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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

 

Mo(vi)mientos entre lo imaginario de la opresión y lo imaginario de la esperanza
Una lectura del libro de Daniel

Rafael Rodrigues da Silva

El dominio del imaginario está constituido
por el conjunto de las representaciones que exceden
el límite fijado por las constataciones de la experiencia
y por los encadenamientos deductivos que éstas autorizan.
Esto es, cada cultura, por lo tanto cada sociedad,
y hasta cada nivel de una sociedad compleja,
posee su imaginario...
Evelyne Patlagean

 

Resumen
Este artículo pretende ofrecer herramientas para una lectura y exégesis del libro de Daniel que tome en cuenta la cotidianidad, el imaginario, las mentalidades y, sobre todo, los proyectos de esperanza. En el primer momento, presenta algunos aspectos pertinentes en la diferenciación entre el imaginario y las imágenes de la opresión. Busca en los caminos de la nueva historia un camino de comprensión del imaginario, de la historia de las mentalidades y de la relación entre el imaginario y los proyectos de esperanza de las comunidades que resisten. En el segundo momento, procura analizar los capítulos 1-7 del libro de Daniel en la descripción y descubrimiento de la imaginaria de la opresión y del imaginario de la esperanza. En la lectura del libro de Daniel, teniendo como perspectiva el imaginario, descubriremos un profundo análisis de la coyuntura y un bellísimo proyecto cotidiano-comunitario de los grupos oprimidos y perseguidos. Proyectos ávidos de esperanzas y de ironías apocalípticas.

 

Abstract
This article intends to offer an aid to reading and doing an exegesis of the book of Daniel. I takes into account the everyday reality, imagery, mentalities and above all, the projects for maintaining hope found there. First, the author presents some pertinent aspects of the difference that exists between the imaginary and the imagined with reference to oppression. Then he searches along the paths of recent history for na aid to helping to understand the world of fantasy or the fictitious, the history of mentalities, and the relationship between the unreal or imagined and the hope-filled projects held by the resisting communities of the time. Finally, he analyzes Chapters 1-7 of the Book of Daniel from the point of view of a description of and through the uncovering of images of both oppression and hope-filled fantasies. If we read the Book of Daniel from the perspective of the "imaginary" we will discover the profound analysis of reality and the beautiful daily community project that the oppressed and persecuted groups clung to. Such projects were at one and the same time full of hopeful desires and apocalyptic irony.

 

Pretendemos en esta lectura buscar un camino de comprensión de los símbolos e imágenes apocalípticas que emergen en el libro de Daniel y que revelan opresión y esperanza a partir de la cotidianidad de los grupos oprimidos. En la tentativa de articular estas imágenes, en lo tocante a las representaciones simbólicas de lo cotidiano, trataremos de detectar en el texto las imágenes de opresión y de la desmesurada violencia en tanto marcas e indicios de la imaginaria que se construye de sumisión, pérdida de dignidad y de la desesperanza frente a los proyectos políticos. Si nos quedamos simplemente con la descripción de las imágenes de la opresión, estaremos alimentando el poder y legitimando sus discursos de resignación. En este sentido, se hace necesario buscar el contrapunto:
el imaginario de resistencia y los proyectos de esperanza que están brotando en la cotidianidad de los grupos oprimidos.
Deberemos leer las imágenes apocalípticas hasta el punto de percibir entre líneas las marcas de la opresión y oír las voces, el discurso, los sueños y proyectos del pueblo. Leer hasta ser capaces de “oír a las personas conversando”.
La hipótesis que quiero proponer es que la literatura apocalíptica es un pensamiento situado. Es decir, las imágenes y representaciones son producto de un trabajo socialmente situado. Tanto el trabajo hermenéutico del receptor (leer, escuchar, reflexionar, discutir e interpretar) cuanto el producto del mismo están situados en un contexto socio-histórico-cultural específico. No se puede entender un texto apocalíptico fuera del contexto social de su producción.
Michel Vovelle dice que la noción de mentalidad constituye una especie de visión de mundo. Al estudiar la historia de las mentalidades estaríamos tratando de percibir la visión de mundo subyacente al contexto histórico-cultural de cada pueblo. Un estudio de las mentalidades y del imaginario comprendería el análisis

...de lo que no está formulado, lo que permanece aparentemente como no significante, lo que se conserva muy encubierto al nivel de las motivaciones inconscientes .

Una lectura y exégesis de la literatura apocalíptica que tome en cuenta el contexto socio-cultural, tiene que ser una lectura y análisis que abra el abanico de las posibilidades e intermediaciones entre las varias instancias que abordan y presentan la realidad. Siendo así, nunca podemos pensar que el imaginario sea lo impensado o lo no expresado, en vista de que él se presenta en la representación e interpretación del lenguaje y de la realidad. Es una lectura que brota de lo cotidiano. Es la expresión del pensamiento que se manifiesta por imágenes y discursos que pretenden dar una definición de la realidad . Incluso sabiendo que las imágenes y los discursos acerca de lo real no expresan la realidad como un espejo fiel, ya que antes que todo son una interpretación que viene cargada de apreciación, conocimientos e intereses. Las cosas dichas y expresadas en el imaginario encierran otro sentido más allá de aquel manifiesto. El imaginario va más allá de la imaginaria, mejor dicho, el imaginario declara algo más (lo no explícito o ausente) que las imágenes. En esta perspectiva, podemos afirmar que lo real es al mismo tiempo concretud y representación más allá de lo aparente.
Evelyne Patlagean y Bronislaw Baczko sostienen que todas las sociedades a lo largo de la historia producen sus representaciones por medio de ideas-imágenes que abarcan la identidad, legitiman el poder, establecen divisiones sociales y exponen modelos de conducta y práctica. En el territorio que se establece en el límite entre lo real y lo imaginario se presenta el campo entero de la experiencia humana, “de lo más colectivamente social a lo más íntimamente personal” .
Al aproximarnos a los textos como construcción de un proyecto político , manifestación de las luchas sociales y de los conflictos de poder y, sobre todo, en cuanto formas de percepción de lo social , veremos que los hechos históricos llegaron hasta nosotros como discurso e interpretación de la realidad. Por ende, cuanto más distantes estemos del acontecimiento, más difícil es restaurar lo real vivido en su integridad. En la búsqueda de los proyectos de esperanza a partir de lo cotidiano de los grupos apocalípticos (principalmente del libro de Daniel), tenemos la difícil tarea de restaurar lo real. Por eso, al transitar por las sendas del imaginario y de las esperanzas apocalípticas en tanto superación de la imaginaria de opresión, queremos por lo menos intentar reconstituir la cotidianidad y los proyectos de estos grupos y comunidades. Es el ejercicio de reimaginar lo imaginado. En esta perspectiva debemos leer el libro de Daniel en su imaginario (ideas-imágenes de representaciones colectivas), en cuanto el otro lado de la realidad y la proyección utópica de una sociedad diferente, radicalmente otra. Es el proyecto de un mundo en todo mejor que el mundo real.

