Jacir de Freitas Faria
Esperanza
de los pobres en los salmos
Resumen
El presente estudio es un análisis exegético-teológico de la esperanza en los salmos, de modo particular en el salmo 72. Viviendo el presente de la dominación griega, los pobres releen el pasado áureo de la monarquía davídica y proyectan un rey-mesías defensor de las víctimas de la injusticia. El “plan de gobierno” es trazado en oración. El salmo 72 es un buen ejemplo para que entendamos cómo los pobres construirán la esperanza. El simbolismo presente en este salmo proporciona el perfil del rey y de su gobierno. La relectura de este salmo hecha por los cristianos, identificó en Jesús al rey-mesías esperado.
Abstract
This study is meant to be an exegetical-theological analysis of hope as
found in the psalms - particularly in Psalm 72. From their present experience
of greek domination, the poor re-read the past apex period of the Davidic
monarchy and project the coming of a messianic king who will defend the
oppressed. During moments of prayer, they make their plan for government. Psalm
72 gives us a good example of how to understand the manner in which the poor
built up their hope. The symbolism we find in this psalm presents a picture of
the king and his govenment. The re- reading of this psalm by the christians
identified Jesus as the long- awaited Messiah-King.
Introducción
No es difícil hablar de
esperanza en los salmos, por cuanto ellos son como una síntesis de la Biblia
(historia del pueblo de Dios) hecha oración. En los salmos encontramos la vida
de un pueblo lleno de esperanza. La esperanza siempre hizo parte de la esencia
del pueblo de la Biblia. “¡Esperar y siempre esperar!” fue lo que motivó la
caminata de Israel. Ya estuviese en el campo, en el desierto o en la ciudad, Israel
siempre esperó en el Dios Vida, Padre, Madre, Liberador, Compañero... El pasado
y el futuro siempre fueron escenarios de una eterna esperanza. La mano de Dios
con su dedo indicador siempre apuntó al futuro de Israel, así como confirmó la
esperanza vivida en el pasado. No podemos prescindir de esos hechos al hablar
de esperanza en los salmos y en la Biblia en general.
Nuestro estudio pretende ser
un análisis de la esperanza en los salmos en la perspectiva de los pobres
respecto a la persona del rey como mesías esperado. Después de un rápido
recorrido por la esperanza en la Biblia, y en los salmos en particular, nos
detendremos en un análisis exegético-teológico del Sal 72, el cual nos mostrará
un modo como los pobres de Yahveh construyeron la esperanza.
Somos un pueblo que espera. Esa fue la experiencia del pueblo de la Biblia, nuestros padres y madres en la fe. “¡La esperanza es lo último que muere!”, dice el refrán popular. Por otro lado, lo trágico de la vida parece decir lo contrario: nada cambia, el hambre siempre impera, no cesan de existir gobiernos injustos. Además, los poderosos alimentan falsas esperanzas en los pobres, controlan sus sueños. Pero, por otra parte, ¡ay de nosotros si no esperáramos! ¿Cómo crearíamos lo nuevo, lo inaudito? Historia y esperanza viven juntas. La historia de Israel está imbuida de esperanza. Destacamos algunas:
— Reunificación de las tribus (Os 2,2; Jr 30-31)
— Nueva Jerusalén (Ap 21)
— Nuevo Moisés (Dt 18,15-22)
— David como rey divino (2Sm 23,1-7)
— Mesías como defensor de los pobres (Is 9,6)
En los salmos que hablan de la historia queda claro que, en la historia, Dios manifiesta su poder en favor del pueblo, sin embargo éste se revela cada vez más como infiel. La fidelidad de Dios contrasta con la infidelidad humana. Constatada esa situación, la solución encontrada por el pueblo parece ser la de tener en cuenta el pasado y proyectar un futuro promisorio. Unas de esas proyecciones las tenemos en los salmos reales. El rey-mesías en la persona de David aparece como concretización de los sueños. David pasa, por tanto, a ser sacralizado. Y si el rey pasa a ser igual a Dios, ¿cómo quedan los pobres? ¿Cuál es el lugar del pobre en esos salmos? ¿Qué relación existe entre la esperanza de un rey-mesías y la esperanza de los pobres?
