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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

¿Propaganda o historia? Cuestiones metodológicas sobre anales e inscripciones militares, profecías y resistencia

Nancy Cardoso Pereyra

 

Resumen
Este ejercicio se ocupa de las recepciones y resistencia del discurso de los imperios en la literatura bíblica. Quiero presentar la discusión sobre la tercera (?) campaña militar de Senaquerib en el frente occidental (contra Palestina y Egipto/701 a.C.). En cuanto los anales y registros asirios apuntan para una victoria resonada de los ejércitos de Senaquerib, los relatos bíblicos insisten en una derrota maravillosa del ejército asirio delante del Ángel del Señor. Esta divergencia no ha sido considerada a partir de una lectura que privilegia las formas de registro e inscripciones de los grandes imperios antiguos en detrimento de las formas no objetivas de los relatos a partir de las periferias y de pueblos revoltosos.

Abstract
This exercise considers the receptions and resistance of the speech of the empires in the biblical literature. I want to present the discussion on the third (?) military campaign of Sennacherib in the western front (against Palestine and Egypt/701 B.C.). The annals and Assyrian registrations point for a resonated victory of the armies of Sennacherib, but the biblical stories insist in a wonderful defeat of the Assyrian army before the Angel of the Lord. This divergence has not been considered starting from a reading that privileges the registration forms and inscriptions of the big old empires in detriment of the non objective ways of the stories starting from the peripheries and from turbulent towns.

 

1. Mentiras y verdades: entre l posible y lo deseado

“Me dirán que la política se ocupa de lo posible, no de lo deseable.
 No estoy de acuerdo en absoluto.”

Edward Said

 

                  Cuando el antiguo ministro de información de Irak -antes de la ocupación norteamericana - Mohammed Saeed al-Sahhaf, presentaba sus boletines informativos sobre la marcha de los combates, ¿se trataba de historia o propaganda? Uniformado y en tono de certeza, insistía en continuar informando que las fuerzas de Irak aplastaban a los invasores americanos y que la victoria estaba próxima. En la guerra transformada en espectáculo global por la televisión, al-Sahhaf se transformó en un personaje de comedia: sus declaraciones sobre la resistencia iraquí eran desmoralizadas las por las imágenes de los medios y, la vehemencia de su discurso mítico sobre la invasión, fue pacificada por la rapidez virtual y trivial del “gran liquidificador que está despedazando todos los lugares comunes de la triada estética-ética-étnica” .

El presidente de los Estados Unidos también hizo su espectáculo y mintió: en la búsqueda desesperada de un casus belli que justificase la invasión de Irak y confirmase el pretendido apoyo de la ONU y de países alineados, Bush no hesitó en fabricar mentiras de Estado y modificar informes militares. Pero, también vehemente y mítico, el presidente Bush tuvo sus evaluaciones y afirmaciones reproducidas, ampliadas y transmitidas por los medios de comunicación acuartelados . La diferencia entre el Ali Comic y el Bush Comic es que el segundo tiene su historia contada, grabada y reproducida por los mejores que detentan la hegemonía de la información, y se presentan en la forma tecnólatra de la objetividad de la información, mientras que al-Sahhaf es presentado y reproducido por los medios de información militante y, por eso mismo, considerado como no confiable. Pero son muchos los fragmentos de acontecimientos: más de dos, el uno y el otro. La construcción del significado histórico pasa también por la voz de la resistencia anti-colonial no asociada al antiguo gobierno de Sadam Hussein:
“La resistencia es anticolonial. No hay frentes de batalla - está por todas partes, hay minas en las carreteras porque las plantaron y detonaron comandos locales; no hay ninguna ‘Batalla de Bagdad ‘ - habrá mil y una batallas en Bagdad - en cada camino, callejón, bloque de apartamentos y plaza del mercado. No hay ninguna familia de la élite que sea el objetivo, ningún líder que matar al terminar la guerra; hay millones de familias y miles de líderes” .