Soñar una sociedad perfectamente transparente en la cual los principios fundadores se reencontrarían en todos los detalles de la vida cotidiana de sus miembros, una sociedad en la cual la representación sería la imagen fiel, sino el simple reflejo de su realidad, es un tema constante de las utopías a lo largo de los siglos. La permanencia de este sueño es una prueba en contra de que ninguna sociedad, ningún grupo social, ningún poder, son precisamente transparentes por sí mismos .
 
Para un estudio de los proyectos de esperanza que están brotando en la cotidianidad de los grupos apocalípticos, debemos tomar en cuenta las múltiples facetas que están por detrás de esta aproximación y las perspectivas y caminos nuevos que se abren para la historiografía y para la hermenéutica. Por esto, la cotidianidad deja de ser representada como rutina, continuidad y proceso de masificación dentro de la sociedad y se torna señal de rupturas, cambios, disolución de culturas, posibilidades de nuevos modos de ser. Leer los textos del pasado preguntando por lo cotidiano implica dar voz y traer a la superficie las experiencias de los grupos que fueron marginados y silenciados por la élites locales y por los imperios. Debemos entender la cotidianidad como discontinuidad y re-creación de las posibilidades y de la construcción de la sociedad .
Hans de Wit nos indica que una de las claves de la literatura apocalíptica es escribir “para que los hechos no se apaguen, para que la memoria no sea barrida por el viento” frente a la desmesurada violencia. Así, la literatura apocalíptica figura como literatura de resistencia (con sus símbolos y metáforas) capaz de articular la realidad haciendo audible lo no oído y de devolver el verdadero sentido a textos cerrados que servían apenas para legitimar la gran resignación . El libro de Daniel es una colección fascinante de historias populares sobre la resistencia de los judíos en una época de colonización y de diáspora .
No abordaré las características de la literatura apocalíptica. Una buena síntesis la encontramos en los artículos y comentarios de la revista Semeia y en el artículo de José Severino Croatto .
La historia del imaginario representa una de las nuevas tareas y desdoblamientos de la nueva historia, como dice Jacques Le Goff:

 ...junto a la historia política, a la historia económica y social, a la historia cultural, nació una historia de las representaciones. Ésta asumió formas diversas: historia de las concepciones globales de la sociedad o historia de las ideologías, historia de las estructuras mentales comunes a una categoría social, a una sociedad, a una época, o historia de las mentalidades; historia de las producciones del espíritu ligadas no al texto, a la palabra, al gesto, sino a la imagen, o historia del imaginario, que permite tratar el documento literario y el artístico como documentos históricos de pleno derecho, bajo la condición de respetar su especificidad; historia de las conductas, de las prácticas, de los rituales, que remite a una realidad oculta, subyacente... .

Para un estudio del imaginario no podemos confundirlo con la historia de las representaciones, o simbólico, y los aspectos ideológicos. Pues la ideología es embestida por una concepción de mundo que tiende a imponer a la representación un sentido que manipula y pervierte lo real. En esta perspectiva, se buscó asociar el imaginario y lo social, las imaginaciones y lo político. El imaginario comprende un conjunto de relaciones que se establecen entre los seres humanos y sus imágenes. Es mediante el imaginario que las colectividades elaboran sus representaciones, instalan papeles y posiciones sociales, expresan sus creencias y construyen directrices éticas.
Siendo así, el imaginario integra el conjunto de representaciones producidas por los seres humanos a través de las relaciones establecidas con las imágenes creadas cultural y socialmente. Comprendemos que el imaginario expresa más que una representación o imaginación cultural. La historia del imaginario abarca la comprensión de lo cotidiano, las representaciones, comprensiones, lecturas y diversos análisis de la coyuntura. He aquí un aspecto fundamental, a nuestro modo de ver, que diferencia el imaginario de la imaginaria. La imaginaria no pasa de las imágenes propiamente dichas, y muchas veces viene acompañada y revestida de ideologías, control social y mantención del statu quo.
En la intercalación entre la imaginaria de la opresión y el imaginario de la esperanza encontramos una descripción y un modo de narrar completamente irónicos. En la apocalíptica transcurre un saber cargado de sarcasmo e ironía. Las imágenes del poder son quebradas en lo cotidiano por medio del juego irónico. He aquí una de las claves de la apocalíptica que construye la memoria, proyecta la utopía y reconstituye el imaginario. El imaginario de la esperanza en la narrativa y las visiones apocalípticas va del proceso de desconstrucción de las imágenes del poder a la construcción de la dignidad y de una sociedad mejor. Son visiones cargadas de utopía, sangre y lucha.
En razón del poco espacio de que disponemos para este artículo, presentaremos una visión general de las imágenes de opresión y violencia, destacando aspectos que sean relevantes para nuestros objetivos.

La imaginaria de la opresión en el libro de Daniel

1. Vivir en el palacio y alimentarse de la comida del rey y tener otros nombres
2. Una gran estatua
3. La estatua de oro y la adoración

4. Un gran árbol

5. El banquete y el ofrecimiento de poder
6. Promulgación de un edicto real
7. La visión de los cuatro animales
8-9. La visión del carnero y del macho cabrío

10-12. La descripción de los reinos

El imaginario de la esperanza en el libro de Daniel

1. Daniel entendido en visiones y sueños.
 Daniel y los jóvenes resisten
2. Una piedra sin mano
3. Daniel y sus amigos liberados del horno de fuego
4. Un vigilante que desciende del cielo y ordena derribar el árbol
5. Daniel y la interpretación de las Escrituras
6. Daniel libre del foso de los leones
7. El Hijo del Hombre
8-9. La interpretación de Gabriel y la oración de Daniel
10-12. La descripción de los últimos días

1. La imaginaria de la opresión en el libro de Daniel

En una lectura atenta de los doce capítulos del libro de Daniel, por un lado, descubriremos las imágenes de desmesurada violencia y opresión practicadas por los imperios y por los líderes sobre el pueblo y, por otro lado, estos capítulos nos revelarán la cotidianidad, las luchas y el imaginario de las comunidades que resisten a tan gran dolor y sumisión .

1.1. Los desmanes del tirano

En el capítulo 1 hallamos una imagen que describe los desmanes, la tiranía y la imposición ideológico-cultural del imperio al relatar el reclutamiento de jóvenes por parte de la corte (Dn 1,3-4) en medio de la historia de Daniel (Dn 1,8-9.17) y de los cuatro jóvenes (Dn 1,6-7.17.19). He aquí un texto que intenta leer las huellas de la opresión en el tiempo presente, incursionando en el contexto de dominación en el exilio de Babilonia bajo el poderío de Nabucodonosor .
La primera imagen de la opresión consiste precisamente en la imposición cultural de otras costumbres y tradiciones. Esta acción invasora contó con el gran instrumento ideologizador de reclutamiento de los jóvenes con la finalidad de quebrar la transmisión de las tradiciones . Este reclutamiento para servir al rey en el palacio sigue algunos criterios: ser hermosos en la apariencia, instruidos en la sabiduría, sabios en la ciencia, con conocimiento y habilidad para vivir en el palacio y sin defectos físicos (1,3-4). Sin embargo, el gran objetivo es: para que sean “enseñados en las letras y en la lengua de los caldeos”, o sea, aprender una nueva cultura y tradición.
Otra señal de la opresión vinculada a la invasión cultural consiste en el cambio de los nombres. Sus nombres estaban cargados de significado teológico y enraizados en la tradición del pueblo: Daniel (‘mi juicio es Dios”), Ananías (“Iahweh es benevolente”), Misael (“aquel que es de Dios”) y Azarías (“Iahweh ayuda”). Ahora tienen otros nombres impuestos por el dominador: Beltsassar (“Bel guarda su vida” o Bel-shar-uçur = “Bel proteja al rey”), Sadrak (de lengua hurrita), Mesak (nombre de un pueblo localizado en Asia Menor) y Abed Negó (“siervo de Nabú”). El cambio de los nombres implica una pérdida de identidad.

