
RESEÑA
Caminos de resistencia, en las fronteras del poder normativo
Un estudio de las Cartas Pastorales en la perspectiva feminista
Con este provocativo y creativo título: “Caminos de resistencia, en las fronteras del poder normativo”, Marga Janéte Ströher reúne en 305 páginas de su tesis doctoral, un audaz “estudio de las Cartas Pastorales en la perspectiva feminista” .
Como objetivo se propone: deshacer (“desconstruir”)* discursos excluyentes y evidenciar la participación de las mujeres en papeles de enseñanza y liderazgo, en las primeras comunidades cristianas.
Así se expresa la autora:
El objetivo de mi investigación, por lo tanto, es evidenciar y deshacer este proceso de patriarcalización de las primeras comunidades cristianas y rescatar las posibilidades y condiciones del ejercicio de liderazgo y enseñanza de las mujeres, enfocando las Cartas Pastorales.
La investigación asume los presupuestos de la metodología feminista histórico-crítica y social del Nuevo Testamento y del mundo antiguo, en la perspectiva de una hermenéutica crítico-feminista de liberación.
El desarrollo del trabajo sigue, con coherencia, los tres pasos hermenéuticos: el deshacer, la reconstrucción y la construcción, convergiendo finalmente, en un único paso de des-re-construcción.En la búsqueda de delimitar y concretizar el estudio de las Cartas Pastorales, en la perspectiva propuesta, la autora enfatiza tres ejes, o “nuestros” hermenéuticos: cuerpo, saber y poder.
El lenguaje es, al mismo tiempo, tierno y coloquial, más firme y directo, sin ser agresivo. La autora se inspira en la simbólica, o en el imaginario femenino, para hilvanar, tejer y dar algunos remates, en los hilos de la trama del texto de su tesis. Escoge cautelosamente los hilos de la trama, sobrepasando el texto escrito para llegar a la tesitura de la memoria viva, rescatando y construyendo nuevas historias de resistencia olvidadas, silenciadas o nunca jamás contadas.
A través de una vasta investigación e interlocución intra y extra-bíblica, la autora nos lleva a recorrer varios caminos y contemplar diversos paisajes de los ambientes filosóficos y religiosos, que influenciaron el contexto ideológico y el discurso de las Cartas Pastorales. Igualmente, invitándonos a contemplar otros horizontes, capaces de proyectar una luz nueva sobre el discurso, ya en cierto modo, terminado.
La tesis está dividida en 5 capítulos, bien articulados entre sí, y, además, tres excursos que, lejos de interrumpir el flujo del relato, se constituyen en un espacio para pensar y profundizar el mismo.
En el primer capítulo, realiza las necesarias “consideraciones metodológicas” y concluye citando y parafraseando a Adélia Prado: “Leyenda con la palabra Mapa”, para invitarnos a: “entrar en este trabajo que pretende ser no el itinerario, sino uno de tantos mapas posibles de la lectura bíblica feminista”.
En el segundo capítulo, que es una “introducción al contexto y a los textos de las cartas pastorales”, Marga presenta algunas tendencias exegéticas y hermenéuticas actuales. A partir de ahí, ve que la tarea de la teología feminista no es sencilla, como ella misma explicita: “Del punto de vista de la crítica feminista, las Cartas Pastorales son, al mismo tiempo, la parte más relevante y más frustrante de lo deprimente del Nuevo Testamento”.
La crítica principal a las Pastorales es porque fueron asumidas como una especie de manual eclesiástico de carácter generalizado. Basadas en una estructura patriarcal y una visión jerárquica de la sociedad, “ellas son menos vistas como proponentes de nuevas relaciones entre los miembros bautizados en Cristo, que como legitimadoras de relaciones asimétricas...”
A contramano del texto oficial y de su lectura negativa, la autora vuelve a recordar, seguidamente, el encuentro de tres generaciones de fe, siendo la 1.ª y la 2.ª mediatizadas por mujeres (la abuela Lóide y la madre Eunice), que enseñaron las Escrituras a Timoteo (2 Tm 1,5; 3,15), contemporáneo de Pablo. Apunta hacia las estructuras de liderazgo autoritarias como consecuencia de la fragmentación ocasionada por la diversidad de comprensiones eclesiológicas en la época, o que se constituyen en una amenaza a la unidad. Por esto, la búsqueda del vínculo con la tradición paulina. Pablo ausente, es modelo autoritativo para silenciar las resistencias. La autoridad atribuida a Pablo es una cuestión de poder. Y la racionalización de las cuestiones de poder, es construida por el discurso de imitación. Pablo no está más presente, pero continúa siendo el modelo autoritario.
