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Elementos de un proyecto económico y político del mesianismo de Judá.Génesis 49,8-12: Una antigua voz judaíta interpretada en el contexto de la Historia de la Ascensión de David al Poder (1Samuel 16 hasta 2Samuel 5 ) Milton Schwantes
Resumen Abstract Me parece que Génesis 49,8-12 – el dicho sobre Judá en la bendición de Jacob – respira un ambiente similar al de la Historia de la Ascensión de David al Poder (1Samuel 16 – 2Samuel 5 ). Con todo, su interpretación es compleja. Antes de evaluarlo en vistas a nuestra pregunta por su lenguaje social y económico, debo demarcar algunos aspectos de sus problemas exegéticos. Cito la traducción en la versión de la Bíblia-Vozes , con dos pequeñas, pero significativas añadiduras. 8A ti, Judá, tus hermanos te rendirán homenaje, 9 Cachorro de león, Judá! 10El cetro no saldrá de Judá
1. El dicho sobre Judá - Una composición Dentro de las bendiciones de Jacob, se destaca este dicho sobre Judá. Es más amplio que la mayoría de los demás. Se asemeja solamente a los versículos que se refieren a José (v.22-26). Por regla, los dichos sobre tribus son breves, como se ve tanto en el resto de Génesis 49, cuanto en Deuteronomio 33 y Jueces 5,14-18. El dicho sobre Judá, nuestros v.8-12, es más extenso, porque debe ser una composición de dichos. Se destacan con relativa facilidad tres subunidades menores: v.8, v.9, v.10-12. El v.8 es autónomo. Judá es alabado por los hermanos, debido a al éxito en un combate. El texto sólo alude a este evento que mereció el homenaje de los demás: “tu mano está sobre la cerviz de tus enemigos”; no hay detalles de la escena. El v.9 igualmente es independiente. No está conectado ni al v.8 ni tampoco a los v.10-12. Este v.9 está marcado por la equiparación de Judá con un cachorro de león. (Este lenguaje figurativo también es usual en otros dichos sobre tribus.) Los v.10-12 en rigor ya escapan del estilo de un dicho sobre tribus. Son una promesa de dominio (v.10) y la descripción de la situación bendecida (v.11-12) debido a la realización de las anteriores promesas. Por tanto, los v.8-12 no son una unidad cohesionada. Son una composición. Agrupan dichos de momentos diferentes.
2. Datación y origen Dichos sobre tribus son típicos del período pre-monárquico. Tienden a ser anteriores al 10º siglo a.C. La propia Biblia los localiza en textos anteriores a la institución de la monarquía, atribuyéndolos a Jacob, Moisés y Débora. Tales dichos tendrían su ‘lugar vivencial’ en el encuentro de las tribus, con ocasión de actividades religiosas o militares conjuntas (véase Jueces 5,14-18) o de otras solemnidades (véase Josué 24). A través de ellas, las tribus señalaban sus características. Se diferenciaban unas de otras. Se influenciaban mutuamente. Los dichos pueden reflejar tanto la auto-comprensión de la tribu cuanto la crítica y oposición de otros. En nuestros v.8-12, evidentemente nos hallamos con la auto-imagen de Judá. El ámbito de origen de los dichos es, pues, la interrelación tribal. No surgieron ni en el contexto de clan y ni menos en el de estado. La convivencia de las tribus es su Sitz im Leben/lugar vivencial, su lugar de experiencia. También nuestros v.8-12 caben en este ambiente de las tribus, en el período anterior al estado. Para el v.8 y el v.9, eso vale sin problemas, si bien no estemos en condiciones de saber a qué hazañas de persecución de enemigos (v.8) y de saqueo de presos (v.9) se esté haciendo alusión. Más problemáticas son la datación y la localización de los v.10-12. Hay quien los sitúa en la “teología de la corte de Jerusalén” , porque entiende nuestros versículos como retroproyección de la situación bajo David y Salomón. Otro los fija en torno al 1100 a.C. Según mi parecer, los v.10-12 no contienen una alusión explícita a la situación bajo David y Salomón. Más bien, reflejan - como además también el v.8 y el v.9 - una ansia de supremacía de la tribu de Judá. La Historia de la Ascensión de David (1Sm 16- 2Sm 5) atesta que en el inicio del 10º siglo la tribu de Judá ya fue capaz de proyectarse políticamente a través de David. Por tanto, podemos presumir que, al menos en el 11º siglo, pudieron haber surgido dichos y promesas como las de nuestros v.8-12. En todo caso, podemos localizar el pasaje que nos interesa en el ámbito de Judá, en época anterior a aquella en la cual fue articulada la Historia de la Ascensión. A través de los dichos estamos entre judaítas, al menos un poco antes del reinado. Los contenidos coinciden. Las expectativas de Génesis 49,8-9(+10-12) son cercanas a las de la Historia de la Ascensión.
