sedecías 38,14-28
También la relación entre los reyes está estructurada en esta sección: las primeras dos porciones, y las dos últimas, tienen que ver con el rey Sedecías, pero las dos en el centro ocurren bajo el gobierno del predecesor de éste, Joaquín, así que la estructura es la siguiente:
Sedecías
Joaquín
Sedecías
Miremos estos pasajes (D') más a fondo para ver el mensaje incorporado en la estructura simétrica para luego volver a los pasajes del primer bloque (D) a fin de ver su relación.
El capítulo 34 comienza con una amonestación de Jeremías dirigida a Sedecías. Luego relata un incidente que ocurrió cuando el gobierno de Sedecías estaba bajo estado de sitio de parte de Babilonia. El rey, junto con el pueblo, proclamó liberación de los esclavos y esclavas hebreo/as, uno de los puntos claves en la Ley de la alianza, pero poco tiempo después obligaron a sus esclavos y esclavas (el énfasis sobre género aparece en el hebreo original) a volver a la servidumbre. Los lectores sospechamos que, lejos de un compromiso con la justicia exigida en la Palabra de la Ley y reclamado por Jeremías, la medida reflejaba la escasez de pan y agua, sobre todo al notarse unos párrafos más adelante (37,5) la observación de que el estado de sitio fue levantado cuando Babilonia escuchó el rumor de una posible intervención egipcia. Parece claro: el rey y el pueblo no querían gastar el precioso pan alimentando a los esclavos y esclavas bajo su cuidado. En estas circunstancias, "liberar" a los esclavos era condenarlos a morir de hambre. Sin embargo, cuando se levantó el embargo, los habitantes de la ciudad pudieron aprovisionarse de nuevo y ya no estaban dispuestos a vivir sin las atenciones de la servidumbre.
El rey "liberó" a los esclavos, pero esa liberación era una ilusión, más bien un abuso. No solamente dejó de acatar el mandamiento (Ex 21,2; Dt 15,12) sino que más bien se burló de la Ley, utilizándola para sus necesidades personales sin el menor interés en el bienestar del prójimo. No cabe duda: Dejaron de escuchar al profeta y despreciaron la palabra .
El segundo incidente toma otra forma. Jeremías busca un grupo de campesinos que se ha desplazado a la ciudad debido a la guerra. Les plantea la tentación de beber vino, sabiendo que va en contra de sus principios. Efectivamente, rechazan el vino sin vacilar, con una explicación de la naturaleza de su compromiso con los principios de su fundador Jonadab ben Recab. La reflexión del profeta ante este incidente destaca la diferencia entre este grupo humilde que fue fiel a la palabra de su fundador y la infidelidad del pueblo que dejó de escuchar a los profetas y despreció la palabra.
En el cap. 36 el profeta escribe sus mensajes sobre un rollo y los manda al templo. Encuentra una respuesta de simpatía y algunos funcionarios deciden hacer llegar el rollo al rey. Éste, sin embargo, durante la lectura de las palabras del profeta, toma un cortaplumas y quema el rollo sección por sección. Después, ordena la detención de Jeremías y del escriba que llevó sus palabras. En efecto, el rey dejó de escuchar al profeta y despreció sus palabras, y nuevamente se percibe el contraste entre su actitud frente al mensaje divino y la del grupo de campesinos que sí escuchó las palabras de su fundador humano.
El último incidente es doble y abarca dos capítulos. Jeremías es acusado de subversión y, encarcelado en una cisterna, se le abandona a la muerte. El rey le saca de la cisterna para pedirle palabra de Yavé. Jeremías le otorga la palabra solicitada y además protesta su inocencia. Pero el rey, si bien no lo devuelve a la cisterna, tampoco ordena su libertad, y Jeremías permanece bajo guardia en el patio de la cárcel en tanto que el rey ignora sus palabras. Nuevamente los consejeros del rey conspiran la muerte de Jeremías y nuevamente es rescatado de este destino por el rey, pero tampoco esta vez alcanza una verdadera libertad, sino que vuelve al patio de la cárcel. En una escena conmovedora, el rey entra una última vez en su presencia para pedir un mensaje de Yavé, pero luego confiesa que no se atreve a hacer lo que dice el profeta, aunque el profeta le asegura que no corre riesgo. El rey pide que nadie sepa de esta conversación, y permanece Jeremías en el patio de la cárcel hasta el día de la toma de Jerusalén, y de la muerte de Sedecías. A pesar de su debilidad y vacilación, dejó de escuchar al profeta y despreció la palabra, y el resultado fue igual.
Estos casos concretos manifiestan diferentes circunstancias de rechazo a los profetas y a la palabra en contextos importantes para el futuro del pueblo. Volviendo a la primera sección, los capítulos 7-10, el ambiente pasa de lo social, económico y político, al templo y las diversas acciones cúlticas que se reconocen en el ambiente litúrgico como medios para buscar a Dios. Mas Jeremías declara en el "sermón del templo" que estos medios están cerrados y el templo en peligro de destrucción. La única palabra que recibirán de Yavé es la que pronuncia Jeremías señalando el contraste con las palabras de mentira que harían separación entre el rito dentro del templo y la realidad social, económica y política fuera del templo. La palabra va unida a la vida, y la institución, junto con todo esfuerzo religioso, está condenada si se desliga del compromiso vivencial con la palabra de Dios entregada por medio de sus mensajeros.
Alicia Winters
alicia@latino.net.co
Véase, por ejemplo, J. Severino Croatto, "De la alianza rota (Sinaí) a la alianza nueva y eterna", en este mismo número de RIBLA.
Nótese que la estructura percibida por Torreblanca es la del texto masorético y no se refleja en la versión de Jeremías transmitida en la Septuaginta (LXX), que sigue una organización notablemente diferente.
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