1.2. La estatua, los poderes y la postración

El capítulo 2 nos presenta un sueño del rey: una gran estatua con cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y muslos de cobre, piernas de hierro y pies de hierro y barro. He aquí una narración del sueño y la visión que se presenta relacionada con los capítulos 1 y 3. A partir de la oración de Daniel 2,20-23 podemos preguntar por la crisis y las necesidades que el grupo estaba pasando. Una de las imágenes de opresión que aparece en este capítulo se encuentra en el decreto del rey de exterminar a los sabios en vista de que no consiguen descubrir el sueño ni describir su interpretación. Y las amenazas son de extrema violencia: “seréis ejecutados” y “vuestras casas reducidas a escombros” (2,5). El inicio del capítulo deja entrever, por la presentación de los diferentes grupos de sabios (magos, astrólogos y encantadores), que ya existe un proceso de helenización mediante el control de la sabiduría. Ante el fracaso de los sabios, el proceso de helenización se viene con toda la fuerza .
Si comparamos la estatua y la visión de los animales en el capítulo 7, es común llegar a la conclusión que la apocalíptica de Daniel describe las imágenes de los poderes y cómo ellos actúan.
En Daniel 3, Nabucodonosor levanta una gran estatua para ser objeto de postración (nepal) y veneración (segad) (véanse los vv. 3.5.6.10-12.15.18). Según parece la estatua no era de un dios caldeo o del propio Nabucodonosor, puesto que sabemos que en el mundo mesopotámico no se acostumbraba hacer estatuas de los dioses. Luego, en Daniel 3 tenemos el indicio de una divinización del monarca, pero ésta no era una costumbre de los caldeos y sí de los reyes seléucidas, que presentan como paradigma de divinización al rey Nabucodonosor. Por eso, su discurso de amenaza y de gran poder: “¿qué dios os podrá librar de mis manos?” .
En una lectura de Daniel 3 descubrimos las siguientes huellas de opresión y violencia:

1. La postración delante de la estatua es la que garantiza la sobrevivencia. ¡He aquí la única alternativa de vida!
2. ¡Quien desobedezca la orden del rey irá a la hoguera! Aquellos que no obedecieren la orden del rey serán lanzados dentro del horno de fuego y quemados. Ser lanzado en el fuego y en el horno tiene una trayectoria: en la época de la profecía se presentaba como instrumento de castigo y tortura (Jr. 29,22), en tanto que ahora se vuelve lugar de ejecución de los oponentes.
3. El rey-emperador es dotado de poder para determinar el destino de sus súbditos.

1.3. El gran poder de los imperios

En el capítulo 4 tenemos un relato que realiza una relectura de la parábola del árbol descrita en Ezequiel 31,3-17. Vemos aquí la forma como los imperios se presentaban ante sus súbditos y dominados. He aquí un árbol grande en el centro de la tierra con su follaje, sus frutos y la sombra que proporciona a los animales y a las aves que hacen allí sus nidos y que alimenta a todos (vv. 11-12). En la interpretación, el árbol que creció, que se hizo fuerte (con sus hojas y frutos abundantes) y que se convirtiera en habitación para todos los animales del campo y aves del cielo,

...eres tú, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte; tu grandeza creció y llegó hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra (4,19).

He aquí un ejemplo de cómo era descrito el gran poderío de Alejandro.
En los capítulos 5 y 6 tenemos relatos en torno a la vida en el palacio. Son narrativas que no quieren describir de manera precisa los acontecimientos, sino interpretar la coyuntura de aquellos y aquellas que están contando las señales de la opresión y de los desmanes de poder . En el capítulo 5 el rey Baltasar ofrece un gran banquete a sus mayorales, y en medio del calor de la bebida aparecen unos dedos de mano humana que escriben en la pared del palacio real. El rey ordena entonces que traigan a los astrólogos, los caldeos, los adivinos, para que lean e interpreten el escrito (mene, mene, tequel urparsin). En el capítulo 6 encontramos de nuevo la descripción de intrigas en el ámbito del palacio. Mientras en el capítulo 3 Daniel y sus amigos van a parar al crematorio, ahora en el capítulo 6 Daniel es lanzado al foso de los leones. Ser lanzado en el crematorio o en el foso de los leones es un signo de afrenta y de desobediencia a los decretos reales. Daniel y los jóvenes serán lanzados en el fuego porque no se postraron ante la imagen de oro de Nabucodonosor, y ahora Daniel será lanzado en el foso de los leones por pedir y suplicar a otros dioses, pues únicamente debería hacer sus pedidos al rey (6,7).
Daniel 7 nos presenta en forma de sueño las acciones de los imperios en la historia . Son verdaderos animales feroces y feos que despedazan, trituran y engullen al pueblo. No obstante son animales que no existen: un león con alas de águila, un oso con costillas en las fauces, un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas y un animal terrible con dientes de hierro y diez cuernos; sin embargo, insisten en existir en la realidad y el contexto de la vida del pueblo. Esos animales presentan aspecto humano, tienen mucho poder, devoran y despedazan. Pero el texto nos invita a prestar mayor atención al cuarto animal. Éste sí es terrible, ya que además de triturar posee un cuerno pequeño poderoso que tiene ojos y boca. Ahí reside la gran acción del imperio. Es un poder que pasa por los ojos y la boca. Su dominio y acción no son manifiestos simplemente en la violencia y represión, sino en el poder ideológico.
La gran oposición presentada en el texto se da entre la humanidad y los animales (las grandes fieras contra lo humano), la cual se traduce en la resistencia de las comunidades (pueblo fiel y justo) contra los imperios . Ya es notorio en las varias interpretaciones de este capítulo de Daniel que los cuatro animales representan los imperios babilónico, medo, persa y griego . Por detrás de la descripción de cada animal, se afirman las imágenes y marcas de la opresión experimentada por los grupos que resisten.
El león con alas de águila (el imperio asirio-babilónico) trae las señales de guerra, invasión, deportación y destrucción. Las imágenes del león con alas de águila, y que fue puesto de pie como un ser humano y recibió un corazón de humano, representa la represión y el miedo. Vemos que el texto de Daniel no se fija en un rey específico, sino que quiere describir el miedo y el gran poder babilónico. Parece que esta imagen (Dn 7,4) quiere ilustrar la descripción del poder y la gloria de Nabucodonosor:

¡Oh rey!, Dios, el Altísimo, dio a Nabucodonosor, tu padre, el reino, y la grandeza, y la gloria y la magnificencia. Y por causa de la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él: a quien quería mataba, y a quien quería daba la vida; y a quien quería engrandecía, y a quien quería humillaba (Dn 5,18-19).