El acontecimiento histórico (tiempo) se fisura en narrativas sustentadas por interpretaciones (lógos) y sus políticas en un delicado juego de poder que altera realidades, invierte valores, modifica secuencias, escamotea motivos, disloca evidencia y falsifica la historia. La articulación del capitalismo globalizado y de los monopolios de comunicación e información – de modo especial en América Latina - redefine de modo dramático la guerra ideológica donde la historia y la información se transforman, más que nunca, en arma de combate .

En este sentido, la lucha contra la verdad única del imperialismo – sus mitos y sus mentiras – coloca la exigencia del enfrentamiento del elitismo cosificador del pensamiento sobre la antigüedad que se piensa sin pertenencia social, en un elogio de logos y tiempo sumergidos en la metafísica de las investigaciones que desistieron del conflicto como motor de la historia y desertaron de la búsqueda de alternativas políticas a la barbarie de nuestro tiempo. Cansados, hicieron de la antigüedad y del oriente una carrera, olvidando que “las ideas, culturas e historias no pueden ser estudiadas sin que su fuerza, o más precisamente, su configuración de poder, sea también estudiada” .

El poder se desterritorializó y, más que nunca, hay que pensarlo como sistema, como relación de relaciones. Esta perspectiva exige que se piense nuevamente en la totalidad, criticando las pretensiones de la grande narrativa imperial que quiere garantizar sentido e inmutabilidad para el conjunto de la realidad social. El poder no se explica por ningún centro de aglutinación de fuerza…. sino por la capacidad – pretensión - de estar en todo lo que nos remite al ámbito de las ideologías históricamente orgánicas, de modo especial al campo de la religión .

Esta perspectiva difusa del poder y denunciada por autores que insisten en mantener la centralidad de la discusión sobre el imperialismo contemporáneo, señalando las implicaciones políticas de las opciones metodológicas, de modo especial para los estudios orientalistas:
“El hecho es que el orientalismo se acomodó con éxito al nuevo imperialismo, en el cual sus paradigmas dirigentes no contestan, y hasta confirman, el continuado proyecto imperial de dominar Asia” .

Esta investigación se sitúa en el ámbito de esta discusión mayor, reconociendo que el estudio de las antiguas formas de imperialismo puede ser importante para la visualización del carácter construido del imperio como macro-modelo geopolítico y para revelar el metabolismo cultural-religioso de legitimación, que pretende insinuarse en todos los registros del orden social, como mecanismo vital de auto-reproducción y naturalización del poder.

La permanencia y simultaneidad de culturas/religiones locales al margen de las grandes narrativas imperiales exige el desenvolvimiento de una estrategia religiosa para el imperio, como condición fundamental de consolidación del control social. Profundamente contextualizados y fechados, los imperios necesitan romper el tiempo histórico para engendrar una grande narrativa de auto-representación con fuerte acento mítico-religioso. “En otras palabras, el Imperio presenta su orden como algo permanente, eterno y necesario” .

La comprensión de este esfuerzo hermenéutico de sustentación de los imperios puede ser evaluada por los constantes desórdenes, revueltas y movimientos sociales de las periferias de los imperios que cuestionaban las pretensiones del control espacio-temporal o simplemente afirmaban otras formas de ordenamiento social, colocando en riesgo la pretensión de univocidad imperial. Investigar las relaciones externas e internas de los ordenamientos imperiales en las lecturas de recepción-resistencia de saberes locales puede revelar el carácter hermenéutico-ideológico del imperio, exponiendo sus relaciones de construcción e visibilizando resistencias antiimperiales .

El abordaje de la religión, como parte de las ideologías históricamente orgánicas, hay que entenderlo a partir del principio metodológico de investigación dialéctica de la realidad como totalidad:
“Un fenómeno social es un hecho histórico en la medida en que se examina como un momento de un determinado todo; desempeña, por tanto, una función doble, la única capaz de hacer de él un hecho histórico: por un lado, definirse a sí mismo, y por otro, definir el todo; ser al mismo tiempo productor y producto; ser revelador y al mismo tiempo determinado; ser revelador y al mismo tiempo descifrarse a sí mismo; conquistar el propio significado auténtico y al mismo tiempo dar un sentido a algo más” .