Lo que afirmamos arriba puede ser esquematizado así:
(gráfico 1, ver original)
Lo que constatamos
anteriormente en la relación pobres y rey-mesías nos lleva a la conclusión que
el entendimiento de lo que sea la esperanza de los pobres en gran parte de los
salmos, solo puede ser comprendida en relación al rey. De ese modo, los salmos
rezan y proyectan un rey ideal, capaz de responder a los anhelos del pueblo.
Las características del rey en los salmos son las siguientes:
a)
Él será un israelita descendiente de David: Sal 45.
b)
Será escogido y ungido por Dios: Sal 2; Sal 45.
c)
Tendrá autoridad para ejercer la realeza como
representante de Dios: Sal 72.
d)
Es un protegido de Dios: Sal 18.
e)
Tiene la función de gobernar y defender al pueblo:
Sal 18; Sal 72.
f)
Su victoria en las guerras es mérito de Dios: Sal
18.
g)
Él es presencia visible de la santidad de Dios
delante de los súbditos: Sal 101.
h)
Es señal y prenda del reino que todos esperan: Sal
2; Sal 72.
i)
Es rey y sacerdote: Sal 101.
j)
Vencedor de guerras y del mal: Sal 2.
k)
Su aniversario y casamiento son sagrados y fuentes
de fecundidad para todo el país y pueblo: Sal 45.
Los salmos rezan la
esperanza mesiánica con vistas a crear una estructura de oración basada en la
teología de la corte, o sea, la ideología de la corte viene justificada con el
poder liberador y divino del rey. Se constituye con eso la ideología de la
corte basada en el trípode:
* Trono: orden
sagrado de la sociedad.
* Estado: institución
sagrada.
* Rey: encarnación
sagrada de la institución y depositario de los poderes social, militar y
económico.
La autoridad del rey, rezada en los salmos, da la certeza al pueblo de que él participa del gobierno de Dios. Los salmos reales justifican la acción del Estado. Ellos no son, por ende, críticos del poder de los reyes. Cuando rezan, piden la protección del reinado de David como garantía de la permanencia de la monarquía. Las fiestas reales funcionan como elementos legitimadores de la acción del rey. Al celebrar la vida del rey, se celebra la presencia de Dios. De esa forma, el culto se convierte en expresión de la realeza de Dios y del poder divino de los reyes. Y la llegada del Mesías es la garantía de la realización plena del reino.
Las comunidades crearon
estos salmos para que, rezándolos, pudiesen sustentar la esperanza que ellas
depositaban en David o en un nuevo David como un padre que les aseguraba la
salvación en Dios.
Aunque legitimen la
situación vigente, no podemos dejar de considerar que ese tipo de oración está
vinculado a los problemas sociales, económicos y políticos de la época, lo que
produce una oración comprometida.
Toda oración acaba siendo la
expresión de mi “yo” individualizado y socializado. Al hablar del otro para el
Otro que es Dios, Dios mismo acaba siendo moldeado según mi concepción de la
vida. De ese modo, podemos decir que la imagen de Dios proyectada en los salmos
de esperanza mesiánica puede ser comprendida así:
a) Dios es el rey por
excelencia de Israel y del mundo: Sal 2; 8; 18; 45.
b) Él escoge un ungido y lo
elige como siendo su hijo. Ése puede ser David u otro no identificado: Sal 2;
45; 72; 89; 132. David, no obstante, recibe un tratamiento especial.
c) Dios garantiza la
presencia de su ungido en el trono: Sal 2; 20; 132.
d) Él tiene el poder de
conceder al mesías sentarse a su derecha, ser sacerdote para siempre y poner
los enemigos debajo de sus pies: Sal 2; 18; 110.
e) Es el Dios que hizo la
alianza con su pueblo, la cual garantiza para siempre la dinastía del escogido:
Sal 89.
f) Es un Dios fiel y
compañero que escucha el clamor del ungido y lo orienta: Sal 16; 18; 20; 21;
22.
g) Actúa con ira contra los
infieles: Sal 89; 101.
h) Es fuente de bendición
para su ungido: Sal 2; 16; 18; 101.