El león y el águila representan el imperio que exhibe su poder, intimida al pueblo por la brutalidad, obra con violencia y derrama mucha sangre .
El oso (7,5) se levanta para devorar todavía más. Es un animal que necesita de más comida para saciar su hambre de expansión. He aquí un animal terrible: abraza, agarra y tritura. La apocalíptica quiere describir así las señales de las acciones del imperio medo-persa. Representa los inicios de las acciones de Ciro y de Darío. Éstos causaron el impacto de seres benevolentes, se engrandecieron y alargaron su campo de acción. No obstante, en pocos años transformaron el poder en terror . El leopardo con sus cuatro cabezas puede representar el imperio persa con toda su organización y dominio muy bien articulado. Su proceder veloz y sus alas demuestran la rapidez y astucia en el modo de dominar de los persas.
Toda la atención del sueño y de la interpretación, en lo que se refiere a las marcas y señales de la opresión, se concentra en la descripción del cuarto animal. Es el animal terrible, horroroso y extraordinariamente fuerte: tiene dientes de hierro, tritura y devora y pisotea con los pies lo que sobra. Este animal representa todo el dominio helénico de Alejandro Magno. Los griegos llegan con audacia y con la estrategia militar de Alejandro. Éste conoce el arte de dominar. Cuando Alejandro nació, Macedonia estaba en el auge de su expansionismo y quería dominar a Grecia. Felipe II era muy ambicioso y Olimpia, su mujer, educó a Alejandro inculcándole que era hijo de dios y que había sido engendrado por dioses. Y, más tarde, en cada sitio que visitaba, él iba a comprobar si verdaderamente era hijo de los dioses. Es la ideología de las estrellas: soy hijo de los dioses. A los dieciocho años, Alejandro ayudó a su padre a conquistar Grecia. Y con la fama de buen militar, fue ganando simpatía y astucia en las intrigas. El verdadero enemigo de Alejandro era el rey persa Darío III. Éste siempre huía de Alejandro. Y donde Darío III huía, Alejandro conquistaba. Al huir indicaba los lugares que Alejandro debía conquistar. De esta forma, Alejandro fue conquistando y en el 334 comienza a destruir todos los lugares persas. Su estrategia militar consistía en la no captura de Darío III. Con las conquistas de Alejandro, la lengua griega se convirtió en dominante, y la filosofía y la visión de mundo de los griegos fueron penetrando en las otras culturas. Ahí germina el helenismo.
En la cosmovisión de mundo, las conquistas de Alejandro ampliaron los horizontes, y la política y la filosofía pasaron a ser divinizadas. Acontece la invasión cultural y la historiografía es hecha por los poderosos. Además, éstos que hacen la historia son considerados como teniendo alma. Aparece con fuerza la separación entre cuerpo y alma.
La gran novedad económica traída por los griegos consiste en el comercio de gente. La gente es mercancía (¿por qué matar si puedo vender? ). Este animal tiene diez cuernos. Es común interpretar estos diez cuernos como siendo los reyes/generales helénicos que oprimirán al pueblo. No obstante, el sueño del libro de Daniel quiere llegar más cerca de los días que estaban viviendo; quiere describir la gran imaginaria de la violencia en lo cotidiano de los grupos perseguidos y oprimidos (“los Santos del Altísimo” ): la imagen del cuerno que abate a otros tres y que tiene ojos y una boca que habla con arrogancia. Este ”cuernillo” es Antíoco IV Epífanes, cachorro del dominio griego y uno de los grandes exponentes de la dominación helénica .
En el libro de Daniel hallamos los ingredientes y la imaginación presentes en la literatura apocalíptica . La literatura apocalíptica, que posee para muchos un tono catastrófico y de discurso del “fin” quiere, sobre todo, realizar una lectura y análisis de la realidad. Así hay que leer el libro de Daniel. Es un bellísimo análisis de lo que el imperio es capaz de hacer con los cuerpos destruyendo la dignidad. Esta literatura exige una lectura contextual. El libro de Daniel está inserto en el contexto de los años 200 al 164 aC. ¡Años difíciles y terribles! Existe una fuerte persecución y un proyecto político-económico que busca más y más sofocar cualquier alternativa. El imperio no solo domina económica y políticamente al pueblo, sino que mata cualquier posibilidad de soñar de éste. El libro de Daniel, y otros dentro de esta literatura, elaboran su camino de resistencia, luchas y utopías.
Vamos ahora a descubrir el imaginario de resistencia y los proyectos de esperanza que están brotando en la cotidianidad de estos grupos que apuestan al arte de soñar y construir un proyecto diferente de sociedad. En el sueño hay espacio para celebrar y contar la victoria. Sueño y proyecto alternativo que brotan de la venida del Hijo del Hombre y de los Santos del Altísimo. Sueño que brota de la ruina de los imperios. Sueños que brotan de las luchas de estos grupos por la independencia política, económica y religiosa. Sueños que el imperio no consiguió apagar.

2. El imaginario de la esperanza en el libro de Daniel

La construcción del imaginario y la lectura que los perseguidos van elaborando de la coyuntura, revelan al mismo tiempo su modo de vivir y sus proyectos de esperanza. La construcción del imaginario es deconstrucción de la imaginaria. La literatura apocalíptica ironiza los proyectos del poder. Quebranta la fuerza de las imágenes del miedo, de la violencia y de la opresión. En la lectura de Daniel iremos en cada capítulo (narrativa, sueños o visiones) descubriendo sus sueños y proyectos de esperanza, su rostro y su lectura irónica y satírica del poder establecido. Vamos tras los pasos del libro de Daniel, saboreando la re-imaginación y el descubrimiento del imaginario.
Para Richard Horsley, las visiones apocalípticas encierran un triple mensaje:

Dios, por estar en último análisis al comando de los acontecimientos históricos, a) juzgará a los gobernantes opresores imperiales y/o domésticos; b) restaurará o renovará el pueblo que ahora está sufriendo persecución u otras formas de opresión para una vida libre bajo su propia soberanía y la soberanía de Dios (“reino de Dios”); c) vengará a los que fueron martirizados por la fe antes de juzgar a los opresores y liberar al pueblo .

Siendo así, las visiones apocalípticas en el libro de Daniel, sea en los textos narrativos (capítulos 1-6), sea en los textos de visiones (capítulos 7-12), en todo momento ironizan las relaciones y proyectos de poder. Incluso la representación de Daniel en la corte, que para muchos evidencia la configuración de los grupos que elaboraron y compilaron el libro, a nuestro modo de ver no pasa de ser una ironía y sutil relectura de la novela de José (Gn 37-50). ¡Es una gran ironía del palacio!