La motivación de esta investigación es la de leer los relatos imperiales (Asiria) en relación con las contra-lecturas bíblicas de Judá bajo dominio (siglo VII), superando la idealización historiográfica de hechos aislados, artificialmente separados del conjunto de interpretaciones de la realidad en conflicto.

La comprensión dialéctica de la totalidad significa que las partes se encuentran en relación de interna interacción y conexión entre sí y con el todo, y también que el todo no puede ser petrificado en la abstracción situada por encima de las partes, visto que el todo se crea a sí mismo en la interacción de las partes.
“¿Hay que presentar las cosas sesgadas por motivos económico-estratégico-político-ideológicos o intentar que vayan enteras? Yo creo que hay que intentar que vayan enteras, pues no sólo me importa ganar, sino que aspiro a tener razón; de modo que, aunque ocasionalmente hayan de presentarse las cosas troceadas y coyunturalmente se pueda mentir y manipular una información, permanentemente nos tienen que guiar la verdad y la razón, únicas hermanas de la justicia” .

2. Explicitando las motivaciones y los problemas

Este ejercicio se ocupa de las recepciones y resistencia del discurso de los imperios en la literatura bíblica. Quiero presentar la discusión sobre la tercera (?) campaña militar de Senaquerib en el frente occidental (contra Palestina y Egipto/701 a.C.). Mientras los anales y registros asirios señalan una victoria resonada de los ejércitos de Senaquerib, los relatos bíblicos insisten en una derrota maravillosa del ejército asirio delante del Ángel del Señor. Esta divergencia no ha sido considerada a partir de una lectura que privilegia las formas de registro e inscripciones de los grandes imperios antiguos en detrimento de las formas no objetivas de los relatos a partir de las periferias y de pueblos revoltosos.

El mirar elitista y esnob de la investigación arqueológica y textual de los centros de investigación sobre orientalismos se encuentra con el elitismo esnob de los anales, inscripciones y otros documentos de los imperios, en un refuerzo violento y silenciador de las voces y expresiones de resistencia y disidencia. En esta perspectiva, los pueblos dominados sufren también una derrota ideológica, además de la violencia bélica y militar.

A partir de esa motivación – de explicitación del conflicto ideológico y hermenéutico de control y edición de los eventos históricos – quiero oír de nuevo los relatos disponibles sobre la tercera campaña militar de Senaquerib en Palestina. Quiero oír los ruidos sofocados de los escribas oficiales forjando en la piedra la visión de la historia del Imperio. Quiero oír la prisa de la profecía en re-arreglar las fechas y causas con la ansiedad de quien anima la caminata del pueblo en la periferia del imperio. ¿La verdad? ¿La razón? ¡Son hermanas de la justicia!

3. Un ejercicio: variaciones sobre un mismo tema

Senaquerib, hijo del rey Sargón, reinó en Asiria entre 705 y 681 a.C. y tuvo que atacar pesadamente en campañas militares para mantener la estabilidad del imperio. Después de garantizar el dominio sobre Babilonia, Senaquerib marchó contra los reinos revoltosos en el frente occidental, sustentados por los intereses egipcios en detener los avances asirios. En 701 a.C., Ezequías, rey del pequeño reino de Judá, participa de la revuelta anti-Asiria, juntamente con otros reinos de Siro-Palestina (Sidón, Ascalón y Acarón) llamando para sí las tropas asirias que van a tomar y destruir la región rural judaíta hasta que se rindan y acepten el pago de tributo. A diferencia de los otros reyes rebeldes, Ezequías va a ser exonerado en su realeza de vasallo y su capital – Jerusalén – mantenida intacta una vez que los ejércitos asirios se retiran rápidamente. Sobre estos hechos se construyen distintas lecturas, respondiendo a intereses diversos.