Entre los salmos reales de
esperanza, el Sal 72 es un buen ejemplo para poder comprender la liberación de
los pobres, soñada y depositada en la persona de un rey que tiene una
plataforma de gobierno justo, benéfico, fuerte, salvador y bendito por Dios.
Varios hechos en el Sal 72 traen a la memoria al personaje Salomón, tales como:
v. 1: ...Dios, ...concede la justicia al hijo del rey;
v. 8: ...que él domine de mar a mar;
v. 10: ...los reyes de Sabá y Seba van a pagarle tributos;
v. 15: ¡que él viva y le sea dado el oro de Sabá!
Salomón, en el Sal 72 es presentado como prototipo de la paz. Él es heredero y transmisor de las promesas davídicas. Solamente así podemos entender la atribución midrásica y patronímica del Sal 72 a Salomón.
Sin embargo, si el Sal 72 no
tiene la autoría en Salomón, ¿a quién podemos atribuirlo? Es lo que veremos
seguidamente.
2.1. Datación del salmo 72
Los estudiosos divergen al
fechar el Sal 72. Hay los que tienden a fecharlo en el período preexílico y
otros en el postexílico babilónico[1]. Los
motivos que justifican una y otra posición se refieren al uso de éste por las
comunidades.
a) Preexilio. El Sal 72 sería rezado:
— en las fiestas de
entronización de un rey;
— en la fiesta de renovación
de la Alianza;
— en la ceremonia de
sucesión;
— en la predicación de
Isaías (Is 9,1-7; 11,4-9);
— en el ambiente
deuteronomista, el cual tenía entre sus objetivos reformar el estado en la
perspectiva de los pobres (Jr 22,16; Pr. 29,4.14[2]. Se
destacan en esa lucha por la justicia y la paz los reyes Ezequías y Josías.
b) Postexilio. El Sal 72 sería rezado:
— en las comunidades de los
pobres de Yahveh (‘anawim),
paralelamente con las promesas de Zc 9,1-12;
— en la relectura de la
figura de Salomón (Zc 11,14-17; Ecl 2,1-11);
— en la identificación de
Ciro, rey de Persia, como el rey-mesías esperado.
La mayoría de los estudiosos
tiende a fechar el Sal 72 en el preexilio, más precisamente en la época de
actuación del profeta Isaías (siglo VIII)[3].
Nosotros preferimos fecharlo en el postexilio, dado que lo interpretamos en la
perspectiva de los pobres de Yahveh que, mirando hacia el pasado y el presente
de la opresión griega, esperan un tiempo de paz en la persona del rey-mesías.
2.2. La estructura del salmo 72
En la estructura de un salmo podemos percibir el objetivo del autor o de la comunidad que lo produjo. Veamos una estructura posible del Sal 72[4]:
vv. 1-4: Solemne
invocación de entrada
Vocabulario: Justicia y
pobres
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A. vv. 5-8: Primera estrofa: TIEMPO Y ESPACIO
Vocabulario: sol, luna, tierra, mar y fertilidad agrícola
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B. vv. 9-10: Segunda estrofa: POLÍTICA EXTERNA
Vocabulario: enemigos, reyes y tributos
C v.