3. “Hasta que el príncipe venga” - Un comandante para Judá Allí hay expectativa mesiánica, pero ella no es davídica. No alude explícitamente a David. Ya que la podemos atribuir a la autoría pre-davídica, podemos delinear de modo particular esta expectativa política y económica anterior al Davidismo judaíta. Veamos:
3.1. El Davidismo no es tema expreso de estos versículos. Su tema es Judá. La expectativa por un grande guía de la tribu está integrada a las alabanzas y a las promesas que envuelven a toda la tribu. Lo primario es Judá; el “cetro” o guía es derivado. Las expectativas políticas de este dicho sobre Judá no sólo son de origen judaíta, sino que nada tienen que ver con Jerusalén. Las esperanzas están inmersas en la tribu. Hacen parte de ella. Las esperanzas davídicas, por ejemplo en 1Sm 16-2Sm 5, son, pues, como una rama - por cierto especial y altiva - de un árbol muy grande de esperanzas que se refieren a Judá (véase, por ejemplo Miqueas 5,1-4).
3.2. Los v.8 y 9 prestan homenaje a la valentía de Judá: persiguió enemigos y los atrapó (v.8); raptó la presa y la mantuvo segura (v.9). Se trata de acciones valientes y victoriosas con ocasión de confrontaciones militares con “enemigos”, con gente que amenazaba a Judá (¿filisteos? ¿otras tribus del Negueb, por ejemplo amalecitas?). Desconocemos los detalles de estas hazañas. Los v.8 y 9 sólo aluden a ellas para enaltecer y homenajear a Judá. Nos encontramos, pues, en el ámbito de la lucha armada, de la así llamada ‘guerra santa’. El v.8 también acentúa la supremacía de la tribu de Judá. El homenaje la destaca de entre las demás, no tanto porque los hermanos la ‘alaban’, sino en especial porque delante de ella se ‘inclinan’. Debido a su valentía militar, Judá sobresale de entre las demás tribus. El v.10 da continuidad justamente a esta supremacía de los judaítas en las batallas con relación a los hermanos. En los v.8 y 9, ciertos eventos habían hecho sobresalir a Judá. Su importancia económica era, pues, directamente derivada de sus hazañas militares. Con el pasar de la memoria de estos actos heroicos, cesaba también la superioridad de Judá. Pues, el v.10 promete su transformación en algo constante. “Cetro” y “bastón” siempre permanecerán con Judá (v.10a). Aquí, en el comienzo del v.10, todavía no parece estar presupuesto el reinado. Solamente se atribuye a Judá el mando político (“cetro” y “bastón”) con ocasión del encuentro del conjunto de las tribus. Tales acciones siempre tendrán reunidas a las tribus situadas allí en las proximidades de Judá, en el sur: los calebitas, los otnielitas, los rubenitas, los quenitas, los jeramelitas y, durante algún tiempo, los danitas. Entre ellas sobresalía Judá, como grupo mejor organizado. Allí, en el sur, los judaítas eran los más valientes. El v.10a promete continuidad a esta situación “hasta que venga el ‘príncipe’” (v.10b, traducción de Almeida). Por lo visto, éste que vendrá – un “príncipe”, un xiloh - dará continuidad a lo que ya fuera constatado con respecto de Judá. O sea, este xiloh (“comandante”?) será un líder tribal y un comandante militar. Su mando derivará de las cualidades de Judá y de su capacidad militar. De ningún modo está dicho que instaurará el estado y será rey. El xiloh aún permanece dentro de los usos tribales. El xiloh es, pues, un líder tribal y militar que no desactiva las estructuras tribales para sustituirlas por estatales, sino que está al servicio de ellas, de manera constante y, tal vez, vitalicia. Él todavía no es idéntico a un rey, sino semejante a los grandes jueces libertadores (como Débora y Gedeón) o a aquellos “pequeños jueces” enumerados en Jueces 10,1-5+12,7-15. El xiloh esperado se asemeja a un líder tribal. El v.10 no apunta al estado, sino a la consolidación del tribalismo! A pesar de eso, este tribalismo no sólo se establece en torno a una organización política cada vez más unitaria. En su entorno también se activa una economía de cierta ‘abundancia’. Esta nueva economía, acumulativa dentro de estructuras políticas tribales, va anticipando lo que será, en Judá bajo David, la organización estatal. Las riquezas expresas en torno a Judá y a su organización tiende a una nueva economía y a nuevas relaciones políticas: la monarquía.