Los relatos disponibles, de modo especial en relación al enfrentamiento con Jerusalén de Judá, son los siguientes:

  • Anales de Senaquerib
  • The Babylonian Chronicle (1 II 19-37)
  • 2Reyes 18,7.13-16 y 19,35.37 (Biblia Hebraica)
  • Isaías 36 y 37 (Biblia Hebraica)
  • 2Crónicas 32,1-8.9-20
  • Historia, Herodoto (II 141)
  • Antiquities of the Jews, Flavius Josephus, Book X, chapter 1

 

4. El relato oficial de Senaquerib
           
El relato de la campaña en el frente occidental fue registrado en el Prisma de Senaquerib, un prisma exagonal en cerámica, conocido como Taylor Prism y encontrado en 1830 en las ruinas de Nínive, antigua capital del imperio asirio. El texto se encuentra en acádico (cuneiforme), en un objeto de tamaño medio (cada lado aproximadamente de 38 cm. de alto y 14 cm. de largo); presenta 6 columnas de 500 líneas. El documento hoy se encuentra en el Oriental Institute, Chicago, Illinos .

En el texto, el rey Senaquerib hace el relato de ocho campañas militares contra varios pueblos que se negaban a acatar la dominación asiria. En todos los relatos, Senaquerib afirma haber sido victorioso. En el relato de la tercera campaña, toma y controla/destruye diversas ciudades del reino de Judá y sitia Jerusalén, imponiendo un pesado tributo al rey judío Ezequías. No hay informaciones sobre la toma y el control de la ciudad de Jerusalén.

La introducción del relato señala el carácter ideológico-propagandístico del documento:
“Senaquerib, rey grande, rey poderoso, rey del mundo, rey de Asiria, rey de los cuatro lados, sabio pastor, favorito de los grandes dioses, guardián del derecho, amante de la justicia, aquél que da apoyo, que va en socorro del necesitado, que ejecuta actos de piedad, héroe perfecto, hombre poderoso, el primero entre todos los príncipes, poderoso que destruye la insubordinación, que golpea al mal con un rayo; el dios Assur, la grande montaña, incomparable reino confiado a mí, sobre todos aquellos que residen en los palacios; hizo poderosas mis armas; desde el mar de arriba donde el sol se pone al mar de abajo donde el sol se levanta, trajo los pueblos gobernados por negros sometidos a mis pies; los reyes poderosos temieron mi guerra. Dejaron sus lugares seguros y volaron solos, como sidinnu, el pájaro de la caverna, para algún lugar inaccesible” .

Los anales militares de la Antigüedad Oriental están profundamente influenciados por las ideologías políticas y religiosas que no pueden ser tratados separadamente . El rey era considerado como protegido de las divinidades; esta legitimación era extensiva a las campañas militares que eran presentadas como deseo expreso de las divinidades en el diseño y en la sustentación del proyecto imperial. Los anales y registros de las campañas militares obedecían a esta lógica interna de construcción y consolidación de las narrativas de totalidad del imperio. Se realizaban ceremonias oficiales y rituales para la celebración de las victorias del rey y su ejército como discurso necesario para la fabricación del consenso de poder interno y externo .

Una derrota o fracaso militar tenía también un peso ideológico y político de expresión religiosa: significaba que las divinidades ya no favorecían más al rey y a su ejército. Estas situaciones negativas también tenían su influencia en la lógica de producción de las narrativas: las inscripciones y los anales eran, ciertamente, un lugar de corrección y dislocación de los acontecimientos. El lenguaje estereotipado y los patrones estilísticos pueden tener el papel de corregir el acontecimiento histórico, tratando de editar la realidad a partir de instrumentos de retórica.

En el caso del Prisma de Senaquerib, el relato sobre el enfrentamiento con Ezequías de Judá no presenta los motivos por los cuales Jerusalén no fue tomada. El texto hace referencia al rey insubordinado Sidka de Ascalón que tuvo sus ciudades sitiadas, tomadas y saqueadas así como diversas otras. Ezequías también era un insubordinado y ¿por qué Jerusalén fue exonerada después de un prolongado sitio militar?