11: Oración real central: POSTRACIÓN DE
LOS REYES Y NACIONES
B’. vv. 12-14: Tercera estrofa: POLÍTICA INTERNA
Vocabulario:
pobreza y justicia
A’.
vv. 15-17: Cuarta estrofa: TIEMPO Y ESPACIO
Vocabulario: sol, tierra, fertilidad agrícola y bendición
v. 17: Oración real final: bendición de
todas las naciones y eternidad
vv. 18-19: Solemne
doxología de conclusión
v. 20: Añadido redaccional
3. Interpretación del salmo 72 en la perspectiva de
la esperanza
La estructura del Sal 72 presentada arriba, nos ayuda a entender la temática que estamos analizando. Vamos a proceder a la interpretación, tomando en consideración la división propuesta.
3.1. Solemne invocación de entrada (vv. 1-4)
1Oh
Dios, concede al rey tu juicio
y tu justicia al hijo del rey;
2que
él gobierne tu pueblo con justicia,
y a tus pobres conforme el derecho.
3Montañas
y colinas, traed
la paz al pueblo.
Con justicia 4él juzgue a los pobres del
pueblo,
salve a los hijos del indigente
y aplaste a sus opresores.
La introducción del Sal 72
es casi una oración inicial. El contenido principal del salmo aparece claro en
esas líneas iniciales. Destacan en esa introducción los siguientes puntos:
a) Hijo del rey
Salomón era de hecho el hijo
del rey David. Aunque no era el primogénito, él conquistó el derecho de
sucesión al trono real. Afirmar que Salomón es el hijo del rey da la certeza de
la presencia de Dios en la historia desde Abraham a David. Así, el Sal 72 es
entendido como relectura sapiencial de Salomón, lo que fundamenta la esperanza
de los pobres en la elección divina. Dios suscitará de nuevo su reino de
justicia para los pobres. Y no faltará en él un rey según el modelo de David.
También el futuro se encargará de tener un rey conforme el modelo de Salomón.
En este sentido entendemos la relectura del Sal 72.
b) Características del rey ideal
— escogido por Dios;
— es fuente y guardián del
derecho y de la justicia;
— juzga con justicia a los
pobres;
— está al lado de los
pobres, devolviéndoles la libertad;
— aplasta al opresor.
c) Testigos de la acción justa del rey
Las montañas y colinas son
mensajeras de la paz y de la justicia. La paz es justicia. El salmista quiere
mostrar con eso la naturaleza, viviendo de manera integrada, es símbolo de la
acción justa del rey. Del proceder armónico del rey-mesías depende la
continuidad de la naturaleza. La injusticia social lleva al desequilibrio de la
naturaleza. La ecología es sinónimo de tierra y seres humanos integrados en la
defensa mutua. Nos salvamos todos juntos o pereceremos del mismo modo. La
degradación de las montañas y colinas es testimonio de que el rey no está
actuando conforme al camino de Dios.
d) El vocabulario
Los sustantivos justicia y
pobres expresan la situación de los pobres de Yahveh que esperaban días
mejores. Jerusalén vivió un proceso de pauperización muy acentuado en el final
de la época persa y el inicio de la griega. La oración del Sal 72 es el deseo
ardiente de una transformación social.
3.2. Primera estrofa: tiempo y espacio (vv. 5-8)
5Que
él dure bajo el sol y la luna,
por generación de generaciones;
6que él descienda como lluvia sobre la hierba
como llovizna que humedece la tierra.
7Que
en sus días florezca la justicia
y mucha paz hasta el fin de las lunas,
8que él
domine de mar a mar,
desde el río hasta los confines de la tierra.
En esta primera estrofa del
Sal 72 estamos frente a una simbología que expresa el deseo de la perennidad
del gobierno del rey-mesías. La esperanza busca sus fundamentos en la
naturaleza eterna y duradera. Para entender mejor la afirmación anterior,
examinemos el vocabulario y la geografía presentes en esta parte del salmo.
a) Vocabulario
Sol y luna. Astros eternos que expresan
la perennidad de las promesas de Dios y de la dinastía de David.