3.3. El comandante del futuro obtendrá la “obediencia de los pueblos/clanes”. Esta formulación parecería presuponer la existencia del estado. Finalmente, si pueblos obedecen, entonces porque son conducidos a tal obediencia por otro pueblo. Con todo, si nuestra expresión se refiriese a la relación entre pueblos, entonces en rigor no debería hablar de “obediencia”, sino de “subyugación”. El Salmo 2 describe la relación entre pueblos como dominación, en especial, en el ámbito económico. Por eso, nuestro v.10 aparentemente alude a una relación específica al describirla como “obediencia”. Pienso que alude al escenario de la confrontación armada (que también era el ambiente de los v.8.9.10). Con ocasión de la guerra, “los pueblos” obedecerán, seguirán al mando (al “cetro”) del xiloh/”comandante” de Judá. Mas, ¿quiénes serían estos “pueblos”? En general, se piensa en “naciones”, lo que podría ser el caso. Pero, aquí, en el contexto de nuestro v.10, otra explicación es más bien plausible. “Pueblos”/’amim son los clanes. El término hebreo ‘am justamente designa, en primer lugar, la “parentela”, la “familia”, el “clan”. El “comandante” es, pues, guía merecedor de la “obediencia” y de la “confianza” de los “clanes” con ocasión de la defensa contra grupos invasores.
3.4. Los v.11-12 delinean la situación de bendición resultante del mando de Judá y del liderazgo del xiloh con ocasión de la guerra. Transmiten, según mi parecer, tres momentos de esta incluyente bendición, una bendición económica que tiende a beneficiar solamente a algunos dentro de un conjunto poblacional, aquellos sectores sociales reunidos en torno del poder político monárquico: Primero: enfocan la paz, aparentemente de modo tribal. “pollino”y “burra” están amarrados. Descansan. Se alimentan junto a la vid. Las guerras emprendidas por el estado apuntan a conquista y subyugación. Por eso, una es la preparación de la subsiguiente. El estado es continuo promotor de combates. Diferente es la situación de las tribus. Para ellas, la guerra tiene comienzo y tiene fin. Inician porque los campos y las casas de los clanes son agredidos por invasores. Terminan con el rechazo de la invasión. La expulsión de los enemigos restablece la paz, “borrico” y “burra” vuelven a ser amarrados. Se alimentan de lo mejor, de la vid. Pero, ¿tal actitud justamente no indica también para otra guerra, después del descanso? Segundo: nuestros dos versículos resaltan la abundancia en alimentos. Abundancia en vino es expansión especial de la bendición. Cuando se puede lavar ropas en vino y jugo de uvas, es que la abundancia ha alcanzado su más alto grado. Vida mejor es inimaginable. Con todo, tal abundancia también hace emerger liderazgo político continuado. Mucha producción agrícola sumada a un liderazgo continuado indica para la emergencia de nuevos poderes políticos, la monarquía por ejemplo. Tercero: el v.12 enfoca la belleza del xiloh. Sus ojos son oscuros, sus dientes blancos. Es de “buena apariencia” como lo formulaba 1Samuel 16,18. El rey tiende a ser ¡el más bello! Por tanto, el xiloh “comandante” inaugura una situación de bendición. Habrá paz. La abundancia en alimentos irá más allá de lo imaginable. La belleza estampará en el rostro, en los ojos y en los dientes, la bendición del conjunto. Ésta no es una bendición que presupone el estado, pero tiende a él. Lo inaugura. Y este estado implanta el conflicto continuo; inviabiliza que el “borrico sea amarrado a la vid”. Él diminuye el alimento entre el pueblo, porque lo recoge en forma de tributo para financiar sus guerras, mantener su aparato, y mantener su lujo. Él no promueve la belleza, ojos relucientes y dientes brillantes, porque recoge los jóvenes para que hagan guerras continuas y las jóvenes para la esclavitud. Por eso, la bendición descrita en nuestros v.11 y 12 es para la vida de los clanes/familias y de las tribus. Clanes y tribus son promotores de paz, alimento y belleza. El “comandante” esperado es promotor de la vida tribal, porque organiza las tribus de modo eficiente para la defensa. Aunque nuestros versículos, de tales maneras, puedan estar reforzando el tribalismo, en términos económicos no dejan de formular e inquietar la sociedad tribal en dirección de un estado monárquico. Nos encontramos en el paso de tiempos que todavía son tribales pero en transición hacia los días de los reyes. Nuestro texto también incita al imaginario tribal, pero ya describe una economía cuyo potencial inaugura tiempos nuevos, días de reyes.