2.1. Daniel y sus compañeros no se doblegan ante el imperio

En el capítulo 1, la ironización reside en el hecho de que Daniel y sus compañeros no se enmarcaron en el proyecto real y no comieron de la porción del manjar del rey. En las palabras de sabiduría fueron diez veces más conocedores que los astrólogos y magos. Pues,

...a estos cuatro jóvenes dio Dios el conocimiento y la inteligencia en todas las letras y la sabiduría, y a Daniel el entendimiento en todas las visiones y sueños (v. 17).

Permanecen fieles, no aceptan la sumisión y la dominación. Cuando todo el mundo se postra delante del dominador, Daniel y sus compañeros no aceptan la dominación. No se someten a los desmanes del imperio .

2.2. ¡La estatua tiene pies de barro y de hierro!

En el capítulo 2, el sueño de la gran estatua y la interpretación que únicamente Daniel logró presentar, están cargados de ironía y sabiduría. Un primer aspecto: la estatua tiene pies de barro y de hierro y, por eso, representa un reino dividido. La lectura de la coyuntura que está germinando en los grupos y comunidades que resisten a los desmanes del poder, reconoce que el imperio o los generales que ahora se hallan al mando son frágiles y divididos entre sí. La lucha por más poder entre los lágidas y los seléucidas significó división y una perspectiva de independencia y libertad para los grupos nacionalistas y fieles a la ley. No solo los pies son de barro y de hierro, sino también los dedos...
La gran imagen que discurre por la desconstrucción del poder y la construcción de un nuevo proyecto reside en la piedra que fue lanzada “sin mano” (“sin poder”) y que se transformó en un monte. He aquí un oráculo político que destituye los poderes y dice que el poder tirano que impera en ese momento con la fuerza (de las armas y de la ideología) tiene pies de hierro y de barro. Y una piedra sin mano, sin fuerza y sin poder, es capaz de destruir el gran poder tirano y opresor. Se anuncia lo que pone fin al sufrimiento, a la situación de crisis y al poder que persigue. Es el proyecto que viene por la fuerza directa de Dios. La piedra que redujo a polvo el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro, representa un reino que Dios establecerá “en el fin de los días” . La descripción e interpretación del sueño tiene por detrás una coyuntura: de un lado, la persecución y afrenta de Antíoco IV Epífanes y, de otro, la resistencia y el levantamiento de los macabeos. El libro de Daniel no es necesariamente un manifiesto macabeo, pero es un libro que quiere orientar, fortalecer a los oprimidos a resistir y enfrentar los desmanes del imperio. Y para tal resistencia cuentan con dos saberes:

1) la fragilidad del imperio reside en sus conflictos internos y políticos de disputa por el poder y,
2) tenemos el auxilio y la fuerza de nuestro Dios.

En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que nos será jamás destruido, y este reino no pasará a otro pueblo: pulverizará y aniquilará todos estos reinos, y será establecido para siempre... (vv. 44-45).

A partir del imaginario y de los proyectos de esperanza del pueblo, podemos decir que la piedra que se desprende de la montaña se quería referir a aquellos que enfrentan y luchan contra Antíoco IV Epífanes .

2.3. La desobediencia y el desenmascaramiento del tirano

En los capítulos 3 y 6, la desconstrucción e ironía del poder pasan por el enfrentamiento y la desobediencia de Daniel y sus compañeros a los decretos del rey. Son llevados al crematorio y salen sin ninguna señal del fuego. Daniel es llevado al foso de los leones y sale sin ninguna marca de las garras y de los dientes de los leones. Según Crossan, estos dos relatos forman parte de las narrativas proféticas de rescate del inocente y tienen la siguiente estructura:

1°. la presentación de la situación del inocente delante de un tribunal;
2°. es víctima de una acusación falsa;
3°. recibe una injusta condenación; y
4°. es liberado y restaurado .

Hans de Wit, en su análisis del capítulo 3, caracteriza los vv. 19-23 como el clímax del drama donde acontece la total inversión de papeles y valores. Los tres jóvenes desenmascaran al dictador, quien se revela como un animal rabioso y que visualiza su furia en los instrumentos de represión, de fuerza militar y de violencia (manda calentar el horno siete veces más). Ahí acontece una triple inversión:

...en vez de ser un lugar donde la vida de los adversarios termina para siempre y en vez de ser un lugar que procura la purificación del imperio, el crematorio se torna un lugar de espanto para el mismo dictador. Los tres no mueren .

La gran ironía y subversión en este relato del espanto del opresor está en el hecho que el rey ve lo imposible a sus ojos: los tres salen vivos y juntamente con ellos viene un cuarto que parece como un “hijo de dioses”. ¡He aquí que el imperio está derrotado!

2.4. Cortad el árbol. Cortad el poder...

En el capítulo 4 tenemos la narrativa del sueño del árbol. Mirando el texto en su forma, podemos de manera general dividirlo en dos partes: de los vv. 1 a 14, el relato del sueño y de los vv. 15 al 34, la interpretación de Daniel. El modo de iniciar la narrativa tiene algo en común con el capítulo 2, por ejemplo, el sueño que deja perturbado al rey, el decreto y convocación de los magos, éstos que no logran dar con la interpretación, la presentación de Daniel, la intervención divina (en el capítulo 2 nos presenta la piedra sin mano humana; aquí aparece el vigilante y al final del texto aparece la voz que cayó del cielo). En el capítulo 2, Daniel se presenta con la intención de interpretar el sueño y es reconocido como aquel a quien fue revelado el secreto; aquí, en nuestro capítulo, Daniel es aquel “que tiene el espíritu de los dioses santos” y es el “jefe de los magos”.
El sueño es descrito en los vv. 7-14. En los vv. 7-9, el texto nos expone la visión del árbol grande en el centro de la tierra y describe su follaje, sus frutos, la sombra que proporciona a los animales y a las aves que hacen allí sus nidos y que alimenta a todos (relectura apocalíptica de Ez. 31,3-17). En los vv. 10-14, en el sueño, es descrita la aparición de un vigía, un santo que descendía del cielo. En el Primer libro de Henoc encontramos la referencia a los vigilantes en 1,5; 10,9.15; 12,4; 13,10; 14,13; 15,2; 16,1.2; 91,15, que en algunos pasajes indica “ángeles caídos” del cielo y en otros pasajes designa “los que no duermen” .
Podemos percibir tres aspectos en el discurso del vigilante: el derribamiento del gran árbol; únicamente quedarán en la tierra el tocón y las raíces con cadenas de hierro y bronce; y el cambio de corazón de hombre a corazón de fiera (animal).
¿Qué grupo conserva esta tradición de comparar el crecimiento del imperio con un árbol grande que llega a los cielos? ¿Qué grupo conserva la tradición de hablar del cambio del corazón del rey en corazón de animal? Pienso que estamos frente a una tradición anterior a los años del reinado de Antíoco IV Epífanes. ¿Podemos pensar en la expansión emprendida por Antíoco III (223 al 187 a. C.)? (por lo menos en lo que se refiere al árbol que creció y se volvió fuerte). Por las alabanzas y la oración al final del capítulo, podemos pensar en un grupo vinculado a la oración en las sinagogas y que estaría transmitiendo esta tradición.
En los vv. 25-27 nos es presentada la palabra del rey confirmando su grandeza. Y en los vv. 28-29 nos topamos con una voz que cayó del cielo confirmando la interpretación dada por Daniel en lo que atañe a la alocución del vigilante. El v. 30 viene a confirmar esta voz del cielo: “en el mismo instante se cumplió la palabra”. Ya los vv. 31-34, al decir que la razón volvió al rey, quieren apuntar hacia la conversión del rey quien bendice y alaba al Altísimo.
En este capítulo, la comunidad o grupo apocalíptico ironiza la grandeza y el poder de los tiranos mediante la descripción del gran árbol, así como en la transformación del gran tirano en un animal (buey) que va a pastar por siete años hasta que reconozca que es el Altísimo quien tiene todo el dominio sobre el reino de los humanos y lo da a quien quiere. Finalmente, describe lo que la comunidad piensa en concreto acerca de la conversión: caminar en la justicia y deshacer las iniquidades valiéndose de la misericordia (hanan) para con los pobres ('anayin = miserables). Son prácticas difíciles de que acontezcan en la vida y en los proyectos de los emperadores y, sobre todo, en la élite local que se yergue como poderosa. En este sentido, la esperanza del grupo apocalíptico tal vez está en la acción del vigilante: cortar el árbol. ¡He aquí que el imperio es cortado y derribado!