Tierra y lluvia. El reino no debe ser
únicamente eterno, él tiene además que ser fecundo en su acción en favor de los
pobres como la tierra empapada por la lluvia. La justicia es el signo visible
de la fecundidad del rey-mesías. En la justicia, el reino tendrá paz y
estabilidad. La justicia y la paz se abrazarán con la justedad del rey-mesías.
Los pobres rezan para que el rey obre con justicia y sueñan con un rey que
posibilite la comercialización de sus productos. En eso está la esperanza.
b) Geografía
Mar a mar. El dominio del rey será tan
grande como cuanto lo fue el de Salomón y David. La expresión “mar a mar”
recuerda las conquistas de Alejandro Magno. Considerando el Sal 72 como del
período postexílico, podríamos preguntarnos: ¿no sería esto una crítica al
dominador? Nuestro Dios concederá ese poder del gran Alejandro a su escogido.
En el imaginario del salmista el reino del rey-mesías iría desde:
Norte: mar Mediterráneo
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Oeste:
río Eufrates Este: confines del mundo
Desierto
de Arabia
Sur: mar Rojo
La esperanza de los pobres llega a delimitar el reino en el tiempo y en el espacio geográfico. La grandeza universal del reino es la señal evidente de la presencia de Dios.
3.3. Segunda estrofa: política externa
(vv. 9-11)
9Delante de él la Fiera se doblará
y sus enemigos morderán el polvo;
10los reyes
de Tarsis y de las islas
le traerán ofrendas.
Los reyes de Sabá y de Seba
le pagarán tributo;
11todos los reyes se postrarán ante él,
las naciones todas lo servirán.
Delimitado el reino en la estrofa precedente, el salmista dirige su oración hacia el programa de gobierno. La política externa del reino concretizará las esperanzas de los pobres. La esperanza de los profetas (Is 9; 11; 54,3; 60; Mq. 7,11-12; Zc 9,10) es retomada de forma contundente en estos versículos.
El reino soñado tendrá como política externa las siguientes características:
— destrucción total de los estados paganos derrotados;
— recibirá tributos y homenajes de todos los reinos de la tierra;
— Jerusalén, la capital del reino, será el centro para el mundo;
— unidad mediante la obediencia de los reyes de la tierra;
— dominio total de un único rey-mesías sobre Fiera, Tarsis, Islas distantes, Sabá y Seba.
|
|
Fiera: tribus
nómadas del desierto, estados paganos derrotados, Egipto. |
|
|
Tarsis: ciudad
española o del golfo árabe; Cerdeña. |
|
Islas
distantes: islas y costas del Mediterráneo (Occidente). |
|
Sabá: sur de
Arabia. |
Seba: Etiopía,
Arabia meridional. |
Todas las partes del mundo habitado, conforme la cosmovisión de la época, aparecen en la geografía presentada, menos el norte que será citado en el v. 16 (Líbano).
La descripción de la acción del rey-mesías desemboca en el v. 11, el cual es la parte central del Sal 72: “Todos los reyes se postrarán ante él, las naciones todas lo servirán”.
Estamos frente a un
paralelismo sintético: la segunda idea sintetiza la primera. Los verbos usados:
“postrar” y “servir”, son litúrgicos, lo que coloca la religión como
legitimadora de la política. Además de eso, el v. 11 retoma el v. 5 y anticipa
el v. 17.
3.4. Tercera estrofa: política interna (vv. 12-14)
12Pues él
libera al indigente que clama
y al pobre que no tiene protector;
13tiene compasión
del débil y del indigente,
y salva la vida de los indigentes.
14Él los
redime de la brutalidad y de la violencia,
la sangre de ellos es preciosa ante sus ojos.
Estos versículos abren (v.