El texto del Prisma presenta a Ezequías de la siguiente manera:
“En cuanto a Ezequías, el judío , que no se sometió a mi yugo: cuarenta y seis de sus ciudades fuertes y amuralladas y un sin número de pequeñas villas fueron niveladas a golpe de ariete, atacadas con máquinas de lanzamiento y asaltadas a pie, por minas, túneles y brechas; cerqué y arresté 200.150 personas, grandes y pequeñas, hombres y mujeres; caballos, mulas, burros, camellos, ganado y un sinnúmero de carneros yo tomé de ellos y los llevé como despojo. El mismo Exequias era como un pájaro enjaulado, pues lo encerré en Jerusalén, su ciudad real” .

Lo que el texto no dice es por qué Jerusalén no fue tomada y Ezequías no tuvo el mismo destino que los otros reyes de la región. El arsenal presentado contra las ciudades menores de Judá no es utilizado contra Jerusalén; la retórica de los instrumentos de guerra crea una laguna en relación a la situación final del rey de Judá, enjaulado en su ciudad. El estilo narrativo, que combina listas con detalles de la estrategia militar, deja en suspenso el relato del sitio de Jerusalén y su sobrevivencia.

Uno de los criterios ha sido el de vincular relatos diferentes a partir de una hermenéutica de motivos. En el caso de este relato, existen otras lecturas que deben participar de la construcción del significado.

Existen diversas formas de interpretar la no destrucción de Jerusalén y el mantenimiento de Ezequías como rey:

  • una de las formas de responder a esta ausencia de información ha sido la de considerar dos invasiones distintas: la primera en 701, cuando Ezequías fue obligado a pagar tributo; y la segunda en 688, cuando los asirios no habrían tomado Jerusalén. Esta alternativa no ha sido considerada verosímil ;
  • también se ha pensado en una benevolencia de Asiria que, después de haber asegurado su supremacía, estaba interesada en tener un vasallo conquistado en el sur de la región, en dirección a Egipto ;
  • otra lectura ha sido la de atribuir el apresurado abandono de la región debido a alguna revuelta en el frente oeste ;
  • un ataque repentino de una peste, que habría causado bajas en el ejército asirio, explicaría su retirada inmediata ;

La consideración que se debe hacer es sobre el uso de las inscripciones y anales en la re-construcción de eventos históricos en el Antiguo Medio Oriente. ¿Deben ser tratados como fuente segura de información histórica o como imágenes que reflejan el poderío imperial? Es difícil verificar la veracidad de las inscripciones y anales una vez que el conocimiento del evento depende de las informaciones contaminadas de interés político. Las crónicas babilónicas insisten en el relato de diversas derrotas asirias que no están presentes en ninguno de los anales o inscripciones. Cuando existen referencias a algunas de estas batallas perdidas, los textos asirios son superficiales, estilísticamente redundantes y evasivos. Estos desvíos ideológicos de falsificación de derrotas militares pueden ser percibidos a partir de alteraciones literarias y estilísticas como:

  • omisión de hechos;
  • alternancia de hechos que puedan diluir la información de una derrota o fracaso militar;
  • lenguaje auto-elogioso que llena lagunas entre informaciones concretas;
  • presentación agresiva de los enemigos .

La no consideración del carácter ideológico-propagandístico de los anales e inscripciones de los imperios antiguos, como en este caso, acaba reforzando una perspectiva no conflictiva de la historia y fortaleciendo el supuesto carácter de totalidad del poder. Las divergencias y omisiones de los relatos en torno de la campaña militar de Senaquerib contra Jerusalén revelan la disputa ideológica y abren espacio para la consideración de la resistencia – material y simbólica – de los pueblos oprimidos en la lucha de resistencia contra el poder opresor. Es lo que quiero hacer ahora: ¿cómo la profecía lee la historia e interpreta la presencia violenta del Imperio?