2.5. El imperio será medido y dividido

En el capítulo 5, Daniel es el único capaz de descifrar enigmas e interpretar sueños. El imaginario apocalíptico consiste en la interpretación de la escritura en la pared: mn', mn', tql prs. Estas palabras pueden ser leídas como mene', mene',teqel, peres (contar, contar, pesar y dividir). He aquí un juego de palabras que en la interpretación muestra el fin del imperio:

Mené: midió Dios tu reino y le puso fin. Teqel: fuiste pesado en la balanza y fuiste hallado en falta. Peres: tu reino fue dividido y dado a los medos y a los persas (vv. 26-28).

Estas palabras pueden ser leídas como unidades monetarias (mina, siclo y medio siclo), sin embargo son interpretadas por Daniel como verbos: “medir”, “pesar” y “dividir”. El rey ve su reino medido, reino que camina hacia el fin; pesado, y no tiene el peso suficiente (ser pesado en la justicia procede de una antigua noción egipcia y se encuentra en varios textos del Antiguo Testamento: Jó 31,6; Sal 62,10; Pr 16,11 y otros); reino dividido: dado a los medos y a los persas. En el imaginario de la comunidad que resiste hay la certeza que el imperio de Antíoco tendrá el mismo fin que el imperio de Baltazar. ¡El imperio que nos oprime será medido, pesado y dividido!

2.6. El hijo de hombre y el fin de los imperios

En el capítulo 7 aparece la figura del hijo de hombre (bar-enosh). ¿Quién es este hijo de hombre? El libro de Daniel puede ser fechado entre la segunda campaña de Antíoco IV Epífanes contra Egipto en el 167 aC y su muerte en el 164. Si en Daniel 2 tenemos sueños y visiones que ofrecen una interpretación alegórica y el proyecto de la comunidad de un reino que nunca será destruido, ahora, en Daniel 7, esta claro en la figura del hijo de hombre que éste pondrá fin a la acción de los imperios y, principalmente, del pequeño cuerno que dice blasfemias y persigue a los “santos del Altísimo”. Sin embargo, entre los capítulos 2 y 7 hallamos una serie de narrativas, sueños y visiones que describen una profecía de transformación política.
Las visiones alrededor de la acción del bar-enosh tienen la intención, en el ámbito de los proyectos y de la vida de la comunidad apocalíptica, de reconfortar a los fieles perseguidos mediante una certeza: de la misma manera que los imperios asirio, medo, babilonio, persa y griego pasaron, la acción violenta y asesina de los seléucidas sería pronto cosa del pasado. De esta forma, bar-enosh se vuelve la gran expresión en el imaginario del pueblo de oponerse a los imperios. Los “santos del Altísimo” y el “pueblo de los Santos del Altísimo” se van a presentar con las mismas características del hijo de hombre .
No obstante, en el imaginario de construcción de un proyecto de esperanza, el “hijo de hombre” representa una fuerte oposición a los imperios y el gran signo del derribamiento de éstos para siempre. En 1 Henoc encontramos la afirmación de que la acción de justicia del hijo de hombre consistirá en la expulsión de los poderosos, nobles y fuertes de sus tronos con las prebendas de un proyecto explotador, invasor y aniquilador de las conciencias y de la identidad.

En aquel lugar, vi a Aquel a quien pertenece el tiempo antes del tiempo. Su cabeza era blanca como la lana y con él estaba otro individuo, cuyo rostro era como el de un ser humano, pero lleno de gracia como uno de los santos ángeles. Pregunté a uno de los santos ángeles, quien iba conmigo y me mostraba todos los secretos, acerca de aquel hijo de hombre, ¿quién es éste?. ¿De dónde viene? ¿Y por qué iba con aquel que pertenece al tiempo antes del tiempo? Me respondió así: “Éste es el hijo de hombre a quien pertenece la justicia y en quien vive la justicia... este hijo de hombre que viste es aquel que expulsará a los reyes y los poderosos de sus asientos confortables y arrancará a los fuertes de sus tronos” (1 Henoc 46,1-4) .

La imagen de aquel que viene como hombre sobre las nubes y depositario de dominio y realeza, no es simplemente la presentación de una figura redentora, sino una imagen visionaria o símbolo de la restauración de todo el pueblo para una vida independiente. Y el propio Dios es el agente del juzgamiento, de la venganza y de la liberación .

3. ¡He aquí los proyectos de esperanza!

Para concluir estas reflexiones acerca de los proyectos de esperanza que brotan en la experiencia y en el imaginario de las comunidades (movimientos) apocalípticas, me gustaría señalar algunos aspectos que ya fueron delineados. Queremos, sin embargo, dejar el texto abierto con sus innumerables posibilidades y perspectivas. El ejercicio de leer y des-cubrir el imaginario y los proyectos de esperanza en lo cotidiano de las comunidades que resisten, no es más que una pequeña ventana en la tentativa de avizorar la realidad y percibir los sueños.
Alrededor de los años 300 a 140 aC, muchos lugares, muchas regiones, muchas ciudades, muchas aldeas y muchas casas fueron invadidas por las novedades de la nueva cultura. El imperio helénico llega con la fuerza de las ideas, de las armas y de la cultura en todo el mundo. Esparcirá sus ideas y su cultura. Aumentará las divisiones económicas y sociales. Reforzará el dominio de las clases ricas sobre las más pobres. El ventarrón de las novedades del imperio representaba para las comunidades apocalípticas una gran invasión comercial y cultural y, sobre todo, un juego de estrategias e intereses políticos. En el imaginario de las comunidades que resisten a ese proceso de invasión se bosqueja la esperanza en la búsqueda de la dignidad, de la práctica de justicia y solidaridad y de recuperación de la identidad.
Una gran marca de los proyectos de esperanza de las comunidades apocalípticas consiste en la ironización del poder. Ironías que son capaces de derribar. Ironía que de-construye las imágenes del poder y combate el gran ventarrón. El tirano con sus discursos, ideas y cultura no pasa de un animal. Los imperios son bestias-fieras, son partes de una estatua que puede y debe caer. Son fuertes y débiles al mismo tiempo. En la ironización, las comunidades que resisten el proceso de invasión y aniquilación de la cultura buscan fuerzas y descubren que ellas son débiles y fuertes al mismo tiempo. En el imaginario y en la construcción de la esperanza, las comunidades apocalípticas caminan en la certeza de la victoria y en el derribamiento de los tiranos y poderosos.
En la esperanza se construye un proceso no alternativo, pero diferente. En términos políticos e ideológicos, el proyecto de las comunidades apocalípticas implica la destrucción de los proyectos del poder. Si se presentan como proyectos alternativos al poder, se tornan proyectos que aceptan el poder. En la lectura de la apocalíptica de Daniel vimos que el proyecto de esperanza de estos grupos tiene como punto de partida la total caída de los imperios y de sus proyectos. En estos proyectos diferentes y no alternativos nace la esperanza en la piedra sin mano y en el Hijo de Hombre.