12) con un “ki” enfático y terminan
(v. 14) con la figura lingüística “endíade”. El primero, traducido por pues, tiene la función de reforzar la
esperanza del pueblo en la acción política del rey en favor de los pobres. Ya
la “endíade”, figura lingüística usada para reforzar la misma idea, está
presente en los sustantivos brutalidad y violencia. El objetivo de éstos es
resaltar la opresión sufrida por los pobres y reforzar la benevolencia del rey.
La política externa del rey
en lo que atañe al pobre consiste en:
— liberar;
— compadecer;
— salvar;
— redimir;
— defender;
— proteger.
Todos estos verbos quieren afirmar que la política interna del rey debe privilegiar el defender a toda costa la vida del pobre. La simple existencia de éstos evidencia la injusticia que Dios no acepta. Los pobres, de esa forma, alimentan la esperanza en un rey-mesías que los libere de la injusticia social. El rey es la garantía de la protección divina.
15 (¡Que él viva y le sea dado el oro de
Sabá!).
Que oren por él continuamente.
Que lo bendigan todo el día.
16Haya abundancia
de trigo en el campo
y ondee sobre la cima de las montañas,
como el Líbano con sus flores y frutos,
como la hierba de la tierra.
17¡Que su
nombre permanezca para siempre,
y su fama dure bajo el sol!
¡En él sean bendecidas las razas todas de la tierra,
y todas las naciones lo proclamen feliz!
La estrofa está organizada
de manera intercalada entre pedidos para el rey y prosperidad agrícola.
a) Pedidos para el rey
— que él viva;
— que le sea dado el oro de
Sabá;
— que oren por él;
— que lo bendigan todos
diariamente;
— que su nombre permanezca
para siempre;
— que su fama dure bajo el
sol;
— que en él sean bendecidas
las razas de toda la tierra;
— que sea proclamado feliz
por todas las naciones.
b) Prosperidad agrícola
— que sea abundante el trigo
en el campo;
— que ondee el trigo sobre
la cima de las montañas;
— que la producción sea
abundante como en el Líbano.
En esa relación de bendición
para el rey y de prosperidad para el campo, podemos entender el grito de
aclamación: ¡Viva el rey! [5]. El rey puede ser aclamado porque él es fuente de bendiciones para
todos, sobre todo para los pobres.
En los pedidos de
prosperidad para el campo encontramos algunas contradicciones. En el Líbano
crecen cedros y no flores y frutos. Tampoco en la cima de las montañas puede
haber trigo ondeando. El salmista utiliza este lenguaje para decir que en un
gobierno justo todo va a prosperar, hasta el trigo en las montañas. En esto
consiste la esperanza de los pobres.
3.6.
Solemne doxología de conclusión (vv. 18-19)
18¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Israel,
porque
solo él hace maravillas!
19¡Para siempre
sea bendito su nombre glorioso!
¡Que
toda la tierra se llene con su gloria!
¡Amén!
¡Amén!
La opinión común entre los
estudiosos es que estos versículos constituyen un agregado posterior al Sal 72.
Éste tendría la función de concluir la segunda parte del libro de los salmos[6]. El
texto es, por consiguiente, una bendición litúrgica conclusiva. El amén
repetido dos veces refuerza todavía más esa idea. Leído paralelamente a los
versículos introductorios (vv. 1-4) percibimos con claridad una relación entre
el inicio y el final del salmo. Dios es considerado salvador y soberano para
decir que así también es el rey esperado por los pobres. Y la gloria del rey
está a la sombra de la gloria de Dios [7].
3.7.
Agregado redaccional (v. 20)
20Fin de las
oraciones de David, hijo de Jesé.
Estamos frente a un añadido
redaccional que cierra el segundo libro de los salmos atribuido a David. No
podemos dejar de considerar que el Sal 72 es atribuido expresamente a Salomón y
que antes de él tenemos salmos no davídicos y, después, davídicos. Eso nos
lleva a entender que antes teníamos un solo libro (1-72) atribuido a David.