5. Los relatos de la Biblia Hebraica

Sobre un mismo hecho... diversos modos de ver, diversos textos de tejidos desiguales. Con relación a los poderosos medios de registro y divulgación de los escribas a servicio del imperio asirio, los relatos proféticos y las crónicas reales de la Biblia Hebraica no pasan de ser frágiles memorias y fragmentos de resistencia. ¿Cuál material es más ideológico? ¿Cuál podría ser considerado objetivo? ¿Confiable? ¿Cómo enfrentar el Imperio y sus verdades?

La investigación clásica presenta los relatos del libro de 2 Reyes como derivados de dos fuentes diversas: fuente A (2 Reyes 18,13-16) que se limita a reconocer el fracaso de la revuelta de Ezequías contra Senaquerib, concluyendo con la aceptación del pago de tributo; y una fuente B (2 Reyes 18,17-19.37) que adiciona el relato sobre las fuerzas asirias que son castigadas por el Ángel de Yahweh, con innumerables muertes y el abandono del asedio militar a Jerusalén. Mientras que la fuente A tendría un probable origen en los anales de Judá, la fuente B presenta fuerte influencia profética posterior; esto es, de un período en que ya se conoce la derrota del imperio asirio.

Más recientemente la investigación insiste en superar el estrecho margen de la pregunta por la historicidad de las narrativas y se hace más sensible a la naturaleza literario-ideológica del texto y su retórica de conjunto . En esta perspectiva el texto asume el carácter de enfrentamiento de las narrativas de totalidad del imperio a partir de los elementos de la cultura local y de su imaginario profético de periferia.

Buena parte del relato de 2 Reyes da voz a Rabshakeh, uno de los enviados militares de Senaquerib (2Reyes 18,17), que va a presentar un discurso a los habitantes de Jerusalén y su rey elaborado en forma de profecía. El relato discute la dominación asiria a partir del léxico y de las estructuras de la profecía, colocando la discusión en el nivel del enfrentamiento de la ideología de dominación del imperio.

Rabshakeh presenta tres oráculos en nombre del supremo rey, el rey de Asiria (2 Reyes 18,19.28b.31b). Los oráculos son marcados por preguntas que ironizan y desprecian la capacidad de resistencia de Jerusalén, que desprecian la capacidad de liderazgo de Ezequías y no consideran el poder de la divinidad local, del mismo modo como fueron silenciadas otras divinidades locales (2 Reyes 18,34). Los oráculos buscan la rendición de Jerusalén y la aceptación del poder incontestable de Senaquerib como forma de bendición.

El desarrollo del texto se da en forma de consulta al profeta Isaías de Jerusalén (2 Reyes 19,1-7) que concluye con el anuncio de la derrota de los asirios: “He aquí que pondré en él un espíritu, y él, al oír cierto rumor, regresará para su tierra y en ella yo lo haré caer muerto a espada”.

En este punto, la narrativa explicita la relación interna con la cultura y literatura profética de Judá, de modo especial con el libro del profeta Isaías:
“Entonces castigará la arrogancia del corazón del rey de Asiria y la desmedida altivez de sus ojos; porque Asiria dijo: con el poder de mi mano hice esto y con mi sabiduría: removí los límites de los pueblos, robé sus tesoros y como valiente abatí a los que se sentaban en tronos. Metí la mano en las riquezas de los pueblos como en un nido... así yo junté toda la tierra y no hubo quien mueva el ala, o abra la boca o piara.” (Isaías 10,12-14)

Lo que interesa aquí es la constatación de la existencia de un contra-discurso desde la periférica Judá, que explicita el conflicto y el enfrentamiento de las narrativas de sustentación imperial y colocan la exigencia de la consideración histórica de las formas de resistencia como elemento presente en el tratamiento historiográfico del acontecimiento.

El texto de 2 Reyes 19,35-37 va a presentar una resolución fantástica:
“Entonces aquella misma noche salió el ángel del Señor, e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios, cuando los demásse levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres. Se retiró, pues, Senaquerib, rey de Asiria, y se fue; regresó y se estableció en Nínive.”