4. Génesis 48,8-12 como telón de fondo de la Historia de la Ascensión Creo que no queda duda que tanto el dicho sobre Judá en Génesis 49,8-12 cuanto la Historia de la Ascensión de David al Poder provienen de Judá. Son expresiones de modo judaíta. Corresponden a la visión que los campesinos tenían de su tribu (Génesis 49) o de su primer rey (Historia de la Ascensión). No son textos creados sea en Jerusalén, sea en la corte, sea en Israel (= norte). El dicho de Génesis 49,8-12 sobre Judá ciertamente es muy anterior a la Historia de la Ascensión. Ésta debe ser de los primeros decenios del reinado de David, del final del 11º o de la primera mitad del 10º siglo. El dicho sobre Judá constituye, pues, el telón de fondo a partir del cual, considerando las nuevas contingencias inauguradas por David, emerge la Historia de la Ascensión. Simplificando: la Historia de la Ascensión fue contada por los nietos de los que cantaba el dicho sobre Judá. En ambos textos, Judá es la grandeza principal. Este pueblo tribal, deseoso de poner bajo su control el conjunto de las montañas al sur de Jerusalén en dirección a Hebrón y de allá hasta Beer-Šeba, precede a los líderes monárquicos, en su proyecto de ser hegemónico (lo que también se percibe en los cuentos sobre Sansón (Jueces 13-16). La expansión de la tribu de Judá sobre las Montañas de Judá precede, pues, a la monarquía judaíta! El liderazgo no es autónomo en relación a su gente. Lo extiende. Lo representa. Lo simboliza. El pueblo precede a su “cetro” y “bastón”. Por eso, estos textos tienen tremendo cariño y tan grande simpatía por sus líderes. Los comandantes están ungidos por el pueblo. Su belleza es belleza popular. Por fin, podemos realzar que hay movimientos en discrepancia, al comparar Génesis 49,8-12 con la Historia de la Ascensión. En ambos los textos, se perciben direcciones diferentes: Pero hay claras diferencia entre el Dicho sobre Judá y la Historia de la Ascensión. Esta última ya se encuentra en un momento histórico nuevo, económico y político más avanzado. David se constituye rey no sólo por la defensa del señorío en el campo y en las ciudades (véase, por ejemplo, 1Samuel 25 y 2Samuel 2). La diferencia reside en que el dicho, en Génesis 49, todavía no se centra en el Davidismo. Antecede a él. Su esperanza todavía no localiza el “comandante” en David. El Davidismo se va a presentar como realización concreta de las esperanzas tribales. Y en eso residirá su fuerza. Sin esta esperanza básica por un liderazgo judaíta popular, el Davidismo como que no se explica. Su fuerza está en estas utopías judaítas, no en su poder jerosolemita (2Samuel 7). El Davidismo sobrevivió a pesar de los pésimos reyes (presentados e 1-2Reyes), a pesar de la demolición del reinado (en 587 a.C.), a pesar de su incorporación parcial a las tradiciones de Sión. Su vertiente estaba más arraigada en la vida y en las esperanzas del pueblo judaíta. Para Judá, el Mesías siempre permaneció siendo un rey que nacerá del pueblo.