Otro dato interesante es que el salterio abre y cierra con un salmo mesiánico
de esperanza.
4.
Conclusión
a) Por más contradictorio
que parezca ser, el Sal 72 es un ejemplo de cómo los pobres de Yahveh
construyen la esperanza. Él es resistencia hecha oración. La pregunta que se
plantea es ¿cómo, siendo resistencia, el peso mayor está en la persona del rey?
No creemos que el Sal 72 sea una divinización de la figura del rey, sino
simplemente que pueblo y rey caminan juntos. La monarquía de Israel puede ser
establecida y ser, de hecho, una respuesta al poder opresor de los griegos. La
dominación griega era insoportable. La esperanza de los pobres consiste en
proyectar de forma escatológica una salvación de todo Israel. Y en eso consiste
el construir la esperanza a partir de los pobres. El rey no es una persona
aparte del proceso. Él es, en verdad, la síntesis de la caminata liberadora, el
mesías de los pobres. Como en el lenguaje mitológico, el rey será la
concretización del mesías soñado y prometido por Dios. Así como Dios es justo,
liberador y protector de los pobres, el rey terreno debe serlo. Con este rey,
la comunidad de los pobres asume la realeza divina, terrena, presente y futura,
concretizando, de este modo, la esperanza soñada también en Is 11,1-9: rey de
Dios, descendiente de David, temeroso de Dios, justo para con los pobres y que
pondrá fin a la violencia.
b) En la relectura del Sal
72, los cristianos identificaron a Jesús como rey-mesías, esperanza de los
pobres, aquel que está sentado a la derecha de Dios y que recibe el reino
universal. Basta con ver algunos ejemplos para que entendamos la afirmación
anterior. Lc 1,33: “Él reinará en la casa de Jacob para siempre y su reinado no
tendrá fin”. Mt 2,2: “¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? En
efecto, vimos su estrella en su surgir y venimos a homenajearlo”. Ap 15,4:
“Todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque tus justas
sentencias fueron promulgadas”. Flp 2,10: “Al nombre de Jesús, toda rodilla se
doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda boca proclame que Jesús,
el mesías, es Señor”.
c) La esperanza en los
salmos es como una lámpara que ha iluminado la caminata del pueblo de Dios de
ayer y continúa iluminando hoy. Como síntesis de la Biblia rezada, los salmos
sustentan la historia marcada por continuas situaciones de no esperanza.
Construir la esperanza desde los pobres, con los pobres y en la oración,
permanecerá siempre como una utopía, un sueño a ser alimentado.
Rua dos Contadores 269
Bairro Alípio de Melo
Belo Horizonte — MG
30840-010
Brasil
Correo electrónico: jacirff@inetminas.estaminas.com.br
[1] Cf. Gilberto Gorgulho, “O libertador dos pobres (Salmo 72)”, en Estudos Bíblicos (Petrópolis, Vozes) No. 23 (1989), pp. 45-47.
[2] Cf. “Provérbios 29: Sabedoria do povo ontem e hoje. Uma leitura sociológica”, en Estudos Bíblicos (Petrópolis, Vozes) No. 13 (1987), pp. 60-85.
[3] Cf. Gianfranco Ravasi, Il libro dei Salmi commento e attualizzazione, vol. 2. Bologna, EDB, 1985, págs. 466s.
[4] Seguimos la estructura propuesta por Ravasi, op. cit., p. 470.
[5] Cf. también 1Sm. 10, 24; 1Rs. 1,25; 31,34.39.
[6] La división del libro de los salmos es la siguiente: 1-41; 42-72; 73-89; 90-106; 107-150. Siendo que cada parte termina con esa misma expresión de los vv. 18-19 del salmo en cuestión.
[7] Cf. Artur Weiser, Os Salmos. São Paulo, Paulus, 1994, p. 379.