La memoria profética insiste en lidiar con lo contrario de la eficiencia política: la no ocupación de Jerusalén va a ser vivida como intervención del Ángel del Señor. El número exagerado de muertes revela un uso libre de eventos históricos; la noticia de la derrota de Senaquerib y su regreso inmediato a Nínive autoriza la lectura profética para interpretar la historia como realización de los actos salvíficos de Dios a favor del pueblo de Jerusalén. A pesar de las ambigüedades de las reformas de Ezequías, los relatos proféticos ven ese período de la historia como un momento especial de enfrentamiento de las políticas imperiales.

 

6. De la militancia, de la rebeldía y de la esperanza

“¡Muerte al hombre blanco!
De su cráneo haremos depósito de tinta.
De su piel, pergaminos.
De su sangre, la propia tinta.”
Revolucionario haitiano, 1804 .

“La realidad no la tienen los medios
sólo son instrumentos de opresión
que no tienen sentido ético
y el poder a su disposición
seamos realistas y sinceros
por quien fue que nosotros votamos
ahora no vengan con cuentos
de mentiras y engaños.”
Canciones revolucionarias
Venezuela, 2003 .

“Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá
y Guatemala lo seguirá!”
Palabra de orden revolución sandinista

“¡Patria o muerte! ¡Venceremos!”
revolución cubana

“¡Patria libre! ¡Venceremos!”
Movimento Sem Terra, Brasil

¿Propaganda o historia?

La lectura bíblica latino-americana no es una imitación triste y subordinada de los centros de investigación del centro del mundo. Son lugares de saber y poder profundamente comprometidos – metodológica y políticamente – con un modelo de sustentación ideológica (mesmo que por passividade) de la hegemonía occidental e imperial en su cruzada contra los enemigos de periferias y orientes. La lectura latino-americana dialoga y aprende con mucha gente de todo el mundo más que tener sus pies firmes y danzarines en el terreno de las luchas de nuestros pueblos. Fidelidad metodológica. Espiritualidad militante.

Los modelos auto-consagrados y auto-referenciados de los métodos y de las críticas persisten en una objetividad científica, en una exégesis sin hermenéutica que trata de disfrazar e invisibilizar los conflictos y las disputas ideológicas por el control absoluto de la narración de los hechos y su metabolismo simbólico.

La lectura militante y popular que hacemos de la Biblia en América Latina es un ejercicio apasionado de investigación y de estudio, de crítica y de análisis... pero siempre explicitando el lugar privilegiado de la interpretación de la historia: la lucha de los hombres y mujeres pobres por su liberación.

El imperio insiste en decir que América Latina ya intentó todas las posibilidades, que ya se aventuró en alternativas que se mostraron frágiles e inadecuadas, ineficientes y atrasadas. Por el control de la noticia, de la información y de la propaganda, el Imperio disputa cada espacio de interpretación y cultura para continuar afirmando el modelo único del mercado globalizado como modo de vida perfecto, como utopía realizada.

Voy a recordar algunas de las formas gritadas y cantadas de contar la historia. ¡Son muchas! ¡Son tantas! Estos escritos encolados en la piel del pueblo latino-americano y sus luchas de liberación son lecturas de la historia que insisten en la memoria militante. Alguien podría decir que son expresiones de una inadecuación histórica o de un milenarismo aceptable ... expresiones pre-modernas de formas políticas arcaicas. Pero para quien cree que otro mundo es posible son palabras hechas de carne, denominaciones del nombre del deseo y de la utopía, cosas buenas para cantar y para gritar con el fin de no olvidar cuánto la gente vive ahora lo que todavía va a ser. ¿Propaganda o historia? ¡Lucha!

Que Dios esté con nosotros.

Nancy Cardoso Pereyra
rua Prudente de Morais 1341 ap. 123
Piracicaba/SP
13419-260
Brasil
nancycp@uol.com.br

Este texto hace parte del proyecto de investigación de pos–doctorado en Historia Antigua, en el Núcleo de Estudos Estratégicos da Unicamp.

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