Bibliografía Marcos Paulo Monteiro da Cruz BAILÃO, “Até que venha Silo” - Um estudo do messianismo pré-monárquico a partir de Gênesis 49,8-12, São Bernardo do Campo, Universidade Metodista de São Paulo, 1994, 196 p. (dissertação de mestrado) [en especial pp. 41-85: “Judá: do estabelecimento nas montanhas palestinenses à monarquía davídica”]. Marcos Paulo Monteiro da Cruz BAILÃO, “O nascimento do messianismo judaíta”, en Estudos Bíblicos 52 (1997) 9-15. Teodorico BALLARINI, Introdução à Bíblia, vol. 2/1, Petrópolis, Editora Vozes, 1975, pp. 237-244. Herbert DONNER, Historia de Israel e dos pueblos vizinhos, São Leopoldo, Editora Sinodal, vol. 1, 1997, pp. 156-158.170-180. Carlos A. DREHER, “A formação social do Israel pré-estadual - Una tentativa de reconstrução histórica a partir do Cântico de Débora (Juízes 5)”, en Estudos Teológicos 26 (986) 169-201. Antonius H.J. GUNNEWEG, “Über den Sitz im Leben der sogenannten Stammessprüche (Genesis 49; Deuteronomium 33 und Richter 5)”, en Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft 76 (1964) 243-255. Gerhard von RAD, El libro de Génesis, Salamanca, Ediciones Cristiandad, 1977. Milton SCHWANTES, “Esperanças messiânicas e davídicas”, en Estudos Bíblicos 23 (1989) 18-29. Claus WESTERMANN, Genesis, Neukirchen, Neukirchener Verlag, 1982, pp. 243-278 (Biblischer Kommentar Altes Testament, 1/3) [con amplia bibliografía, en especial también sobre lo discutido v.10]. Hans-Jürgen ZOBEL, Stammesspruch und Geschichte - Die Angaben der Stammessprüche von Genesis 49, Deuteronomium 33 und Richter 5 über die politischen und kultischen Zustände im damaligen “Israel”, Berlin, Walter De Gruyter, 1964 (Beiheft zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft, 95) (en especial p. 10-15+72-80). Milton Schwantes Véase mi ensayo sobre 1Samuel 16 hasta 2Samuel 5 en Estudos de Religião, São Bernardo do Campo, Universidade Metodista de Ensino Superior/Ciências da Religião, 2004 o 2005. Véase al respecto de 1Samuel hasta 2Samuel 5 (Historia de Ascensión de David al Poder): Gerhard von RAD, “Los comienzos de la historiografía en el antiguo Israel”, en Estudios sobre el Antiguo Testamento - Biblioteca de Estudios Bíblicos, vol. 3, Salamanca, Ediciones Sígueme, 1976, p. 141-176; Ernst SELLIN y Georg FOHRER, Introdução ao Antigo Testamento, vol.1, São Paulo, Paulinas, 1978; Frank CRÜSEMANN, Der Wiederstand gegen das Königtum - Die antiköniglichen Texte des Alten Testaments und der Kampf um den frühen israelitischen Staat, Neukirchen, Neukirchener Verlag, 1978, p. 128-142, con evaluación de la investigación anterior (Wissenschaftliche Monographien zum Alten und Neuen Testament, 49); Rolf RENDTORFF, “Beobachtungen zur altisraelitischen Geschichtsschreibung anhand der Geschichte vom Aufstieg Davids”, en Probleme biblischer Theologie, München, Christian Kaiser Verlag, 1971, p. 428-439; Hans Joachim STOEBE, Das erste Buch Samuelis, Gütersloh, Gütersloher Verlag, 1973 (Kommentar zum Alten Testament, 18/1); Fritz STOLZ, Das erste und zweite Buch Samuel, Zürich, 1981 (Zürcher Bibelkommentare AT, 9); y, en especial, José Luiz DIETRICH, Shigeyaki NAKANOSE y Francisco OROFINO, Primeiro livro de Samuel – Pedir um rei foi nosso maior pecado, Petrópolis, Editora Vozes, 1999, 313 p. (Comentário Bíblico – AT). Aquí la Bíblia-Vozes (Bíblia Sagrada, p . 79) traduce “o leão” (el león). Al respecto de la diferencia véase más abajo del presente estudio. Herbert Donner, Geschichte des Volkes Israel und seiner Nachbarn in Grundzügen, Göttingen, 1984, p. 133 (Grundrisse zum AT, 4/1) [véase la edición en portugués: História de Israel e dos povos vizinhos, São Leopoldo, Editora Sinodal, vol. 1, 1997] Hans-Jürgen Zobel, Stammesspruch und Geschichte - Die Angaben der Stammessprüche von Genesis 49, Deuteronomium 33 und Richter 5 über die politischen und kultischen Zustände im damaligen “Israel”, Berlin, Walter De Gruyter, 1964, p. 76 (Beiheft zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft, 95). |
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