En el tercer capítulo, la perspectiva de enfoque, converge hacia la “iglesia constituida como la casa patriarcal de Dios”. Menciona y analiza, dentro del objetivo y de la clave interpretativa propuesta, los cuatro ministerios instituidos: Obispos; Diácono/ Diaconisa; Presbítero/ Presbítera; Viuda. Según la autora, es necesario recomponer las resistencias. Esto significa admitir que no hay un discurso uniforme y estable:
Y por más que se formulasen discursos, reglas, prescripciones y prohibiciones, las resistencias estaban por todos lados, en las fisuras y brechas, mujeres inventando salidas, cuestionando modelos y actuando igual dentro del modelo impuesto. Es innegable la presencia activa y desestabilizadora de las mujeres en la historia cristiana.
En el cuarto capítulo, titulado –“las insubordinadas hijas de Eva”, encontramos una propuesta de reconstrucción de 1 Tm 2,8-15, no a partir de la negación del autor, sino de las posibilidades de las mujeres que enseñan y ejercen autoridad. El interés está en rescatar la historia de las resistencias y evidenciar las potencialidades de las mujeres en papeles de maestras y de liderazgo, así como en la articulación: cuerpo – saber – poder. Hablando del cuerpo de las hijas de Eva – mujeres en el espejo, la autora resalta el poder de la vestimenta en el cuerpo de la mujer; por eso el objetivo de la prescripción normativa, en las Cartas Pastorales:
Determinar el tipo de ropa que las mujeres deben y pueden usar es signo de reivindicación que los hombres quieren realizar, desde este poder adquirido por las mujeres.
Además del control de los cuerpos, hay el control del saber y del poder, a través del silencio. Silencio como estrategia de sumisión, no como tranquilidad en las celebraciones y en las asambleas. Alcanzar conocimiento y aprender, hace parte del deseo y de la preocupación de las mujeres. Por esto, enseñar adquiere un carácter tan importante en las Pastorales y la arremetida del autor, es la de descalificar el conocimiento de las mujeres.
Si en las Pastorales, el discurso es que las mujeres no deben ni aprender, ni enseñar, ni ejercer autoridad, revela también el otro lado de la medalla: de hecho había mujeres que enseñaban y ejercían autoridad y poder en las comunidades. Se da una usurpación por el poder masculino. Los discursos son intentos y propuestas de aprisionar las experiencias de las mujeres a las normas patriarcales: control de los cuerpos, saberes y poderes de las mujeres. Por eso mismo, irónicamente, las Cartas Pastorales, se convierten en clave de lectura, para rescatar la participación activa de las mujeres en las comunidades cristianas, y el respectivo ejercicio de poder.
En el quinto capítulo, la autora hace importantes “reflexiones eclesiológicas, buscando los hilos de la trama (“tesituras”) para una eclesiología del poder compartido”. Concluye afirmando que la iglesia nace plural e inclusiva. Es urgente repensar la iglesia, a partir del cuerpo de sus miembros, no apenas “simbólicos”, sino reales de mujeres y hombres. La sana doctrina, puede ser interpretada como doctrina “saludable” – que cuida con preocupación de la salud de los cuerpos. Un desafío que se presenta hoy para la iglesia, es el reconocimiento de la ciudadanía teológica de las mujeres. Esto requiere un deshacerse del modelo de Iglesia, una reconstrucción de las historias de resistencia y la construcción de una eclesiología inclusiva y participativa.
Concluye afirmando que las mujeres son llamadas a rescatar el poder y la sabiduría: abandonar la vieja casa de la oikos-ekklesiología, y edificar una casa espaciosa con la dimensión de una ekklesía-sofia. Marga clama para que hagamos otro discurso que el de las Pastorales. Para esto, debemos recuperar nuestra “rebeldía potencial”: “volver a tener un poder que pueda potenciar nuevas relaciones liberadoras entre mujeres y hombres”. Y en la trama de la nueva eclesiología, potencializar la iglesia –también cuerpo de Cristo- con cuerpos liberados de hombres y de mujeres.
Agradecemos a la autora que nos brinda con esa gran contribución bíblica, teológica y pastoral, en el camino libertario y liberador de nuestras relaciones humanas cristianas. El lenguaje y los procedimientos hermenéuticos son, en cada nuevo paso, una invitación para que la lectora y el lector se involucren juntos en la trama, y esto no únicamente con la cabeza, la racionalidad, sino con toda la corporeidad, sentimientos, palpitaciones y sensaciones de cuerpos femeninos y masculinos.
Lucia Weiler
Marga Janéte Ströher, tesis de Doctorado en Teología, Área de Concentração: Biblia, por la Escola Superior de Teologia, Instituto Ecumênico de Pós-graduação em Teologia, São Leopoldo, RS, 28 de febrero del 2002.
* Palabra de uso en Brasil; significa deshacer (nota del Traductor).
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