Rafael Rodrigues da Silva
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Evelyne Patlagean, "A história do imaginário", en Jacques Le Goff (org.), A história nova. São Paulo, Martins Fontes, 1998, pág. 291.

Michel Vovelle, Ideologias e mentalidades. São Paulo, Brasiliense, 1987, pág. 19.

Véase Hélène Védrine, Les grandes conceptions de l'imaginaire. Paris, Librairie Général Française, 1990, págs. 5s. y Jacques Le Goff, "L'histoire et l'imaginaire. Entretien avec Jacques Le Goff apud Michel Cazenave et alii", en Mythes et histoire. Paris, Albin Michel, 1984, págs. 55s. y L'imaginaire médiéval. Paris, Gallimard, 1985.

Véase Bronislaw Baczko, Les imaginaires sociaux. Paris, Payot, 1984, pág. 27, y Evelyne Patlagean, op. cit., pág. 291.

Jorge Pixley, en su artículo: "El aspecto político de la hermenéutica", en RIBLA No. 32 (1999), págs. 68-81, presenta la política tanto en la producción de los textos cuanto en su lectura y apropiación dentro de la propia Biblia, dentro de las iglesias y en la práctica pastoral de interpretación bíblica en América Latina y el Caribe.

En una lectura de Pierre Bourdieu descubriremos que las representaciones son manifestaciones de luchas sociales y juego de poder y todo discurso contiene estrategias de intereses determinados, pues la autoridad y la eficacia simbólica de un discurso consiste en el poder concentrado del grupo que lo enuncia y en la pretensión de actuar sobre la realidad (Ce que parler veut dire.Paris, Fayard, 1982 y O poder simbólico. Rio de Janeiro, Bertrand Brasil, 1988).

“Las percepciones de lo social no son de forma alguna discursos neutros: producen estrategias y prácticas que tienden a imponer una autoridad a costa de otros, por ellas menospreciados, a legitimar un proyecto reformador o a justificar, para los propios individuos, sus opciones y conductas... Se puede pensar una historia cultural de lo social que tome por objeto la comprensión de las formas y de los motivos o, en otras palabras, de las representaciones del mundo social, que, en rebeldía de los actores sociales, traducen sus posiciones e intereses objetivamente confrontados y que, paralelamente, describen la sociedad tal como piensan que ella es, o como gustarían que fuese” (Roger Chartier, A história cultural. Entre práticas e representações. São Paulo, Difel, 1990, págs. 17.19).

Bronislaw Baczko, op. cit., pág. 8.

Véanse algunos aspectos y cuestionamientos presentados por Maria Odila Silva Dias, "Hermenêutica do quotidiano na historiografia contemporânea", en Projeto história: trabalhos da memória — Revista do Programa de Estudos Pós-Graduados em História e do Departamento de História/PUC-SP (São Paulo) No. 17 (novembro, 1998), págs. 223-258.

Hans de Wit, “¿Qué Dios os podrá librar de mis manos? (Releyendo Daniel 3)”, en RIBLA No. 2(1988), págs. 33-57.

Véase Hans de Wit, “‘...Y brillarán los entendidos’. El libro de Daniel: Persecución y resistencia”, en RIBLA Nos. 35-36 (2000), págs. 122-136.

John J. Collins (ed.), “Apocalypse: the morphology of a genre”, en Semeia No. 14 (1979).

José Severino Croatto, "Apocalíptica y esperanza de los oprimidos (Contexto socio-político y cultural del género apocalíptico", en RIBLA No. 7(1990), págs. 9-24.

Jacques Le Goff, História e memória. Campinas, Editora da Unicamp, 1996, págs. 11s.

Debido al espacio y por tratarse de textos diferenciados, presentaremos las imágenes de opresión en los capítulos 1-7.

Vamos a considerar la lectura de este capítulo dentro del conjunto del libro de Daniel, aun sabiendo que se trata de un capítulo añadido posteriormente por los redactores en la compilación y unión de los capítulos 2-7 y 7-12.

Es común decir que la primera parte del libro de Daniel (Dn 1-6) se configura como una serie de relecturas desde la época persa y que sirven para introducir la segunda parte (Dn 7-12) que contiene visiones apocalípticas. “Sin embargo, el escenario histórico en el cual el autor de Daniel re-usa narraciones que en la época persa tuvieron un mensaje transparente para las comunidades en las que circulaban, ha cambiado. El autor de Daniel redacta y escribe su obra en los últimos años del rey Antíoco IV Epífanes, momento en que parece imposible alterar el orden existente, según consta en los caps. 7-12 del mismo libro” (véase Hans de Wit, art. cit. en RIBLA No. 2, pág. 36).
Las narrativas de los capítulos 1-6 de Daniel casi que pueden ser leídas como narrativas independientes, las cuales muestran grandes conocimientos de las costumbres mesopotámicas en la época persa. Además, encontramos en estos relatos, tanto en arameo cuanto en hebreo, la formulación de términos propios del mundo persa, lo que nos hace creer que estas narrativas no son anteriores al amplio dominio persa. Los nombres griegos de los instrumentos musicales en el capítulo 3 (vv. 4.7.10.15) sugieren un período posterior al proceso de helenización (aunque sea alrededor o un poco antes del gran poderío de Alejandro Magno).

Vale resaltar que uno de los bellísimos textos de la sabiduría que presenta la oposición entre los proyectos de la casa (clan) y la invasión cultural es Proverbios 1-9.

Podemos situar este texto entre los años 198-167 a. C. (momentos antes de la guerra de los macabeos), ya que en el relato de 2 Macabeos 4,7-50 hallamos la descripción de las maniobras que muchos miembros de la élite (especialmente el grupo de Jasón) comenzaron a hacer para conseguir privilegios y más poder. “Obtenido, así, el consentimiento del rey, él, tan pronto asumió el poder, empezó a hacer pasar a sus hermanos de raza al estilo de vida de los griegos” (v. 10). Ante los fracasos en las alianzas y el no pago de deudas, Antíoco Epífanes IV comienza a reprimir.

Véase el comentario de Hans de Wit: “Sabemos, por las dimensiones y por lo que el texto mismo dice, que la estatua no es la imagen de algún dios —siempre se hace una distinción entre ‘la estatua que tú levantaste’ y ‘tus dioses’—, ¡pero tampoco no lo es! Cuando después, los tres compañeros serán acusados del ‘crimen laesae majestatis’ (vs. 12) resulta que ‘no adorar al dios y la estatua del rey’ equivale a no hacerle caso a Nabucodonosor mismo. La divinización del régimen, simbolizada a través de la peregrinación y adoración de todos los magistrados del reino, es de antemano desmitificada en el versículo 1, pues, la estatua no es dios, ni corresponde a un designio divino, porque el rey la manda a confeccionar y el rey la pone en el centro de su imperio” (art. cit. en RIBLA No. 2, págs. 38s.).

Leyendo atentamente las notas cronológicas presentadas en el libro de Daniel, veremos que los autores no tenían como objetivo dar lecciones de conocimientos de la historia, puesto que en el propio relato hacen una cierta confusión alrededor de Baltazar y Nabonides. Lo mismo acontece en el capítulo 1, donde el autor sencillamente elaboró una compilación de los datos históricos suministrados por 2 Rs. 24 y 2 Cr. 36.

Véase el comentario de Pablo Richard, “El pueblo de Dios contra el imperio (Daniel 7 en su contexto literario e histórico)”, en RIBLA No. 7 (1990), págs. 25-46.

Es muy importante percibir las semejanzas entre Daniel y el libro de Henoc (principalmente el Libro de los Sueños — 1 Henoc 83-90) en lo que atañe a la descripción de las acciones de los imperios y de los animales que devoran e imponen miedo.

"El libro de Daniel tiene dos errores históricos: pone a Baltasar como hijo de Nabucodonosor y el imperio medo como posterior al babilónico... En términos generales, el imperio medo no es sucesor, sino coetáneo del imperio babilónico: los medos al norte y los babilonios al sur” (Pablo Richard, art. cit., pág. 39).

Esta imagen se encuentra en reproducciones de arte asirio-babilónicas. Se conoce, por ejemplo, la existencia de leones alados que guardan la entrada de los palacios de Asurbanipal (véase M. Delcor, "Les sources du Chapitre VII de Daniel", en Vetus Testamentum. Leiden, E. J. Brill, julio 1968, Vol. 18, No. 3).

En la profecía de Jeremías hallamos una comparación de las acciones de un león con los imperios asirio y babilónico: “cordero desgarrado es Israel: los leones lo ahuyentaron. El primero en devorarlo fue el rey de Asiria; y por último, Nabucodonosor, rey de Babilonia, le quebró los huesos” (Jer. 50,17, cf. 49,19).

Véase Wendelin Kellner, O Filho do Homem. A mensagem político-teológica de Jesus. São Paulo, Edições Paulinas, 1987, pág. 26. Para la descripción de las acciones del imperio persa, véase: Martin Noth, Historia de Israel. Barcelona, Ediciones Garriga, 1966, págs. 275-318, y Siegfried Herrmann, Historia de Israel en la época del Antiguo Testamento. Salamanca, Ediciones Sígueme, 1985, págs. 381-432.

En 2 Macabeos 8,10 vemos que una de las intenciones del general opresor es conseguir judíos para venderlos y pagar sus deudas con los romanos.

En Daniel hay indicios de que “Santos del Altísimo” sea el pueblo judío. “En Daniel hay indicaciones de que ese pueblo es formado por los judíos que siguieron las enseñanzas de los ‘sabios’, o sea de visionarios tales como el autor del libro de Daniel. Con esos ‘sabios’, ellos habrán aprendido la técnica de la resistencia no-violenta, manteniéndose firmes bajo la persecución, habrán pasado por una purificación y un refinamiento interiores, de modo de volverse ‘limpios’. También habrán conocido la técnica de la interpretación escatológica, aprendiendo a relacionar tanto la Torá como las experiencias visionarias con el ‘tiempo del fin’” (Norman Cohn, Cosmos, caos e o mundo que virá. As origens das crenças no Apocalipse. São Paulo, Companhia das Letras, 1996, pág. 228).

Para detalles acerca de la dominación de Antíoco IV Epífanes y de los conflictos entre ptolomeos y seléucidas, véase: Siegfried Herrmann, op. cit., págs. 433-466; Martin Noth, op. cit., págs. 321-356, y Carlos Mesters, A história da dispersão e da reconstrução do povo: o grande silêncio. Sob o domínio do Egito: 332-198 (cap. 3); Os macabeus, sob o domínio da Síria: 198-142 (cap. 4) y Sobre a situação sócio-econômica na época dos Macabeus (cap. 4: suplemento IV). Jerusalém, 1987 (texto manuscrito).

Hans de Wit, art. cit. en RIBLA Nos. 35-36, pág. 142.

 

Richard Horsley, "Grupos judeus palestinos e seus messias na tardia época do Segundo Templo", en Concilium: “Messianismo na história” (Petrópolis, Editora Vozes) Vol. 245 (1993/1), pág. 31.

Ana Flora Anderson y Gilberto Gorgulho, Os profetas e a luta do povo. São Paulo, CEPE, 1991, págs. 100s.

Véase Norman Cohn, Cosmos, caos e o mundo que virá, op. cit., pág. 222.

"Lo más posible es que se refiera al pueblo de Dios que lucha contra Antíoco IV Epífanes, pueblo campesino en armas , conducido por los Macabeos. El pueblo está luchando y venciendo, no solo por sus propias fuerzas, sino por la fuerza de Dios. Esto es lo que acentúan los dos libros de los Macabeos... Es Dios, a través del pueblo en lucha, que pone fin a la persecución de Antíoco IV Epífanes” (Pablo Richard, art. cit., pág. 33).

John Dominic Crossan, O Jesus histórico. A vida de um camponês judeu do mediterrâneo. Rio de Janeiro, Imago, págs. 423s. El autor analiza los modelos de relatos de juzgamiento que puedan estar en el origen de la narrativa de la Pasión. El autor presenta el esquema presente en los relatos de rescate de inocentes (situación, acusación, condenación, liberación y restauración) en la saga de José en Gn. 37-50 y Sal. 105,16-22; en la saga de Tobías (1,18-22); en la narrativa de Daniel en el foso de los leones (Dn 6) y de Daniel y sus compañeros en el horno (Dn 3); en la novela de Ester, en el caso de Susana, y en la narrativa de los judíos egipcios en 3 Macabeos.

Hans de Wit, art. cit. en RIBLA No. 2, pág. 45.

Alejandro Diez Macho (ed.), Apócrifos del Antiguo Testamento. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984, Vol. 4, pág. 40.

John J. Collins, The Apocalyptic Imagination: An Introduction to the Jewish Matrix of Christianity. New York, Crossroad, 1984, pág. 84.

Alejandro Diez Macho (ed.), op. cit., págs. 71s.

Richard Horsley, op. cit., pág. 31.

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.